"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

domingo, 18 de noviembre de 2018

Europa, en sus horas más grises

En respuesta al artículo de  Jürgen Habermas, ¿Hacia donde va Europa?, el Pais 18 noviembre 2018. 

El proyecto europeo tiene, según los expertos, varias directrices que se entrecruzan. La más importante, si no me equivoco, es la de los fundadores de la Comunidad Del Carbón y del Acero, en la que su eminencia gris el francés Robert Shuman y su colega Jean Monnet, abogaban por emprender un largo camino hacia la unión política, para que nunca más hubiera guerras en Europa, guerras en las que Francia y Alemania habían sido los focos de la discordia, los causantes de la guerra - aunque con un peso de culpa mayor sobre Alemania. 
Otra directriz era la de la Unión de la naciones, que era la idea de De Gaulle. Nada de una unión política total, sino la unión de los intereses comunes sin cesiones de soberanías esenciales. Curioso que De Gaulle y Adenauer, maximos líderes de Francia y Alemania, tuvieran la misma visión, mientras que la otra era más bien la de loa funcionarios como Shuman, que ya vislumbraban una burocracia matriz como génesis de la unión final. 
Ambas directrices tenían en común dar la espalda a la belicosidad que había arrasado a Europa desde las guerras de religión del siglo XVII, en las que ciertamente no fue la Alemania la principal culpable. Esas guerras acabaron el La Paz de Wetsfalia, en la que se reconocían por primera vez las naciones como estados en función de la religión dominante. Cuius regio, eius religio 
Que es una frase latina que significa que la confesión religiosa del príncipe se aplica a todos los ciudadanos del territorio. Una traducción posible en castellano Sería: «según sea la del rey, así será la religión [del reino]»; o más literalmente: «de quien rija, la religión» o «a tal rey, tal religión» o «de quien [es] la región, de él [es] la religión». (Wikipedia). Ahí, en 1648, nacieron las naciones europeas actuales, las principales, después de treinta años de masacrarse unos a otros. 
Las masacres perduraron, la Revolución Francesa se expandió, gracias a Napoleón, a las cuatro esquinas europeas. Napoleón, salvando Rusia y Gran Bretaña, controló Europa, la humilló, hasta que él mismo error que luego cometió Hitler - invadir Rusia - fue el principio de su fin. Después de un extraño periodo de un siglo de cierta paz, entre 1815 y 1914, dominado por Gran Bretaña - la gran liquidadora de Napoleón, con la ayuda de los bravos Españoles -, llegó la Primera Guerra Mundial, desoladora, perversa, en cuya paz de 1918 se gestó la Segunda Guerra Mundial, como conté Aquí. De ahí el nacimiento de la idea de cambiar de rumbo, de sentar las bases de una paz duradera entre Francia y Alemania, con la cual toda Europa se pacificaría. 
Y comenzó a rodar y avanzar Europa hacia su nuevo designio. Al principio el acuerdo tácito acuerdo fue crear instituciones que no molestarán a ninguna nación. Pero cuando se crea una burocracia, se crea un deseo irrefrenable de dominio, y las Instituciones europeas comenzaron a tironear de las ropas de las soberanías nacionales, poco a poco robando trozos de poder que al principio incluso se daba por bueno, ya que ponía parches a problemas que los gobiernos nacionales no solucionaban. 
Pero eso no era suficiente para los europeistas más insaciables, que llegaron a hacer de la Comisión, en los años 1980, un auténtico poder independiente, pese a que eran las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno las decisorias. Sin embargo, las propuestas de la Comisión eran fácilmente admitidas por éstas últimas, tan fuerte era la personalidad de los jefes de la Comisión, al que se llegó a considerar futuro gobierno de Europa. Fue entonces, bajo el mandato de Delors, antiguo primer ministro francés, que se empezó al consolidar un movimiento consistente hacia un Tratado definitivo e irreversible hacia una Unión Total, empezando con una Unión Monetaria, base de la Definitiva Unión política. Eso fue el Tratado de Maastritch que se firmó en 1992 (con La salvedades permitidas a Inglaterra, que le permitían orillar la Unión Monetaria). 
Desde aquí la Comisión empezó a perder protagonismo y capacidad decisorias, que se trasladó al las Cumbres, en las que se pergeñó unas cuotas de votos que venían a sustituir la unanimidad vigente, aunque esas cuotas no representaban grandes cambios salvo cuando Aznar, en la Cumbre de Niza, logró una gran representación para España. Poco le duró a España esa cuota mayor de poder cuando el sucesor de Aznar lo cedió de nuevo en otra Cumbre. Francia y Alemania recuperaron un dominio aplastante, reforzado además porque tácitamente nunca votan separadas. El Parlamento europeo continuó siendo una cámara fantasmal, un cementerio de elefantes en la que venían a reposar sus huesos políticos nacionales molestos, a cambio de unas sinecuras más que sabrosas. 
Todo este proceso, ¿ha contribuido a La Paz definitiva? Aparentemente sí. Pero es que el euro, que se creó en Maastritch, ha Cáucaso evidentes problemas, pues cuando se crea una moneda - como dijo Nick Rowe - se crea una nación o se crea un problema. El euro ha desmotrado empíricamente que esto es así. Como predijo Martin Felstein o Milton Friedman , el euro iba a ser la causa de conflictos cada vez más graves y severos, y así lo fue en 2011-12 y lo volverá a ser en cualquier conjuntara en que se ponga en cuestión las credenciales de un país para hacer honor a su deuda en euros. El euro es el núcleo conflictivo cuyas reparaciones están enfrentadas a fuertes intereses nacionales de determinados países. Es difícil que esos países acepten las reformas que exigirían la estabilización definitiva del problema euro. Porque ello sería aceptar la cesión definitiva de toros de soberanía hacia otras instancias, fuera del control de sus gobiernos, y contra eso se han erigido nuevas agrupaciones políticas amenazantes que no lo consentirán. 
Se ha llegado a un impasse. Ahora mismo Europa está en un momento aparentemente gris, sin brillantez, cuando en realidad está al borde de un nuevo abismo. ¡Ojalá nos mantuviéramos en esa grisura! Pero eso no depende de ningún poder. Los mercados decidirán sobre la confianza que le dan a las deudas nacionales según su valoración del crédito, y puede que no haya ni dinero ni voluntad para frenar las consecuencias. 
Jürgen Habermas, ¿Hacia donde va Europa? 

viernes, 16 de noviembre de 2018

Brexit. ¿Cuál es el sentido último del caos desatado?

