"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

viernes, 21 de febrero de 2020

El patrón oro: desmitificación

Los auristas - llamo así a los fanatizados por el patrón-oro - siguen soñando que mediante su aplicación la economía sería más estable, no habría inflación ni deflación, y por supuesto no habría paro. Como se puede ver en este artículo, y en los dos gráficos que tomo prestados de él, los datos refutan contundentemente esta falacia. 





Lo que se ve en ambos gráficos es que en el periodo en que rigió en EEUU el patrón-oro, 1880-1933, ni los precios (hubo inflaciones y deflaciones más intensas. Desviación standard) ni la producción (tasas de variación arriba y abajo más altas, con una media más baja) fueron más estables que el periodo post bélico de la segunda WW. 
Obviamente, cuando las caídas de producción fueron más intensas, más intensas fueron las tasas de paro, ayudadas por la deflación, que como sabemos no es un proceso especialmente recomendable: intensifica la recesión. Eso se comprobó en la crisis de 1929, con caídas de la producción y de precios del veintitantos % y tasas de paro de ese tenor, aprox. 
Pero éstos son datos. ¿Por qué se producen éstas diferencias no desdeñables?
Cuando un país implanta el patrón oro, el Banco Central abandona sus objetivos de estabilizar la economía y se compromete tan sólo a mantener la paridad oficial del oro, para lo cual tiene que tener suficientes reservas del metal para hacer frente a la demanda y la oferta del metal, lo cual estabiliza el oro pero desestabiliza la economía. Como decia Bernanke, 

Cuando el banco central fija el precio del oro en dólares, en lugar del precio de los bienes que consumimos, las fluctuaciones en el precio en dólares de los bienes reemplazan las fluctuaciones en el precio de mercado del oro.
Dado que los precios están vinculados a la cantidad de dinero en la economía, que está vinculada a la oferta de oro, la inflación depende de la tasa de extracción de oro.
Cuando el estándar de oro se utiliza en el país y en el extranjero, es una política cambiaria en la que las transacciones internacionales deben liquidarse en oro.
Excavar oro de un agujero en el suelo (una mina) para ponerlo en otro agujero en el suelo (una bóveda del banco central) desperdicia recursos.

O, como lo expresaba más brutalmente Churchill cuando en 1925 se vio obligado a implantar el patrón-oro, 

“¿Me están Uds. diciendo que Hemos de quedar a merced de un hatajo de negras afanadas en escarbar con los dedos de los pies en el fango del Zambeze?,  preguntó a los burócratas Winston Churchill.

Efectivamente, el objetivo pasa de ser la estabilización de la economía a la estabilidad rigurosa de la paridad oro-divisa, pase lo que pase con la primera. Entonces, el ritmo de crecimiento de la economía y la tasa de paro pasan a depender de la oferta de oro, cómo crudamente dice Churchill. Si el banco central no puede adquirir el oro suficiente, porque la oferta mundial del metal baja, tendrá que hacer un recorte de la oferta monetaria, tan severo como sea la caída de esa oferta, sea o no conveniente para la economía. 
De todas maneras, es una ensoñación que hoy por hoy sea posible implantar tal sistema. Desde la Primera Guerra Mundial, las sociedades cambiaron para siempre, la democracia se extendió, y ya no fue posible atender sólo el interés de una minoría financiera a la que le interesaba una inflación baja, para que sus activos se mantuvieran estables. Las nuevas capas de la población incorporadas a la política tenían otros intereses. Querían acciones contra el paro, la distribución, a favor de la igualdad de géneros, etc, que ciertamente no es de hoy. Y no se podía abandonar esos objetivos a la estabilidad de la paridad oro. 
Si partimos de la identidad cuantitativa, que dice que la oferta monetaria es idéntica al números de transacciones, cada con su precio, dividido por la velocidad de circulación del dinero, 

