"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

martes, 11 de junio de 2024

España, como los demás, entre la incompetencia y la demagogia


Es, con los límites de la participación habida y las características concretas de la cita electoral, lo que ha ocurrido en las Elecciones Europeas de este pasado fin de semana: que han dibujado lo que a día de hoy pensamos y queremos los que formamos parte de la comunidad política. Y ahora nos conocemos todos mejor. Y, al parecer, no podemos dejar de ser lo que somos.”

Leo en 
Vox sobre el caso Alvise, ese tuitero que ha logrado tres escaños en las elecciones europeas. Sus mensajes son decididamente radicales y demagógicos, mensajes-consigna donde embiste contra todos y contra todo. Parece ser que gusta mucho a sus nuevos votantes; ha logrado quitar 3 escaños del parlamento europeo a partidos “extremistas” más fogueados, mismamente como Vox. 
Alvise es un símbolo perfecto del desquiciamiento que vivimos: lo que llamaba Ortega y Gasset “la acción directa”, que consiste en ofrecer cosas imposibles, más aún cuando se ofrecen todas a la vez, en el mismo plano, que es la primera lección de la política: no se pueden ejecutar todas tus ideas a la vez, por muy apreciables que sean. 
Alvise ha ofrecido, según leo en en El Mundo, “la mayor cárcel de Europa cerca de Madrid”, supongo que para encerrar a todos los corruptos de la política que señala con el dedo acusador. También ofrece “salir de Europa” lo que en su boca suena a pura demagogia, cuando Meloni (1) ya ha comprendido que lo que se requiere es cambiar las instituciones europeas desde dentro, pues es verdad que están moribundas. 
España está desquiciada, confusa y desnortada, sin saber bien en qué farola colgarse  - a quien le gustaría ver gobernando. Una visión estridente, como la de Alvise, es sospechosa de recabar un voto estridente, pueril, inmaduro. Es verdad, como también lo es el 30% que ha votado a Sánchez, sujeto que está desencuadernando España. Pero no hay ninguna lógica que lleve de una cosa perversa a otra más perversa aún. Esto viene de lejos, de los dos gobiernos de Zapatero, el segundo con mayoría absoluta, lo que explica lo que hoy nos pasa.
Estamos en una tesitura muy parecida, a grandes rasgos,  a la de Europa años treinta, cuando la revolución soviética de Lenin y la crisis económica - que nadie sabía solucionar - sembró el pánico en las clases medias, arruinadas por la crisis del 29, y se dejaron seducir por los fascismos ascendentes. Nuevos partidos liderados por antiguos líderes comunistas, que se dieron cuenta que para alcanzar el poder había que ofrecer más nacionalismo, más intervencionismo, pero de derechas. Ah, y no olvidemos la salsa que nunca falla en tiempos de crisis: una buena salpimentación de antisionismo, en los que Hitler desde luego fue el más “brillante”. 
Reconocerán en estos componentes de los fascismos “clásicos” los mismos de hoy, incluso el antijudaísmo floreciente hoy. Tanto que veo difícil que Israel no encuentre dificultades crecientes en sobrevivir, pues ha cosechado una ira feroz en la opinión pública occidental. La caída de Israel sería simplemente el comienzo del final de Europa, y por consiguiente de Europa, pero esto no entra en oídos preconcebidos para el odio. ¿Y qué mejor odio movilizador que el viejo y estimado anti judaísmo? Es un comodín que nunca falla. Israel fue creado para evitar una nueva masacre de los odiados judíos de Europa, perseguidos durante siglos. Sus enemigos islamistas son jaleados hoy por sus odiadores “civilizados.
Así que esta es la confusión que vivimos, tiempos de navegación agitada con el timón del barco averiado, y un capitán que sigue escrupulosamente sus derechos sindicales y los hace seguir a sus más estrechos colaboradores. Por no decir que es un loco de atar al que no le importan las consecuencias de sus actos. O las persigue con gran alegría.

(1Meloni me sorprende gratamente por cómo ha evolucionado hacia la moderación conservadora. Ha comprendido que es más eficaz sumar que restar. Ojalá tuviéramos una Meloni.

lunes, 10 de junio de 2024

30% de suelo

https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2024-06-10/hay-sanchez-para-rato/

Veo gente contenta y alegre porque ha ganado el PP. Ilusiones fuera. Lo que de verdad ha pasado es que el PSOE tiene un suelo del 30%, ¡el partido socialista más votado en Europa!.
Eso es lo que es preocupante. Mientras haya gente hipnotizada hasta ese punto, Sánchez va a seguir rompiendo instituciones y, sobre todo, endeudándonos, arruinándonos, condicionando nuestro futuro. Abran los ojos, por favor. Sobre todo esas mujeres que conozco que dicen “es que es muy guapo”. Excuso decir lo que pienso de ellas.