Para mí el Brexit - me refiero al proceso negociador - ha sido un misterio insondable. El sentido último lo entiendo: Reino Unido quiere desligarse de determinadas obligaciones con la Unión Europea que considera lesivas para sus instituciones, particularmente el Parliament, demasiado coartado en su poder soberano por las normas y reglamentos europeos. Europa, por su parte, no quiere de ninguna manera que un miembro pueda romper con la UE fácilmente, lo que podría ser el principio de una huída de otros países (huida que podría venir por el lado de Italia...) 
Entonces, hace dos días la Premier, Theresa May, presenta triunfalmente un acuerdo de ruptura negociado con la UE, y su gobierno se descompone,  algunos ministros dimiten, parlamentarios critican el acuerdo, se habla de convocar otro referéndum... la opinión mayoritaria de los comentaristas dicen que es peor el acuerdo para el RU que haber permanecido miembro de la UE. ¿Qué ha pasado? Es difícil contestar sin leer las 585 páginas de documento del pre acuerdo, aunque bien pocos lo han hecho. Entre todas las opiniones expresadas - difíciles de seleccionar porque cada una tiene su sosegó pro y anti Brexit -la que más me ha convencido es la de Philip Stephens, del Financial Times, del destaco unos párrafos, para mi los más claros que he encontrado.

No hay necesidad de un análisis textual detallado de las cerca de 600 páginas del acuerdo de retiro para ver si es un mal negocio. Más aún, es un trato podrido que el parlamento no debería dudar en rechazar. Más allá de los aspectos poco controvertidos: Gran Bretaña paga una parte justa de los compromisos financieros pasados, los derechos de los ciudadanos de ambos lados están garantizados y el camino hacia nuevos acuerdos económicos se suaviza mediante una transición: los parámetros esenciales dejarían a Gran Bretaña notablemente más pobre, más débil en la búsqueda de sus intereses nacionales y menos seguros.

Después de una transición de 20 meses, demasiado breve para negociaciones sustanciales sobre el futuro a largo plazo, se prevé una unión aduanera temporal.... De cualquier manera, lo que está más allá de esto es una relación económica con la UE27 aún no especificada e incierta. La poca influencia negociadora que Gran Bretaña ha tenido hasta ahora se habrá disipado por completo.

Para decirlo de otra manera, la gran decisión exigida por Brexit, que establece el punto de equilibrio entre el compromiso económico y político con la UE-27 y la repatriación de la toma de decisiones a Westminster, aún no se ha hecho.

Algunos dicen que las conversaciones estaban condenadas desde el principio. El primer ministro nunca podría obtener un acuerdo tan bueno como el que disfruta Gran Bretaña como miembro de pleno derecho del bloque. Esto supone que el acuerdo sobre la mesa, con todas sus complejidades, los continuos enredos con los regímenes regulatorios de la UE y la incertidumbre final, fue la mejor oferta. Eso evidentemente no es así. El señor Barnier ofreció acceso al mercado único. La señora May, ansiosa por dibujar líneas rojas para impresionar a sus Brexiters, lo descartó.

Y sobre todo, el párrafo siguiente, que me parece que contiene una gran parte de la verdad. 

Algunos dicen que las conversaciones estaban condenadas desde el principio. El primer ministro nunca podría obtener un acuerdo tan bueno como el que disfruta Gran Bretaña como miembro de pleno derecho del bloque. Esto supone que el acuerdo sobre la mesa, con todas sus complejidades, los continuos enredos con los regímenes regulatorios de la UE y la incertidumbre final, fue la mejor oferta. Eso evidentemente no es así. El señor Barnier [el negociador de la UE] ofreció acceso al mercado único. La señora May, ansiosa por dibujar líneas rojas para impresionar a sus Brexiters, lo descartó.

¿Ha sido culpa de Theresa May, la Premier, por no haber sabido negociar, por no haber elegido un camino más fácil y accesible a la vez para RU y la UE? ¿Tenía otras opciones?
No lo sé. A mí me parece que todo el que quiere irse de un club, debe tener derecho a hacerlo, y creo que la UE no ha respetado este principio. May, por su parte, ha aplazado las decisiones que en RU se esperaba fueran resueltas, o encauzadas, pero ahora según el acuerdo no tienen fecha de resolución, lo que, según los comentaristas, dejan a RU como país sine die colonizado por la UE. Es es el sentimiento que parece desprenderse de tanto revuelo, dimisiones, y rasgarse las vestiduras en la Pérfida Albión
Un segundo referéndum me parece el reconocimiento de un fracaso nacional. Al fin y al cabo, un referéndum es siempre consultivo, y el primero no tenia porque haberse tomado al pie de la letra si se preveían estas dificultades. El Parlamient rechazará seguramente este acuerdo. ¿Nuevas negociaciones? 
En todo caso, todo este jaleo montado demuestra una cosa: que la Pérfida Albión sigue siendo el único país democrático donde un gobierno puede ser castigado por sus propios parlamentarios,  en el fondo los peores enemigos del gobierno. Solo por eso yo estoy de parte de la Pérfida Albión. Todavía hay clases de democracia y, que quieren, me dan mucha envidia. Por algo fueron los primeros (1668) e indicaron el camino a seguir, camino que no supo interpretar derechamente la France y su Revolución. Ni Europa continental. 