M*V = T*P

Es claro que si M tiene que bajar o subir en función de la política oficial del oro, las variables del otro lado de la ecuación: número de Transacciones, Precios, se verán afectadas en el mismo sentido, a menos que la Velocidad de circulación del dinero contrarreste a M. Es decir, si M cae, T*P (producción) caerá, a menos que V aumente y compense la variación de M. Y viceversa. V no es una variable controlable por el banco central, luego
¿No es más racional variar M en función de las necesidades de T*P, poniendo un limite a P, como hacen hoy los bancos centrales, haciendo así más estable, menos volátil, la producción? 
Aunque esta política monetaria no sea fácil (la velocidad V no es observable, y menos el número total de transacciones), porque el banco central no tiene toda la información disponible para mantener siempre la oferta de dinero = a la demanda, T*P, puede aproximarse tentativamente con indicadores económicos, y rectificar cuando yerre.  
Afortunadamente, en la crisis del 2008 los bancos centrales, con mayor o menor decisión, no actuaron en moda patrón-oro. Buscaron estabilizar la segunda parte de la ecuación, y un crisis que podría haber sido peor que la del 29 fue amortiguada. 
Eso no quiere decir que los bancos centrales no fueran responsables de las causas iniciales de la crisis, en su función de vigilantes de la estabilidad financiera. Pero a posteriori sí tomaron medidas y se legisló para poner líneas rojas a ciertos desequilibrios de crédito y endeudamiento. 

miércoles, 19 de febrero de 2020

Despoblación. Errores de planteamiento

Hay una buena montada con las manifestaciones de los agricultores que piden ¿eso, qué piden? Precios más altos para su producción y más bajos para sus insumos. En expresión de un manifestante, “estamos cobrando precios del 2000 y pagando precios del 2020”. 
Seguramente es una exageración.
Esto se ha mezclado con la idea de la España vacía (me niego a decir vaciada) y la despoblación, y claro, todo el mundo ha coincidido en que la culpa es del gobierno que es él quena tiene que actuar. Craso error, pero nos da una idea de la idea que se hace la gente de la economía: todo lo que no funcione, hay que subvencionarlo.
La consideración del bienestar general, que pasa por por disponer de una alimentación acorde a su poder adquisitivo, no ha entrado en la ecuación. Que se jodan los consumidores, parecen pensar los manifestantes. Que suban los precios, si hace falta. Ergo, que la renta disponible disminuya. para empezar, que suban loa precios no parece una buena solución, porque en algunos productos se reducirá la demanda e incluso desaparecerán, porque tengan una demanda muy elástica (muy sensible) al precio. Muchas tiendas de distribución minoristas cerrarán, y las grandes superficies, si no pueden seguir al alza los precios, dejarán de vender ese producto. 
No parece una buena solución para el agro y para la “España vacía’.
Y es que la solución no es agraria, si no hay una reconversión del agro y, sobre todo, una combinación con una industrialización del campo. La industria no tiene por qué ser incompatible con el agro, ni éste e susceptible de no aumentar sus rendimientos. Claro que esto choca de plano con los veganos y ecologistas, cuyas propuestas de liberar gallinas y vacas, y no se reproduzcan, son totalmente anti productivas. Son, bueno, medievales.
Así que tenemos una buena empanada pensada, que no se va a hacer porque los cocineros no es que no se vayan a poner de acuerdo, es que parten de bases totalmente antagónicas y en plan de guerra. Los ingredientes de unos y otros son conjuntamente explosivos. Subvencionar actividades, que para unos delictivas, echar la culpa a la UE, sacar tractores y montar un buen pifostio a costa de gente que no tiene la culpa, o bien buscar una solución razonable que a nadie de los participantes, ni al gobierno, le gusta. 
¿Qué pasaría si se retirarán la asamblea subvenciones al campo? Seguramente los precios bajarían, porque tendríamos que importar lo que no se produce rentablemente. Es decir, a precios internacionales, lo que implicaría que regiones enteras se pararían - piensen en el plátano canario subvencionado. Es decir, una solución eficiente se me antoja imposible, aunque beneficiaría a grandes sectores de la población y perjudicaría a la parte menos numerosa, pero muy belicosa.
De todas manera este problema no es de ahora, que las ciudades de hoy recibieron el grueso de la emigración hace décadas, muchas. 
Mi opinión es que gran parte de esto tiene la culpa la PAC de la Unión Europea, que decidió proteger a los agricultores franceses para  que Francia firmara el acuerdo común. Eso nos forzaba a subvencionar todo tipo de productos, lo que trae consigo el clientelismo político. 
La mayoría del agro español no puede competir con los ultra productivos cultivos y ganados daneses & similares, ni con el producto de otros continentes, y a eso no vamos a llegar con subvenciones si no están bien pensadas para que el resultado sea competitivo y compatible con una industria floreciente. Ganas de pedir peras al olmo. 

