"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

viernes, 19 de abril de 2019

¿Somos deschavetados sin remedio, o qué?

Es increíble la tasa de destartalados de la cabeza que hay por ahí sueltos. Un comentarista del blog Inbestia dice,

Me considero liberal.

Así que en lo económico soy de derechas, a favor del capitalismo, libre-cambio, propiedad privada, libre competencia, etc...

Pero en lo social defiendo la libertad: estado laïco, sin monarquía, a favor del aborto y eutanasía, defiendo a la minorías LGTB. En estos aspectos me siento mucho más proximo a Podemos que a VOX.

¿O sea, que se considera liberal, pero más próximo a Podemos que a VOX? Tú no sabes lo que odia Podemos el liberalismo. No me extraña que pase lo que pase.
Lo que me descompone no es el grado de supina estupidez que representa la frase, sino que es un ejemplo más de cómo va la gente, en su mayoría, valorando las cosas. Es decir, cada cosa se valora de una manera plana, chata, sin tener en cuenta lo que hay detrás. Por ejemplo, en esta frase, lo que hay detrás de Podemos, marxismo puro y duro, y el daño que ha hecho en el siglo XX. ¿Defecto del sistema de enseñanza, o que somos así genéticamente? 
Otro ejemplo: de la tragedia de la catedral de Notre Dame, muchos ateos han cantado vítores porque se quemaba uno de los más claros ejemplos del poder eclesial de la Iglesia. Ya dije en su momento que no soy creyente, que no siento ni la necesidad de serlo. Si existe Dios, no quiere saber nada conmigo, al revés de lo que me prometían los curas del colegio, “que todos recibimos una llamada”. Estoy esperando. No se hagan expectativas, pues si la recibo no se lo diré a nadie. 
Bien, pero el problema es que dicha catedral viene de 800 años de historia, y ha sido uno de los pilares de Occidente, como otras coetáneas. Ahí se germinó la idea de universitas, cuyos profesores se llamaban catedráticos porque dependían, emanaban, de la catedral. Ahí empezó a ser universal el saber que los humildes monjes, en sus monasterios, en tiempos aún más viejos, habían ido acumulando pagina a página el acerbo de los “antiguos”, sobre todo de Platón y Aristóteles y sus divulgadores, imprescindibles para entender a san Agustín, santo Tomás, y todo lo que vino después. 
La memoria no es una chata moneda de cobre sin apenas fondo. La memoria, si se educa bien, nos dice que el tiempo incesable viene desde hace milenios, y que nunca el presente ha sido creado ex novo ayer, sino que detrás tiene un larguísimo tubo en el que sucedieron las cosas que han cristalizado en el hoy, y que siguen metaformoneandose, construyendo el futuro. 
Hay gente que quiere contraponer la cultura griega con el cristianismo, pero resulta que Platón dejó más herencia en éste que en los clásicos, que se extinguieron como tal, y si sobrevivieron fue gracias a su incorporación al cristianismo. Ni que decir tiene, querido estúpido autor de la frase, que éste es el germen del liberalismo individual, pero para tus pobres entendederas sería imposible explicar.
En fin, que soy muy escéptico respecto a esto de la democracia sí gente así vota, y un día vota a VOX y otro a Podemos. Totalmente escéptico. 

No alimentar a la Bestia

Por medio de El País me entero que The Economist ha pedido el voto para Sánchez, supuestamente el voto de la estabilidad económica; no estoy para nada de acuerdo. 
Como dice Ignacio Varela en El Confidencial, Sánchez hace una especie de círculo vicioso argumental: vótenme, porque si no tengo bastante escaños, tendré que aliarme otra vez con la chusma de los independendistas, y ay! no me gusta, pero las cosas están así. 
No sólo eso, sino que hay gente “sensata” que le compra el círculo vicioso y dice que Pedro es un candidato serio, no independentista, totalmente respetuoso con la Constitución.
Es un argumento de trilero, que le dice al incauto “dónde está la bolita”, y piensa (que como me lo adivines te vas a enterar). 
Sánchez se adjudica poderes taumatúrgicos com los que gracias a ellos el será el freno a los desmanes de los secesionistas. No es él sino, las Instituciones vigentes, las que pueden reconducir el problema. 
El análisis que hace Varela de las argucias de Sánchez le desmonta completamente como candidato fiable. Leámosle:

Sánchez es especialista en prometer lo que no está en sus manos cumplir o incumplir. Aquí la trampa consiste en insinuar que la independencia de Cataluña o el derecho de autodeterminación dependen de la voluntad del presidente del Gobierno. No sucederá ninguna de esas dos cosas, al margen de que el presidente sea Sánchez o cualquier otra persona. Ni siquiera Torra en la Moncloa podría hacer posibles la autodeterminación o la independencia. Porque están radicalmente fuera de la Constitución y cualquier movimiento gubernamental en esa dirección sería cortado de forma fulminante por el Tribunal Constitucional(salvo que antes se reforme la Carta Magna para habilitar la secesión, lo que está completamente fuera del alcance de Sánchez).

El compromiso es tan gratuito —por tanto, tan fullero— como si asegurara que con él de presidente no habrá pena de muerte en España, que no enviaremos misiles nucleares a China o que en invierno hará más frío que en verano. En este postulado, el truco semántico es presentar lo accidental (“mientras yo sea presidente”) como lo esencial.

La formulación honesta de un dirigente responsable sería decir que con esta Constitución la independencia de Cataluña es imposible, gobierne quien gobierne. Pero eso no le sería útil para la campaña.

Otra falacia de Sánchez es,

- “En Cataluña no hay un problema de independencia, sino de convivencia”

A lo que responde Varela, 

Hay un problema de convivencia porque se ha creado un problema de independencia. No se puede honradamente afirmar el primero para eludir el segundo. El 'procés' no es el producto de un previo clamor social, sino de una estrategia incubada en la cúpula política del nacionalismo. Si Mas y compañía no se hubieran lanzado a la aventura secesionista, la convivencia cívica en Cataluña no estaría destruida para varias generaciones.