martes, 13 de noviembre de 2018

Europa, Europa. Armisticio (continuación)

Y bajo el punto de vista del artículo anterior, La Paz de París de 1918, ¿qué hemos avanzado?
Europa no sale de la inanidad. Tan pronto Macron hace una llamada a las patrias, en contraposición a los nacionalismos, como uno de sus ministros reclama para Europa un proyecto imperial, eso sí, pacifico y democrático (no como EEUU). Un proyecto que necesariamente liquidaría los parlamentos nacionales, pues requeriría la centralización de la economía y de ejército, que también ha salido de la caja de los sueños. Por soñar que no quede. 
La verdad es que europa se debate entre “El Ser y la Nada”. Si quiere salir de las amenazas de tormentas financieras, tendría que avanzar, como dice Evans-Pritchard  hacia una centralización fiscal, bancaria, y todo lo que lleva aparejado. Por ejemplo, un ejército único. 

Es la primera vez que un importante político de la UE [el ministro de finanzas de Francia, Le Maire] ha admitido abiertamente que la lógica de la integración europea es imperial, en lugar de ser un club de tratados híbridos de estados nación.

Los euroescépticos se han opuesto a esto por mucho tiempo, argumentando que una UE imperial necesariamente se volverá autoritaria. Su crítica es que no hay personas o "demostraciones" unificadas que puedan constituir la base de una auténtica democracia paneuropea, y que el lugar de gobierno responsable debe seguir siendo el estado nacional.

[Pero] En última instancia, el euro requiere una tesorería de la UE, un sindicato de deudas, un sistema de seguridad social y una autoridad fiscal, que evade los parlamentos nacionales al privarlos de su alma democrática: el poder de los impuestos y el gasto. La Unión Económica y Monetaria (UEM), por lo tanto, tiende hacia una estructura imperial tecnócrata, similar al papado medieval. La próxima alarma vendrá de Italia (y se contagiará a otros).
La incipiente fuga de capitales ha elevado los rendimientos de riesgo en bonos italianos a 10 años a 306 puntos básicos. Esto erosiona los colchones de capital de los bancos, que poseen € 380 mil millones de bonos italianos. La cotización de las acciones del prestamista de Génova se suspendieron el lunes en espera de una recapitalización de 400 millones de euros del fondo de rescate bancario de Italia.

Le Maire tendrá razón si Italia entra en crisis. La exposición de los bancos franceses al país es del 12 por ciento del PIB de Francia, seis veces la exposición de Grecia en 2010. BNP Paribas mantiene la deuda soberana y privada italiana equivalente al 47 por ciento de su capital principal CET1, y Credit Agricole está en el 29 por ciento, principalmente a través de subsidiarias. La cifra del nacionalizado banco franco-belga Dexia es 556pc.

“El riesgo de contagio es enorme. Italia es tan grande que representa claramente una amenaza sistémica para toda la zona del euro. El problema crucial es que el eurozona todavía no tiene un prestamista de última instancia ", dijo Eric Dor de la escuela de negocios IESEG en Lille.

Para mí todo esto suena como imposible. Un Imperio pacifista, un ejército, fiscalización única, unión bancaria, banear los parlamentos nacionales, patrias sí pero nacionalismos no... francamente, no lo veo. No lo veo porque cuando los lideres europeos hablan con estas palabras, están pensando en otras cosas. En el artículo citado, el último párrafo dice una gran verdad:

Ashoka Mody, ex jefe representante alemán para el Fondo Monetario Internacional, dijo que hay un axioma central en Berlín: Alemania no pagará las cuentas de otros estados miembros. "Mi lectura de 70 años de historia es que ningún canciller alemán cruzará esa línea", dijo.

El sentido desastroso del Armisticio de 1918

En España apenas ha pasado de puntillas el aniversario del armisticio de la I Guerra Mundial. Lógico, si nosotros no participamos en aquella locura (aunque no porque no hubiera dos bandos antagónicos que sí querían, como el rey Alfonso XIII a favor de Alemania o la generación de 98 a favor de los aliados. El rey quería un puesto para España en el Tratado de Paz, pero no lo logró). La consigna de aquel momento fue “Nuca más”, aunque bien se puede decir que en La Paz de Paris se sentaron metódicamente los pilares de la Segunda Guerra Mundial. 
Lo Dijo Keynes, que se fue de la Conferencia de Paris en la que estaba como uno de los miembros de la delegación británica, y escribió su famoso libro “Las consecuencias económicas de La Paz”, un libro del que se cumplieron punto por punto sus pronósticos: las indemnizaciones de Guerra exigidas, sobre todo por los franceses, llevarían a la postración económica de Alemania y Europa Central, lo que revolvería esas sociedades y las llevaría a una nueva guerra. 
(La guerra además propició la victoria del comunismo en Rusia, de la mano de Lenin y Trosky, algo que iba a traer muertos y hambrunas,  y al final la  división del mundo en dos bloques.)
Y así fue. El periodo de entre guerras fue un periodo de confusión, falta de coordinación, hiperinflación y luego depresión, que se inició con la crisis de 1929. Las distintas respuestas de los lideres mundiales no fueron brillantes, salvo la de Roosevelt en EEUU. Pero ya era tarde. Hitler gano las elecciones en 1933 (Justo cuando Roosevelt), y ahí empezó la cuenta atrás para el segundo acto. El triunfo de Hitler fue indudablemente debido al sentimiento de humillación y a la ineficacia de la República de Weimar para responder a la angustia del pueblo alemán. Hitler engaño a todos prometiendo orden y recuperación, Paz a las demás potencias, que fueron demasiado débiles ante las muestras reiteradas de audacia sin límites de la nueva amenaza. 
Nosotros hemos tenido a un representante en los festejos celebrados en París, Pedro Sánchez, cuya aportación fue ¿? Pedir un segundo referéndum para el Brexit. Don de la oportunidad no tiene, y asesores decentes tampoco. Pero en fin, tampoco es para sorprenderse. Tan sólo se trataba de coger el avión presidencial. ¿Y el rey? Parece secuestrado por Sánchez.
No estamos, dirán Uds, en una tesitura similar, pero como dejé escrito en un post, Kissinger dijo en una entrevista en el Financial Times que estábamos en un momento muy, muy, delicado (“We are in a very very grave period”).
No nos congratulemos mientras el mundo depende de las ocurrencias de Trump, Putin, el de China (no recuero su nombre) y la fragilidad creciente europea, mientras España se deshace bajo la batuta de Sánchez, decidido a ceder lo que sea a los separatistas. Vivimos un momento de aparente euforia por la rara situación económica de EEUU, nada tranquilizante a medio plazo por las tonterías trumpianas relativas a la deuda pública, cuya explosión nos afectaría a todos. 