lunes, 17 de febrero de 2020

Por qué Trump ganará las elecciones

Sí, Trump ganará las elecciones. En EEUU, la economía es un factor condicional de primer orden en las elecciones, y va como un tiro en todos los aspectos, lo que explica el nivel de satisfacción de la gente que analicé en el post que publiqué hace poco
Los americanos tienen razones de peso para estar satisfechos, pues hay indicadores económicos que muestran que el paro ha bajado a niveles de hace 70 años, incluso para los negros y latinos. Las mujeres están en una tasa de paro prácticamente igual que la de hombres, 3,6%. 
No sólo eso, sino que la distribución a favor de los salarios ha mejorado notablemente desde los tiempos de Obama, y la seguridad en el trabajo, ídem. 
En el gráfico adjunto, vemos que la renta media salarial de los que tienen trabajo seguro ha repuntado con Trump, lo que quiere decir que ha aumentado el empleo a tiempo completo y su retribución. 



Más renta disponible, más empleo, más seguro, mejor retribuido. No hay cosa que de más satisfacción... y más votos. Y en EEUU más. 



Además, se han creado mucho más empresas que en la presidencia anterior, tantas casi como empleos netos. No es extraño, por lo tanto el optimismo. 
Esto desbarata el argumentario de los demócratas, basado en la distribución, que, como vemos, se están desenvolviendo muy bien ella solita. 
Otros datos: en Diego Sánchez podemos leer

si en el gobierno de Obama hubo diez millones de personas que pasaron a recibir "cheques de comida" (food stamps), en el de Trump hay siete millones de ciudadanos que han salido de dicho programa asistencial.


Esto pone en cuestión el programa del gobierno español, basado en la redistribución vía impositiva. Pero eso no quieren decir que no se pueda apoyar desde el estado iniciativas positivas: en un artículo del autor citado podemos leer que la bajada de impuestos instrumentadas por Trump llevaba un paquete de ayudas, vía  rebajas impositivas, a las inversiones (¡ojo! Inversiones) en capital en las zonas deprimidas, lo que ha hecho mejorar el nivel de vida en estas notablemente. 
Compárese esta medida con las medidas de ayuda a los okupas, PER, etc, y otras del mismo jaez a la que no se tienen acostumbrados en España.
Esta medida ha sido aplaudida por think tanks de la izquierda. 
En otras palabras, sí se puede crear riqueza bajando impuestos, bajada que ha aumentado en 2000 $ la renta de las familias. 
Mientras, aquí tenemos que aguantar subidas de impuestos y de salarios mínimos que reducirán el empleo, y amenazas nada veladas a las grandes empresas, y un tono sombrío para la iniciativa económica. . 
Sí, Trump ganará las elecciones porque se ha ganado el bolsillo de los ciudadanos, de la mayoría además, no de los más ricos. 

domingo, 16 de febrero de 2020

Alí Babá y las cuarenta maletas

Cuarenta maletas son muchas maletas para venir custodiadas nada menos que por la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. Supongo que por valija diplomática, por lo cual no entiendo por qué tenían que estar a cargo de tan alto personaje, que además no puede pisar espacio Schengen por razones de peso. Esas maletas no necesitaban llegar protegidas, ni tiene mucho sentido que vinieran juntas (¡a menos que detrás vengan otras cuarenta!)... en fin que no se entiende.
El papelón del gobierno es de órdago, porque nos introduce una variable nueva: no, no es Pablo Iglesias el amigo de Maduro, es el PSOE. Escalofrío por todo el espinazo de lo que esto supone. Delcy dice que quiere hablar con alguien del Partido, no del gobierno o de Podemos, los habituales venezuelistas que conocemos. Aquí Zapatero, que lleva ya 39 o 40 viajes a Venezuela, en apoyo y que sé yo que más del Maduro, cobra una relevancia que no le prestábamos. 
Bueno, pues el partido del gobierno parece ‘empoderado’ por un régimen que yo rezaba para no llegar a sus lindes, tal era mi simpleza. Ya estamos dentro, y no se sabe dónde puede acabar esto. 
¡Y yo, idiota, que creía que España estaba muy por encímame de Venezuela!
De momento, oposición cero, gobierno turbio, turbísimo, en el poder, y a punto de ceder ante los independentistas, además de Maduro, que se ha comprado un juguete llamado Jordi Évole... ¿Que nos traerá esta relación de sumisión a Venezuela, que Trump empieza a mirar con mirada aviesa? 
No estamos para tirar cohetes, sobre todo cuando oyes a Pablo Iglesias cuando dice que necesita más de una década para sembrar la miseria que lleva petando su mochila. Brrrrrr....

