martes, 4 de septiembre de 2012

Friedman y el euro

Me he preguntado muchas veces que diría hoy Friedman del euro. Ya sabemos que antes de crearse, manifestó sin ambages su escepticismo.

Como se ha cumplido en julio el centenario del nacimiento de Friedman, ha habido muchos ensayos sobre Friedamn y el euro. Jerry Bowyer, en Forbes, resucita un debate entre Mundell (avalista del euro) y Friedman (critico). Que deja claro lo que pensaba Friedman. Otros Links apreciables son:

Financial post.

Planisferio.

Contrepoints.

De todos ellos se puede entresacar las ideas fuertes de MF:

1) la unión monetaria era un errror si no va acompañada de unión política
2) la unión monetaria eliminaba el grado de independencia Nacional para ajustarse a un choque.
3) el euro, si creara problemas, alejaría las posibilidades de unión política. Es mas creía que un euro con problemas seria un desestabilizador social.
Notese que Friedman, un hombre muy práctico, partía de la base de que el problema era político. La política monetaria tiene una teoría en que analizarla, pero su ejercicio es una decisión política. Eso es algo que muchos entusiastas de la política monetaria tienden a olvidar al mirarla como una cosa técnica. Para él el problema monetario es un problema que se resuelve en la esfera política. Lo cual quiere decir que tiene que haber una cierta sintonía entre el nivel político y la sociedad que depende de ese poder político.
El euro ha creado problemas. La reacción ha sido mezquina, de parches alrededor del único problema, pero sin tocarlo. El problema ha seguido aumentando de volumenese a lo que digan sus dirigentes.

Pero lo interesante seria adivinar qué aconsejaría Friedman en la situación actual. Porque solo podría elegir entre dos salidas muy comprometidas. 1) abandonen el euro cuanto antes; 2) aguanten Uds. Lo que sea, porque la ruptura del euro seria un trauma para Europa y el mundo.

Friedman creía en los mercados, aunque fueran imperfectos. Creía en los tipos de cambio como ajuste de competitividad y en los mercados de bonos como ajustes del tipo de interés y la inversión. Mantener el euro es prescindir para siempre de esos mercados como fuentes de estabilización. Si desaparecen las divisas nacionales, también pierden poder regulador los mercados de bonos. Entre 2000 y 2007 el mercado de bonos dio señales falsas; desde 2007 las dio falsas pero en sentido opuesto. Ambos mercados se sincronizan porque los riesgos de uno (una devaluación) son inmediatamente reflejados en el otro (una subida e tipos de interés). La supresión del mercado de divisas distorsiona el mercados de bonos porque se hace creer que ya no hay riesgo cambiario. Entonces el tipo de interés ya no es tan buen reflejo de los riesgos esperados. Se pensó que con al supresión del mercado de divisas se quitaba una diente de incertidumbre. Pero eso contribuyo a laminar las primas de riesgo en el mercados de bonos

Además, la falta de un mercado ciega una vía de ajuste a la economía real que acaba por ser un problema financiero. Si no puedes ajustar costes via devaluación, se retrasan los ajustes de competitividad y el PIB avanza menos que la deuda. Se ha creado un freno al crecimiento que no se puede sortear con la devaluación interna de precios y salarios, mientras las niñees ideadas financieras aumentan.

Yo veo tan íntimamente relacionados ambos mercados, que me parece difícil que se pueda mantener el mercados de bonos nacionales mientras el mercado cambiario es único para todos.

Friedman era un economista de matices. No creía en una doctrina única y extendible a todos los paises; tenía en cuenta circunstancias e instituciones que podrían condicionar los efectos de las políticas, como explica David Laidler aquí. Tenía en cuenta variables que generalmente se desdeñan por los modelistas actuales. Por ejemplo, para él tenía una importancia enorme el tipo de interés de los bonos empresariales y su relación con los bonos del estado. (Bernanke hace alusión a eso en su speech de Jackson Hole).

Supongo que Friedman hubiera dicho que, si se puede conseguir una unidad política y económica rápida, el euro seria salvable. Pero que eso requeriría no solo la unión bancaria, la fiscal y la institucional. Requeriría también la fusión empresarial que uniformara los métodos de producción y financiación, y aprovechara las economías de escala de unos mercados de factores y productos del tamaño de Europa (Arpama). Entonces, si los productores de coches se han fusionado en 4 casas que producen en toda Europa, y se financian en bancos también fusionados en 3 o 4 entidades, todas reguladas y supervisadas por una entidad central, en paises con legislaciones idénticas en lo laboral (como dice Munchau y lo comenté aquí), de manera que un trabajador se desplazase de Madrid a Helsinky por trabajo dentro de la misma empresa incluso, entonces la moneda única seria ventajosa. Pero eso no se ha logrado, ni se ha avanzado un milímetro en ello. Tanto los bancos como las corporaciones tienen una gran resistencia a estar sus fronteras. Y no digamos los trabajadores. En parte, la barrera lingüística, muy importante para Friedman, se ha menospreciado.

Hemos de preguntarnos, ¿Es esto posible, no ya a corto, sino a medio plazo? Ya dije que estas condiciones sugeridas por Munchau me parecían imposibles. Con todas las cautelas imaginables, no descarto (mera conjetura) que Friedman recomendara dejar el euro hasta que se lograra ese grado de unión. En cambio, el otro camino, sostener el euro pese a sus penosas consecuencias, puede llevar a tal nivel la crispación social que la desestabilización política está asegurada, como el mismo Friedman auguró. Los 4 años que llevamos de crisis sin salida a la vista no promete una rápida solución.