"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

jueves, 16 de mayo de 2024

La paradoja de la democracia

 La democracia no es un sistema natural, que nos venga ya dado por la naturaleza. En realidad, la naturaleza humana es tan compleja, tan inconmensurable, que puede decirse que la democracia es un artificio que desembarcó en un momento tardío de la historia, apenas hace dos siglos y muy débil y de futuro azaroso. Hasta entonces lo que había habido era autocracias nacionales que se llevaban a matar, en continuas guerras entre ellas, y sin que faltaran guerras internas crueles, devastadoras, con gran derramamiento de sangre. 

Cuando ese estado de cosas llegó al paroxismo en la guerra de los 30 años, guerra religiosa que devastó a Europa, nació el impulso de unos pocos grupos que anhelaban encontrar un sitio nuevo, una “nueva Jerusalén”, donde cada uno pudiera ejercer libremente “su” religión, la que le había dictado su libertad de conciencia. 

Todo empezó con el gran grito de LUTERO, EN 1520, por la rebelión contra la iglesia Católica y su corrupto sistema de recaudación: venta de bulas a los fieles, con al promesa de que sus familiares y ellos mismos estarían menos tiempo en el purgatorio (El Vaticano y gran parte del Renacimiento fue así financiado). No es que Lutero fuera un liberal, ni que quisiera formar un nuevo orden civil. Es que predicó la libertad de conciencia, lo que desencadenó una serie de consecuencias que, un siglo más tarde, haría necesario organizar una sociedad libre, en la que cada uno pudiera ejercer “su” religión, libre de las cadenas (o el Dogma) de la Iglesia católica. 

Además, al liberar la conciencia del individuo, dotarle de capacidad para interpretar él mismo las escrituras (que en su opinión, habían sido traicionadas por la doctrina De la Iglesia), dio un impulso a la divulgación de textos en lengua común (no el latín, que solo entendía las clerecías), y a un fervor nuevo por la alfabetización de la gente más común. Hasta entonces esos textos sagrados solo eran conocidos por la intermediación interesada de las jerarquías. De esta propuesta iba a nacer el estado secukarizaso, que ya san Agustín defendía.

Entonces empezaron las persecuciones y las guerras que antaño sufrieron los antiguos cristianos en el imperio romano; la propia iglesia pasó de ser antaño perseguida a ser verdugo sin piedad de los nuevos fervientes. El culmen de ese frenesí de guerras entre los mismos cristianos que hasta entonces habían compartido la única autoridad eclesial, fue la guerra de los treinta años, terminada por fin el la Paz de Westfalia en 1649.

Pero ya antes había tenido lugar movimientos de exiliados que buscaban tierras nuevas donde poder ejercer el LIBERTAD su propia fe, fuera esta la que fuera, y empezaron a fluir hacia las colonias británicas en América. En 1620 llego a Cape Cod el legendario “Mayflowers”, con un grupo de gente, la que siguieron otros y otros, que tuvieron la curiosa idea de jurar un acto solemne, en el que se comprometieron a gobernarse de un modo nuevo: autoridades elegidas periódicamente, leyes iguales para todos, libertad de conciencia. A media que llegaban nuevos grupos y se ampliaban las colonias, o incluso se fundían entre ellas, se volvía a jurar solemnemente esos “covenant”, que fuero el núcleo de lo que, un siglo y medio después, sería la Constitución Americana, que venía a reforzar los derechos de los individuos libres e iguales. 

Este breve recuento de una historia mal conocida, incluso despreciada, es necesaria, ineludible, para comprender la reciente historia de Occidente. Occidente no nace en Europa, nace en el continente americano. Nosotros los europeos somos unos secundones, pálidos imitadores del original. Es verdad que Inglaterra fue cuna del parlamentarismo como base de la soberanía, pero eso fue una historia distinta, más larga, que absorbió lo que vio nacer en sus colonias que perdió en 1776, la primera revolución conservadora, tan diferente de su mala imitación de la Revolución Francesa, que solo dio a Francia durante décadas terror, inestabilidad… y Napoleón.

La historia real es una incesante cadena de consecuencias no deseadas. El origen de nuestra democracia no es el diseño preclaro de mentes privilegiadas. Nació de una rebelión y un cisma religioso, que por cierto, la iglesia se empeñó en darle la espalda con el concilio de Trento, y hasta ahora.

Sí, la democracia es un artificio ajeno a la naturaleza humana. Es el artificio que permite acoger a todos los puntos de vista mientras respeten la Ley. Eso enriquece a la sociedad, porque todas facultades creativos son libres para indagar, investigar y buscar la verdad que es el suelo del que germina la verdad de la siguiente generación. No fue inventado por el magín de nadie: fue estudiada y reformulada en su desarrollo, que nadie sospechaba. 

2 comentarios:

Miguel E. dijo...

Es tan poco conocido y malinterpretado este punto de la Historia que en España se celebran actos de conmemoración del nacimiento del parlamentarismo en León, ya que las primeras cortes conocidas de la Historia se hicieron ahí. Cualquiera podría pensar que inventamos la democracia...

www.MiguelNavascues.com dijo...

Esa es la intención. Pero la historia no se escribe así. No es que no tenga mérito nuestra historia; yo la admiro. Pero, como diría Ortega Y Gasset, “no es eso, no es eso”.