"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

lunes, 21 de enero de 2019

Nuevas perspectivas geoestratégicas con el Brexit

El final de la II Guerra Mundial configuró el nuevo orden, que más o menos ha durado hasta hace poco. EEUU era la gran potencia, y los paises europeos occidentales eran sus aliados naturales; todos ellos se unieron formalmente en torno a la OTAN. EEUU hizo lo posible para reforzar esa alianza y a Europa, por ejemplo con el Plan Marshall, que la URSS desdeñó y obligó a desdeñar a los demás países del Este. La Comunidad Europea, luego la UE, tiene parte de su sentido estratégico en su alianza con EEUU en la OTAN, organismo de defensa que protegía a los paises europeos del aliento de la URSS en nuestro cogote. 
La caída del muro de Berlín y de los paises comunistas quitó casi todo su sentido a la OTAN, que ha venido sobreviniendo más mal que bien, gracias a la voluntad expresa de los paises europeos, sobre todo los nuevos miembros provenientes del antiguo comunismo, huyendo de los horrores del comunismo sovietico impuesto desde Moscú. 
La integración de estos países del Este - antiguo Pacto de Varsovia -, en la OTAN sentó muy mal en Rusia, que tras unos años titubeantes con Boris Yeltsin, llegado Putin se ha convertido en un poder militar hostil a Occidente, probablemente por el estrechamiento de su franja fronteriza que le permitían éstos países en torno a ella. 
La emergencia reciente de China no ha venido más que a complicar las antiguas alianzas estratégicas, y más desde que Trump está en La Casa Blanca. Trump no engaña a nadie y ya ha dicho que no se fía de los europeos, a los que desdeña como aliados - lógico si se tiene en cuenta que sólo Reino Unido ha mantenido un poder tecnológico-militar brillante, y que hay altas posibilidades de que salga de la UE. Reino Unido se alinearía con EEUU, como factor negociador de las nuevas alianzas, y Europa se quedaría en una posición totalmente decadente, por muchos esfuerzos que hiciera para construir un entranado militar suficiente. Países del Este como Polonia y Hungría se sentirían más a gusto junto a EEUU que en su posición actual en una OTAN a la que Trump está deseando darle la patada. 
Si eso llega a suceder, sobre todo si el Brexit sigue adelante, nos encontraríamos con una UE descompuesta y tironeada desde todos sus rincones, sin ningún valor fundamental para nadie, y con un triunfo de los grupos y partidos que están deseando romperla. La fragilidad de la Unión aumentaría exponencialmente.
EEUU se sentiría más libre para negociar un status quo a tres bandas con China y Rusia: una, como dice Enrique Navarro, nueva guerra fría a tres polos. Nosotros (Europa, pero especialmente España) no pintaríamos nada. Y no me vengan con vocación de neutralidad. Suiza es neutral porque le conviene a las potencias mundiales, no depende de la puerilidad de uno. 
 Ya dije ayer que la posición internacional de un país es básica para su tranquilidad y bienestar internos. Lo lógico es pensar que España se quedaría en satélite de no sé quién, porque la orientación de Estado en uno u otro sentido no está clara. Las palabras no bastan, y decir que pertenecemos a Occidente son palabras huecas si no hay hechos detrás, pero me temo que ni a los hunos ni a los otros les importa un pimiento la cuestión. Nunca nos ha importado la política exterior, y menos ahora que estamos ensimismados con las Autonomías, Andalucía y sus elecciones (¡creen ha cambiado algo!) y las próximas elecciones autonómicas y locales de mayo. 
Es lógico que cuando el poder se dispersa el interés común disminuya. Pues eso. No se ha sabido compartir autonomías con intereses de todos, y así nos va. 
En todo caso, se acerca un mundo bien distinto al que conocemos, y para nosotros, en nuestra esquina europea, será un mundo - creo, y ojalá me equivoque - decadente. No me canso de repetirlo: Ojalá esa decadencia sea lenta. 

domingo, 20 de enero de 2019

¿Son necesarios los políticos?