sábado, 15 de febrero de 2020

El anti capitalismo

El capitalismo siempre ha sido sospechoso en casi todos los países. Yo lo achaco a la victoria de la propaganda de izquierdas. Esta propaganda se basa básicamente en que la mayoría de la gente cree firmemente que el problema económico es la distribución, y no la acumulación. Esta característica se da, además, con una miopía que hace que miremos con envidia al vecino, y sin embargo aceptamos que las grandes estrellas del espectáculo, sea de cine, musical, o deportivo, tengan un nivel de renta y de consumo exorbitante, porque son ídolos populares. 
Les recomiendo que lean, por sus magníficos gráficos, el artículo de Manuel Llamas en el que se ve con claridad que desde que empezó a cambiar el mundo, gracias a la Revolución Industrial, el capitalismo ha sido el vehículo de crecimiento y distribución de la riqueza en el mundo, hasta hoy, en que hemos casi acabado con el hambre en el mundo gracias a una acumulación de riqueza sin parangón.
La acumulación se puede ver en el siguiente gráfico del artículo citado, de renta per capita desde 1870 hasta hoy.




Partiendo de una posición muy similar, los países capitalistas han crecido acumulativamente, es decir, el ‘pastel’ a repartir ha sido cada vez más grande. 
Que el capitalismo estaba relacionado directamente con esos resultados se puede ver en el siguiente gráfico, que clasifica la renta per capita por países según la Libertad de que disfrutan.



La distribución se ve en el siguiente gráfico, donde se ve como la pobreza ha ido reduciéndose a cada vez menos zonas. 



Sin embargo, seguimos concediendo el poder a partidos de izquierdas, o de derechas acomplejados, que siguen una línea de política de distribución, aunque es verdad que han dejado más margen a los mercados. 
Un país tiene el futuro asegurado si acepta que lo fundamental es la acumulación de riqueza física y ¡humana, que también se acumula! Es más, es la parte más importante de las acumulación. El porqué está mal visto llamar a esto capitalismo, se me escapa. No se olvide que Franco no fue precisamente favorable al capitalismo. Durante sus primeros veinte años intentó una especie de economía dirigida bastante chusca, que fracasó. Cuando en 1959 cedió los mandos a los procapitalistas, se asistió a un gran renacer y pujanza de la economía. Pero todo ello sin nombrarlo, incluso no faltaban loas a la economía de la URSS, ese fracaso histórico.
Mi pronóstico no es optimista, porque este debate ya ha sido vencido por las nuevas religiones, como la del Calentamiento Climático. No voy a entrar ahora a discutir esto, pero les recomiendo el artículo de Nicolás Del Moral Garnier,
Sin capitalismo no subsistiremos. Es tarde para cambiar a la naturaleza humana, que lleva mostrando milenios manifestándose igual. El capitalismo ha emergido de una religión, la Cristiana protestante, y desde luego otras religiones que se quieren imponer hoy no van a generar nada parecido. 
Además, la gente tiende a creer que no tiene nada que ver con la democracia. Es la base de ésta.