Temo que es así

https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2024-06-10/hay-sanchez-para-rato/

 Una de dos: o un tercio de los votantes españoles tiene unas tragaderas de elefante o realmente no son conscientes de todo lo que está pasando. Cualquiera de las dos hipótesis es terrible, pero la consecuencia es la misma: Sánchez puede seguir tranquilo en La Moncloa y, aunque pierda el apoyo de Carles Puigdemont por hacer ‘president’ a Salvador Illa, tiene tres años por delante para darle la vuelta a estos resultados. ¿Cómo lo hará? Pues todo hace indicar que terminando de consolidar su control absoluto de todos los resortes del sistema y eso supondrá, como ha ido anticipando las últimas semanas, el asalto definitivo al Poder Judicial y al ramillete de medios de comunicación que más le molestan.”

miércoles, 5 de junio de 2024

Notas sobre la Democracia

I. Ya solo el 57% de un encuesta de alcance mundial se declara a favor de la Democracia occidental. Seguramente dentro de un año el porcentaje habrá descendido.
El momento culmen de la Democracia fue, en mi opinión, cuando el presidente de EEUU Richard Nixon fue obligado a dimitir por el caso Wartergate. Watergare era el nombre de un hotel donde se alojó un comisión electoral demócrata. Fue asaltado de noche y alguien se llevó unos papeles. Nadie se hubiera preocupado del caso si no fuera por unos periodistas del Washington Post, que tirando del hilo encontraron una trama conspirativa que apuntaba al partido republicano y al propio Nixon. Una comisión parlamentaria se encargó de la investigación, y al Presidente se le dio la oportunidad de dimitir y no ser procesado. Dimitió.
Por primera vez el mundo cayó en la cuenta que la Democracia funcionaba. Que no era una simple representación de guiñol manipulada por los poderosos tras las bambalinas, como las ideologías al uso pretendían. El hombre más poderoso del planeta podía ser cesado por mentir, desacreditando a la ideología entonces de moda, negacionista de la democracia como una pantomima - ideología dirigida, luego se supo, por el Sóviet supremo -. 
Por cierto, debemos recordar que Nixon acabó la guerra de Vietnam. 
A partir de ahí, 1974, la Democracia, salvo un renacimiento de la fe en 1980, debido a Reagan y, sobretodo, prolongado con la buena administración de Clinton hasta el final de siglo, empezó a decaer. Probablemente empezó antes, pero con el cambio de milenio comenzaron a verse las heridas (como el aumento constante de la deuda desde Reagan. Desde entonces, las administraciones republicanas han aumentado la deuda y ha causado guerras). EEUU empezó a seguir una política exterior nefasta con Bush hijo (su padre había sido un buen presidente), que empezó a desencadenar conflictos bélicos injustificados y con efectos colaterales nefastos para EEUU y el resto de occidente. La guerra de Irak fue un error (la del Golfo, en 1991, con Bush presidente, fue inevitable), y la de Afganistán un desastre. EEUU perdió un buen pedazo de su liderazgo mundial, acuciado además por la emergencia de China como potencia militar…
… no es difícil concluir que la Democracia está en peligro, al parecer por “falta de afición” de las sociedades democráticas maduras, que han devenido en pensar que las libertades y el bienestar económico estaban dados por derecho de nacimiento. como decía Ortega y Gasset, hace ya cien años: los ciudadanos se convierten en hombres masa que son así por creer que han heredado de sus predecesores un situación normal e inamovible.