Los políticos que tenemos son mentirosos, cortoplacistas, verborreicos, estúpidos si juzgamos por lo que dicen... no se angustien, pasa en todas las partes del mundo desarrollado, en mayor o menor medida. 
Pero podemos preguntarnos si son necesarios. 
Si hay políticos, tal como los he definido, es que hay democracia, si no, es que hay un señor dictador que asume todos los poderes. Ergo, si queremos democracia, tiene que haber políticos. Podemos mejorarlos un poco con una ley electoral más adecuada, que obligue a elegir personas, no paquetes de personas. También mejorarían reduciendo la enorme y dislatada capacidad de decisión que tienen las autonomías. 
A mí me gustaría menos actos solemnes, donde a los políticos se les calienta la boca y se van por los cerros de Úbeda, pero creo que es lo único que les gusta a ellos. Inauguraciones, encuentros con políticos extranjeros, o de otras Autonomías a falta de ello, y viajar mucho, inútilmente, porque luego en la conferencia de prensa conjunta apenas hablan de lo que han acordado. Generalmente acuerdan seguir hablando en un futuro próximo, sin más concreción. 
Una parte de este panorama se debe a que la gente confunde a los políticos con estrellas de cine y Tv, que no tiene nada que ver. También tienen la culpa los periodistas, que son todos miembros de una escudería que les compele a tener la mente nublada y defender sin fisuras a unos políticos y atacar ferozmente a los otros. No esperen otra cosa. 
Este machihembrado político-periodista es muy característico de España. Así se van formando las firmes mesnadas de cada escudería, que difícilmente cambia su voto por razones de orden práctico, que debería ser el objetivo principal. 
Se podría mejorar, pero ya digo que lo más importante sería desligar el voto de unas siglas y votar a personas a quien se les pudiera exigir responsabilidades, y más coordinación del Estado Central con las Comunidades, con éstas siempre supeditadas a la política nacional. 
En España, siempre ha sido característico que a los votantes y sus políticos les importe una higa la política exterior, cuando la verdad es que la posición de la nación en el concierto internacional es clave para el bienestar interno. El respeto a una nación está en relación directa con lo que sienten sus ciudadanos de sí mismos y de su bienestar. El particularismo local, que llamaba Ortega y Gasset, es muy fuerte en España y crea una fuerza centrífuga muy fuerte, en contra del interés por el exterior. 
Podemos decir que en España los políticos son demasiado localistas, los partidos cerrados y cerriles, consecuencia de la centrifugación estimulada por el diseño territorial... Esto ha dado lugar a una confrontación explícita de unas entidades contra otras, por encima del interés nacional, aparte del separatismo que definíamos en el post anterior como nuestro talón de Aquiles, que no es sólo Cataluña: Val Nivardo y Baleares están haciendo una política de inmersión lingüística “fuerte”, que exige a sus médicos saber la lengua local, cuando éstabnunca ha sido prioritaria. 
Pero la verdad es esta: los políticos verborreicos son una consecuencia de la democracia, y la ausencia de una dictadura. Luego podemos decir que son inevitables si deseamos lo uno y no lo otro. Para refinarlos, dependemos de ellos, lo cual levanta un fuerte escepticismo sobre qué se pueda hacer. Ellos tienen la sartén por el mango, con la que se arrean granos sartenazos, pero prefieren eso a un orden más racional. Es difícil que haya nunca unas elecciones tipo Francia, cuya finalidad es elegir a una persona. Pero esto lo impuso un dictador benévolo, De Gaulle, al crear la V República que remplazó a la IV, una partiticracia parecida a la nuestra de ahora. Es decir, las cosas estaban tan mal que todos se pusieron de acuerdo para recurrir a él y su patriotismo y pusiera las cosas en orden. Hubo como una suspensión de los políticos transitoria, tras la cual se pusieron otra vez a hacer política pero con nuevas reglas. La V República lleva desde 1958 funcionando correctamente, sin grandes cambios. 
Así que a veces hace falta suspender el orden seudo democrático, y que un dictador benevolente arregle las cosas con el consenso de todos, porque ellos por sí solos no son capaces: las propias reglas vigentes les empuja a enfrentarse en temas con una visión cortoplacista, de ganar elecciones que se encadenan una a otra con menos de cuatro años vista. 


viernes, 18 de enero de 2019

Nuestro talón de Aquiles

Recomiendo encarecidamente el artículo de Gabriel Tortella con ese título, en ElMundo, que es un retrato bien plasmado de nuestra España hoy, especialmente respecto al secesionismo. Tortella cifra la causa de tan grave daño en le actitud de PSOE. Destacó su último párrafo, aunque bien vale el placer de leerlo entero.

