jueves, 8 de noviembre de 2012

Por qué hay países ricos y pobres, países que caen y países que emergen

Pedro González me hace un reproche porque digo que soy liberal. Bueno, he dicho que soy liberal a largo plazo, que a corto plazo soy keynesiano...

No soy liberal tipo Rallo o esos idiotas. Soy partidario del mercado y la libre empresa, en un contexto institucional en el que impere la ley y un estado fuerte que proteja al débil contra el fuerte. Soy liberal con cauciones. Por ejemplo, creo que las finanzas deben ser estrictamente reguladas. En cambio, en los mercados de bienes, creo que la libertad funciona bastante bien. Y, sobre todo, porque creo que la innovación tecnológica (la eficiente aplicación de los inventos) solo lo hace bien los individuos. No soy anarcoliberal, soy modestamente liberal, a la Adam Smith, el mejor economista de todos los tiempos.

Ahora bien, en estas crisis creo que, como en las catástrofes naturales, el estado debe echar el resto para despejar el agua, reconstruir carreteras, casas, etc, dar de comer a la gente, ayudarla a restablecer su vida... Pues igual en una crisis donde la gente lo ha perdido todo, el banco central y la política fiscal deben ser excepcionalmente enérgicas y generosas, que ya vendrán los buenos tiempos para cobrarse y cerrar deudas.

Por eso digo que a corto plazo soy keynesiano, como lo ha sido Obama, y por eso EEUU crece, y no lo ha sido la UE, por eso llevamos 5 años hundidos.

No creo en el anarco liberalismo. Me parece una locura. Todo lo que se propone como solución para rodo es una locura fanática, como el marxismo. Tiene razón Pedro en que el liberalismo no tiene respuesta a la injusta distribución de la renta. Pero ¿Qué justicia? A mí me parece que la única justicia es la que respeta lo que cada uno aporta con su productividad. Ojo, no digo trabajo, digo productividad. Creo que el que más aporta es el que debe cobrar mejor salario. Por supuesto, si medimos por una vara de justicia distinta, una vara estricta igualitaria, obtenemos una sociedad equitativa, pero ineficaz, como lo es el comunismo. Pero no lo llamaría justicia.

EEUU es, aparentemente, más injusto que nuestro país. Hay mayores diferencias de renta y riqueza entre los mas afortunados y los menos afortunados. Pero al decir eso no se tiene en cuenta que es una sociedad dinámica en la que un Bill Gates, o un J. Jacobs, gracias a su visión y su capacidad, consiguen transformar el mundo. No entiendo como la gente se encrespa con este tipo de personas. Y se encrespan utilizando sus productos que han cambiado el mundo, haciéndolo mucho mejor, para expresar su odio a esta gente. Con ello se consigue que todos vivan mejor. Por ejemplo, vean el horario medio de trabajo de un empleado asalariado en EEUU: 34 horas semanales.

Nosotros no tenemos gente así. No es que seamos más tontos, es que el contexto institucional en el que vivimos no fomenta, al revés, obtura, que alguien pueda desarrollar esas capacidades de un individuo. El que vale, se va allá, pero encontrará más dificultades para eclosionar que un nativo, naturalmente.

La atención a los desamparados por la suerte está bien, pero no debe servir de excusa para no perseguir el primer objetivo, que es el crecimiento. No porque el crecimiento sea amasar cosas, sino porque significa dos aspectos muy importantes: hacerlas cada vez más baratas y asequibles a más gente, y hacer nuevos productos, como un software que reduce el riempo y las dificultades de trabajo o un ordenador maravilloso que llevas en el bolsillo y hace cada vez más cosas. Porque esto repercute más en los pobres del mundo que la redistribución. Es la mejor medicina contra la pobreza.

Vean las cifras del Banco Mundial y verán que las bolsas de pobreza en el mundo se reducen año a año, porque paises antes pobres se incorporan, por decisión propia, a reglas de juego más productivas. Corea es el ejemplo que usa Acemoglu (ya les he recomendado el libro) para explicar los factores que hacen que un país sea rico (y lo sean todos, pobres y ricos) y otro sea pobre. Es simple: comparen Corea del Sur, que ya nos supera en renta Per Capita, y Corea el Norte, donde hay hambrunas. Un dia el gobierno coreano decidió formar un consenso social para acercar su país al mundo de los desarrollados, y lo consiguió. Vaya si lo consiguió. Ahora es un país sin paro, sin deuda, con un nivel de vida mas alto que el nuestro... Y eso no lo ha conseguido repartiendo los escasos bienes que tenía, sino formando instituciones que favorecieran el crecimiento, la productividad, la acumulación de capital...

Cuanto más crece un país, más excedente tiene para atender las necesidades colectivas, pero aqui nos hemos dotado de unas instituciones que fomentan lo opuesto: primero distribuyamos lo poco que hay entre la clientela política; luego forremonos a nosotros mismos. Y el que no pille que se joda. Si no hay para rodos, endeudemonos. Ah, y el que sea listo, que se vaya de España.

Hace dos meses destacaba en este blog un articulo de los que se publican de vez en cuando de César Molinas: "Una teoría de la clase política española", altamente recomendable. Debemos cambiar esos obstáculos institucionales quw domemtan lamcorrrupcion y la desidia, porque si no, aunque salgamos de esta crisis, siempre seremos los mendigos de Europa..

4 comentarios:

X dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miguel E. dijo...

¿Y por qué keynesiano en el corto plazo? ¿Por qué no monetarista agresivo?

Porque, ¿acaso no estaríamos mucho mejor si Bernanke fuese aún más agresivo?

Y ya no digamos Draghi...

¿Por qué el peso de la solución debe ser más deuda pública cuando son los bancos centrales los que no pueden tener pérdidas?

miguel navascues dijo...

Buena pregunta. Es una cuestión de reconocimiento a Keynes de ser el primero en advertir la inestabilidad inherente de la economía capitalista.
Friedman. Es buenísimo. Pero en él no encuentro la importancia de los desequilibrios de deuda (Balances sheet depression) que condicionan las crisis. Creo que falta en el un poco de peso en lo financiero.
Lo que me gusta de Keynes no es sus recetas -no me fio de la política fiscal- sino su modelo de desequilibrio. Una vez recuperado el equilibrio, Keynes no sirve. Pero su ruptura con la economía clásica, su incorporación de la imperfección de mercados, su (para mí admirable) hipótesis de que el ahorro puede ser excesivo porque ahorro no es igual a inversión, todo eso me parece todavía en vigor. Y tenía razon indirectamente en una cosa: en depresión, la política de austeridad añade incertidumbre, no la quita. El Estado debe absorber pare de las deudas privadas si no se quiere que todo colapse.

Miguel E. dijo...

Yo no quito importancia a Keynes ni digo que no tuviera razón en muchas cosas pero...¿por qué la depresión es diferente a una recesión? ¿Acaso no comentas siempre que una de las razonespor las que Bernanke lo está haciendo bien (o lo intenta) es porque es experto en la Depresión del 29?

Es decir, ¿acaso el problema de la del 29 no fue que la Fed actuó poco y mal (como dice Friedman)?