sábado, 10 de noviembre de 2018

La liberación de Barcelona

Tomo este trozo de un artículo de José García Domínguez, siempre ilustrativo e informado. Luego explico su origen.

26 de enero de 1939

Son las cuatro de la tarde. Vivimos momentos únicos. Momentos de emoción sublime. Saltaría de gozo. Lloraría de alegría. Radio Zaragoza ha dado la noticia de que Barcelona ha sido totalmente rodeada y que ya han comenzado a entrar. Discursos. Gritos de "Barcelona" y "Cataluña". Barcelona reconquistada para España y para Cristo, Barcelona liberada del infierno rojo. El marxismo, bajo todos sus aspectos, ha sufrido el golpe más decisivo. Cataluña está ya salvada. Horas históricas. Estamos conmovidos. Aquí con la familia Casanelles y con los amigos Pallerols estamos emocionados junto a la radio (...) Dios mío, ¿es posible que llegue la hora de la liberación? (...) ¡Dios mío, Dios mío, gracias por haberme permitido presenciar tanto gozo, la alegría de un pueblo que resucita! ¡Dios mío, Dios mío! Laudare Dominum!

A las cinco de la tarde, en medio de una emoción indescriptible, Radio Asociación de Cataluña ha señalado la entrada del Ejército Nacional libertador de España en las Ramblas. Ha sido algo grandioso. A los gritos de "Arriba España" y "Viva Franco", con la voz fatigada, casi sin aliento, han anunciado a los cuatro vientos la conquista de Barcelona. Las lágrimas casi han asomado a los ojos. La emoción y el entusiasmo populares que se han lanzado a las calles es formidable. Nos abrazábamos en plena calle. La gente te paraba en medio de felicitaciones y gritos de alegría. Abrazos, besos, lágrimas. ¡Dios mío, qué admirable! ¡Ha sufrido tanto Cataluña! ¡Ha llegado la hora de su liberación! ¡Viva la Virgen de Montserrat! ¡Viva la Purísima e Inmaculada Concepción, patrona de España! Me he sentido profundamente español y nunca como hoy me sale del corazón un grito bien alto de ¡Viva España! ¡Viva Cataluña española! Dios mío, ilumina a Franco y los otros dirigentes, para que todos sus actos estén informados por las doctrinas de amor y de paz cristianos, como hasta ahora (...) Los desgraciados de la CNT-FAI están resistiendo todavía. Es cosa de pocas horas. Que Dios se apiade de ellos.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva España cristiana! ¡Viva Cataluña española!

Y pongo fin a mi Diario de Guerra.

El es final del diario de guerra de Pere Tarrés Claret  un médico, catalanistas y catolico convencido, que acabó sintiendo eso después de la liberación de Barcelona (más detalles de su vida él el artículo de JGD).
Es lo que siempre he leído de ese momento. Explosiones de alegria por la liberación de una República marxista, como era en realidad la República española. Barcelona recibió las tropas de Franco como libertadoras. Si estaban equivocados o no, el tiempo lo diría, pero que estaban hasta el gorro de los comunistas, es otra cosa, bien evidente. 
Nunca es suficiente el raciocinio frio para acabar con el tormento. El raciocinio puede ayudarte a aguantar estoicamente una situación, pero acabar esa situación exige un acto de fuerza que individualmente, tú y yo, no podemos emprender; entonces te acoges a cualquiera que venga, aunque sea un dictador, a liberarte de la pesadilla. 
En España va a suceder, tarde o temprano, que será un acto de fuerza, no sé de quién, que nos libere de este futuro que nos atenaza. Ya lo he dicho: una vez que Podemos, con la alianza del PSOE, ha entrado en todas las instituciones antaño democráticas, no será fácil desalojarlos, al revés: se harán cada vez más fuertes. Me dan pena los que sueñan con unas elecciones en las que se espera con una aplastante victoria ¿de PP y C’s? Cuando un partido constitucional se ha hecho aliado de los que sueñan con destruir el orden constituyente, la corrosión no va a parar. Además, no confío ni en PP ni en C’s, lo siento. No son conscientes de lo que nos jugamos. En todo caso, esa fuerza, que está ya legalmente constituida en las instituciones, si no se usa por debilidad de los políticos, se usará por otro. 
Así que será una fuerza, de signo hoy indeterminado, la que nos libre del huevo de la serpiente (si no, acabamos como Venezuela, que es lo que sueñan éstos). Que esa fuerza haga luego las reformas necesarias para que siga la democracia y la Constitución, ya digo que no depende de nosotros. Ojalá.

viernes, 9 de noviembre de 2018

¿Quién manda en España?

