"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

jueves, 7 de diciembre de 2017

Es matemáticamente imposible el cupo de Iceta

Ayer, no sé si muy acertadamente, intenté demostrar que hay infinitas formas de cuadrar las cuenta financieras. Lo único seguro, inamovible, es que los saldos financieros netos de los diferentes sectores - familias, empresas, Estado, sector exterior) suman algebraicamente cero. Lo que debe un país lo debe al resto del mundo. Pero la distribución de debes y haberes puede ser cualquiera, con tal de que sume cero. 
En lo que no me metí mucho, sólo lo mencioné, es que para que un país funcione NO PUEDE HABER CUPOS. 
Pero pero, ¿como dice eso, no están los cupos de Navarra y Pais Vasco? Ojo al dato: esos privilegio son sostenibles porque ambas regiones son muy pequeñas en relación al PIB. No dejan de ser privilegios - dejemos ahora su explicación más o menos justificada- pero se han sostenido hasta ahora por lo poco que inciden en el resto de España. 
El caso de Cataluña, el cupo que pretender un seudo socialista, Miquel Iceta, no es posible. Cataluña es el 20% de la economía española. Ya vimos ayer que García Domínguez dice, con razón, que gracias a las transferencias fiscales de Cataluña al resto de España, tiene más mercado exportador en el resto de España. Con esas exportaciones añadidas cubre unas importaciones del resto del mundo del  6% de su PIB. Molt bé. 
Pero no es ese el tema. El tema es que un cupo a la manera Vasco/Navarra en Cataluña matemáticamente rompería España  - al menos que los demás españoles no nos soliviantáramos -. Y ya se están oyendo tambores de guerra de otras regiones pidiendo lo mismo. Lo que es fantástico es que nadie haga cuentas y se de cuenta de que todos salimos perdiendo
Supongamos que vamos a dividir España entre dos regiones, una rica y la otra pobre. La rica paga los mismos impuestos personales que la pobre. Por ello recauda más para el erario central, que lo resdistribuye en términos netos a favor de la pobre. 
Eso es lo que los catalanes llaman “España ens roba”. Ens roba la cantidad neta que va de la región rica al resto. Si Cataluña se independizara, le pasaría igual: tendría que redistribuir sus impuestos recaudados por la Generalidad a favor de las provincias más pobres, si quiere que la unidad catalana sea sólida. ¿Protestaría Barcelona e intentaría separarse del resto de Cataluña porque “ens roba”?
Si España aceptara negociar y dar ventaja fiscal a Cataluña -aparte de que las demás regiones se pondrían en pie de guerra -, España estallaría. Sin una mínima solidaridad económica, no hay motivación para mantenerla unida. Pasaría en cualquier nación. Cuanto más grande es la región separatista, más fácil es que el País se rompa. 
La teoría que define las condiciones para que dos regiones sean un Área Monetaria Óptima (Mundell et All), y que por lo tanto no necesitan monedas distintas, dice que tiene que haber movilidad de factores (capital y trabajo) y transferencias fiscales compensatorias. 
Es obvio que España, dividida en regiones ricas y pobres, es un Área Monetaria Óptima. Los factores de producción se mueven sin barreras (hasta ahora: cada vez hay más leyes de CCAA que rompen el mercado), y el sistema fiscal es (hasta ahora: lo del cupo va en contra) centralizado y con objetivos personales, no regionales (bueno, esto es un desideratum). 
Cataluña se beneficia de esto. Recibe trabajadores que necesita, transfiere impuestos que ayudan a financiar sus ventas a España, y recibe (hasta que se puso a jugar a la ruleta rusa) capital exterior. Ídem se beneficia Extremadura, en sentido contrario. 
Y todas se benefician en un sentido o en otro, sin necesidad devaluaciones y fronteras. Lo que está claro es que: otro sistema perjudicaría a todos, y seguramente rompería España. Y se romperá si seguimos frivolizando con cosas serias. No lo digo a tontas y locas: se romperá matemáticamente. 

2 comentarios:

Emilio L dijo...

Efectivamente, este es el gran problema que plantea la asimetría fiscal vasco/navarra extendida a Cataluña. Simplemente la transferencia de renta desde la España pobre a las tres naciones ricas tan solo duraría unos años, hasta que el país no tenga más remedio que balcanizarse y entrar en competencia entre unas regiones y otras.

La propuesta catalana es enormemente injusta. Y creo que ellos no son conscientes de ello dado su anulamiento intelectual a causa del adoctrinamiento, y lo peor es que desde el exterior tampoco se percibe la injusticia de este esquema, muy al contrario, se acepta que una región rica pueda usar el resto del país como una colonia "porque la transferencia fiscal es injusta".

Tan solo quisiera añadir que el España "ens" roba es realmente Cataluña nos roba:

Dada la posición geográfica de Cataluña entre la península ibérica y Francia, y con el segundo puerto de Europa, cualquier inversión extranjera se acomoda en Cataluña sin pensarlo. Y eso ha ocurrido en los últimos treinta años, a lo cual se añade la eliminación de aduanas en la UE, lo cual incrementa el valor estratégico de Cataluña. Es decir, que en los últimos treinta años, el trabajo y la inversión se han concentrado en Cataluña gracias a su pertenencia a España y a la UE y, ahora que han acumulado la capacidad productiva de España (20% PIB) y "se han hecho ricos", pretenden marcharse con las manos llenas simplemente por la ficción de la balanza fiscal. Ficción porque las balanzas fiscales expresan actividad económica, por lo que hay que atender a ésta en el tiempo, y no a su expresión contable, para entender que ... Cataluña nos roba.

Si no, comprueben en los champús, pasta de dientes, y un largo etcétera de productos de sociedades extranjeras, todos fabricados en Barcelona.

Cordial saludo.

Emilio

miguel navascues dijo...

Totalmente de acuerdo. Yo creo EEUU no sería una nación si no tuviera una unidad fiscal, lo que no impide que lo sea estados tengan su propia fiscalizadora, pero bien coordinada con el gobierno.