El PSOE cuenta con el apoyo de simpatizantes de indudable valía intelectual. ¿Dónde está la crítica amiga que trate de fortalecer el fuste ideológico de un partido que parece ir a la deriva y que puede terminar como su homólogo francés? El largo mandato de Zapatero fue ya un ensayo general del naufragio que amenaza al socialismo español. La aventura de Sánchez puede acarrear el hundimiento definitivo del partido, y la desmembración de España. Puede resultar nuestro talón de Aquiles.

Terribles palabras premonitorias que suscribo plenamente. Nos negamos a creer lo que cada vez es más evidente, y es que vamos corriendo marcha atrás hacia el abismo. Que España se rompe, Cataluña se nos va, y probablemente el Pais Vasco también. Que las consecuencias pueden ser tremendas e incalculables. Todo Garcías a un gobierno frívolo, a diferencia del anterior, que fue débil, y al anterior, igual de frívolo. 

miércoles, 16 de enero de 2019

Brexit contra Europa

Lo único razonable que he leído sobre este peliagudo asunto que, francamente, me ha derrotado, es el artículo de Paul Krugman  nada sospechoso de estar a favor del Brexit. Todo lo demás, son prejuicios a favor o en contra de Inglaterra, Pérfida Albión, o del proyecto europeo, como si tuviera algún futuro que no fuera errante, pues nació - como Lee Marvin en aquella magnifica película de buscadores de oro (“La leyenda de la ciudad sin nombre”), “bajo una estrella errante” -. (O aquí. )
Europa está bajo una estrella errante, aparentemente dirigida por unos hombrecillos que saben lo que hacen. Esos hombrecillos sólo saben joder a los demás, como se ha demostrado en este caso que nos ocupa: el Brexit, cuanto peor para Inglaterra, mejor. Que se jodan. Pero la verdad es que Europa tiene tanto o más que perder. Mucho que perder si un país tan importante dice que se quiere ir del tinglado. 
Del otro lado, del lado de Reino Unido, lo único que ha habido es una prevención de décadas contra el poder desmedido de una burocracia que no representa a nadie, y un intento de librarse de ella por las buenas. Ahí ha intervenido una mediocridad infame, May, pésima dirigente - No es Margareth Thatcher, obviamente -, que estaba mal elegida para el trabajo, pues ella votó no al Brexit. Tenía que haber dejado su puesto a otro. 
En todo caso, en este póker Reino Unido lo ha hecho tan mal que está a merced de los burócratas, encantados de que la soga este en el cuello del oponente. Solo Merkel se ha mostrado comprensiva y ha pedido un plazo más largo para negociar. 
Yo, parafraseando a Marx - Groucho por supuesto - “No quiero pertenecer a un club donde no soy libre para irme”, y eso es lo que ha pensado Inglaterra, cuyo único error fue entrar por un complejo que hace doscientos años llevó a sus “progres” de entonces a declararse napoleonistas y desear la victoria de éste en Waterloo. ¿No llevamos algunos haciendo lo mismo con la URSS y Stalin desde hace un siglo? 
Todos somos esclavos de nuestras ideas, generalmente errantes, como la estrella de Lee Marvin. Pero él lo reconoce y toma el camino contrario a la caravana de paletos. Ésta va detrás de los burócratas, que les canta nanas para que sigan su destino de paletos. 
Se me puede acusar de tener preferencias por Inglaterra. Sí, las tengo. Inglaterra tuvo un papel fundamental durante los dos primeros años de la II Guerra Mundial, resistiendo a Hitler y a los derrotistas que querían pactar con Hitler. Sólo Churchill supo convencer al país de que negociar con ese maniaco acabaría con Inglaterra, como se demostró después en el continente. Las tengo porque además es donde nació la democracia que intentamos en Europa imitar pálidamente. 
Hay que leer 1984 de Orwell para saber a donde nos llevan. 

