"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

lunes, 13 de marzo de 2017

El lenguaje de Lenin

De los Enemigos del comercio" (Antonio Escohotado) saco unas líneas para desengañar (¿?) a los que todavía creen que Lenin era el "bueno" y Stalin el "malo". En estas líneas queda claro que la famosa NEP (Nueva Economía Política: mayor libertad de comercio y empresa) no es el ideal de Lenin, no lo hace con vocación perdurable: sólo lo hace como método transitorio de salir de la asfixia producida por  sus métodos expeditivos de requisa de excedentes. 
La época, pues, es cuando el fracaso de su política represiva ilimitada, como método de hacer trabajar a la gente, le obliga a dar marcha atrás y permitir cierta libertad de comercio y empresas pequeñas, lo que hace avanzar enormemente la economía. En realidad la NEP le da dolor de cabeza, y estás deseando liquidarla.  Sin embargo, según sus propias palabras, esto no es más que un "paso atrás estratégico", para "aprender a gestionar la empresa", que es cuando definitivamente podrá liquidar a los capitalistas. Imagine el lector qué político de hoy usa un lenguaje similar.
Sobre la NEP:
... Por lo demás, con la NEP se exacerban las jaquecas y el insomnio de Lenin, que desembocan en episodios cada vez más prolongados de postración y afasia. Cuando tenía veinte años fue reprendido por no colaborar durante la hambruna de 1891, pues multiplicar el infortunio acelera el proceso revolucionario [342] , y en 1921 sigue considerando indiferente el número de personas sobrantes para llevar a buen término el plan de limpieza social. Lo innegociable es pasar del individuo insolidario al yo/masa, mediante un cambio de mentalidad que no admite simple retractación al ser la clase social un troquel indeleble—, y autorizar el retorno del comercio le humilla como un revés objetivo cumplido por su mano. En diciembre de 1920 aducía que «el éxito tremendo de nuestra política deriva de nuestra habilidad para convencer a los campesinos» [343] , y un trimestre después reconoce: 
«En el frente económico hemos padecido una derrota más grave que en cualquier otro e iniciamos una retirada estratégica, pues la requisa de excedentes... —impidió el desarrollo de las fuerzas productivas. […] En la actual guerra, una lucha aún más desesperada y feroz que contra los generales blancos, el asunto es quién ganará, si el capitalista al que permitimos ahora cruzar la puerta o el poder estatal proletario. […] Habrá capitalistas junto a vosotros, exprimiendo beneficios equivalentes a cientos por ciento, enriqueciéndose a vuestro lado. Permitámoslo. Mientras tanto aprenderéis de ellos el asunto de gestionar la economía, y cómo debemos aprender rápidamente que cualquier retraso constituye un crimen grave» [344]
Demorar ese aprendizaje tres años mientras morían de hambre y frío unos treinta millones de personas—se explica por el error de cálculo aparejado al sistema de requisa, que «impidió el desarrollo de las fuerzas productivas». Lenin no se pregunta entonces cómo organizará el desarrollo ulterior, pero frena a sus adversarios con un planteamiento de la NEP como punto de partida para «una guerra aún más desesperada y feroz». Queda claro por eso que solo el social-traidor predica «integración» o «reconciliación», pretendiendo desfigurar la frontera entre depuradores y depurados. En el preámbulo al decreto que aprueba el nuevo régimen, añora la época en la que «resolver los problemas se hacía mediante asalto, por la pura fuerza física de obreros y campesinos enfrentados a los terratenientes, pues ahora no hay terratenientes reconocidos». Evitar confusiones entre desahogo material y felicidad popular auténtica exige redoblar la vigilancia sobre traidores externos e internos, y la aprobación del paquete legislativo coincide con la primera purga masiva en el elenco oficial del comunismo. La cuarta parte del Partido unas 170.000 personas—es expulsada porque sobran «los bribones, los comunistas burocráticos, deshonestos o vacilantes, y los mencheviques que repintaron su “facade”, pero siguen siendo mencheviques de corazón» [345] . No se les condena a cárcel o a campos de trabajo; solo a la deshonra y a perder las raciones propias de su estatuto como «vanguardia de la clase obrera», que en 1921 son muy superiores a las dos onzas diarias de pan otorgadas al resto [346] . Pravda subraya hasta qué punto el Gobierno demuestra «clemencia» no usando la vía penal para perseguir al falso comunista, aunque se ahorra con ello la prueba jurídica de cargos tan tenues como «ánimo vacilante» o «corazón menchevique». Preparándose para la batalla derivada de «permitir lucros de cientos por ciento» pues el país necesita «aprender a gestionar la economía»—Lenin se consuela recordando que retiene el monopolio de los medios coactivos, y «el concepto científico de dictadura significa ni más ni menos que poder absolutamente ilimitado, absolutamente no impedido por leyes o reglamentos, que descansa directamente sobre el uso de la fuerza».