II. La difusión de la filosofía Woke durante décadas en las sociedades maduras ha sido uno de los elementos que más daño han causado a la fe en la democracia. Como pasó en los años 20 del siglo pasado, el fracasado Tratado de Paz impuesto por los vencedores a las potencias derrotadas (Alemania y sus aliados) en la WWI, originó la crisis que, sagazmente, había previsto Keynes en su “Consecuencias económica de la Paz”. Su mensaje, no escuchado, era que las indemnizaciones de guerra exigidas arruinarían a Alemania y sus aliados, no podrían pagar y crearía un malestar social enorme. Entonces, como hoy, las sociedades se fueron polarizando hacia posiciones nacionalistas y autoritarias ante la incapacidad mostrada por los gobiernos democrácticos de solucionar la crisis. En esos años Mussolini se apoderó de Italia sin gran violencia y sin cambiar apenas las leyes vigentes, que pasaron a ser mero decorado. En 1933 Hitler ganó sus primeras elecciones a canciller, y luego no tuvo más que esperar su oportunidad para apoderarse del Estado e imponer un régimen violento y racista. 
Hoy es el Woke el que ha abierto la puerta a la conquista de las instituciones encargadas de defender la ley democrática.
Stanley Payne tiene unas páginas dedicadas a la nueva ideología imperante que por su claridad me permito reproducir. Vienen en un libro magnífico sobre España (“Defendiendo a España”), verdadero rearme moral contra lo que nos quieren a inflingir.




“Una singularidad de la corrección política de hoy en día es que se trata de la primera nueva ideología radical de izquierdas que tiene su origen en Estados Unidos. Además, es la primera ideología importante de izquierdas que no posee ni un nombre oficial ni una definición canónica. En ocasiones, sus defensores insisten en que no existe como tal más allá de la imaginación de sus oponentes, mientras que los autores que la critican utilizan expresiones como The Silent Revolution o la ideología invisible. No se plasma en un único partido político ni en un movimiento cultural concreto, sino que es multiforme: son muchos los partidos y grupos sociales que la encarnan. 
En realidad, es una cultura de élites y de activistas que está presente en las principales organizaciones políticas occidentales y en casi todas las instituciones —las excepciones son muy pocas— y, a diferencia de los movimientos radicales anteriores, su objetivo no es derrocar el sistema político, sino transformarlo desde dentro de la democracia por medio de la manipulación. La democracia, cuando se pone en práctica, muestra tendencias igualitarias y deconstructivas, con una propensión a igualar tanto las instituciones como las costumbres. 
Este planteamiento no es nuevo, y por eso el liberalismo clásico decimonónico se cuidaba mucho de evitar los excesos de la democracia y planteaba restricciones, como, por ejemplo, el sufragio censitario, que limitaba el voto. En otras épocas era posible encontrar instituciones pseudoliberales oligárquicas que reconocían algunos derechos que estaban restringidos a una pequeña élite, pero esto ya no ocurre con el liberalismo moderno occidental, que ha dado lugar al proceso político más dinámico de la historia, imposible de detener a largo plazo. 
El liberalismo fue el resultado de la conjunción de poderosas corrientes en la cultura, en la sociedad e incluso en la religión; de ahí que, pese a todas sus restricciones y al elitismo de su forma clásica, no haya podido evitar la evolución hacia la democracia y, con ella, hacia un igualitarismo que ha llegado a ser radical, homogeneizando las instituciones y las estructuras, y desafiando y relativizando creencias. La tendencia natural hacia el igualitarismo y la eliminación de las estructuras más jerarquizadas, habitual en Occidente, presentaba serios problemas a la hora de llevarla a la práctica, ya que el igualitarismo es un concepto y un objetivo que no se encuentra reflejado en la realidad: los seres humanos no son iguales ni en el plano físico ni en el intelectual ni en el moral. 
Cuando las estructuras políticas del siglo XX, a través de los Gobiernos, comenzaron a imponer unas condiciones más igualitarias, los éxitos y los fracasos se sucedían con suma facilidad. Así lo constató la experiencia comunista, y también los países democráticos impusieron ciertas medidas de coerción para conseguir la igualdad. En la segunda mitad del siglo XX se produjeron numerosos cambios en la cultura y en la sociedad occidentales, pero la igualdad, objetivo inherentemente imposible, no se alcanzó, lo que ha llevado a imponer nuevas medidas de coerción en un círculo vicioso que no tiene fin. Al relacionarse de modo contradictorio con la economía de mercado y la globalización, la ideología del igualitarismo produce más desigualdades y, nuevamente, el Estado adopta más medidas coercitivas. 
Este problema se aprecia claramente en lo que señaló hace dos siglos Alexis de Tocqueville al hablar de Estados Unidos. El movimiento actual surgió en la década de 1960, y en los veinte años posteriores abandonó el izquierdismo original —en parte anarquista y en parte colectivista— para centrarse, primero, en la cultura y en la sociedad y, después, en el llamado «individualismo radical», que se manifiesta, sobre todo, en el estilo de vida. Poco a poco fue introduciéndose en las facultades de humanidades y ciencias sociales, llegando a convertirse en la corriente dominante de los últimos años del siglo pasado. Su más clara expresión en Estados Unidos y en España se produjo durante los Gobiernos de Obama y de Rodríguez Zapatero. Este último es el campeón de lo políticamente correcto y de la doctrina del igualitarismo, pero Obama lo superó en su tendencia a gobernar por decreto ignorando la legislación.”