miércoles, 12 de febrero de 2020

España y los americanos. Bienvenido mister Marshall

Supongo que está claro que ayer, cuando comentaba el estado de satisfacción de los americanos con su economía, estaba claro que no quería hacer comparaciones con España ni Europa. Lo que estaba era hurgando en la retorcida visión que tenemos en España de EEUU, y de paso de Occidente, al que mentalmente me temo que no acabamos de digerir. 
Porque es imposible, o un oximoron, declarase pro occidental y odiar a EEUU. Por ahí iban mis argumentos. 
EEUU es bastante odiado en Europa, por cierto, si excluimos a Gran Bretaña. Pero si Europa existe como existe hoy en día, con la EU y toda la parafernalia, es gracias en buena parte a EEUU, que ayudó a la Europa liberal a ganar la I y II Guerras Mundiales a Alemania, la del Káiser y la de Hitler, y a la reconstrucción posterior con el plan Marshall. 
Sin EEUU, ambas guerras se hubieran decantado por el otro bando, me temo. Así que es posible, no sé si probable, que ahora estaríamos todos levantando el brazo a la manera hitler-musoliniana-franquista. ¿Y la guerra fría? No hay más que pensar cómo se vio esa guerra en España: contra los americanos, pese al casi nulo comunismo en España.
La participación de EEUU en la II Gran Guerra se debió, además de los crasos errores de Hitler, al encabezonamiento de un personaje de esos que salen una vez cada mil años en la Historia: Churchill, que primero decidió resistir con gran heroísmo a la invasión frustrada de la Isla - heroísmo que supo contagiar como nadie a sus ciudadanos, con una capacidad de liderazgo sublime - y segundo esperó pacientemente que EEUU, difícil de convencer, entrará en la guerra gracias al bombardeo de Pearl Harbour, que le permitió a Roosevelt declarar la guerra a Japón y por ende a Alemania, su aliada. Fue entonces cuando Churchill se convenció que podían ganar y que ganarían.
Los errores de Hitler fueron decisivos. Cuando tenia a Europa y Oriente Medio bajo su bota, se le ocurrió atacar a Rusia, lo cual ya estaba escrito, por cierto, en su Mein Kampf, por lo que Stalin no tuvo excusa para desdeñar los avisos de Churchill de lo siguiente significativos movimientos de tropas hacia la frontera rusa. Movimientos, por cierto, que sufrieron un retraso de tres meses decisivos en la derrota alemana en Rusia, pues les retrasó la llegada a Moscú hasta octubre, y llegó el invierno que derrotó a Hitler como a Napoleón un siglo antes. 
Este retraso se debió, en parte, al empecinamiento de Churchill de ayudar a Grecia y a Yugoslavia contra la agresión de los germanos, lo que obligó a éstos a a mandar tropas al sur y retrasar el ataque a Rusia. El invierno ruso dio tiempo a reconstituir el ejército ruso, decapitado por el loco Stalin en 1939 en sus alucinantes purgas. 
La entrada de EEUU fue providencial por la aportación de hombres y material a una guerra en la que eran remisos a meterse por el amplio anticomunismo de su población, que había impedido y frenado la voluntad de Roosevelt de ayudar antes a la casi derrotada Inglaterra. Entrar de aliado con Rusia comunista era peliagudo de vender políticamente, y si Roosevelt no hubiera ganado sus terceras elecciones - por primera vez en la historia -, es muy posible que la historia de la guerra hubiera transcurrido por otras sendas. Los avatares son tan decisivos o más que la voluntad de los actores.
Roosevelt se entendió bien y confió en Churchill y viceversa. Eso fue un factor decisivo, como lo fue la capacidad de liderazgo de ambos, sobre todo de Churchill, que aguantó durante casi dos años la terrible batalla de Inglaterra, de bombardeos casi continuos hasta que Hitler se rindió a la evidencia de que iba a ser difícil invadirla, y la batalla de Atlántico, en la que los submarinos alemanes hicieron mella en la Armada inglesa, pese a su superioridad.
La mala prensa de que ‘goza’ EEUU en España, y no menos en Europa, es del mismo tenor con la que se odiaba al Imperio Español en su máximo esplendor, pese a su influencia en costumbre y cultura, como hoy se puede decir de EEUU. Pero el rencor es el resorte más fácil de disparar para los políticos, y a los americanos se les endilga cualquier culpa que venga bien. Contra ese rencor a nuestro principal aliado, esa distopía que padecemos, es a lo que me refería ayer. 
EEUU es un país democrático, donde vive gente normal, del que podemos además aprender muchas cosas, y, lo siento, sin el que no podemos vivir como estado ni como europeos, como se comprobó en la guerra fría.
Pero lo que más me sorprende es el antiamericanismo de sujetos de la izquierda como Zapatero (se quedó sentado al paso de la bandera americana, una falta de torpeza indescriptible), y Sánchez. Más que nada porque el anti americanismo tiene una raíz inequívocamente franquista, como ha habido repetidas pruebas en la historia. Franco se hizo americano cuando los vencedores de la Segunda Guerra Mundial fueron ellos, no antes, y siempre reservó un rencor, él y los suyos, a EEUU muy patente. Para él eran los masones. Por eso me extraña que esta izquierda anti franquista que va a hacer delictivo la apología del franquismo, sea tan anti Americana. Pues de algún modo tienen razón, porque ese anti americanismo pertenece a la España más profunda. 
Total, que uno no sabe dónde colocarse. 