viernes, 11 de enero de 2019

Un fantasma recorre Europa

Un nuevo fantasma recorre Europa, pero al contrario del que anunciaba Marx en su “Manifiesto comunista (1848)”, no es el Comunismo. Es una nueva derecha que recoge la hartura de mucha gente contra el europeismo decadente, burocrático, impotente, que no ha podido vencer a las fuerzas latentes de las soberanías nacionales. Ahora estas fuerzas explotan en todos los países, incluso en España, donde había estado durmiente cuarenta años. Por primera vez en décadas, ya no se orientan a la izquierda. El factor de más peso es el soberanismo. 
La crisis ha hecho mucho por despertar esta fuerza, obviamente. Europa se ha dormido frente a la crisis, no ha sabido ofrecer soluciones. Se ha dejado llevar por la impotencia. Mientras EEUU, una Nación, con todos los ingredientes de nación, puso en marcha fuerzas poderosas que vencieron a la crisis, Europa se ahogaba en la impotencia. Ni soluciones ni ayudas; sólo reproches a sus propios miembros mientras les obligaba a no ceder ante las peticiones de los más necesitados. 
El resultado parecía que iba a ser un resurgimiento de la extrema izquierda, pero no ha sido así. De Norte. Sur, de Este a Oeste, lo que puja por salir y aliarse es una nueva extrema derecha. 
Quizás, quizás, si se hubiera hecho caso a De Gaulle con su proyecto de la “Europa de las Naciones”, las cosas hubieran sido bien distintas. Pero se prefirió una Europa burocrática e ineficiente, de la que se apoderó Alemania con el malhadado Masstricht al ser la única que no sufrió las desventuras de euro, todo lo contrario. El euro la hizo más fuerte que nunca, la hizo la única nación mundial más acreedora que China, gracias a que el euro la impidió apreciarse, y esa devaluación frente al resto de Europa potenció su competitividad “natural”. 
Hasta Maastritch la Comisión era el ejecutivo de Europa. Desde entonces, ha pasado a ser un mero subalterno de Alemania. Alemania, con su dominio de los votos del Consejo europeo, y su potencia económica exultante (y de dudosa legalidad, pues su excedente exterior es demasiado grande a criterio de la Comisión) no tiene problemas para imponer sus preferencias. 
Pero a la vez que surgían los nuevos movimientos nacionalistas de los miembros de la UE, Alemania ha dado muestras de flaqueza ante el empuje de su propio nacionalismo interno. Las próximas elecciones alemanas ya no darán la victoria a una Merkel, y ya veremos la fuerza de los nuevos partidos nacionalistas. Sólo podemos esperar que sean nacionalistas a secas, no nazionalistas
Vox pertenece a ese movimiento, tardío en España, como siempre. 
Europa se ha convertido en el problema, cuando sigue anunciando orgullosa y ridículamente que es la solución. No es la solución porque no se ha enterado de que ya no le queda ningún poder para imponer un criterio que ya no tiene. Está desorientada, y como un viejo carcamal, sólo sabe enrabietarse y amenazar inútilmente. Antes era donante de frutuosas ayudas que se recibían en los paises del Sur y del Este como promesas de un flujo continuo y creciente de donaciones, que eran bendecidas tanto más cuánto el pais recipiente era más pequeño, caso de Irlanda, por representar la donación un mayor porcentaje de la población. 
Pero ya no sirve. La crisis ha encogido esas donaciones, y además Europa ha exigido a los paises que se aprieten el cinturón, en un momento de crisis cuando lo que convenía era una política keynesiana de endeudamiento. Pero no existían estructuras políticas para organizar eso centralizada y ordenadamente, pues Alemania se opuso. Impuso su “Ordoliberalism”, una forma de economía particular e intransferible, sólo conveniente a ella. Sigue sin haberse reformado políticamente Europa para que actuara como una nación, cosa por otra parte que se antoja imposible. Ergo, Europa ha alcanzado sus límites. De ahí el fuerte movimiento de la derecha y extrema derecha contra la burocracia socialdemócrata, pero inane, europea, cada vez más hueca. 
Dentro de poco, será Europa la que exija más dinero de los paises, pero éstos estarán gobernados por partidos francamente hostiles. Lo más que se puede esperar es una vuelta a la idea De Gaulliana, de una Europa de la Naciones que comparten intereses comunes. Eso exigiría cambios profundos en las instituciones, vaciamiento de las existentes y nuevas formas de poder. En todo caso, de nuevo se pondrá de manifiesto que las fuerzas soberanas serán las que manden, pero de forma distinta y con alianzas desconocidas hoy. 
Parece que al señor Yaveh no le ha gustado nunca el proyecto europeo, demasiado Mason y orgulloso, como la Torre de Babel, que deshizo de un manotazo y desde entonces confundió a los hombres con lenguas distintas, para que no pidieran ponerse de acuerdo. De Gaulle debía saberlo, y por eso nunca quiso arrimarse demasiado a la idea de una Europa totalmente unida. Simplemente, no se lo creía...
Nada será igual. Vayan haciéndose a la idea. No esperen cambios civilizados. Algunos de éstos movimientos no los prometen. ¿El Euro? Quien sabe, pero más bien en la cuerda floja. Su futuro dependerá de otros, no de Merkel u Macron. Éste, por cierto, ha fracasado e sus planes de más Unión. Lo menos malo e incierto sería quedarnos como estamos. Pero no parece probable. 
Permítanme, para terminar, que me sonría de las teorías conspirativas, que ven todas estas cosas dirigidas por la masonería internacional, ésta en manos de Putin, Trump, Soros, Valls, etc. El problema que veo a esta interpretación es que es facilona, porque ciertamente pueden existir estas conspiraciones, pero de ma misma manera los conspiradores seguramente van unos contra otros. 
La masonería internacional dominante, ¿está a favor o en contra del separatismo catalán? Lo digo porque Valls es masón, y sin embargo en sus manifestaciones es decididamente españolista, aunque es anti Vox, ya expliqué por qué. Vivimos tiempos de confusión, no creo que haya un plan clarividente en favor o en contra de Europa. Hay varios planes seguramente, tantos como partidos de derecha nacionalista, que se pondrán de acuerdo en un pacto de mínimos, pero no de máximos. 
Podemos contar sin dudarlo con una fuerza pro europea, que es la de que tienen activos en euros, y lucharán por la UE hasta el pitido final. Esta fuerza está unida, y de momento las guerras anti están desunidas. ¿Se unirán? Hay que tener en cuenta que cuando lleguen al poder se volverán conservadores respecto al euro, si su país tiene activos en euros, y al revés, si tienen deudas. En esto Alemania no ha medido sus fuerzas, y se puede encontrar con impagos de su enorme riqueza exterior. ¿Cómo penalizará a los paises díscolos? 
En fin, Europa se mueve económicamente en límites muy estrechos, y cuando parecía despegar, de nuevo se acerca a la recesión. Esto en realidad lo lleva haciendo desde Maastritch y el euro. 