Lo más desconcertante es esa falta de agrupamiento combativo para defender y propagar sus ideas. Se han infiltrado en todos los ámbitos e instituciones antaño pilares de la sociedad abierta popperiana, corroyéndolo por dentro como la termita a las vigas de casa. No hay manera de enfrentarlo, no tiene línea de combate, y ya se ha instalando en la conciencia de miles de millones de personas. Personas que ven natural que se reescriban libros clásicos para adecuarlos al espíritu de hoy.
Será difícil vencerlo antes de que acabe con la civilización.

III. Las lanzas se yerguen poco a poco y un futuro escenario bélico (Ucrania, Oriente Medio) de consecuencias nefasta aunque la guerra no se extienda.
¿Qué debemos pensar de la invasión rusa de Ucrania, de la posible derrota de Israel? ¿Estamos preparados para gestionar un nuevo escenario geopolítico tras décadas de bienestar y molicie?
Como dice un columnista del Telegraph, en “Occidente podría no sobrevivir a una victoria de Putin”,

“Pero, ¿qué tiene esto que ver con Ucrania y si Putin gana allí?
Fundamentalmente, si consideramos que la democracia occidental está decayendo, se volverá cada vez más vulnerable. Vulnerable a ideologías y sistemas de gobierno más radicales y, en última instancia, a dictadores de dentro y de fuera. Si Putin tiene éxito en Ucrania, en esta nueva batalla de ideas –esta “Segunda Guerra Fría”–, entonces el atractivo de sistemas y líderes autoritarios más colectivistas, poco a poco empezarán a difundirse no por la fuerza, sino por imitación.
Durante demasiado tiempo Occidente ha creído que sus valores proliferaron después de la Segunda Guerra Mundial debido a una bondad inherente, más que porque esos valores habían sido probados y “ganados”. En la lucha darwiniana de sistemas y creencias políticas, ese éxito fue de suma importancia. Permitió a Estados Unidos y a sus aliados no soviéticos crear las Naciones Unidas y muchos otros organismos internacionales que buscan mantener el orden global sobre la base de principios legales, democráticos y occidentales.
Pero si esos valores empiezan a “perderse”, esto empezará a cambiar. Si bien en cierto modo los occidentales vivimos en una era hiperindividualista (pensemos en TikTok, Twitter e Instagram), olvidamos que estas plataformas, paradójicamente, tienen más que ver con la promoción de ídolos que con la emancipación. La gran mayoría de usuarios tiene sólo un puñado de seguidores. Las celebridades, los políticos y los agitadores tienen millones.”
Ante este scenario tenemos que confiar el líderes políticos cada vez más disolutos y menos fiables, inmersos en su mundo pueril centrados en ganar mezquinamente las elecciones. 

martes, 4 de junio de 2024

Ideas y creencias

Arcadi Espada se pregunta “el misterioso tipo de emociones que deciden el signo de las democracias”. Es una pregunta sin respuesta. Solo sabemos que vivimos tiempos en que las mentes están muy confundidas, y se aferran a creencias (sí, creencias, no ideas elaboradas), imposible de remontar a su origen. Esas creencias, a veces provenientes de sueños lejanos a la realidad, son también con las elementales bases de la democracia, por la que cada vez hay más desapego e incluso odio. La democracia no es amada cuando la gente pide remedios, rápidos, enérgicos.
Ya decía Ortega y Gasset que nuestra vida se asienta en ideas y creencias. Estas últimas son ideas que han cristalizado en un juicio radical, ya difícil de debatir y modificar. 
Las creencias más mostrencas son las que lleva a votar a una sujeta que ha “descubierto” que mandar a la m—-da a sus oponentes le es rentable electoralmente. Este tipo de consignas arrojadizas tienen hoy gran predicamento. Y nos lleva a la tristeza de una democracia envilecida cada vez más. “Pasan dos o tres generaciones y todo ha cambiado”, decía el autor citado. En el mundo de hoy reina la confusión de las conciencias, y esto repercute gravemente en todas las instituciones, como un parlamento que resume su debate en un “a la m—-da”. Escatología pura que la gente jalea.