Es inquietante hacerse una pregunta así, porque lo que no manda en España son las instituciones democráticas con la separación preceptiva de poderes, sino la más pura arbitrariedad. Se ha visto negro sobre blanco en el caso del Tribunal Supremo y las hipotecas, que el presidente de Gobierno ha zanjado de un espadazo - decreto-ley al canto - sin miramientos para el Tribunal y diciendo “aquí mando yo”. Su mensaje no ha podido ser más claro. Jueces, sois unos incompetentes, y si mis antecesores en el cargo, al menos de palabra, decían respetar a la justicia, yo no. Yo no acato la justicia. Yo la enmiendo por decreto ley y la humillo. 
Hemos llegado a un punto extremo que atisbaba detrás de las cortinas en años anteriores, pero que este sujeto ha zanjado de golpe. A partir de ahora, el TC me obedece a mí, no porque tenga jueces afines en él, que me da igual, sino porque no le hago ni caso. 
Ídem para el próximo fallo sobre los golpistas catalanistas: ni rebelión ni pollas. Diga lo que diga el TC, yo seré el que decida, por decreto, el resultado final. Me importa un bledo el devenir de eso que llamáis España, que se irá al carajo o no, ya veremos, porque con mi salvífica intervención reconduciré a los catalanes (y vascos, esos chavales un poco díscolos pero buenos). Y de elecciones, no sigan por ahí, porque la Constitución dice “que sólo una persona puede decidir, y resulta que esa persona es quien os habla”.
Así, a golpe de arbitrariedades fundadas en la cantidad de gente que es capaz de sacar a la calle Podemos (los mamporreros del nuevo régimen), vamos debelando instituciones, mercados, empresas y lo que haga falta, para llegar ineluctablemente a un régimen de puro arbitrismo. 
¿Elecciones? Me parto la caja: sólo cuando yo las gane. ¿Dos mandatos? Y un huevo. Una vez debelado el régimen, iremos a por su disolución, la expulsión del rey, ese simio de uniforme al que juzgaremos - éste sí, y devolverá yodo lo que han robado -, y estableceremos una República presidencialista, como Venezuela pero mejor, porque semos europeos. 
Y Europa chitón, a callar, que esto será una democracia, sino de facto, de nombre. 
España se inclina, peligrosamente, hacia la inanidad de las instituciones del 78, porque todo el mundo ha encontrado gusto a este juego de salir a la calle a pedir lo que sea, que pase el AVE por su pueblo o que no pase, más pensiones y menos impuestos, si acaso que paguen los bancos. En españa manda Sánchez,  que mueve a los “afectados” - Nueva horda de mendicantes - con maestría, gracias a la ayuda impagable de Podemos, y su secuela Unidos. 
Yo esto - perdón por la inmodestia - lo veía venir desde que Podemos entró en el Congreso. Más con el poder que generosamente les cedió el PSOE en Comunidades y Ayuntamientos. Hay que reconocer que Sánchez ha sido para ellos como una aparición de la Virgen, porque resultó que era el candidato “fit” de las bases de PSOE, que conozco bien y hay muchos intercambiables con las bases de Podemos. 
Y en medio de esta arbitrariedad, las clases medias, las clases pacíficas, que quieren trabajar, prendidades en este engranaje cada vez más difícil de parar. Ya dije que “España es país de fondo antiliberal”: no hay una fuerza pujante que aúne voluntades liberal demócratas. Si acaso, nuevos brotes de fascismo. Otra cosa no cabe en el esquema mental del país. 
No esperen nada de las siguientes elecciones, que serán de todo menos libres, entre una CAT en efervescencia y una España en ebullición, las calles llenas de afectados, y ya veremos si el resultado final no refuerza este estado de cosas. No nos liberarán de ellas, en todos caso. 

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Las elecciones en EEUU y la economía trumpiana

No ha sido tan grande el efecto de la propaganda trumpiana sobre el electorado. Los Republicanos han perdido la Cámara de representantes, aunque hayan ganado más puestos en en Senado. Trump ya no tiene el camino tan fácil para la reelección. Su propaganda se basaba en el gran auge económico, gracias, dice, a sus medidas expansivas y proteccionistas. Pero la verdad es que no. No ha habido tiempo para saber el impacto, que de todas formas se ha producido en una economía ya robusta, lo que según los expertos, desarma bastante los efectos expansivos que sí son efectivos cuando la economía está deprimida. No olvidemos el sector exterior. Una demanda interna desbocada, junto con un dólar en ascenso, aumentarán el déficit exterior a cifras ciertamente estrambóticas. Es lo que ha dicho Obama: se alegra mucho de que la economía vaya tan bien, pero esto ya había empezado cuando él estaba en el poder, lo que es totalmente cierto. Así que la economía va como debería esperarse sin las locuras de Trump, y quizás con menos amenazas inflacionistas, lo que desarmaría el miedo entre los observadores de bolsa de un aumento de tipos de interés y una inversión de la curva de rendimientos que, fatalmente, anunciaría una recesión; recesión que ya se adivina en la bajísima e insostenible tasa de paro y en la fuerte caída del sector inmobiliario, gracias a las subidas de tipos de la FED (ver Jorge Alarcón). En el gráfico vemos como los tipos de interés privados, no sólo los públicos, repuntan al alza,