Sobre el "problema" sindical, mero "artefacto" del capitalismo para Lenin. Otro dolor de cabeza que frena la asunción de plenos poderes del Partido único:
«Al plantear cuestiones de “principio”, el camarada Trotsky refrena al Partido y al poder soviético. 
«Gracias al cielo hemos pasado a cuestiones prácticas, y disponemos de decretos sobre todos los puntos del problema productivo, pendientes solo de ejecutarse. […] El sindicato es una institución muy peculiar creada bajo el capitalismo, que existe inevitablemente en la transición al comunismo y cuyo futuro es un signo de interrogación. […] Bujarin parece sentir un placer casi físico disertando sobre la democracia industrial, pero “democracia industrial” es una idea a medio cocer y teóricamente falsa. Camarada Bujarin, más te valdría menos extravagancia verbal (Aplausos) . Es extraño oírte decir, como a Trotsky, que el Partido deberá “elegir entre dos tendencias`, y yo digo: votad contra ello, porque es confusión (Aplauso prolongado) . La industria es indispensable, la democracia no […] y en ningún caso debemos renunciar a la dictadura. Oigo a Bujarin tras de mí gruñendo: “Está en lo cierto” (Risas, aplauso estruendoso)» [348] . Días después, en «Otra vez a vueltas con los sindicatos», añade: «He explicado el asunto de modo más amplio, sencillo, claro y correcto que todas vuestras tesis. […] La plataforma de Trotsky lleva al colapso de la dictadura del proletariado, y no necesito desdecirme de las burlas a la democracia industrial de Bujarin. La desviación sindicalista es incompatible con el comunismo, y el Partido rechaza esa línea errónea por abrumadora mayoría» [349] . Por otra parte, la abrumadora mayoría una expresión estándar desde el Manifiesto de 1848—no se cumple para aquella comisión específica, donde de quince miembros solo siete coinciden con él, devolviéndole a algo que creía resuelto por el organigrama creado para no depender de recuentos [350] . El siguiente congreso, celebrado en marzo, tiene como primer punto en el orden del día la propuesta de «condenar toda facción o rastro de faccionalismo», y excluye el habitual procedimiento de «aclamación unánime», determinando que cada cual votará «al ser llamado» [351] . Con esto basta para que las propuestas sobre unidad ideológica y funciones del sindicato «sean aprobadas unánimemente por la Oficina Política del Comité Central, y sometidas sin enmiendas al XI Congreso del Partido, donde vuelven a ser aprobadas por unanimidad y sin enmiendas» [352] . Lenin precisa entonces que «el rol primario del sindicato es distribuir bonos en especie, recompensando a quienes desplieguen el heroísmo, el celo, el talento y la dedicación del empresario diligente». Entre la empresa nueva y la caduca la diferencia es ser supervisada o no por el Gobierno, y para que la recompensa del mérito sea realmente socialista bastará evitar que cristalice en dinero, el señuelo del explotador. La segunda función del sindicato es «evitar cualquier disputa de masas en las empresas estatales», pues el triunfo de la dictadura proletaria ha transformado la huelga en un sinsentido, que no por ello deja de ser alta traición [353] . Así como en las dictaduras burguesas «una gran huelga es preferible a diez elecciones», en Rusia el interés objetivo de los oficios se cumple «sometiendo toda actividad sindical a la autoridad superior y natural del Partido», sin olvidar que «los sindicatos no deben ser partidistas» [354] . Robustecidos por su tutela, y emancipados de tentaciones sectarias que dejaron de tener fundamento al desaparecer la propiedad privada de los medios productivos, demostrarán que «no necesitamos estallidos histéricos: necesitamos la marcha acompasada de batallones proletarios acorazados». M. Tomsky, comisario sindical supremo, matiza algo después la autonomía ideológica de los operarios: «Nuestros sindicatos unen a todos los trabajadores, con independencia de sus convicciones políticas y religiosas. Pero teniendo fe en el Partido eligen a comunistas para todos los puestos sindicales de responsabilidad. Para todos los asuntos de suprema importancia son guiados por el Partido, al cual les liga para siempre la historia gloriosa de la revolución triunfante» [355] .

Sí. Debería leerse más a Lenin, uno de los políticos más transparentes que ha habido en la historia.