viernes, 31 de mayo de 2024

Notas al vuelo, propias y ajenas

“Lo que tenemos y lo que representamos son aspectos muy secundarios frente a lo que somos. Únicamente el estado de la conciencia es lo duradero y lo que tiene un efecto constante; todo lo demás sólo tiene una influencia pasajera.” (Schopenhauer)

Los hechos nos dañan o benefician según la forma en que los percibimos. La percepción, - o “representación” -, es muy diferente según la fase de la vida y de unas a otras personas. Tenemos naturaleza, pero también historia. Historia individual e historia colectiva. La historia individual se disipa con el tiempo, y la colectiva se desdibuja y emborrona. 

No controlamos los sucesos venideros. Solo podemos conjeturar y tener la esperanza de no errar demasiado. Nuestra naturaleza y el azar gobiernan nuestra vida. Por eso es fútil buscar algo que se supone nos dará la felicidad sin saber como nos va a afectar; las “plegarias atendidas” por los dioses pueden llegar a ser una maldición. 

De esto se infiere que “el conjunto no es la suma de las partes”. Lo que hacen los individuos, que son miles de millones, determinan el conjunto constantemente, pues todos estamos actuando e incidiendo sobre los demás con un resultado global necesariamente aleatorio. Aunque nadie dirige la orquesta, que aveces desafina y no consigue retomar la partitura. 

Los individuos pueden, a veces, rectificar sus decisiones al conocer lo que han hecho ellos y los demás, pero con una visión muy parcial, tardía e incierta; por su parte, los demás también corrigen sus decisiones en función de las de los demás sin constancia de que no se hayan alejado de sus objetivos, lo que puede suceder constantemente. Confiar en la razón como una medio poderoso de gobernar nuestra vida es una ilusión. 
Todo es un fluir impredecible. Podemos hacernos una idea de conjunto muy limitada y contrastarla con la historia. Pero, por lo que hemos dicho, ésta no es una ciencia certera, porque el pasado pasado es, y está constantemente reescrito. Y aunque así no fuera, el tiempo además cambia la certeza de esa idea, desgasta su débil eficacia y al final la anula. Lo único que sabemos con certeza es que el tiempo cambia todo y no sabemos hacia dónde más que muy relativamente. 

Estas notas dispersas nos abren la puerta a comentar la existencia de un ser superior que gobernaría, misteriosamente, el aparente desorden desafinado de la orquesta. Reconozcamos que es un un intento fútil demostrar la existencia de tal ser, tanto como lo contrario. El argumento de que si existiera no permitiría tanta maldad se puede anular pensando que ese Dios, precisamente, es el que ha diseñado que las cosas sean así. “Sus caminos son inescrutables”, dice una de sus iglesias. Es decir, siempre se puede dar la vuelta a cualquier juicio en favor o en contra, pues “su mundo, la Ciudad de Dios, no es el mundo de aquí”, en el que por cierto, debes pensar lo menos posible: debes aceptar que es un valle de lágrimas.
Cabe pensar en un dios que nos ha dado libre albedrío para que actuemos según nuestra conciencia (el Dios de los católicos), de tal manera que depende de nosotros la salvación, que es lo que debes pensar de forma prioritaria. El mundo, sus decepciones, dolor, pobreza, etc, deben de paliarse por “los que más tienen”. ¿cómo? Esto no se aclara bien, pero las fuentes primigenias hablan de “vende tus bienes, repártelos, y sígueme”. 
Pero renuncien a que se puede alcanzar un cierto paraíso en la tierra antes de la Parusía final. Todo lo contrario: para la segunda venid se predicen grandes males, hambre, pánico, los cuatros jinetes de Apocalipsis cabalgarán, sembrado infinito dolor. 
Deberíamos añadir la, para mí nefasta, doctrina franciscana de no poseer nada, comer de lo que te den en el camino… esto fomentó en Europa - en España en particular - el “abuso” de las órdenes mendicantes, verdadero factor de atraso al negar la importancia de la inventiva, el ingenio, la creatividad y su necesaria retribución. Otras religiones son más benignas con estas facultades; como el Judaísmo y el Luteralismo.
Es curioso que san Pablo hable de la importancia para el cristiano de trabajar (“el que no trabaje que no coma”) y de obedecer los decretos imperiales, mientras San Agustín predica lo mismo sobre el deber de obedecer las leyes terrenas pues el cristiano no debe de ocuparse del mundo. Entonces no se conocía la Democracia, pero sí la sociedad romana gobernada por leyes, aunque cierto que imperfecta.
Resumiendo, colijo que sean cuales sean tus creencias, has de contribuir a que la vida terrena sea lo menos mala posible, sobre todo para tus hijos: el hombre es el animal que más tiempo depende de sus padres hasta valerse por sí mismo. Y si las leyes son dictadas por unos representantes, elegidos democráticamente, leyes que protegen la libertad - sobre todo la “libertad negativa”1, como decía Isaía Berlín -, mejor y más instructiva, y no sólo materialmente, será la vida para cada una y el conjunto. 

