"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Muerte del liberalismo

El liberalismo, como pensamiento que nunca fue dominante, está retrocediendo ante ideologías peligrosas por culpa de la crisis. Podría decirse que está “muriendo del éxito” que le dio Reagan y Thatcher, que en la década de los ochenta impulsaron medidas liberales, algunas de las cuales fueron claramente las causas de la crisis. La crisis de 2008 fue causada por por los excesos financieros que rompieron las barreras de seguridad que se habían erigido tras la II WW.
Me refiero, sobre todo, a la desregulación financiera mundial que al principio parecía funcionar tan bien, exhibida con orgullo infantil por Walter Street y sus cohortes. La liberación financiera trajo la mundializacion de los mercados, la igualación de los tipos de interés - primas de riesgo aparte -, lo que se consideraba más transparente e impedía la independencia monetaria de los países, más disciplina impuesta por la sumisión a los mercados. Un país no podía, y se suponía bueno, tener plena autonomía monetaria, pues o su tipo de interés o su tipo de cambio reaccionarían y anularían sus intenciones. Si éstas eran aumentar la inflación para reducir la tasa de paro, siguiendo una curva de Phillips propia, encallaría irremediablemente en una subida de tipos de interés y una devaluación de su divisa que impulsaría al alza la inflación. 
Desde luego, las cosas no fueron tan automáticas, pero sí que hubo un estrechamiento de los límites, e incluso un prurito de países a autodisciplinarse fijando su tipo de cambio y así someterse a la política monetaria de un país “serio”, como la Europa con el Sistema Monetario Europeo y Argentina con su Currency Board. 

Todo esto se fue al garete porque no se quería aprender la lección de que restringir la flexibilidad hacia salir los demonios por sitios impensables, como la fuga de capitales que estaba libérrimamente permitida. 
En suma se pasó de un mundo regulado financieramente, con libertades acotadas, a un mundo pretendidamente libre financieramente. Esto exigía una Fe en la racionalidad de los sujetos que distaba de ser realista. Pero el modelo de las “Expectativas Racionales” era lo que imperaba, y lo hacía como un dogma insiscutible, con gran descrédito del economista que no lo abrazara. Estaba fuera del circuito, sobre todo si no sabía matemáticas para demostrar sus propuestas. 
El resultado fue el que predijo Minsky, un economista - marginado como no miembro de la secta de las ER -: carrera cada vez más frenética hacia la acumulación de deudas que financiaban especulación, en vez de financiar inversiones productivas rentables que podían hacer frente a la devolución de las deudas. 
Como lo describe John Balder en RWE

La desregulación financiera y el cambio a las políticas neoliberales impulsaron ciclos financieros que antes estaban inactivos durante la era de la posguerra (1945-1980). Es importante destacar que la apreciación del precio de los activos no da lugar a la creación de valor. Si el precio de un activo aumenta, las ganancias para el vendedor se compensan con el aumento del costo para el comprador. Por ejemplo, si Susan obtiene una ganancia de $ 40,000 por la venta de su casa, el comprador debe pagar el precio más alto. Una transacción financiera necesariamente tiene un comprador y un vendedor. Si el precio de la casa aumenta, el vendedor se beneficia, pero el comprador paga el precio más alto. Desde una perspectiva de creación de riqueza, esta transacción es necesariamente de suma cero (suma negativa, una vez que se incluyen las tarifas). En resumen, la riqueza ha sido redistribuida, no creada. Esta distinción entre la creación de riqueza y la distribución de riqueza está en el corazón de las crisis financieras, dado que los aumentos de precios de los activos inducidos por el crédito en última instancia no son sostenibles (aunque hay que reconocer que el momento preciso de la reversión es altamente incierto, dado lo que Keynes describió como "animal"). espíritu.").