El planteamiento de Sánchez es tan falaz como si en tiempos de ETA alguien hubiera sostenido que en el País Vasco no había un problema de terrorismo sino de convivencia. Es confundir interesadamente el efecto con la causa. Aún peor, manipular el efecto para camuflar la causa.

Otro ejemplo es su afirmación, 

- “La solución es ampliar el autogobierno sin reformar la Constitución”. Dice Varela, 

Reconozcamos que, al menos, esta mentira es nueva. Hasta Rubalcaba admitió que para llevar el autogobierno de Cataluña más allá de sus límites actuales hay que pasar por una reforma de la Constitución. El problema es que ello exigiría un consenso transversal que Sánchez es incapaz de articular.

Sánchez es un peligro tanto si tiene mayoría suficiente o no para desligarse de los secesionistas, porque es muy posible su alianza con Unidas (perdón)-Podemos, que le exigirán y darían tirones al gobierno - Sí no están en él - una España desmembrada dados los socios que tienen en el PV y Cataluña. 
Éste es el problema mayor de España, no porque crea que se va a romper ya, sino porque se ha generado, por debilidad del gobierno central (éste y el anterior), una sociedad desequilibrada y agobiada en el día a día en Cataluña. Decía en un post de ayer, en Inbestia

Cataluña es un cáncer que va a durar decenios, desgraciadamente, y va a estar alimentado por fuerzas internas y externas. Ha alcanzado ya en la calle un grado de tensión patente en gente que conozco, que ha hecho o está haciendo el petate para marcharse. Catalanes de toda la vida, con sus pasiones bien enraizadas allá - como el Barça -, cambian sus viviendas con un gran sacrificio personal y económico que el gobierno de España, sea el de Rajoy, sea el de Sánchez, ha desdeñado y no ha tenido a bien enfrentarse con ese problema español tan lacerante y corrosivo. Que sea por razones de más o menos apoyos parlamentarios, no me parece excusa ni siquiera mencionable. 

Y es en eso en lo que discrepo con el editorial: Sanchez nunca va a defender a los catalanes no separatistas, por lo que la tendencia a escapar para salvar la normalidad familiar, y el empoderamiento de la brutalidad secesionistas, será una lucha desigual hasta que tengan ventaja apreciable. Entonces... Ergo, sólo veo en la derecha más o menos empuje en este problema que no se piensa con la gravedad debida.

Mientras se diga que hay margen de negociación del gobierno con los Torra & co., se está diciendo que no se van a respetar los derechos de la mitad o más de los catalanes, las verdaderas víctimas de esta locura. Tenemos un escenario de conflictos abierto para décadas. 

jueves, 18 de abril de 2019

Previendo la próxima recesión

Scott Sumner recomienda en su blog que sería un buen momento para reforzar la FED, y armarla de municióm adicional para hacer frente a la próxima recesión. Como las recomendaciones son sensatas y uno se sentiría más protegido de la recesion como la de 2008, las transcribo aquí. 
Ahora bien, olvídense que en un futuro próximo esas recomendaciones puedan ser aplicadas al BCE, como enseguida comprenderán.
Dado que el primer riesgo en un fuerte recesion y aumento del paro sea una tendencia deflacionista y una caída de los tipod de interés a cero, lo primero sería que el Congreso aprobara un aumento de la inflacion permitida por la FED al 3%, lo cual deshaogar la banda de acción de los tipos de interés.
la segunda medida sería facilitar a la FED mas aún sus acciones de quantitative easing (QE), abriendo el abanico de títulos aptos para ser comprados. En palabras de Sumners,
 
Opción A: elevar la meta de inflación al 3%

Opción B: permitir que la Reserva Federal ahorre lo suficiente de sus ganancias para construir un "cofre de guerra" de $ 250 mil millones de dólares; para ser utilizado para cubrir posibles pérdidas de futuros programas de QE. De hecho, es probable que los futuros programas de QE sean altamente rentables (como durante la Gran Recesión), pero siempre existe un ligero riesgo de pérdidas. Al tener un cofre de guerra, la Fed tendría confianza en hacer la cantidad de QE requerida para cumplir su mandato en el Congreso de precios estables y alto empleo.

Además, la Fed debe estar autorizada para comprar una gama mucho más amplia de valores cuando la economía está en el límite cero, con la disposición de que la parte de su cartera que no pertenece al Tesoro se venda dentro del año de la salida del límite cero.
 
Si partimos de que la cifra sagrada de una inflación máxima del 2% es arbitraria, en casos de crisis destructivas no hay que rasgarse las vestiduras por permitir un objetivo de un punto más, que elevará las expectativas de capacidad de acción de la FED.
En cuanto a lo demás, “ça va de soi”, con la experiencia de los beneficios incontestables que ha traído el QE y la ventaja de flexibilizarlo. 
Europa, que ha avanzado mucho, pero tarde, durante la crisis, debería ir pensando en al menos la propuesta de aumentar la inflacion objetivo del 3%, en vez del patético y ridículo “cerca pero sin llegar al 2%”, agarradera para Alemania para poner palos en las ruedas del BCE. 
Porque a la postre se trata de eso: de aumentar los grados de libertad de la institución que nunca ha sido independiente, porque no le han dejado, y porque gestionar a la vez el euro es endiabladamente difícil. ¿Hay riesgos de que la FED o el BCE se lanzarían por la pendiente de una política inflacionista? es ridiculo pensarlo, a menos que uno haya nacido con alma de policía torturada.
 

martes, 16 de abril de 2019

Notre Dame de PARIS

Terribles imágenes de Norte Dame ardiendo por los cuatro costados, temiéndose que quedara sólo un montoncito de cenizas.