1Libertad negativa es la que protege el entorno privado de cada individuo. La libertad positiva es la que defiende el derecho de cada uno a participar en la gobernación política, a cualquier nivel o segmento social. A 

jueves, 30 de mayo de 2024

Hoy, día triste para la democracia

Hoy, día triste para la democracia. Unos irrepresentantes” del PUEBLO votarán la ley de amnistía. Vergüenza y último clavo en el ataúd de una breve democracia. Igual de breve que la fugaz de 1876-1923. Entonces, como hoy, las fuerzas de la izquierda cerril embistieron contra ella y la derribaron. 
Pero ya antes ha habido linchamientos jurídicos que destrozaban la igualdad de todos ante la justicia. Ayer se exculpó a Francisco Camps de una persecución Ad hominem, diseñada para condenar como fuera a una persona. Según dice Arcadi Espada, es la primera vez que se asista a una tal cacería que al final resultó en un siniestro fuego de artificio, al final destrozando a la víctima. Un párrafo de Arcadi:

“He tenido un extraño privilegio en estos últimos diez años y es haber visto cómo se formaba una Causa General contra un hombre. No hay precedentes en España, y dudo que los haya en cualquier otro país democrático, de una afrenta a la verdad y a la justicia como la que Francisco Camps ha sufrido desde aquel 19 de febrero de 2009, cuando el diario El País empezó a sentenciar en su portada: «El fiscal implica a Camps en la trama». La última calumnia de la Causa ha decaído a partir de la sentencia de la Audiencia Nacional, conocida este miércoles. Esta sentencia y la del Tribunal Supremo, del 8 de marzo de 2012, que le absolvió definitivamente en el llamado «caso de los trajes», son los lamparones más visibles del resultado final de la Causa. Pero no debieran distraer de lo esencial. Contra Camps, la justicia entabló diez procedimientos. Dos llegaron a juicio, pero otros ocho fueron archivados en fases diversas de la investigación. El que un hombre que no sea un capo mafioso o un terrorista haya acumulado diez investigaciones judiciales es un hecho sorprendente. El que se trate de un político notable y honrado, y que las diez investigaciones hayan concluido en nada después de dieciséis años, obliga a la reflexión.”

España vuelve por sus fueros particularistas. ¿Cuándo se perdió la democracia?

