"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

viernes, 5 de julio de 2019

Demografía decadente y tecnología

  In Praise of demographic decline  es un gran artículo de Adair Turner, en que desdice que la caída demográfica tenga que se una tragedia. Todo lo contrario, si la innovación tecnológica sigue avanzando, pues en ese caso se necesitarán cada vez menos trabajadores obteniendo, sin embargo, con aumentos incesantes de productividad, el aumento deseado de la producción. 

Nuestra creciente capacidad para automatizar el trabajo humano en todos los sectores (agricultura, industria y servicios) hace que una fuerza laboral cada vez más importante sea cada vez más irrelevante para las mejoras en el bienestar humano. Es una buena noticia para la mayor parte del mundo, pero no para África.

Todo se reduce al argumento de que el nivel de producción es una función de los factores aplicados, trabajo y capital, al que se añade una variable residual, pero crucial, que es el avance tecnológico.
Es la historia del capitalismo desde la Revolución Industrial, gracias a la que el producto crecía a mayor ritmo que el aumento de los factores. Desde entonces, gran parte de la humanidad se ha beneficiado de ese modelo, cuyo divulgador primero y primer economista en darse cuenta de la importancia del fenómeno fue Adam Smith. 
Ciertamente, sin avance tecnológico, estaríamos todavía en la Edad de Piedra, como Jevons puso de manifiesto con su modelo de avance de la población geométrica mientras los alimentos lo hacían a velocidad aritmética. Cualquier parón tecnológico se traduce en decadencia y miseria; sólo la innovación – en el sentido no de invención, sino de aplicación de nuevas tecnologías – permite salir de la miseria, y reducir su significante en números de afectados. Hoy, por ejemplo, gracias a las nuevas tecnologías bieogenéticas, sería posible acabar con el hambre en el Mundo, y si no se hace es porque grupos ecológicos bien conocidos (Greenpeace) dominan a la opinión pública mundial. De hecho, el hambre ha desaparecido prácticamente de los paises emergentes menos de Africa, aunque en éste continente se hayan conseguido grandes avances en países con gobiernos sensibles a las necesidades de la población. A veces parece que a algunos grupos de ayuda humanitaria les conviene más conservar un nivel pobreza que les permita mantener activos sus chiringuitos subvencionados. Naturalmente, no me refiero a todas las ONG, que a veces realizan una labor necesaria en ambientes muy hostiles, incluso bélicos. 
Pero la llamada de atención de Adair Turner sobre la sustitución de cantidad de empleo por innovación tecnológica abre una puerta a la esperanza de nuestros países con decadencia demográfica. Para ello hay que crear el ambiente necesario para que se desarrolle tanto la ciencia como la innovación.

2 comentarios:

Miguel E. dijo...

De acuerdo. Podemos hacer como Japón (sin inmigración y con población menguante) y sustituir trabajadores por máquinas pero, al igual que sucede allí hoy en día, ¿cómo pagaremos las pensiones? Habrá muuchos menos cotizantes cotizando por menos.

¿Impuesto a las máquinas como decía Obama?

www.MiguelNavascues.com dijo...

La única vía de salida para el dantesco problema de las pensiones es capitalizarlas, como han hecho en Inglaterra y Holanda, por ejemplo. Cuanto antes se empiece, mejor. Eso, además, aumentaría la tasa de ahorro, que es la clave del futuro.