Mientras, hubo un momento churrigueresco que se vio pasar por el Sena un “Bateau Mouche” bajo cuya cúpula de cristal se adivinaba a unos comensales muy bien vestidos cenando elegantemente; hasta se veía que cogían muy correctamente los cubiertos. 
Cosas de la post modernidad; todo es posible, hasta que se ría el diablo de la angustia de los creyentes... y no creyentes, que saben lo que representa tan emblemático monumento en el Mundo. 
Los creyentes fueron a rodear la Catedral y cantar el Ave Maria, y los no creyentes esperaban angustiados que del origen de la universalidad de la cultura occidental quedara lo más posible entera. 
Porque aparte del valor religioso, es que ahí donde empezó el germen de lo que hoy conocemos por Universidad. Las catedrales eran el orgullo del burgo, y en su construcción contribuyeron todos, unos con dinero y otros aportando sus manos de su tiempo libre acarreando piedras y madera. Cada burgo quería tener la mejor, era el símbolo que unía a todos los habitantes que reflejaban sus esperanzas en un mundo mejor en ese magnífico edificio, increíble para la técnica de la época. 
La Iglesia comenzó a desarrollar las cátedras (de ahí su nombre) de lo que luego, con el tiempo, devino en las universidades que fueron poco a poco independizándose de la Iglesia. Esto sucedió hace más de 800 años. Siglos de evolución pero con una semilla dentro, nunca perdida.
El germen de Europa, el germen de Occidente, el germen de la Universitas, el orgullo de sentirse abrazado por un Dios que les bendecía y les daba confianza. Hay que ponerse en la mentalidad de entonces para entender un poco las cosas, no todo es modernidad, pero de ahí sale, ahí se sembró la semilla de lo que vino después: lo mejor de lo que vino después. 
Macron y Merkel demostraron saber lo que se jugaba en el incendio, que no era cosa de unas cuantas pavesas. La mayoría de la gente también. 
Curioso, sin embargo, que poco antes saliera la noticia de que en Francia se estaba desarrollando una campaña de profanaciones a lo sagrado, incluidos incendios. Hasta ahora se dice que éste caso ha sido fortuito. Con todo, vivimos tiempos de ignominia, se quiera o no reconocerlo, de agresividad a la historia y a lo sagrado, precisamente porque representan eso. No soy creyente, lo digo como lo siento, pero sé que cuando se empieza a profanar lo sagrado, las cosas van a peor. 
Francia es un país laico, laicidad que se toma muy en serio y que en algunos momentos fue muy agresiva con la Iglesia. Eso no ha impedido, más bien lo contrario, que el fervor de los católicos franceses sea mucho más intenso que en España. No hay más que ir a una misa en Francia para entender la diferencia. Un domingo en Francia se respira un aire especial, con todas las iglesias sonando sus campanas, lo que da al aire un sabor especial. Un fervor, si se me permite, distinto al festivalero que se vive en la Semana Santa de España.
Y Paris es la ciudad mas bella del Mundo por eso. Un domingo de hace tiempo, en que estaba allí, nos dedicamos a recorrer las iglesias más hermosas mientras celebraban su misa. Tuve la suerte de que los horarios eran correlativos, y pude ver en tres las distintas ceremonias, fascinado por la devoción de los fieles, jóvenes y mayores, algo que salía de su misma intimidad. Pude ver es espectáculo de una misa cantada en Norte Dame, la ceremonia peculiar que hacen  de Saint Ethienne, y luego en Montmârtre, llena de jóvenes parejas comulgando de una manera tan especial, íntima, que nunca había visto. Paris, la cuidad del placer, las más atea del mundo, a la vez que la más devota. Esto la hace única. 
La Iglesia no tiene una historia ejemplar, eso lo sé, pero no es tiempos de reivindicaciones anacrónicas. Hay que respetar lo que sienten religiosamente algunos. Aquí en España iniciamos la dirección opuesta. Aparte de que lps ateos deberian de ser mrnos gilipollas y aprender que nos movemos sobre los hombros de gigantes que nos precedieron, y Notre Dame es un ejemplo de unos de esos soberbios gigantes. 

martes, 9 de abril de 2019

El populismo siempre llama dos veces

Como hemos leído cientos de veces, la referencia de esta crisis, la “unidad de medida” podríamos decir, es la famosa crisis del 29, que en nuestra supina ignorancia creíamos que no iba nunca a repetirse. Hay que reconocer sin embargo, que la reacción de las autoridades fue muy distinta. Como dice Larry Summers

Pero en el período crucial de seis meses entre el momento en que Lehman Brothers cayó y el período posterior a la prueba de estrés de la banca, América estuvo a la altura de las circunstancias. Los bancos fueron sustancialmente recapitalizados; se entregó un estímulo fiscal significativo; se diseñaron intervenciones sustanciales para proporcionar liquidez a los mercados financieros; y la recuperación en "V" más aguda en la historia de las principales economías se registró entre el primer y el segundo trimestre de 2009. En el precipicio de una verdadera catástrofe económica histórica, actuamos de manera decisiva, apropiada y efectiva. Y este fue, con mucho, el período más importante para hacerlo bien.

Ahora bien, eso no fue suficiente para frenar la emergencia del Populismo, tal como sucedió en los años treinta del siglo XX, como podemos ver en una película reciente: “La emboscada final”, en la que unos viejos Ranger de Texas persiguen y derrotan a los populares bandidos Bonie & Clyde. La película merece verse para catar el ambiente derrotista de la época, tan derrotista que los dos sanguinarios bandidos fueron héroes de las masas, porque “atracaban bancos”, que eran los enemigos del pueblo. 
En aquella época, al contrario que ésta, se decidió dejar que el “Mercado” se encargara de la vuelta a la normalidad, cosa que no ocurrió hasta que Roosevelt ganó las elecciones en 1933 y aplicó una política de perfil keynesiano - aunque Keynes no aprobaba todas las medidas -; politica que se denominó “New Wave”. En palabras de Summers, 

Existen razones arraigadas en las crisis financieras en general que sirven como catalizadores para los levantamientos populistas: en particular, la necesidad de brindar apoyo a las instituciones financieras existentes, especialmente a las poderosas, al mismo tiempo que las masas de personas sufren dislocación. Pero si hubiéramos adoptado políticas más draconianas hacia las instituciones financieras, ¿habría frenado de alguna manera la presión populista? El mejor experimento natural dice que no. Gran Bretaña nacionalizó dos de sus cuatro principales bancos, sin embargo, obtuvieron "Brexited" aproximadamente en el momento en que obtuvimos Trump.
Luego está la solución anti-establishment más extrema: el gobierno simplemente se queda atrás y permite que las empresas fracasen. Los incendios económicos se consumen, dice la teoría, sin que los contribuyentes pongan dinero. También tenemos un experimento natural para eso, y eso fue lo que hizo grande a la Gran Depresión.

