martes, 11 de diciembre de 2012

Espada de papel, escopeta de feria

Oigo una entrevista a Rubalcaba en Onda Cero. A pregunta de Arcadi Espada, le parece normal la inmersión lingüística en Cataluña, "ya que fue votado por unanimidad" por el Parlamento catalán.

Vaya razonamiento. Según eso, es totalmente normal y asumible que Hitler persiguiera a los judíos, pues fue una ley aprobada por unanimidad por el parlamento alemán. Según eso, la ley de segregacion racial en EEUU hasta los sesenta era perfectamente normal, pues habia sido votada por los parlamentos de los estados sureños. Lastima que esas leyes y esa discriminación fueran eliminadas en una lucha nada fácil por Martín Luther King, que a ojos de los nacionalistas catalanes debería ser un fascista, pues consiguió revocar lo que ellos consideran normal.

No, los fascistas no son los Luther King. Y Rubalcaba considera que es una ley que no "ha dado un problema hasta ahora". Parece ser que la "culpa" del ruido levantado es de Albert Rivera, quien, mecachis, no estuvo en la gloriosa sesión en las que se aprobó la ley de imersion lingüística. Claro, debería llevar pañales todavía.

Una ley que es normal porque se aprobó con unanimidad, digamos, hitleriana. O franquista. Una ley de inmersión lingüista solo es aceptable bajo una lógica. La lógica de la liberación de un pueblo oprimido por un conquistador al que hay que expulsar. No parece ser el caso de Cataluña, pero esa es la estética que venden estos patrioteros: discriminación entre buenos y malos catalanes, lo que tarde o temprano dará un sinfín de problemas, como la (conversión) inmersión de los judíos, que luego al final fueron expulsados porque no se sabía si judaizaban o no. Imaginen a los caatellanohablantes "españolizando" y siendo marginados o expulsados por ello. Un caso de ingeniería social aberrante, de discriminación cultural, fuente inacabable de frustración.

Aparte de todo esto, el parlamento catalán es inferior al parlamento español y a la Constitución, y la Constitución reconoce el derecho de hablar la lengua propia, y el deber de conocer el Español. La Constitución, tan vilipendiada, es clara. Se basa en unos principios de igualdad de derechos de todos los españoles. La Nación define el ámbito de esos derechos, no los derechos el alcance geográfico de la nación.

Un voto unánime del Parlamento catalán es papel mojado ante la Constitución. El Parlamento español está dejando indefensos a una parte de la ciudadanía. No es argumento "que hasta ahora no ha dado ningún problema". Es una ley discriminatoria y fascista. Pretende discriminar en función de la lengua materna. Pretende crear ciudadanos nuevos, sin memoria lingüística.

Por lo demás: Las distancias entre el PP y el PSOE se ahondan porque el PSOE esta en una crisis brutal. Lo cual lleva a que es cada vez más imposible un gobierno de concentración, lo único que podría frenar el descalabro al que vamos en todo los frentes.

En España es impensable lo razonable. Lo moderado. Unir fuerzas para frenar la decadencia, el hundimiento de instituciones. Cada uno tiene su sueño, y es incompatible con el del otro, aunque los objetivos urgentes son escasos en número y apremian: economía y nación. Pero no. Hoy Rubalcaba lo ha demostrado. Está haciendo oposición desde sus castillos de arena con su espada de papel. Mientras, Rajoy está gobernando con su escopeta de feria.

Pero lo malo es que no me lo imagino, y que unan su escopeta de feria con su espada de papel, tampoco sé hasta dónde llegaríamos.

4 comentarios:

X dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miguel E. dijo...

Pero vamos a ver, Luis, ¿acaso te sorprende? El liberalismo político (que no económico) postula que no hay nada por encima de la voluntad popular. Ni la Constitución (sus principios pueden cambiarse), ni Sentencias pasadas del Tribunal Constitucional (se puede cambiar la Constitución para ir en su contra), etc.

Si no hay principios fijos e inmutables...vale todo.

Hitler tiene hoy en día mala fama, pero las miles de clínicas abortistas no tanto, y no son muy diferentes (claro, que para ellos los derechos de la persona aparecen en el momento del nacimiento y no de la concepción). Sólo vale una Ley que emane de la voluntad popular (aunque sea la del aborto del expresidente Rodríguez Zapatero) para cambiar las cosas.

Y si la Constitución no lo permite (que no lo permite hoy en día, diga lo que diga el Tribunal Constitucional cuando se digne a dictar Sentencia) lo que hay que hacer es cambiar la Constitución de forma que permita el aborto libre, que es por donde tenía que haber empezado el Sr. Rodríguez Zapatero (habiéndolo anunciado en su programa electoral, por cierto, ellos que tanto se quejan de falta de transparencia democrática en la derecha) y no haberlo hecho por la puerta de atrás (es decir, mal, en el sentido de inconstitucionalmente).

Miguel E. dijo...

Yo sólo espero que algún día el aborto libre en Europa se vea con tanto horror como hoy en día se ven las cámaras de gas nazis (siento ser tan pesado, pero para mí su justificación es lo más irracional y antihumanista que he oído nunca; por cierto, son ecologistas y hay que proteger a los animales incluso cuando aún no han nacido pero no son humanistas y a los seres humanos que les den).

Sólo hay años de diferencia entre una cámara de gas y una clínica abortista (los años de diferencia que van entre ser un feto o nasciturus, como jurídicamente se denomina, y ser llevado a una cámara de gas por judío, etc.).

miguel navascues dijo...

Si, ese es el mensaje que nos legó Julián Marías, que el aborto era un ataque a la civilización occidental. Es desde luego el principio del fin.