"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

viernes, 7 de septiembre de 2018

El precio de la electricidad subirá y subirá

Lean el artículo de JR Rallo y lo comprenderán perfectamente. Europa quiere luchar contra el cambio climático, y para ello nada mejor que encarecer los derechos, que ella misma otorga, de emisión de CO2. Así, las plantas que todavía untilicen combustible fósil tendrán que repercutir a precios ese encarecimiento, con lo que el usuario no tendrá más remedio que reducir su consumo; la alternativa para esas plantas serían buscarse otras fuentes no fósiles, pero no va a ser fácil. Me parece que la oferta de alternativas no es flexible y elástica al precio como imaginan los burócratas de Bruselas. Es más, podemos sospechar que no hay alternativas tan voluminosas como las fósiles, porque muchas de ellas necesitan una subvención que pagamos nosotros para sostenerlas en el paisaje que embellecen con sus aspas. Cuando el precio de un factor sube, la respuesta del precio de los demás factores depende de su capacidad de sustitución. Como sospecho que es escasa, subirán de precio. 
Como dice Rallo, sólo el 32% del precio total de costes, subvenciones, castigos fiscales, etc es coste de fabricación. Es lo que Bruselas quiere encarecer a marchas forzadas para reducir su producción y, ilusamente, cambiarla por otra. Dice Rallo, 

En esencia, porque Bruselas reducirá drásticamente su oferta a partir de 2019 (a través de un mecanismo denominado Reserva de Estabilidad de Mercado). Menor oferta de derechos de emisión de CO2 para una misma (o mayor) demanda implica un mayor precio de los mismos. No en vano, la media provisional de su precio en septiembre ya es de 20,19 euros por tonelada y se espera que en 2020 pueda alcanzar la marca de 30 euros por tonelada. ¿Y por qué Bruselas quiere estrangular la oferta de derechos de emisión para así encarecer su precio? Para luchar contra el cambio climático a través de una doble reacción de los ciudadanos: a corto plazo, un mayor precio del CO2 —y por tanto de la factura eléctrica— implicará un menor consumo de electricidad por parte de familias y empresas, lo que a su vez conllevará menores emisiones de CO2; a largo plazo, un mayor precio del CO2 implicará una desventaja competitiva para aquellas fuentes energéticas que emitan CO2, lo que incentivará a los inversores de la industria eléctrica a reemplazar progresivamente sus centrales fósiles por centrales no fósiles.

Así que no nos rasguemos las vestiduras hipócritamente, ¿no es eso lo que habéis votado? La lucha contra el calentamiento implica encarecer la fuente contaminante. El resultado es, desgraciadamente, reducir la oferta de energía y que suban los precios. Y esperar que el cambio tecnológico traiga una nueva energía limpia, aunque eso puede tardar mucho. 
Las consecuencias son un golpe mortal a las economías europeas. Es como un nuevo impuesto a cualquier actividad productiva, además, en continuo ascenso, al que había que sumar los impuestos que Sánchez & co están cocinando en la Moncloa. No se lo tomen a risa, que Pablo Igeslias ha propuesto la nacionalización de las eléctricas.

Esto nos restará competitividad frente a países como China, que se toman estas cosas con más sosiego.

Hay que explicar a la gente que añada es Gratis, y la lucha contra el Cambio climático menos que nada. Toda acción produce una reacción. No hay acciones sin consecuencias. Eso es la economía.

1 comentario:

Luis Ruiz dijo...

No tengo muy clara la relación entre el carbon y el el calentamiento global,ya que parece ser que durante el carbonifero hubo una o más glaciaciones.