Y de paso provocó la gran convulsión social que se respira en la película citada. 
En suma, sí no ayudas a los bancos a levantarse obtienes convulsión social y populismo, y si no lo haces también. Hoy en día el mundo y su estabilidad están amenazados por partidos en todos los paises que solos entienden la política como “cortar por lo sano”, la “acción directa” de Mussolini.
Los bancos no son populares - muchas veces con razón -, pero tanto si se les salva como si no, emerge el populismo. (Palabra que sigue sin convencerme como expresión de radicalismo histérico azuzado por los salvapatrias.)
De nuevo, Summers,

De hecho, si nos fijamos en una gráfica de cualquier estadística económica interesante desde el comienzo de la caída de 2008 hasta principios de 2009, se parece a la Gran Depresión después de 1929. Y si observamos los siguientes cinco años Aunque nuestra economía podría haber sido mejor, no se parece en nada a la Depresión. El desempleo alcanzó su punto máximo en un 10 por ciento, no en 25. Si hubiéramos decidido no tomar medidas gubernamentales, habríamos tenido algo así como la Gran Depresión. E incluso solo en términos del presupuesto federal, el gobierno habría perdido 10 veces más ingresos por la destrucción de nuestra economía de lo que habría ganado al no tener que gastar dinero en rescates, la gran mayoría de los cuales regresaron al gobierno de todos modos.

Desde luego incluyo cualquier dislocación social en ese populismo, como el triste movimiento separatista en Cataluña. No es fácil contrastarlo, pero creo sinceramente que no hubiera estallado tan virulentamente sin la crisis. No es lo mismo el nacionalismo previo, de signo burgués, al “todo vale” izquierdista de inumerables siglas que han contagiado del todo la política de los ex burgueses. El populismo de resto de España, izquierdista, sa ha mezclado con el separatismo en contra del internacionalismo de raíz de Marx. Hasta la socialdemocracia ha dejado de querer defierenciarse tanto del neo comunismo por su izquierda como del separatismo catalán y vasco. 
Por supuesto que las nefastas políticas de los gobiernos que se han sucedido desde 2008 han agravado el problema. Y la UE con su contumacia en el error de decretar equilibrio fiscal a toda costa, cuando el problema era otro - y sigue siendo otro -, además de una política del BCE hasta bien entrado 2012 más nefasta aún, si cabe. No hay más que comparar la marcha de Reino Unido en economía con la de Europa para darse cuenta; y sin embargo, como dice Summers, ellos también han tenido su populismo Brexit. 
La conclusión que podemos sacar no es muy esperanzadora. El capitalismo es inherentemente inestable, y acumula “Cisnes Negros” financieros que producen convulsiones sociales que, en nuestro caso, puede llevarse un país por delante. Es en el sector financiero donde están ocultos, porque no se quieren ver, los riesgos que hacen volcar la montaña rusa. 

