"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

martes, 26 de febrero de 2019

El nuevo patriotismo, según Garicano

Curioso como quiere definir lo que debería ser, según él, el “nuevo patriotismo”, Luis Garicano (ministro de economía ni pectore) en su nuevo libro. La noticia viene en un artículo de García Domínguez, muy acertado. 


Según éste neo-patriota, 

El nuevo patriotismo debe estar fundado en el orgullo de una sociedad exitosa que aspira a construir juntos una sociedad más justa y adherirse a un Estado que quiere y es capaz de avanzar en la resolución de los problemas del conjunto de los ciudadanos dentro de una constitución que cree un marco común para nuestras vidas. Las historias de Cosentino [sic], Actiu [?] y otras tantas empresas españolas nos apuntan hacia dónde debe orientarse este nuevo patriotismo. No se trata de una narrativa grandiosa de los grandes logros de la reconquista contra el invasor musulmán o de la gloriosa[en cursivas en el original] conquista de América.

Es un arriesgado salto de la garrocha la que ejecuta aquí el señor Garicano, pues propone ni más ni menos que nos olvidemos de la historia de España, empecemos de cero, y seamos patriotas de crecimiento, y el bienestar economico. 
Esto no funciona así en ningún país del mundo, como explica muy bien Garcia Domínguez,

Alguien sería capaz de siquiera imaginar a un dirigente de alguno de los principales partidos políticos de Francia, la Francia de su muy admirado Macron, poniendo por escrito que el patriotismo francés tiene que olvidarse de la historia y de las grandes gestas nacionales de Francia, ya que el pasado compartido no tiene ninguna importancia a la hora de crear vínculos y sentimientos comunes de pertenencia dentro de una comunidad nacional? ¿Alguien se imagina a su muy amado Macron poniendo por escrito que todos los grandes logros históricos de Francia son poco menos que bagatelas despreciables, literatura inútil, y que lo único importante a fin de lograr que los franceses se sientan vinculados espiritualmente a la patria es que el consejo de administración de los supermercados Carrefour logre que la cotización de sus acciones en la Bolsa de París suba más de un 20% durante cada ejercicio fiscal? ¿Alguien concibe la estampa plástica de Theresa May dirigiéndose a la Cámara de los Comunes para sentenciar que la narrativa grandiosa del pasado imperial del Reino Unido es un tedioso tostón plúmbeo y que lo en verdad importante para afianzar el sentimiento nacional de los habitantes del Reino Unido es que el dueño de Virgin gane mucho dinero? ¿Alguien cree posible ver a Donald Trump leyendo ante las cámaras de la televisión un folio donde asegure de su puño y letra que la historia gloriosa –entre comillas, claro– de los Estados Unidos le produce un tedio horrible y que prefiere que se olvide? Pues ese es Luis Garicano, el pensador de cabecera de Ciudadanos y candidato número uno del partido de Albert Rivera al Parlamento Europeo. Y encima se dice liberal.

Efectivamente, muy difícil lo que propone el tal Garicano, que roza aquí la imbecilidad más supina - en el sentido etimológico del término. Los griegos clásicos de Atenas eran unos tiranos con sus colonias, y sin embargo estaban orgullosos de su “Democracia”, que decían haber inventado. Desde luego eran poco demócratas y compasivos con las colonias que no querían estar esclavizadas y explotadas por ellos, por lo que las invadían y saqueaban a la menor señal de rebelión. Ídem con Francia, que no quiere recordar la matanza de 1870 que salvó la República, una matanza muy poco piadosa, como la noche de San Bartolomé, por cierto. 
Lo cual nos lleva al difuso concepto de patriotismo, que no tiene nada que ver con la objetividad, sino con la emoción de orgullo que despiertan los símbolos nacionales en los ciudadanos. Como decía Mitterrand, oír el himno y ver desplegarse la bandera de Francia cuando iba de visita a un país más o menos lejano, le hacía llorar de emoción. 
El patriotismo es un sentimiento sintético, del que emerge una idea positiva del propio país, pese a todas las fechorías que todos han hecho, pero que quedan ocultas bajo un manto con los colores nacionales. 
Es difícil que se pueda crear ex novo algo así de la tecnología, la productividad, etc. 
Garicano sería el perfecto ilustrado, pero no a la manera anglosajona, sino francesa: todo lo que no sea razón fría, debe ser eliminada. Por suerte o desgracia, es sencillamente imposible. Hay cosas buenas pero que no pueden convertirse en emociones fuertes. 
A todo esto, uno se pregunta si así Garicano quiere arreglar el problema catalán, porque ya le anticipo que sería un fracaso, que se pondría en clara desventaja frente al sentimiento fuerte de los secesionistas, por muy utópico que esa. Pero me temo que esa es su idea, acompañado en ella por Elisa de la Nuez y otros, que parecen rechazar la idea de “España en su historia” (Julián Marías), que demuestra que la historia de muestra que España se forjó más o menos igual que los demás países europeos, y que todos tuvimos nuestros puntos oscuros, como la Inquisición. Pero lo que no se puede hacer es calibrar  el pasado con los valores actuales, un error de bulto que parece mentira que cometa Garicano. 
Yo creo que este señor sabe de historia muy poco, y la historia no puede ser sustituida por la economía. La historia es un proceso, en cada etapa o generación o siglo con sus propios valores, irreversible, compleja y de muy difícil repetición. Ese pasado, querámoslo o no, forma parte del sentimiento patriótico. 

2 comentarios:

interbar dijo...

Estamos en el enésimo intento del "Regeneracionismo" costista. Cuatro ideas mal aprendidas de algo que no entendieron. Ni España es el problema, o no sólo, ni Europa la solución, o no sólo.

miguel navascues dijo...

No së, dudo en llamarlo regenacionismo. En este caso es elitismo desde la ignorancia. Me parece.