PIB Europa frente a EEUU

Pero los que tienen la manija, de momento, no quieren reconocerlo. La manija es la manija, y mientras la tienen unos, no la tienen los otros. Podríamos hablar del fantasma de la ineficiencia, de la soberbia, del cambalache, del despilfarro, de la mezquindad. Pero supongo que eso se sobreentiende. 

jueves, 10 de enero de 2019

Sesenta años de comunismo. Una reflexión moral

La Revolución marxista leninista cubana ha alcanzado sus sesenta años de historia. Los cubanos no deben de estar para dar saltos de alegría. Por cierto, esto demuestra que con la complicidad de unos y otros, el estado catatónico de Venezuela puede durar sesenta años más, o ciento sesenta, depende. Cuba no parece enderezarse ni sus mandatarios tener ganas de hacerlo. Gracias a Obama pueden seguir así de aquí a la eternidad. Están en ese nivel de subsistencia policial del que no se ve salida por ninguna parte. 




El otro día, en el post “breves reflexiones sobre un gráfico” exponía la defectuosa evolución de España comparada con otras economías de nuestro entorno. Aquí hago lo mismo, incluyendo a España, con Cuba y Corea. 
En el gráfico siguiente podemos ver la renta per capita de los tres países, expresada en dólares:



España, que el otro día salía bastante mal parada, hoy resulta la Reina del cotarro. Tampoco  hace falta comentar demasiado lo que ya se esperaba. Corea del Sur, hasta los ochenta, estaba al nivel de Cuba. Su gobierno decidió dar un gran salto adelante modernizador, y en treinta años se ha puesto a nuestro nivel de PIB o renta per capita. El éxito es indiscutible. 
Mientras, Cuba, Gracias a su ineficacia absoluta marxista leninista, sigue arrastrándose por el suelo. Ergo, no hay excusa ninguna para un régimen corrupto que sigue vendiendo ideología, que no le sirvió más que para vivir un poco mejor de la ayuda soviética, hasta que ésta se hundió, lo que se nota en el gráfico bastante bien en torno al año noventa, cuando dejaron de llegar las ayudas que la URSS ya no podía mandar. 
Cuba decidió seguir el camino opuesto a Corea del Sur, y el resultado es claro. En Cuba sabemos que faltan muchos suministros de bienes básicos, de medicinas a alimentación, pasando por educación y cientos de bienes asistenciales, a pesar de que presumen de que “no hay ricos”. Más les valdría que los hubiera, y de paso productividad. 
Detrás de esto hay una reflexión moral que nadie se hace. Quien no permite que un país aproveche su dotación de recursos, y lo mantenga sesenta años en la pobreza, comete un delito de lesa humanidad. Desgraciadamente, la historia y el presente están llenos de de ejemplos tan tristes. 
Otra reflexión: no se puede esperar que la ética social brille en condiciones de precariedad tan perentorias. 