domingo, 7 de abril de 2019

Economía. Una visión

En Economía tenemos dos focos desde los que estudiarla. Uno es el foco centrado en los individuos, y el otro es el que enfoca al resultado conjunto de todo lo que hacen esos individuos económicamente. Lo primero es el enfoque microeconómico, lo segundo el macroeconómico. 
Una escuela, que vamos a llamar clásica o liberal, pretende que lo segundo no es más que la suma de las decisiones eficientes de los individuos. Los individuos toman unas decisiones de consumo e inversión presentes y futuras, y también financieras - porque cuando está presente el futuro, entra en juego el entra en juego lo financiero-. Esta escuela supone que los individuos son racionales, tienen expectativas de futuro racionales, generalmente no se equivocan y si lo hacen es de poca monta en el conjunto, y por lo tanto los planes individuales se coordinan perfectamente. Si el Estado intenta interferir en esa coordinación, fuera de los servicios básicos del Estado, estropea el mecanismo autónomo y lo distorsiona, provocando problemas como paro e inflación.
La Segunda escuela, que vamos a llamar keynesiana, no admite que la coordinación del conjunto de los individuos sea espontánea y perfecta, que esto se llama el “error de composición”, que viene a decir que es imposible que los individuos, siguiendo su propio interés racionalmente, consigan un conjunto coordinado eficientemente. ¡Y tengan por seguro que un conjunto ineficiente hará ineficiente las decisiones individuales!
Si cada individuo se forma una idea del presente y del futuro no coincidente con la de los demás, habrá fricciones que lleven a errores acumulados, y éstos harán que la coordinación diste de ser perfecta: aunque el Estado no interfiera, habrá paro e inflación y otros problemas acumulados por decisiones erróneas desde el punto de vista conjunto. 
Uno de los hechos básicos que se infieren en la primera escuela es que los individuos ahorrarán exactamente la cantidad necesaria para financiar la demanda de inversión de las empresas. Así, se producirá el milagro perfecto de que el Ahorro deseado será siempre igual a la Inversión deseada. Esto responde a la llamada Ley de Say (por el economista del XIX), que decía que “toda oferta crea su propia demanda”, pues una vez ha cobrado su dinero el oferente de un bien o servicio, lo gastará en consumo o lo ahorrará, lo que significa comprar un activo financiero recompensado por un tipo de interés. Este activo financiero automáticamente financiará una inversión. De ahí que Ahorro = Inversión. 
Esta armonía está lejos de ser real si no es de casualidad. Como dijo Keynes, la gente decide cuánto ahorrar (no consumir) en prevención del futuro, y luego en qué tipo de activo depositará ese ahorro. Hay diversos tipos de activo, pero uno de ellos es el dinero, que no financia ninguna inversión. Si los ahorradores, por un súbito miedo a la incertidumbre del futuro porque las cosas se hayan enturbiado, decidan quedarse colocados en liquidez, el ahorro será menor que la inversión, subirá el tipo de interés, y los planes diseñados en el presente no saldrán en el futuro. 
Esto Keynes lo llamaba exceso de demanda de liquidez, que el banco central intentará compensar mediante una inyección (compra de activos) de dinero, para satisfacer el súbito aumento de su demanda. Ello hará bajar los tipos de interés y poco a poco restituir la confianza de la gente. 
Pero puede suceder que la gente no recupere la confianza, y que aunque el tipo de interés baje a cero, la gente retenga el dinero y no gaste el consumo e inversión. Esto haría caer los precios - deflación -, lo que a su vez tiene efectos perversos, pues incita expectativas de más caídas de precios y salarios, lo que infunde más pesimismo y refuerza la demanda de liquidez...lo que a su vez, etc.
Ahora no hay deflaciones tan intensas como cuando el patrón oro, porque la oferta de dinero es más elástica, pero por ejemplo, en la crisis del 29, la deflación llegó a ser más del 20%, lo que aumento la desconfianza de la gente hasta el pesimismo absoluto. 
Un ejemplo de deflación permanente aunque no muy intensa la tenemos en Japón, que lleva desde los años noventa con unos precios de bienes, servicios y activos a la baja. 
La deflación hace difícil que la gente se forme expectativas correctas de futuro. Eso hace que los precios y salarios no sean tan flexibles en su ajuste al óptimo, incluso que no lo alcance nunca, pues antes de llegar se ha vuelto a cambiar el entorno. Los asalariados son reacios a bajar su salario nominal para obtener más empleo - como recomienda la economía liberal - porque realmente no saben donde está la información veraz, no la encuentran. A su vez, los empresarios prefieren no bajar los precios o hacerlo gota a gota, porque realmente no saben qué hacen los demás empresarios y que va a pasar con su posición de mercado. Es más, bajar los precios un determinado tramo puede significar la quiebra y la junta de acreedores. O para el comprador de una casa con hipoteca, tener que cederla al banco. En España puede suponer más. 
Si la economía fuera tan armónica como predican los clásicos o los liberales, los ciclos no existirían o serían al menos muy suaves. A veces son cortos, porque basta que el Banco Central baje los tipos de interés y aumente la oferta monetaria para que todo arranque de nuevo, pero otras veces, como en el 2008, no es suficiente. 
En esta crisis hemos asistido a la crisis del euro, que ha demostrado que el BCE no tiene armamento suficiente para enfrentarse con un ciclo duro de verdad. A partir de 2012 se introdujeron algunas mejoras, pero insuficientes. El BCE no tiene la potencia de la FED USA. Además, ésta puede contar con el apoyo de su gobierno, que es más fácil que cuando hay 23 gobiernos y un sólo BCE. (Como decía Nico Rowe, “cuando se crea una moneda, o se crea una nación o se crea un problema”.)
Con todo esto no quiere decir que la flexibilidad y la autonomía de los agentes, la competencia, no sea necesaria para que a largo plazo obtengamos robustos crecimientos. A largo plazo hay muchos factores que son decisivos en la economía. La Educación, por ejemplo, que forma a los futuros trabajadores y les hace más productivos, lo que es esencial, vital, en obtener a largo plazo un bueno producto competitivo sin paro ni inflación. Así como otros servicios públicos, a los que el liberalismo les niega carta de naturaleza, pero que muchos países han demostrado que son eficientes. 
Para terminar: tenemos dos enfoques, los dos son importantes, pero es falso que uno determina al otro. Es más, a veces la Macro, cuando se desequilibra, incide en las expectativas de la gente y las distorsiona. Eso hace que el corto plazo, en contra de lo que pregonan los clásicos o liberares, influye en el largo plazo, e impide que nuca se llega al óptimo de éste. 
Éstos párrafos bastarían para catalogarme de keynesianakeynesiana, lo que es cierto, aunque huyo de etiquetas demasiado rígidas. También Keynes cometió errores, estaría bueno. Pero en esto de la “Falacia de La Composición”, soy keynesiano. 

El paro sempiterno

En un artículo interesante en “The Corner” Fernando G. Urbaneja se pregunta si sería posible reducir la tasa de paro en España al 5%. El presidente del círculo de empresarios, un tal Zulueta, cree que sí, removiendo obstáculos que lo impiden. Esos obstáculos son bien conocidos, y creo sinceramente que si fueran removibles, se podría lograr esa tasa.
Pero permítanme una tonelada de pesimismo. En el gráfico siguiente represento la tasa de paro de la Zona Euro, de EEUU, y de España. 






