"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

martes, 17 de julio de 2018

Socialdemocracia a la americana. ¿Hay diferencia?

Nos cuenta Cullen Roche que en EEUU hay un movimiento que sube con fuerza. Se llama “Democratic Socialism”. Para saber en qué consiste, lo mejor es tener en cuenta que se quiere diferenciar de la socialdemocracia, y que no pretende mejorar el capitalismo como ésta, sino hacer una sociedad no comunista pero en la que predomine la democracia sobre el capitalismo, siendo éste realmente deficiente en que lleguen los frutos económicos a todo el mundo.
Francamente, en la práctica no veo que pueda haber mucha diferencia entre la socialdemocracia y la democrática social, aparte de que ahí hay un agujero negro de indefinición de qué se hace con el capitalismo. La Socialdemocracia, en teoría, y tal como ha funcionado en los paises nórdicos, intenta gestionar desde el poder el capitalismo para que sus frutos lleguen igualitariamente a la gente. Que se haya conseguido o no, el caso es que acepta de partida el capitalismo, que se podría modular (con impuestos progresivos, por ejemplo, y gastos sociales) para que sus resultados fueran más justos. 
En principio a mí me parece plausible este planteamiento. Parte de reconocer la eficacia de la propiedad privada de los medios de producción, a cambio de que los capitalistas contribuyan a, por ejemplo, la educación, lo que tendría la ventaja de que su mejora constante beneficiaría a todos, ya que la educación tiene claros efectos externos positivos para el resto de la sociedad. 
En suma, habría una serie de aspectos que redirigidos por el estado beneficiarían a todos. Otro ejemplo es la ayuda a los parados, gasto fiscal keynesiano que ayuda a mantener la renta mientras la sociedad está en un ciclo bajista, y que acelerará la recuperación del crecimiento. Es lo que se llama los “estabilizadores automáticos”, que amplían racionalmente el déficit y la deuda, lo que se compensará en los buenos ciclos. 
La educación es un ejemplo paradigmático de gasto social con efectos externos positivos, inclusivos y que potencian el avance tecnológico y el crecimiento. Esto nos permite distinguir con el gasto indiscriminado que perjudica a la sociedad. Por ejemplo, unos impuestos excesivos sobre la productividad, a la larga serían perjudiciales; realmente hay impuestos que recaen sobre la propiedad empresarial que tienen efectos desastrosos. 
Todo esto nos indica que es difícil distinguir entre buenas y malas acciones, y la historia de la socialdemocracia está llena de fracasos que hubo que corregir con esfuerzo, porque una vez que se decide un gasto es muy difícil quitarle el chupete al que se ha beneficiado. 
En realidad, ningún país es liberal puro, ni siquiera EEUU. Todos han tenido mayor o menor grado de intervención, muchas veces con muy poco acierto. 
Además, dentro de cada idea de justificada intervención, como la educación, España es un ejemplo de desastrosa ejecución. El resultado es una educación de bajísimo nivel, especialmente en la universidad, lo que levanta un pesimismo sombrío sobre nuestro futuro: el crecimiento potencial queda mermado, lo que rebaja el futuro de la senda de la producción, para consumo o inversión. Tenderemos a ser un país cada vez más pobre comparado con los de mejor educación: los más productivos. 
Estos aspectos negativos ha llevado a la derecha económica a proponer ejecutar gastos fiscales con efectos externos positivos, como la educación, mediante su financiación por un bono, que dé derecho al pater familias a elegir libremente el colegio de sus hijos, de tal manera que se elude la presión ideológica que podría ejercer el gobierno. No deja de tener inconvenientes, como es el dar por sentado que el pater  familias es lo suficientemente formado para saber lo que es mejor para su hijo. Así que tenemos un círculo vicioso que rompemos por el lado de la eleccion individual - bono escolar - o por el lado estatal - educación gratuita pública -, lo que no nos saca de la duda. 
Debemos mirar cuidadosamente el resultado en otros países. En EEUU, las universidades son privadas (hay algunas estatales) y todas compiten por la excelencia. Sus resultados son indiscutibles, en tecnología y excelencia académica. Las universidades europeas y españolas son públicas, y los resultados, salvo excepciones, tienden a la mediocridad o la simple desidia y corrupción. España especialmente, con el sistema de CCAA aisladas que son verdaderos reinos de taifas...
Volviendo al principio, no veo diferencia posible entre ese nuevo movimiento de Ben Sanders de EEUU y la socialdemocracia europea. Es imposible, sobre todo porque se quiere diferenciar del comunismo. 
Creo que el capitalismo ha conseguido lo más importante, que es aumentar constantemente el producto disponible para todos, y cualquier enmienda debería partir de intentar no estropear eso. El futuro depende más de lo que se cree del crecimiento más de cómo se distribuye. Pese a la crisis, no hay más que ver los grandes avances disponibles en tecnología, que tarde o temprano potenciarán el potencial. La importancia de esto no es desdeñable, y la libertad individual que exige debe de cuidarse, midiendo bien cuando se la restringe por una causa aparentemente justa. Hay que medir bien las consecuencias futuras. 
De todas formas soy pesimista sobre el futuro del capitalismo. Hay demasiadas ideologías que quieren limitarlo, tasarlo, deformarlo, la más potente de las cuales es la del Calentamiento, que tarde o temprano supondrá un sutnami que arrasará el capitalismo. ¿Volveremos a la Edad Media? Conozco gente que estaría encantada. Pobres. 

2 comentarios:

interbar dijo...

Es curioso cómo están cambiando las cosas; tradicionalmente la izquierda americana tenía una raíz anarquista, de hecho la Federación Americana del Trabajo en origen lo era. El socialismo marxista gozaba de cierto predicamento en la universidad y el mundo del arte, los intelectuales vaya. Tras la Guerra mundial los comunistas fueron perseguidos más por la presencia en sus círculos de espías que por su peligrosidad o número, hasta ahora. La izquierda a lo Sanders en USA es más bien transversal a lo PODEMOS y estoy de acuerdo que el arma más letal contra la sociedad productiva y en crecimiento es el neomalthusianismo fanático erróneo y políticamente correcto.

miguel navascues dijo...

Muy buen comentario, Interbar.