miércoles, 9 de enero de 2019

Manuel Valls

Manuel Valls es un político fogueado. Por eso sabe que tiene que demonizar a alguien, y ese alguien es Vox. La política no es sutil, y la lucha por el voto es lo menos sutil de todo. Hacen falta consignas fuertes, en pro y en contra. No importa que Vox tenga entre su recetario medidas que vendría muy bien que otros partidos hicieran suyas. Pero Manuel Valls necesita alguien a quien escrachear porque se ha alineado sin una fisura contra el nacionalismo, y precisamente esa misma postura de Vox le viene muy bien para “consignar” que él es antinacionalista, pero distinto de esos “ultraderechistas”. 
En un artículo de Manuel Planas nos cuentan una anécdota significativa. Cedo la palabra al autor:

Poco antes de anunciar su candidatura a la Alcaldía de Barcelona, Manuel Valls cenó con un grupo de notables catalanes en casa del empresario Mariano Puig. Al encuentro, en mayo del año pasado, asistieron entre otros Josep Oliu, Emilio Cuatrecasas, Antón Costas, Narcís Serra, el notario López Burniol, editorialista de La Vanguardia, y el director de dicho medio, Màrius Carol. Todos se mostraron muy críticos con el proceso y el deterioro político catalán, como suelen hacer en privado y jamás en público.

Cuatrecasas adujo que la culpa era de Madrid, otro clásico de la alta sociedad catalana, e indicó a Valls que si quería presentarse a la Alcaldía de Barcelona más le valía olvidarse de la bandera de España y de manifestarse con Sociedad Civil Catalana. En ese punto, el ex primer ministro francés, que no está acostumbrado a que le digan lo que tiene que hacer, pegó un bote en la silla y acusó a los presentes de pasividad, si no complicidad, con el proceso nacionalista que ha destrozado Cataluña y manifestó que él se iba a presentar "por Barcelona, Cataluña, España y Europa". Sin complejos catalanistas.

Es fama que la filípica fue de órdago, una retrato cruel de la tonta burguesía que ha llegado a cortar la Diagonal al grito de "Els carrers seran sempre nostres", que patrocina el sistema mediático separatista y financió todos los disparates de Pujol, Mas y compañía con bastante más que el tres por ciento. Tenéis lo que os merecéis, vino a decir Valls a los estupefactos comensales, que tampoco están acostumbrados a que les canten las cuarenta.

El chorreo vino a confirmar que a Barcelona le podía sentar bien un alcalde extranjero para liberar a la ciudad del secuestro del proceso. Claro que Valls no es un guiri propiamente dicho. Nació en el barrio de Horta y pasó los veranos de su infancia y juventud en la ciudad. Sin embargo, que se manifestara en contra del proceso le convertía a ojos independentistas en una especie de marciano, algo así como un delegado del Gobierno en Cataluña natural de Murcia.

No tardarían en llegar las campañas mediáticas y los escraches contra el candidato, las acusaciones de fracasado, de trepa o de traidor, la hostilidad y los boicots en los actos públicos. La presión nacionalista fue tan eficaz que Valls pasó de denunciar el proceso a esconder la bandera de España y arremeter contra VOX. Es tal su desconcierto que ha llegado a comparar al partido de Abascal con el grupo de Torra y Puigdemont y compra todo el material averiado sobre VOX de la izquierda, del nacionalismo y de esa doble desgracia que es la izquierda catalanista, como si el problema de Cataluña lo hubiera creado un pequeño partido que defiende la unidad de España. O como si no le llamaran facha antes de que VOX sacara doce diputados en Andalucía imprescindibles para el PP y Ciudadanos, el partido que avala su candidatura. 