¿De verdad es posible creer que está al alcance de nuestra política remover los obstáculos que permita bajar del 15% al 5%?
Digo “política” porque el problema es político. Lo que hay que hacer económicamente ya se sabe. Pero no se crea que todo consiste en economía de oferta. La prueba: en el mejor tiempo del franquismo, cuando los emigrantes habían vuelto, no había paro ni siquiera del 5%. ¿Era Franco un partidario de la economía de la oferta? 
No: Franco no era liberal ni borracho. Entonces, como lo consiguió?
Bueno, era otro mundo en el que había menos competencia mundial. No existían China y sus exportaciones arrasadoras, por cierto impulsadas por una política manipuladora del tipo de cambio. Existía Breton Woods, acuerdo que se firmó en la postguerra mundial y que regulaba los intercambios comerciales y financieros. Para los primeros, se permitían ajusten cambiarios regulados, y los segundos estaban firmemente vigilados: no había Libertad especulativa, lo que concedía más estabilidad al sistema financiero interno y externo. Mientras se respetaron las reglas y había una regulación bancaria seria, no hubo crisis como la de 1929 o la de 2008. Hubo crisis locales solucionables, pues los países disponían de mayor autonomía monetaria y fiscal.
Vino la globalización, sobre todo la financiera, y volvió el caos de 1929: las crisis se transmitían de un rincón al opuesto del mundo. 
Por otra parte, España es más dependiente, pues depende de la globalización, y depende del euro. Las dos cosas son restricciones. Además, políticamente España es debilísima, interna y externamente. No tiene fuerzas para remover los obstáculos de que hemos hablado. 
De ahí que no lo vea. No veo que esté próximo un paro del 5%, diga lo que diga Zulueta. Pero ya se sabe, los del Ciruelo de empresarios siempre dicen lo mismo.

jueves, 4 de abril de 2019

Las pensiones y los impuestos

Tomando pie en el excelente artículo de García Domínguez, quiero analizar la imposibilidad matemática de las promesas de Sánchez por otra vía que el autor citado. 
El PIB o renta del país aumenta mediante la productividad dumada al aumento de la población empleada. El PIB del año t será mayor si al menos uno de estos dos sumandos no disminuye y el otro aumenta, o lo hace más que la caída del otro.
Pero, como dice GD, el número de empleados disminuirá los próximos años un 0,7% anual. Por su parte, sabemos que España es un país donde la productividad brilla por su ausencia, y no es de esperar que aumente más allá del 1% anual. Ergo, es muy engañoso esperar que el PIB aumente lo suficiente para mantener una población pensionista que aumenta al ritmo ¡del 1,7% anual!...
Sánchez pretende sacar la financiación de los impuestos, pero si el PIB (fuente de los impuestos) no aumenta lo suficiente, tendrá que echar mano de otros gastos, recortándolos, como Sanidad y Educación... de la que depende, por cierto, la productividad a largo plazo... o deuda.
No hay posibilidad matemática de aumentar las pensiones, si no se traen inmigrantes preparados para injertarlos en el sistema productivo, o si no aumenta con más ritmo la productividad.
Estamos casi en 2020, y dentro de una década, en 2030, las cosas estarán mucho peor. Porque si Sánchez se empeña en aumentar las pensiones sin reducir otros gastos, habrá que endeudarse aún más,  y endeudarse para gastos corrientes, no de inversión, cercena precisamente la inversión pública, se quiera o no, lo que repercute, de nuevo en la baja productividad. 
La conclusión es que los pensionistas del futuro, sean hoy trabajadores o sean ya pensionistas, lo tienen crudo. Porque las alternativas son: deuda, inflación, y/o... o unas pensiones de hambre. Por n hablar del depresivo efecto en el PIB del aumento de los impuestos.
No se hagan ilusiones. 

Alfanhuí

Ahora que tantas loas y ditirambos recibe el cadaver de Ferlosio, yo digo que nunca llego a la altura de su padre, Sánchez Mazas. Éste nos dejó una novela enorme, “Rosa Kruger”, y una muy apreciable, “La vida nueva de Pedrito Andía”, aparte de cuentos y ensayos buenísimos. Pero, claro, era falangista, y su hijo era de la izquierda caviar; aparte de no llevarse bien - como se ve claramente en el libro de Alejandro Cercas “Soldados de Salamina” -, en el que Mazas queda como un guiñapo cobarde y su hijo no se molesta en desmentirlo -, la verdad es Mazas es mil veces más escritor que su renegado hijo. 
Además, el hijo daba mucho juego a los periodistas, a los que despreciaba por su parte. Pero un cascarrabias que va en zapatillas de cuadros por la calle (yo estuve a punto de atropellarle un día por cruzar un semáforo en rojo, habitual en él, quien me hizo encima un gesto obsceno) es mejor anzuelo periodístico que un escritor enorme pero políticamente incorrecto. Y tan incorrecto: Sánchez Mazas, además, tampoco debía ser un devoto de Franco, pues éste le nombró ministro sin cartera y no se dignó ni ir a un Consejo, ni siquiera a jurar su cargo. 
En todo caso, un escritor enorme. “Rosa Kruger” lo escribió de noche mientras estaba refugiado en la embajada chilena, y por las mañanas les leía a los demás refugiados el capítulo escrito por la noche... 
La literatura española tiene muchas deudas pendientes con esa generación que podemos llamar franquista, o perdida, de una calidad encomiable, pero maldita. Una pena, pues sus libros se empolvan y se pierden, salvo entre los coleccionistas. Sólo la ímproba labor de gente como Andrés Trapiello, de recuperación y reimpresión, nos permite recuperar migajas. Pero literariamente valían la pena, quizás no tanto como la del 98, pero sí tanto o más que la del 27, tan sobrevalorada, perfectamente homologable. 
Una pena. 
Lean “Rosa Kruger”, y me entenderán. Lean “Alfanhuí y me entenderán mejor, si logran llegar al final. Ojalá que haya un Dios justiciero, como Yaveh (no como el Cristo maricomplejines e izquierdista de hoy) que castigue y confunda a tanto hijo de puta, pero no lo creo. 
Por cierto lean el comentario de Pablo...