martes, 28 de mayo de 2024

La crisis del estado de bienestar

En nuestro alrededor se va derrumbando todo lo que apuntalaba la política mesurada y eficaz vigente desde el 1945, final de la última guerra mundial. Es lógico, pues desde hace casi 20 años han pasado cosas que derriban nuestra fe en un futuro que, hasta hace poco, siempre iba a ser mejor. Hemos llegado a un punto de no retorno en que sabemos que nuestros hijos vivirán peor que nosotros. Muchos factores han contribuido a esta crisis de valores, a este escepticismo convertido en un cinismo estéril.  
¿El primer desencadenante? Aparte de la teoría del caos - la mariposa que al mover sus alitas en Taiwán desata un huracán en el Caribe -, lo que se ve es que en 2007-08 se desencadenó una crisis financiera en todo el planeta. Se etiquetó mal esas crisis, pues fue llamada “Gran Recesión”, y la causa primera no fue esa: fue una crisis financiera que nos descubrió que los sistemas financieros no se regulan a sí mismos, por interés propio, como pretenden los ultraliberales - esos que Milei predica ahora -. Hablaré de ello más adelante.
Esa crisis dio una fuerte dentellada en la confianza de la gente; de ahí una década de tipos de interés negativos, algo inusitado y difícil de gestionar. 
Pero es que, desde unas décadas atrás, estaba apoderándose de la sociedad unos valores corrosivos para la convivencia. Algunos han llamado a esa revolución cultural, aparentemente inocua, WOKE, que ha resultado ser un asalto silencioso a las instituciones mediante la infiltración de consignas identitarias sin un discurso que las estructure, y enormemente corrosiva para los valores que sustentaban la sociedad democrática. Son consignas que parecen de por sí poco dañinas, pero que han sustituido las creencias básicas de nuestra cultura y modo de vida. En 1989 cayó el Muro de Berlín, y los comunistas occidentales se quedaron sin la ideología que justificada sus posiciones. Poco a poco, se abrazaron a esas nuevas creencias porque, al fin y al cabo, ofrecían el armamento deseado: eran más corrosivas que sus pesados e ilegibles tratados, y más fáciles de divulgar, sobre todo entre los jóvenes. 
La crisis de 2007-08 fue un caldo de cultivo propicio a la difusión del Woke, que se infiltró también en muchos otros estamentos sociales, partidos socialdemócratas incluidos, que fueron en el pasado un pieza básica de la estabilidad política lograda desde 1945. Occidente, hasta la crisis del milenio, fue gobernada por unos y por otros bajo el acuerdo tácito de que se respetarían las leyes democráticas, y en general que habría un acuerdo en los temas esenciales, como la política exterior. La creciente riqueza sería bien repartida entre todos. Esa estabilidad permitió grandes proyectos como la Unión Europea, uno de cuyos objetivos era la Paz en Europa, escenario de dos guerras mundiales, u la joya de la corona que fue la laureada Paz Social, más conocida como Estado del Bienestar. El Estado de bienestar fue, esencialmente, mantener una productividad creciente que permitía retribuir a los trabajadores acorde con ese aumento, y dedicar una parte creciente de la renta a obras sociales. La base de todo era el aumento anual de  productividad y de la población.
En mi opinión, la crisis de 2007 tuvo su principal causa en la globalización económica, que permitió a China - un mal socio que recurría a políticas mercantilistas -, apoderarse de los mercados mundiales con sus exportaciones a precios de saldo: los salarios occidentales cayeron al suelo; por primera vez se incumplía la máxima no escrita de que los salarios no bajaban de su participación en la renta. 
Esto le permitió a China acumular una gran riqueza, que reinvirtió en Occidente. Éste, con la comolaciendoa de los bancos centrales, se dedicaron a la especulación inmobiliaria. El desequilibrio financiero y los flujos de capital mundiales, creciente entre China y los demás países, fue la causa principal de la crisis, añadiendo desde luego la innovación financiera de nuevos instrumentos trufados de grandes riesgos ocultos. Este desbordamiento de una elemental prudencia fue la consecuencia de la desregulación financiera comenzada en 1980 por Reagan y Thatcher, con grandes algaradas de las entidades financieras, que veían aumentar sus beneficios esperados a una escala nunca vista. La historia es una cadena de consecuencias indeseadas.
(Hasta entonces (mediados 1980), como explica Gorton, un banco seguía la “regla del tres”: tomaba prestado al 3%, prestaba al 5%, y a las 3h el banco cerraba y su dueño estaba jugando al golf. Ahora el mercado bancario es un mar de tiburones que buscan absorberte para no ser a su vez absorbidos. Ciertamente, antes el crédito no llegaba a todo el mundo. En los años 2000-08, los políticos impulsaron que los bancos dieran hipotecas a los más pobres, que jamás podrían devolverse. A los bancos se les hacía creer que podrían revender esas hipotecas a otra entidad. El despertar fue una pesadilla.
Las clases trabajadoras fueron las grandes perjudicadas de la globalización. Ésta tuvo un beneficiario único: China, con sus precios manipulados gracias a un control interno de precios y salarios y una devaluación permanente de su divisa. Hay que decir que China tiene una estrategia geopolítica a largo plazo, que de momento va ganando por goleada. Las grandes ventajas de la internacionalización de la competencia hizo más daño que otra cosa a los demás países, especialmente a su estabilidad política, que ha saltado por los aires hecha añicos. 
Y eso es lo que tenemos. Sociedades fragmentadas, desmoralizadas y cada vez más desculturizadas, cuyos líderes se ven más y más desorientados; muy mal preparadas para los grandes desafíos que han venido en ser de una carácter geopolítico, forzado por China, nunca fiable como socio comercial ni como futuro aliado, como se pretendía desde 1972, año de la famosa visita de Kissinger a Pekín. Ahora es China (y sus aliados) la que domina el tablero de juego. Mientras, nosotros, los europeos, seguimos soñando con el estado de bienestar de antaño, que fue el orgullo de una Europa que jugaba a polizón de EEUU en materia de seguridad, lo que nos permitió derivar el ahorro de esos gastos militares a cubrir el déficit social latente, hoy escandaloso por un nuevo factor que no se quiso tener en cuenta porque no ganaba elecciones: la decadencia poblacional. Lo cual hace misión imposible ganar elecciones diciendo que hay que desviar fondos sociales a montar un ejército creíble en una Europa más dividida que nunca desde su creación. Mejor meter la cabeza en un agujero…
Mientras, la tensión estratégica mundial se ha enconado. EEUU ha visto el problema, pero ya cuando China se ha armado hasta los dientes. El frente europeo está en Ucrania, que ha resultado ser nuestro muro de contención frente a las ilimitadas ambiciones de la Rusia de Putin. 
El Estado de Bienestar ha muerto para mucho tiempo. 