Sí, amigos, los catalanes “buenos” son así, están tejidos con esos hilos cada uno de cada casa, y no pueden dejar de pensar torcidamente. Es una larga historia mamada desde la infancia, y si éstos son los catalanes “fieles”, imaginen los otros. Ante esto yo no puedo más que decir, Bravo Valls; no decaigas. 
Otra muestra de fidelidad a sí mismo fue en el premio Nadal, cuando el ganador - un nindundi desconocido - aludió a los pobres presos políticos y a los lazos amarillos. Valls se levantó y le dijo a la Delegada de gobierno, presente en el acto, si no iba a hacer algo, por lo menos marcharse, que es lo que hizo él. Esto fue hace dos días, así que no creo que haya cambiado su pensamiento mucho. 
Mi reflexión va por la pobreza de la política, inevitable, y por el peso que puede representar Valls, considerable si tenemos en cuenta su carrera. A Barcelona y a nosotros nos vendría bien un toro así en esa cacharrería que es Cataluña. 
Eso sí, yo no pongo la mano en el fuego por ningún político, salvo que éste muerto y se hayan olvidado sus meteduras de pata, quedando sólo su encaje en la historia y su capacidad para torcer su curso hacia el infierno. Churchill, bien, y Roosevelt y también Lincoln, De Gaulle, Adenauer, Margareth Thatcher. Pero eso depende de muchas cosas, por mucho que ellos hayan hecho, entre otras cosas de la suerte. 
¿Por qué será que me pasa lo mismo con los escritores, que prefiero a los muertos? Quizás porque un escritor vivo es inaguantable. Los muertos en cambio han dejado lo mejor de sí mismos, y leer a un escritor muerto es como hablar con el pasado, algo que inexorablemente se extingue. Se revive una época siquiera pálidamente, pero que nos trae recuerdos que están, no se sabe por qué, en nosotros. Eso es la filosofía de la reminiscencia, de Platón, por la que tengo un gran respeto. Aprender es recobrar recuerdos que están pálidamente depositados en nuestras almas. 
Ya sé que es discutible, pero no puedo prescindir de ella. 

lunes, 7 de enero de 2019

Economía y animales de compañía

Esta mañana, volviendo a casa, he oído por la radio a un experto decir que España no llega al nivel de cariño a los perros y otros animales de compañía. “No llega, es así, y así hay que tomarlo”, - decía, para nada indignado, sino resignado, que es como hay que tomar estas cosas. 
No deja de ser curioso que junto a la diferencia de renta per capita que veíamos en el post anterior, haya esta coincidencia de menor aprecio por los animales de compañía. Hay estimación por lo que pueden aportar en servicios, como los perros de caza, pero no llegamos al nivel de los paises de renta per capita superior. ¿Curioso no, o es que hay una relación estrecha entre ambas cosas? 
A mí me gustan mucho los perros. Cuando voy a Francia he notado que en muchos restaurantes dejan entrar perros, al menos pequeños. También aquí nos pasamos en eso, porque la gente se empeña en tener perrazos y meterlos en restaurantes de 60 mº. También hay gente que tiene la funesta manía de tener perros peligrosos, incluso que matan personas, como ha sucedido hace poco. 
O sea, está todo manga por hombro. No hay una reglamentación precisa (además se incumple), pero no la hay seguramente porque a mucha gente le revienta el tema, por lo que sea. Por ejemplo, tenemos el argumento falaz, tipo catolico-progre, de que el dinero gastado en un perro se podría dar a los necesitados, sin tener en cuenta los puestos de trabajo que genera este sector. A mí no me han dejado entrar con mi perro por lo que podrían decir otros clientes. A veces yo prohibiría entrar a los niños, que ahora están más maleducados que nunca, chillan como bestias, y sales estresado.
El caso es que me ha chocado la voz resignada del especialista, “las cosas son así, “España no llega en el amor a los animales como en otros países”, y resulta que parece que hay una relación renta pc-simpatía por estos. Curioso, que el nivel de renta determine la estima de los animalitos. ¿O será al revés? No creo.
Yo tengo comprobado que el amor a los perros es espontáneo desde niños, a menos que a éstos se les haya influido para lo contrario. Por lo tanto, creo que hay un impulso emocional positivo dentro de nosotros por los perros y otros animales. Recomiendo la lectura de “Mi familia y otros animales” (y muchos otros libros del autor), de George, el hermano del famoso escritor Lawrence Durrell (inmerecida fama en mi opinión), para descubrir un mundo nuevo de relaciones con los animales. 
Es curioso contextalizar esto en el debate de los animalistas, que quieren acabar con los toros y otras tradiciones. Desde luego son dos sectores sociales radicalmente distintos, creo. Pero no quiero entrar en este debate porque estoy dividido: aprecio los toros por su belleza, pero me parte el corazón verlos sufrir, por mucho que me digan que sin la Fiesta no existirían. Además, no me imagino teniendo un toro en casa. 
Volviendo a lo de la Renta, recuerdo un comentario de aquel famoso político socialdemócrata sueco, Olof Palme, que paseando un día por Paris, vio que de una ambulancia bajaban a una anciana, y un mozo le llevaba el loro al lado, en una jaula. Reflexionó el político de izquierdas: “no alcanceremos una socialdemocracia verdadera mientras nosotros no seamos capaces de ingresar a una persona con su animal de compañía”. 
Naturalmente, sería inviable financieramente, como lo es todo sistema hoy en día. Pero no le faltaba razón en la reflexión estimativa. 
En resumidas cuentas, lo que llamo el decalage de renta del gráfico del post anterior (“Breves reflexiones sobre un gráfico”) tiene indefinidas relaciones con muchos aspectos, denostados o apreciados, y ahí están para condicionar lo demás, incluso el decalage de renta. ¿O es otra diferencia cultural que nos distingue? 