lunes, 1 de abril de 2019

Mientras hay elecciones, hay esperanzas

La gente es tan simple que siempre espera la solución milagrosa de unas elecciones. Primero, 28 de abril, las generales. Luego, 26 de mayo, las autonómicas y europeas. Mientras vivimos en periodo electoral, es como si hubiera circo todo los días. Después viene la férrea continuidad. Pero no hay que desolarse. No faltará mucho para que alguna autonomía convoque otras, esas que tienen el privilegio de desmarcarse y convocar cuando les viene en gana.
Y se apasionan, se pelean enrojecidos de acaloramiento, empezando por los periodistas, que defienden a sus candidatos, sea por convicción, sea por obligación del director, o por ambas cosas. Familias se rompen en dos o en tres por estas cuestiones. Qué cosas.
Así se gana un buen cacho de espectáculo para la Tv, y cuanta más sangre, mejor.
Pero es deprimente aparte de inútil. Todo seguirá igual. Seguiremos en vilo con los catalanes, con el déficit y la deuda crecientes, que aumentarán el riesgo de un recorte brusco, como el que practicó Zapatero. Y continuó Rajoy.
Es como un destino que los españoles no aprenden, y se ilusionan con las baratijas que traen los exploradores para que los negritos de la tribu no se los coman.
Lo bueno o lo malo es que ese destino de cuerda floja no tiene fin. O sí. El rey tendrá un día que hacer las maletas y se acabó. III República y guerra civil.

domingo, 31 de marzo de 2019

Miss Giacomini

Miguel Villalonga es un escritor opacado por su hermano – ambos mallorquines – Lorenç Villalonga, el famoso autor de Bearn.
Sin embargo, no tiene menos méritos Miguel, que escribió esta deliciosa y breve comedia social sobre la Mallorca de finales del XIX.
“Miss Giacomini”, artista del bodeville, viene un día a actuar a Mallorca, lo que exalta los ánimos de los que se entusiasman y los que, integristas furibundos, rechazan de plano que una mujer bella pueda exhibirse en mallas y “decolleté” en una sociedad que apenas ha olvidado la locura de la I República.
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La Iglesia y sus más conspicuos acólitos, como es la aristocracia y los que aspiran a arrimarse a ella, son, cómo no, los de espíritu más represor, aunque algún deschavetado juerguista, señorito de tronío, aspira a enamorar a la artista. Ahí se juntan con los republicanos nostálgicos, partidarios liberales del “arte” euforizante, al que elevan a categoría de belleza absoluta como la griega.
Así quedan retratadas las clases sociales y sus grupos, a través de unos personajes simpáticos que son un vivo retrato de lo que es España ahora. Es decir, son tan atonlondrados y bobos como lo somos nosotros, y hacen una cuestión de honor político la actuación o no de la artista, y lo que es más grave, su éxito social.
Al final, miss Giacomini vino, vio, y venció, fue recibida por el gobernador, que guarda junto a su corazón la imagen dedicada de ella. Tras unos días de alborotos, mentideros exaltados, declaraciones de duelo, etc, fue como un suave huracán que sin dejar rastro perturbó la tranquilidad bostezante de la Isla. Porque es lo que dice Villalonga: no es paz y tranquilidad lo que perturbó Giacomini, sino el aburrimiento de un estanque apenas removido por una brisa suave.
Algo así como el mister Marshall de la famosa película de Berlanga, aunque uno tono menos fúnebre, se queda Mallorca, que vuelve a su estático devenir una vez el humo del barco que se lleva a la diva se disipa en el horizonte, como lo hacen las marchas de las bandas musicales que han venido a despedirla, pese al furor de marquesas, curas y acólitos, mientras el obispo ensimismado en su pasión de reformas arquitectónicas, lo único que quiere es que le dejen en paz.
Una novelita perfecta para un fin de semana, que nos rememora y nos permite una visión de las tontas e inútiles pasiones que hoy volcamos en la política, con argumentos heteroclitos y disparatados, quizás porque hacemos de la política nuestra diversión culmen, entre bostezo y bostezo.

jueves, 28 de marzo de 2019

La curva de tipos negativa y sus consecuencias


Recientemente, en EEUU, los tipos de interés a largo plazo se han puesto por debajo de los de largo plazo. Esto tiene un significado muy concreto: la economía se debilita y puede llegar una recesión.

Lo que pasa es que esta expresión es tan sintética que debe sonar a incomprensible para el profano. Intentemos explicarla.

Los tipos de interés de que se habla son los rendimientos de los bonos del tesoro USA. Cada bono tiene su plazo de vencimiento, por ejemplo, 3 meses, 2 años, y 10 años. El rendimiento es lo que obtienes cada periodo por comprar y mantener un bono. Si lo compras a la emisión, y lo mantienes hasta el vencimiento, obtienes el tipo de interés nominal expresado en el bono en dólares. Por ejemplo, en un bono a 10 años al 5%, mantenido hasta el vencimiento de 10 años, cada año obtienes un 5% del valor nominal o facial en dólares de bono. Si es el nominal es 100 $, cada año te paga el Tesoro 5 dólares.

Pero puede ser que te canses, o quieras el dinero antes de lo siguiente diez años, entonces vas al banco y ordenas venderlo en el mercado. ¿Qué recibes? El precio que en ese momento vale en el mercado. Si lo vendes a los 2 años, has obtenido 5% x 2 años = 10 $, más el precio del bono.

El tipo de interés nominal o facial del bono está inversamente relacionado con la duración o vencimiento del bono. Esto es lógico, pues cuanto más tiempo, más riesgos corres de perder tu dinero, por muy bajo que sea ese riesgo. Por eso un bono de Rwanda tiene un tipo de interés mucho más alto que uno de Alemania o EEUU. El de EEUU es muy seguro, prácticamente el 100%, y el de Rwanda está sometido a avatares varios: suspensión de pagos, hiperinflación, etc., por lo que para financiarse necesita ofrecer mucho tipo de interés.

Pero hay otro tipo de interés más, que es el rendimiento efectivo que recibes al comprarlo en el mercado a otro particular. En ese caso, si el bono ha subido de precio respecto al nominal de emisión, ya no rinde un 5%, sino un % que corresponde al valor del bono. Ese 5% inicial se verá reducido al aumentar la base del cálculo. Y viceversa, si bajan de precio sobre su nominal, el rendimiento será superior al 5%.