En realidad, muy bien se puede decir que los logros de Trump han sido despertar unas expectativas de un gran déficit (5% de PIB) para el año que viene, y una gran deuda pública (130% de PIB) para de aquí a una década. Una quiebra del estado que lamentarán los que vengan detrás, pero que sólo podrá ser cubierta por un aumento de los impuestos, o bien con un aumento de la inflación. Probablemente los dos. El sucesor y sucesores  de Trump no deberían estar contentos. Esto se podría llamar una política keynesiana pero a destiempo, cuando la economía hecha humo y no hace falta echar más gasolina. El resultado nunca es bueno para las futuras generaciones. Que yo sepa, éste escenario no se ha contemplado en los excelentes análisis que nos ofrecen aquí todos los días. Un escenario de demanda interna desbocada por un gasto fiscal excesivo, de inflación repuntando al alza, de subida de tipos, haga lo que haga la FED, déficit deterioro alarmante... ¿que pasa con la bolsa? es posible pensar que los mercados serán insensibles a estos cambios? Como dice Evans-Pritchard,

Los primeros signos negativos son ya evidentes en los sectores más sensibles a los mayores costos de endeudamiento. La tasa de Freddie Mac para una hipoteca fija a 30 años aumentó 100 puntos básicos a 4.83pc en el último año. Las ventas de viviendas se han reducido en un 21%. Los precios medios se han deslizado 3.5pc. El índice de capital de los constructores de viviendas se encuentra en la cúspide de un mercado bajista en toda regla.

Esto es notable dado que el pedal del gasto fiscal se está empujando a fondo. El déficit del presupuesto federal se acerca al 5 por ciento del PIB, en un momento en que el pleno empleo y el aumento de los ingresos fiscales deberían restablecer el equilibrio. Bill Clinton tuvo un superávit de 2.3pc a fines de la expansión de los 90, un modelo de rectitud. 

El presidente afirmó hace un año que su "Ley de reducción de impuestos y empleos" conduciría a un auge de la inversión reaganesca y sería "un combustible de cohete para la economía de los Estados Unidos".

No ha hecho tal cosa. El gasto de capital por negocio ha ido cayendo. La inversión no residencial es la más lenta en dos años. La "entrega feliz" de la crisis fiscal a un aumento duradero de la productividad no se ve por ninguna parte.

El recorte en las tasas de impuestos corporativos de 35pc a 21pc en cambio ha alimentado la recompra de acciones por parte de compañías estadounidenses. ¿Por qué invertirían una década en un auge del envejecimiento y en medio de una guerra comercial mundial?

Nunca he creído que los “buyback” de la propia empresa se bueno a largo plazo. Ahora a ver qué cambio supone en el poder del Presidente ante un legislativo que está deseando incarle el diente. Obsérvese lo curioso del cambio de papeles históricos desde Reagan: son los demócratas los que equilibran el déficit, y los Republicanos los que hacen locuras fiscales. ¿Se imaginan al PSOE haciendo una política de retraimiento fiscal? 

martes, 6 de noviembre de 2018

Los afectados

España es un país de “afectados”. Afectados por las hipotecas, afectados por los sellos, afectados por las pensiones... éstos grupos de afectados, espoleados a su vez por grupos de letrados más o menos responsables, se constituyen en verdaderos grupos de presión que quieren forzar la mano del gobierno a su favor, tengan razón o no. A veces, el gobierno incluso legisla Ad Hoc para “recompensar” a éstos afectados, sin tener en cuentas las consecuencias finales de tales actos de dudosa democracia, como es legislar por el interés de un grupo de gente particular. 
Así, las calles de Madrid y capitales de provincias se llenan fácilmente de afectados, convocados por rápidas asociaciones formadas con su representación legal bien articulada. 
Ya dije en una ocasión que los afectados de las pensiones, salvo una minoría, no tenían razón, pues durante el periodo de crisis habían ganado poder adquisitivo, con revisiones de sus pensiones positivas y más altas, en todo caso, que la variación de precios. La preocupación por la fuerza del movimiento les llevó a plantear con audacia la revisión de las pensiones por el IPC, lo que era un verdadero desatino para el equilibrio presupuestario y la economía española. El gobierno, por su parte, se lanzó a buscar fuentes de renta de las que extraer las cantidades que compensarán el agujero que iba a hacer en sus cuentas esa revisión por IPC, muy jugosa desde el punto de vista electoral. Las transacciones financieras fueran la victima propiciatoria, pues nadie, ningún grupo social con poder de voto, iba a protestar porque se hiciera un agujero más en la banca y demás entidades financieras. 
Agujero que ya había comenzado a formarse en la famosa sentencia del Supremo sobre el impuesto de las CCAA por Actos Jurídicos Documentados firmados por notario al formalizarse una hipoteca, impuesto que el pura lógica económica no tiene sentido y habría que suprimir. Primero eran los beneficiados de la hipoteca los que debían pagar el impuesto, pero el TS sentenció que no, que debía ser la banca, además de hacerse cargo con retroactividad de 4 años de lo que había pagado el cliente. Desatino tras desatino. Aquí el que no es de izquierda barata es porque no se ha enterado de qué va la fiesta. La fiesta va de matar este país a golpe de desatinos, hasta que llegue el desatino mayor (seguramente desde Cataluña), y fenezca España. 
En un acto de vergüenza apenas escondida, el Supremo suspendió la sentencia del 16 de octubre y se espera otra sentencia inminente que, de momento, ha dividido al tribunal en dos bandos irreconciliables. Salga lo que salga, será una chapuza. Si sale la traslación del impuesto al sujeto pasivo banca, sería un agujero muy grave en las cuentas patrimoniales de algunas entidades, pues desde hace cuatro años han firmado hipotecas bajo un supuesto legal que ahora no sería válido, y con efectos retroactivos. Algunas entidades lo pasarán mal. Ayer, en un rasgo de irresponsabilidad característico de estas agrupaciones de afectados, decía que como la banca había pasado con holguna los Test de estrés mandados por el BCE, tenía suficiente dinero para hacerse cargo del pago. Pero no es descartable que entonces la banca intente repercutir contra el Estado, lo que tendría gracia si lo consigue, que el bucle montado por hacienda por motivos recaudatorios se convirtiera en un boomerang contra los españoles, paganinis por definición. 
En fin, los “afectados”. Son las nuevas órdenes mendicantes, que desaparecieron de Europa durante el Renacimiento protocapitalista, pero no en España, donde duraron más allá del siglo de oro. 
Y así vamos, engordando unos grupos de afectados, y sus correspondientes letrados, verdaderos beneficiarios de estas historias. ¡Qué grandes tipos los abogados! Es una profesión especial que les exime de juicio moral, es más, se lo prohíbe en nombre de la defensa de su cliente. Pero cobrar cobran. Y cuantos más errores cometa el Estado, mejor para ellos. Afectados & Abogados, una unión de intereses muy beneficiosa. 