lunes, 27 de mayo de 2024

Los populismos

¿Pero quién es más populista, Milei o Sánchez? Porque yo ya no me aclaro. Ambos parecen decididos a acabar con la democracia. Eso es obvio en Pedro; menos en Milei, pero hay que recordar que sus grandes dioses en los que se ampara (Hayek, Mises, Rothbard) desdeñan la democracia y creen más en el derecho a la propiedad privada que a los derechos constitucionales. 
Rothbard llega a confiar tanto en ese derecho, y el subsiguiente que es el derecho a defender tu propiedad con armas, o que los hijos son propiedad de los padres y susceptibles de ser vendidos o alquilados, sin obligación a educarlos, ni el estado debe dar educación pública… son propuestas muy distantes de cuando la democracia era la “costumbre” más extendida.
Estamos en tiempos de disgregación de la democracia, como lo estuvimos por estos años del siglo pasado. La crisis económica de los años 20-30 originó movimientos telúricos contra la democracia “burguesa” y su inanidad frente a la crisis. Se propugnaba desde Rusia el comunismo, que metió tanto miedo en las clases medias de Europa que éstas se fueron al polo contrario, a los brazos del fascismo. En ese caldo de cultivo crecieron Mussolini, Hitler, y otros varios en otros países. 
Pero Mussolini, como Hitler y los demás, venían de la izquierda, hasta que se dieron cuenta de que había que salpimentar la cosa con mucho nacionalismo. Nazismo viene de Nacional Socialismo. Y fundaron o se cambiaron a otros partidos que fueron más nacionalistas, con mano dura en economía. Un buen ejemplo es la Falange española, que predicaba la nacionalización de la banca, la propiedad del capital en los sindicatos falangistas, y pequeñas y fructíferas empresas familiares sin monopolios. El uniforme era obligatorio, el uso de la fuerza de las pistolas está justificado. 
Vamos a eso, llámese o no con desdén populismo. Pero ojo, que son de todo menos liberales, cumplidores de una ley igual para todos. Tarde o temprano se quitarán la careta unos y otros, de izquierdas o de derechas, y la democracia entrará en zona de alto riesgo.

domingo, 26 de mayo de 2024

Comentario sobre post anterior

Todo correcto excepto que "Ante la cita del próximo 9 de junio, el Gobierno –o mejor dicho, «ambos gobiernos»– necesitan capitalizar para sus respectivas facciones el cerril voto antisionista que arrastra la oleada woke".
Cuando yo estuve en la universidad, hace ya demasiadas décadas, el odio a los judíos y los estadounidenses por parte de los estudiantes de izquierda (o sea, por casi todos) como representantes del éxito del capitalismo ya se podia cortar con un cuchillo. Y el wokismo aún ni estaba ni se le esperaba.

Totalmente de acuerdo. El odio a los judíos ha sido constante en nuestras vidas. Eso no obsta para que Franco, el de la conjura “judeomasónica”, salvó a miles de judíos gracias al diplomático embajador en Praga, Blitz, que se jugó la vida protegiendo y dándose documentación diplomática a candidatos a la cámara de gas en países de Centroeuropa. Esos judíos lograron llegar a España y de ahí fueron a distintos destinos. Una historia jamás contada por la historiografía oficial de uno u otro signo. Ha sido rescatada después de la película de “La lista de Singer” tan famosa, pese a que Blitz salvó a muchos más judíos .