sábado, 5 de enero de 2019

Breves reflexiones sobre un gráfico

Es curioso lo que un gráfico puede enseñar y demostrar. En el que aquí edito, se ve el PIB per capita de varios países desde 2002. España es el de línea punteada. Los valores a precios constantes están en dólares, lo que creo que no afecta a la reflexión.




Lo primero que sobresale es la diferencia notable de nivel entre España y los demás. Esto me lleva a aquella frase estúpida y bochornosa de Zapatero en 2008, presumiendo de que iba a igualar a Francia y superar a Italia, ¿en qué? Sólo tendría sentido si fuera en renta per capita, y lo dijo justo antes de que estallara la crisis, que a diferencia de los demás países, nos hundió en un prolongado bache del que justo ahora nos hemos repuesto, recuperando el nivel de 2008 (parecido al de Italia).
Por lo tanto, otra cosa a reseñar es la diferencia notable de la crisis de España respecto a los demás países del gráfico, que pusieron proa a la salida mucho antes que España. 
En todo caso arrastramos un déficit permanente en nivel personal de renta, pese que en 1975, al morir el régimen anterior, nos las prometíamos muy felices con la democracia y sus efectos taumatúrgicos sobre la economía. ¿No estábamos todos tan cerca unos de otros en 1965? 
Pues sí, pero la brecha se ha ido agrandando, por variadas razones, la primera de las cuales es la productividad. La renta per capita es una medida aproximada, aunque no exacta, de la productividad (ésta es la cantidad de PIB por trabajador, la otra es la cantidad de PIB por población, pero es evidente que cuanto mayor sea la primera, más recursos hay para sostener un nivel de población).
La productividad, a su vez, depende de la innovación tecnológica, que aumenta el producto obtenido por trabajador, lo cual aumenta el Valor Añadido por empresa y, por ende, el beneficio y el salario. 
Mi reflexión es que el bache creciente es un fracaso de la economía española. Por mejor decir, de régimen institucional desarrollado desde la Constitución, que yo achaco personalmente al fracaso sin paliativos de las autonomías. Sé que hay muchos defensores, ¡todavía! de esta forma de sangría, y que tardarán años en cambiar. Pero me temo que mucho son chupóteros de una u otra forma de los miles de agujeros que hay en las tuberías del Estado. 

viernes, 4 de enero de 2019

Jorge de Esteban

Magnifico artículo de Jorge de Esteban  sobre los motivos urgentes que debe atender Sánchez para convocar elecciones ya. Todos los españoles se hacen una idea de esos motivos, cuando el setenta por ciento dice querer elecciones ya.
Sánchez está gobernando gracias al apoyo de Podemos y de los secesionistas, que quieren un gobierno lo más débil posible para así poder romper España. Podemos quiere echar al rey, pieza clave de la Constitución, y los secesionistas quieren una España rota para poder declarar la independencia. 
No es ninguna broma el riesgo que representan ambas intenciones. No solo para España, sino para Europa: la disolución de el Estado actual sería un problema explosivo para Europa. El rey no se puede ir sin provocar un enorme agujero en el entramado estatal. Probablemente, el resultado sería una República de extrema izquierda y una independencia después de Cataluña y el Pais Vasco, y lo demás, una total incertidumbre. Unos territorios querrían tomar trozos de otros, y sería difícil evitar una guerra “cantonal” como la de 1873. Pero esto es pura conjetura, salvo lo De la guerra, porque el conflicto civil sería inevitable. 
Artículo que merece ser leído minuciosamente porque Jorge de Esteban fue uno de los “Padres” externos de la Constitución, por las veces que fue consultado.