lunes, 5 de noviembre de 2018

Incidentes burocráticos

Por un incidente burocrático estúpido, este blog ha estados más de un mes sin actividad, sin comunicación. Sé lo que me va a costar recuperar los lectores que tenia, pero aquí está, otra vez en marcha. Espero que todo vuelva a la normalidad. Lo siento.
Mientras, he seguido escribiendo en Inbestia, gente a la que agradezco su recibimiento hasta sentrime como en casa. Los post recientes, publicados en dicho blog, son una muestra de las ganas de escribír que me reconcomían.

domingo, 4 de noviembre de 2018

España, país de fondo antiliberal

No uso aquí el término liberal en su estricto sentido económico, sino como el estado central que nació en el siglo XIX, semejante a otros que ya balbuceaban en Europa después de las guerras napoleonicas. 
Fue el estado que intentaron implantar los cien mil hijos de san Luis, movimiento al que Inglaterra se sumó, pero nunca estuvo de acuerdo con el sentido continental del mismo, pues no era de raíz parlamentaria y pactada con La Corona que nació en su seno en 1668. El continente - Francia, y otros - se habían adeherido a la idea del bicaneralismo, representando el Senado un baluarte defensivo de los privilegios de La Corona. 
Esa era la idea que traía el duque de Angoulême, pero el felón Fernando VII se las compuso para traicionar a los suyos, dejarles en la estacada - y en la horca - y engañar a los franceses e ingleses, implantando el absolutismo puro y duro, nada menos que hasta su muerte en 1833. En dicha muerte, a la subida al trono de Isabel II, esperanza de los liberales, comienza en España lo que para mí es la manifestación más duradera -pues dura hasta hoy, en los separatismos - del fondo profundamente antiliberal de este país. 
Nada más acceder al Trono, el tío de Isabel, autodenominado Carlos VI, se declara en rebelión contra el nuevo estado liberal balbuciente, y declara la guerra carlista, bajo las ideas claramente reaccionarias De Dios (profundamente ultra católicos), Patria (profundamente españoles) Rey y fueros (anticentralistas, raíz del separatismo futuro). 
Un movimiento de progunda raíz feudal, enraizada en la tierra y en los derechos feudales, de aristocráticos reflejos, desde luego anti liberal y, por tanto, odiador a todo lo oliera a protocapitalismo naciente entonces. Con esta ideología fuerte, representante de una buena parte de la población agraria, sobre todo en las provincias vascongadas y catalanas, fueron a una guerra sin cuartel - conocida por su extrema crueldad - aglutinándola la frustración de un mundo en desaparición, el mundo del campo frente a la ciudad moderna, laica, liberal y capitalista. 
¿Quién puede negar que no es para nada casual la localización de aquel carlismo De Dios, Patria, Rey y Fueros, con el nacionalismo de hogaño? Sí: de la derrota de aquel carlismo en tres guerras devastadoras y sangrientas, nada folclóricas, nació un frustración que fue a desembocar en el nacimiento de un catalanismo incipiente - ciertamente nació en Cataluña, que tenía a su favor una lengua. Sabino Araña no fue más que un alumno, sino un plagiador, de aquella conversión del carlismo catalán y nacionalismo incipiente -. No en balde la segunda guerra carlista fue mucho más importante en Cataluña. 
Este movimiento, fuertemente centrífugo, fue convirtiéndose en modernista, con su propia estética que miraba a Europa, que incluso quería influir en Europa más que el gobierno, que pasó a ser considerado un lastre en la pujanza creciente de ésta nueva fase recién descubierta, pero que tomó formas y estructuras rápidamente. Como movimiento con fuerza suficiente, enseguida comenzó a chantajear al nuevo régimen liberal nacido en 1876, de la mano de Antonio Cánovas, el político quizás más importante del XIX español. Refundó la monarquia parlamentaria en la cabeza de Alfonso XII, que demostró ser un monarca al que la testa le servía más que para llevar la Corona. Pero Cánovas, por La Paz, no tuvo más remedio que transigir con “el Arancel” que protegía a los productos catalanes en el mercado español, a la vez que ellos compraban el trigo de la meseta. Se instaló como verdad que no había mejores tejidos que los catalanes, y mejor pan que el que se hacía con el trigo mesetario. 
Pero el movimiento nacionalista seguía fortaleciéndose, demostrando bien pronto que cualquier concesión era tomada como debilidad del poder central. 
Muerte oficial de la Restauración y la monarquia parlamentaria, en 1931. Llegada de la República, pronto con un fuerte sesgo comunista. Guerra civil y Franco. Aparentemente, muerte de los nacionalistas. Transición. Implantación de la Constitución de 1978, un régimen democrático liberal, pero con alarmantes desfallecimientos ante los separatismos y regionalismo, por decir de alguna manera la centrifugación y desmembración del Estado. 
¿No demuestra esta historia que España es un país excéntrico, sin el suficiente peso efectivo central para fundar un Estado de derecho liberal y estable? ¿Será un sino no poder aunar las fuerzas en unos intereses comunes, en un mercado único como algo natural, y no algo que hay que escrudiñar para encontrarle un defecto de forma que permita fragmentarlo? 
Estas son la impresiones de un observador desde dentro, descreído y escéptico, como si supiera que si éstos problemas se cerraran, inmediatamente vendrían otros a sustituirlos. Es ley de vida que así sea, que los problemas se encadenen y representen el futuro, pero de una naturaleza paisajística como la descrita nace el escepticismo de que alguna vez los problemas sean otros, y no los de “Los enemigos del Comercio” como explica brillantemente Antonio Escohotado en su trilogía con ese título.  