En suma, un bono tiene una rentabilidad relacionada con los riesgos que se corren, por ello lo normal es que a menor plazo, menor tipo de interés. Por eso, en un gráfico en el que se representen los plazos en el eje horizontal y los tipos en el eje vertical, normalmente sale una curva de tipos creciente en el tiempo.

Cuando se dice que la curva de interés se ha invertido, el rendimiento a largo plazo se ha puesto por debajo del de corto plazo, como vemos que pasa en el siguiente gráfico con los rendimientos 10 años – 3 meses en los días recientes. Y vemos también que esta caída en negativo suele preceder una recesión, que vienen representadas por las barras grises. 



Por lo tanto, ha pasado algo inusual – la inversión de la curva, cuya inclinación se ha vuelto negativa -, que debemos explicar.

Los inversores en bonos, que son principalmente grandes casas que compran por cuenta propia y de su clientela, basan sus decisiones en sus expectativas. Observan el mercado y deciden comprar o vender según a sus expectativas a corto y largo plazo de algunos aspectos  la economía y su futuro. Cuando la economía se debilita, es cuando se puede llegar a una inversión de la curva. ¿Por qué? Porque las expectativas a largo empeoran sobre la economía y la inflación: se espera una caída de ambos. Ergo, su rendimiento esperado baja porque el comprador exige menos rendimiento para cubrir riesgos menores, lo que hace que la demanda del bono suba, y su precio suba, al tiempo que su rendimiento efectivo, en el mercado, baje.

Por contra, en el corto plazo se produce un aumento de los rendimientos, porque la gente se endeuda a corto para comprar a largo, o bien vende sus bonos a corto para comprar a largo. Ergo, el rendimiento a corto sube, el de largo baja, hasta que puede a llegar a ser negativo el diferencial largo-corto que normalmente es positivo. Un descenso de ese spread o diferencial esta relacionado con unas expectativas generalizadas de debilitamiento, incluso recesión, de la Economía. En el gráfico es claro este comportamiento: la pendiente de rendimientos de invierte, señalando que una recesión es probable.



La curva roja, que es el tipo a 10 años, al caer nos explica que las expectativas (crecimiento+inflación) han decaído recientemente; la curva verde, que es la inflación esperada (no voy a contar cómo se obtiene) muestra que se inclina a la baja. El riesgo de inflación ha disminuido, en opinión de los agentes.

En EEUU, la curva invertida de tipos ha anticipado con bastante regularidad las recesiones. Luego no es improbable que dentro de un tiempo veamos una recesión, según marchen las expectativas. Hay que tener en cuenta que en los mercados, las expectativas se retroalimentan, y que cuando las cosas toman una tendencia, es difícil que se revierta.

Ahora bien, si nos quedáramos aquí estaríamos simplificando. El problema, como dice Amín Rajan (ex—gobernador del Banco de La India y de los pocos economistas que predijeron la crisis):
“Con el QE, el poder de autocuración de los mercados financieros ha perdido su potencia. Igual que en la renta variable, que carece de un punto de anclaje razonable en los activos libres de riesgo. La misma advertencia se aplica a la curva de rendimiento: la medición de la diferencia en las tasas de interés (generalmente en los bonos del Tesoro estadounidense a dos y diez años). En términos relativos, la historia muestra que la tasa más alta a largo plazo está destinada a compensar a los inversores por las consecuencias inflacionarias de una economía en auge. Por el contrario, una tasa más baja implica una prima de menor riesgo si la economía se dirige a una recesión.”

Efectivamente, estamos en un contexto anómalo arrastrado por las secuelas de la crisis, que posiblemente seguirá manifestándose varios años. Por una parte, los Bancos Centrales han presionado los tipos a la baja hasta niveles increíbles, y por otra esto ha tenido dos consecuencias: un aumento del endeudamiento en todo el mundo, y una subida en flecha de los mercados de acciones o renta fija. Ambos hechos están relacionados, pues los bajos tipos son una invitación a endeudarse para especular o invertir, aunque la inversión fija a largo plazo, más arriesgada, no ha destacado precisamente. 

Éstos dos hechos, que han originado los Bancos Centrales, tienen consecuencias boomerang precisamente para ellos, pues se ven condicionados en su política monetaria: si la inflación despuntará, lo tendrían muy difícil para subir los tipos de interés, pues podrían causar una crisis de deuda mundial y una caída de los mercados bolsistas. 

Ello nos lleva a predecir un largo periodo de tipo bajos, una política muy prudente de los Bancos Centrales, y un escenario preocupante, que exigiría una política monetaria nueva, (como explicamos en el artículo el mes anterior), que permitiera inflaciones más altas en torno a un 2% de media – No de tope – y que los tipos de los bonos se independizaran de los BC. En suma, que la curva de tipos volviera a tener el significado de antaño. Además, la salud de la Banca  exige que sus márgenes aumenten, lo que harán con una curva de tipos vigorosamente alcista. Lo que no es aconsejable es seguir así, generando deuda por encima del crecimiento de la riqueza. 

lunes, 25 de marzo de 2019

Chispas fugaces, luces en la oscuridad

Leyendo los diarios de Albert Camus, surgen fogonazos de lucidez que atrapan como la lámpara a los insectos. Ejemplos, 

- «La boca de una mujer, el seno de una muchacha, la oración de un niño, el humo del sacrificio son siempre puros.»

- La única libertad posible es una libertad respecto a la muerte.

- Para escribir es siempre mejor estar un poco más acá de la expresión (que más allá). En todo caso, nada de charlatanerías.

- Esa singular vanidad del hombre que hace y quiere creer que aspira a una verdad, cuando en realidad lo que pide al mundo es amor.

- El cinismo, tentación común a todas las inteligencias. Miseria y grandeza de este mundo: no ofrece verdades sino amores.

- El Absurdo reina y el amor se salva.

- Nietzsche: «¿ Qué deseamos ante el aspecto de la belleza? Ser bellos. Nos figuramos que mucha felicidad está relacionada con ella, pero es un error.» (Humano, demasiado humano.)