"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

martes, 8 de octubre de 2019

Lo que implica el tipo de interés negativo

Estamos navegando en aguas desconocidas, entre una niebla de incertidumbre que no nos deja ver cuales serán las consecuencias de nuestros actos. ¿Una crisis como la de 2008? En todo caso podría ser peor, por que los bancos centrales no podrían bajar más los tipos de interés. El Quantitavity Easing de poco serviría si la deuda ofrece tipos negativos a los posibles ahorradores. 
Los bancos no pueden funcionar con una curva de interés de pendiente negativa, aunque los tipos representados en ella sean positivos; así que no digamos si son negativos. Esto les obligaría a cobrar un % por sus pasivos, lo que es un contrasentido que ciertamente no puede llevarse muy lejos. Hasta cierto punto, se puede considerar como un pago del depositante a la gestión de a su liquidez y sus facturas. Llegado un momento no muy lejano, los clientes retirarán sus depósitos, cuando el coste de gestionar su liquidez en billetes sea inferior a que lo gestione el banco. Surgirá un nuevo tipo de banca especializada en este tipo de gestión, pero será la negación de la función bancaria esencial, que es la transformación del pasivo a corto en activo a largo que financian la inversión real. La interconexión entre el ahorro y la inversión real será imposible.
Por otro lado, ¿servirá el tipo negativo para alentar la inversión real? Eso depende de las expectativas subjetivas de los empresarios, y con un indicador básico como es un tipo negativo, tendrán que tener un pálpito muy fuerte para ver el futuro optimisticamente. 
Es más: es precisamente el pesimismo estructural del inversor empresarial lo que ha permitido llevar los tipos hacia abajo a terrenos negativos, y ese pesimismo no es un capricho. Esta bien fundado, dadas las perspectivas demográficas. 
Lo único que anima el tipo negativo es la especulación, con lo que se hacen más probables las burbujas incontrolables.
Otro sector que se verá en aprietos es el de la industria de las pensiones. Las pensiones son un ahorro que se deposita en un banco especial que hace los planes de pensiones de los depositantes, según unas funciones de seguro con múltiples variables, como la edad del sujetos, la cantidad depositada, los años que faltan para su jubilación, etc. Lo único lógico es que para que funcione, el tipo de interés sea positivo, para que la acumulación a interés compuesto de origen a un capital mayor que el depositado, del que se deriva o una renta hasta los x años calculados, o la devolución del capital acumulado. Con tipos de interés negativos, éste sería, paradójicamente, menor que el capital inicial. 
Y no es que los bancos centrales puedan hacer otra cosa. Están en la obligación de mantener una tasa de crecimiento del PIB más la inflación deseada, pero ni siquiera consiguen que la inflación llegue a la deseada. Pero si las expectativas de la inversión real a largo plazo no mejoran, esto se mantendrá así perpetuamente. Y una tendencia ilimitada a tipos cada vez más bajos debido al pesimismo de los inversores constriñe las posibilidades de los bancos centrales. 
Algunos piensan que la culpa de los tipos negativos la tienen precisamente los bancos centrales, pero ello se no controlan las expectativas de los inversores. Lo único que parece funcionar es la especulación bursátil, pero ésta es sostenida por los tipos cero o negativos y por fenómenos como el “buy back” (recompra de las propias acciones) que recompensa a los especuladores. Es como un círculo cerrado en el que la acción impulsora de la liquidez se queda  el sector financiero y no se filtra más que a cuentagotas a la economía real.
En suma, la mayoría de la gente e instituciones prefiere el ahorro a la inversión real, ahorro al que cada vez es más difícil sacar una rentabilidad sólida. 
La transición entre las distintas formas de ahorro e inversión están cortocircuitadas. Se puede pensar que los tipos negativos llevarían a una huida del ahorro, por anti rentable, y una reorientación hacia la inversión real. Pero esto sólo se puede conseguir si el gobierno se pone a la cabeza de este movimiento, de tal manera que arrastre a los demás a través del pago a proveedores. Sin embargo, países como Alemania, que está en condiciones ventajosas para ello por la gran acumulación de ahorro de que dispone, se niega a ello y a que lo hagan otros países. Una muestra más de descoordinación de la UE entre los países que acumulan fondos y los que son deficitarios.
Los tipos de interés negativos requieren una estrecha colaboración entre gobierno y banco central que lleve a tasas de crecimiento sólidas. No es un momento para tener objetivos contradictorios. Y esto no tiene nada que ver con arreglar los déficits estructurales, como las pensiones públicas, que tanto necesitan enmendarse. 

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