viernes, 2 de noviembre de 2018

Aprendan de los años treinta: todo esto ya pasó

Estamos saliendo de la crisis económica, dicen, pero no de la crisis política. La primera ha descoyuntado la estabilidad política, y la democracia liberal (que es la única posible, la que abarca de la derecha moderada a la socialdemocracia) está en peligro. Está en peligro por sus propias debilidades, porque no es capaz de defenderse a sí misma. En los años treinta del siglo pasado tampoco lo fue. Fue barrida de un escobazo por los comunistas y fascistas, a los que se aferraron unos con rencor y los otros creyendo que era la única defensa de su modo de vida. 
La crisis del veintinueve fue terrible. Entonces no había una teoría económica que hiciera frente a una crisis así, y aunque Keynes intentó aportar ciertas cosas, sólo Franklin D. Roosevelt le entendió, y mal que bien - como en el presente - EEUU fue el único país, junto Inglaterra, que no tuvo coqueteos con el comunismo ni el fascismo, a pesar que sí hubo brotes. Pero ambos países se aferraron a la democracia liberal, y no cayeron en los errores y los horrores de la Europa continental, verdadero galimatías de cruces gamadas y hoces y martillos. 
Encima algunos vieron en el fascio un freno eficaz al comunismo, terror de la clase media, y eso sembró con gran eficacia la semilla del fascismo. La polarización resultante trajo más polarización. Eso hirió de muerte aún más la democracia liberal europea, que quedó totalmente desacreditada y sin fuerzas para no ser roída por sus dos peores enemigos. Ambas nuevas fuerzas la tacharon de fachada de los burgueses, unos, o de puerta abierta al comunismo, otros. 
En este caldo de cultivo el que sacó mejor provecho de la propaganda, por ir siempre por delante y ser más astuto, fue el comunismo. Formó el Komitern, sito en Moscú, desde el que se repartían consignas y argumentos mendaces para convertir a Europa al comunismo. Una de las mentiras más eficaces de Stalin fue que él intentaba defender la democracia, y ordenó a los partidos comunistas europeos, bien disciplinados, aliarse con la burguesía demócrata, eso sí, bajo el control Máximo posible del comunismo. 
Así fue como la República española no fue una verdadera República española, sino un Frente Popular dirigido por Stalin, a través curiosamente del PSOE, partido en realidad extremadamente marxista y convencido de sublevarse contra la República, a la que tachaba de “burguesa”. Los estalinistas tuvieron que hacer grandes esfuerzos para que Largo Caballero & co no se saltaran ciertas reglas de disimulo. Deberían gobernar de hecho, pero con peleles adyacentes de otros partidos burgueses, como Azaña. Azaña nunca se enteró de que era una marioneta de Stalin. ¿O sí se enteró? En su obra “La velada de Benicarló” especie de exculpación de sí mismo contra el resto, parecía más convencido de la culpa de la España eterna, España en su historia que él detestaba, en la que encalló su Republica, que él pretendía haber manejado con su intelecto montando el tigre del socialismo-comunismo. 
Desagraciadamente, gracias a las elecciomes, Hitler llego al poder, cosa de la que todavía no se han enterado muchos intelectuales “demócratas”, que creen que la democracia es perfecta para defenderse a así misma. 
El único que supo ver el Mal sin fisuras que era Hitler fue Churchill, hasta el punto que desde una minoría inglesa fue capaz de convencer a su país de que ceder ante el Monstruo era la desaparición de Inglaterra. Fue el único que se enfrentó al Mal, mientras Francia se rendía y capitulaba el régimen de Vichy, lo que no le sirvió para que Hitler no invadiera toda Francia.
El ataque de Hitler contra Rusia, en 1941, con quien se había aliado en 1939, fue su gran error a largo plazo. El ataque de Japón a Pearl Harbour, fue el segundo error del Eje Alemania-Japón-Italia, pues abrió la puerta a la participación de EEUU, lo que inclinó definitivamente la balanza y le dio la razón a Churchill. 
La Democracia Liberal está siempre en peligro si no la defiende algún dispositivo disuasorio. Tiene en su esencia su propia debilidad, pues no puede negarse a la llegada electoral de sus enemigos. Con un buen disfraz cualquier enemigo puede presentarse y ganar la elecciones y acabar con ella, aún sin cambiarla el nombre, como vemos en Venezuela o Ecuador. Pero cualquier mecanismo de defensa, como las elecciones mayoritarias o la prohibición de ciertos partidos, no son garantía suficiente; quizás necesaria, pero no suficiente. Ahora bien, en España, la prohibición de los nacionalismos y la elección  mayoritarias, y una descentralización más razonable, nos hubiera evitado estar donde estamos, a las puertas de la destrucción de la mano de un gobierno en realidad en manos de los ultra comunistas de U-Podemos. 
Así que estamos en una situación similar a la de los treinta del siglo XX. Una nueva crisis como la de 2008 debilitaría definitivamente las defensas de la democracia. No necesariamente habría un Hitler belicoso desando invadir países adyacentes, pero con todo sería inevitable más belicosidad y, ciertamente, el fin de la UE. Así que lo que mejor podemos hacer es evitar una crisis, aunque algunas condiciones, como las deudas gigantescas, la harán posible.