"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

lunes, 7 de enero de 2019

Economía y animales de compañía

Esta mañana, volviendo a casa, he oído por la radio a un experto decir que España no llega al nivel de cariño a los perros y otros animales de compañía. “No llega, es así, y así hay que tomarlo”, - decía, para nada indignado, sino resignado, que es como hay que tomar estas cosas. 
No deja de ser curioso que junto a la diferencia de renta per capita que veíamos en el post anterior, haya esta coincidencia de menor aprecio por los animales de compañía. Hay estimación por lo que pueden aportar en servicios, como los perros de caza, pero no llegamos al nivel de los paises de renta per capita superior. ¿Curioso no, o es que hay una relación estrecha entre ambas cosas? 
A mí me gustan mucho los perros. Cuando voy a Francia he notado que en muchos restaurantes dejan entrar perros, al menos pequeños. También aquí nos pasamos en eso, porque la gente se empeña en tener perrazos y meterlos en restaurantes de 60 mº. También hay gente que tiene la funesta manía de tener perros peligrosos, incluso que matan personas, como ha sucedido hace poco. 
O sea, está todo manga por hombro. No hay una reglamentación precisa (además se incumple), pero no la hay seguramente porque a mucha gente le revienta el tema, por lo que sea. Por ejemplo, tenemos el argumento falaz, tipo catolico-progre, de que el dinero gastado en un perro se podría dar a los necesitados, sin tener en cuenta los puestos de trabajo que genera este sector. A mí no me han dejado entrar con mi perro por lo que podrían decir otros clientes. A veces yo prohibiría entrar a los niños, que ahora están más maleducados que nunca, chillan como bestias, y sales estresado.
El caso es que me ha chocado la voz resignada del especialista, “las cosas son así, “España no llega en el amor a los animales como en otros países”, y resulta que parece que hay una relación renta pc-simpatía por estos. Curioso, que el nivel de renta determine la estima de los animalitos. ¿O será al revés? No creo.
Yo tengo comprobado que el amor a los perros es espontáneo desde niños, a menos que a éstos se les haya influido para lo contrario. Por lo tanto, creo que hay un impulso emocional positivo dentro de nosotros por los perros y otros animales. Recomiendo la lectura de “Mi familia y otros animales” (y muchos otros libros del autor), de George, el hermano del famoso escritor Lawrence Durrell (inmerecida fama en mi opinión), para descubrir un mundo nuevo de relaciones con los animales. 
Es curioso contextalizar esto en el debate de los animalistas, que quieren acabar con los toros y otras tradiciones. Desde luego son dos sectores sociales radicalmente distintos, creo. Pero no quiero entrar en este debate porque estoy dividido: aprecio los toros por su belleza, pero me parte el corazón verlos sufrir, por mucho que me digan que sin la Fiesta no existirían. Además, no me imagino teniendo un toro en casa. 
Volviendo a lo de la Renta, recuerdo un comentario de aquel famoso político socialdemócrata sueco, Olof Palme, que paseando un día por Paris, vio que de una ambulancia bajaban a una anciana, y un mozo le llevaba el loro al lado, en una jaula. Reflexionó el político de izquierdas: “no alcanceremos una socialdemocracia verdadera mientras nosotros no seamos capaces de ingresar a una persona con su animal de compañía”. 
Naturalmente, sería inviable financieramente, como lo es todo sistema hoy en día. Pero no le faltaba razón en la reflexión estimativa. 
En resumidas cuentas, lo que llamo el decalage de renta del gráfico del post anterior (“Breves reflexiones sobre un gráfico”) tiene indefinidas relaciones con muchos aspectos, denostados o apreciados, y ahí están para condicionar lo demás, incluso el decalage de renta. ¿O es otra diferencia cultural que nos distingue? 

3 comentarios:

Miguel E. dijo...

Personalmente no soy de mascotas en general y mucho menos de perros.

Dicho esto, ¡claro que está relacionado!

Aun no siendo de mascotas reconozco que eps un tema de sensibilidad, de educación, y eso está íntimamente relacionado con la renta.

A mayor renta mejor educación y mayor interés por temas que "elevan el espíritu" como el bienestar animal, la música clásica, el arte...

miguel navascues dijo...

Sí, eso más o menos pienso yo, pero no me deja de chocar la relación tan estrecha. Si te mueves de norte a sur, encuentras cada vez menos sensibilidad por esas cosas, que ciertamente no son superiores moralmente. No sé menos ocurriría decir que denosta una moral superior.
Pro es una manera de apreciar los dones De Dios en la Tierra.

miguel navascues dijo...

La fidelidad, la entrega, el amor de un perro por su amo es algo indescriptible.