Desde 1980 hasta 2007, el rápido crecimiento del crédito impulsó principalmente las transacciones en activos ya existentes (en su mayoría inmobiliarios), no el crecimiento productivo real. [1] Además de los extensos préstamos a hogares durante este período, los préstamos otorgados por las firmas financieras a otras firmas financieras aumentaron de $ 0.5 billones en 1980 a más de $ 18 billones en 2008, o del 20% al 123% del PIB. Esta actividad reflejó el proceso de titulización y el crecimiento de interconexiones extensas entre instituciones financieras que aumentaron el riesgo sistémico.

En el gráfico siguiente, se representa la fase de euforia especulativa, que cuanto más se separa de los fundamentos más cree la gente que “esta vez es diferente” - que nunca va a dejar de subir el valor de las cosas. Los precios de los activos se alejan cada vez más del valor real del PIB, hasta que estallan las burbujas; pero la intervención salvadora del Banco Central hace que el proceso alcista vuelva a reiniciarse. Ahora estamos, según Balder, en la burbuja de la Liquidez del Banco Central. 



El buen funcionamiento exigía, pues, cada vez más especulación u subida de valor de los activos financiados, porque un cambio de sentimiento produciría el proceso contrario, pero más perverso por su velocidad imparable, como se ve el cuadro adjunto (que tomo de John Balder en RWE  las dos fases Minskyanas, una de financiación de inversión productiva y otra de especulación. 



Esa visión rosácea de los mercados autoregulados que además frenaban cualquier exceso como la inflación, ha fracasado estrepitosamente. El paso de una fase de financiación especulativa a la fase de caída  desenfrenada puede verse en el siguiente esquema, 



El Segundo ciclo representando es propiamente la crisis. La crisis se caracteriza por, como dice Bernanke,  el desarrollo de un pánico que hace que todo el mundo busque colocarse en liquidez, lo que desata una avidez infinita por los instrumentos más líquidos y más seguros. El reflejo de esta avidez es un avidez igual pero de sentido opuesto para vender todo lo que se transforme en dinero, lo que origina una caída de precios de todo lo vendible, la ruina de muchos, y el paso de la banca de una situación solvente a una ilíquida y después, insolvente, pues ciertamente la falta de liquidez y la caída sin freno de los activos bancarios se come las ratios de capital. 
Llevamos un año temiendo un pinchazo de la burbuja de Liquidez de los Bancos Centrales. Viendo el gráfico de arriba, es difícil, imposible diría yo, esperar que no se produzca. Ese gráfico no obstante, no ha producido ninguna reacción de los mercados, lo que hace sospechar doblemente que cuando ésta llegue, será más virulenta que la anterior. ¿Por qué? 
Las deudas que financian estas posiciones han aumentado. Es verdad que los bancos han mejorado sus ratios de capital, pero el riesgo sistémico, es decir, de contagio de un pánico como lo describe Bernanke, se puede llenar por delante al banco más solvente. ¿Que será de los insolventes? Porque los hay. Hay bancos que esconden, ocultan, posiciones insostenibles, activos incobrables, y lo peor, a precios falsos en una fase de pánico. 
¿Liberalismo? como decía Churchill de la democracia, es el peor sistema quitando todos los demás. Pero por eso mismo necesita vigilancia, mucha más que la que se le ha prestado. Defender el liberalismo no es cerrar los ojos a sus debilidades, defenderlo con planteamientos ilusos y utópicos, porque la prueba está ahí: sus enemigos están avanzando marchas forzadas para liquidarlo, gracias a la ceguera de sus amigos, excesivamente confiados en sus automatismos. Pero hay que defenderlo, porque es la base de nuestra democracia.

2 comentarios:

Miguel E. dijo...

Miguel, me asustas, coño!!

Viendo el primer grafico parece que en 5 años o así (por pura simetría) la línea gris Net worth/GDP caerá del 520% actual al 400% (nivel natural al parecer desde el inicio de ese gráfico).

Es decir, ¿un nuevo 2007 en 2023? ¿Y con el doble de deuda pública y los bancos más atados que en 2007?

Si ese gráfico es representativo de la realidad vamos jodidos...

miguel navascues dijo...

Me temo que es representativo. Yo me asusto. Somos crédulos hasta que nos roban la ilusión de un tirón.