martes, 11 de febrero de 2020

Los americanos, más satisfechos que nunca con su economía

Según los gráficos que voy a exponer aquí, tomados de Cullen Roche , los que despotrican de EEUU porque ya no es el país de las oportunidades, están seriamente dañados de la vista, porque según los baremos exhibidos, nunca han estado tan contentos sus ciudadanos. 









Es decir, el 60% de los americanos están más satisfechos que hace un año - y años precedentes - de su situación financiera. El % de americanos preocupados por la situación económica es más baja que nunca. El % que piensa que es de los mejores momentos para conseguir un trabajo digno, de calidad, es del 68%, un poquito más bajo que el año pasado ¿no tenemos la imagen que allá todos los empleos son basura? Finalmente, la satisfacción personal con sus vidas tiene más porcentaje de aceptación que nunca desde los años ochenta. 
Por supuesto, esto no quiere decir que los sondeados sean previsores infalibles del estado de la economía, pero sus respuestas dan una imagen que sería difícil de encontrar en otras latitudes. 
Los propios americanos disidentes y la izquierda caviar que estilamos por aquí, no estarán de acuerdo con esta visión tan inesperada, al menos para mí,  dado el Machacaneo continuo de que si Trump, que si la distribución de la renta, que si los ricos son muy ricos... puede debe haber muchos ricos satisfechos, y será que los pobres no han contestado a la encuesta... 
pero es que esto coincide con que el crecimiento económico prosigue, la tasa de paro es del 3%, la renta personal disponible es máxima, etc. Datos indiscutibles, compatibles perfectamente con lo que contestan los encuestados. 
A mí me encantaría que esta visión tan apacible fuera parecida por estas latitudes, pero claro, con la cantidad de aberraciones que pasan... sin embargo, a nivel económico hemos mejorado desde 2012, pero eso nadie lo ha notado. 
¡A ver si cambiamos de gafas! 

jueves, 6 de febrero de 2020

Irracionalidad de las Expectativas racionales

La Economía ha estado dividida, al menos desde Keynes, por la perfección o no de los mercados. El culmen de esta división fue cuando La Academia rechazó el modelo keynesiano gracias a Robert Lucas y su modelo de “Expectativas racionales”, en los años setenta, cuando se empezaba a cocer el cambio de paradigma del (seudo)keynesianismo vigente a “cuanto más mercado-menos gobierno, mejor”.
En 1980 llegaron Reagan y Thatcher al poder en EEUU y RU, respectivamente, y con el apoyo ideológico de los austriacos y los “nuevos clásicos”, con Lucas a la cabeza, se lanzó la mayor operación de liberalización económica y financiera, sin la suficiente prudencia para que años después llegara la mega crisis de 2008, gracias a la acumulación de posiciones acreedoras y deudoras totalmente desacompasadas que crujieron el sistema financiero. 
De todo esto salió bastante mal parado el paradigma de las “Expectativas racionales” (o New Classical Economy), aunque sus defensores se han negado a reconocerlo, agazapados en sus trincheras, y lo sigan defendiendo como si no hubiera pasado nada. Los liberales austriacos, por su parte, no han tenido ni que armar un discurso defensivo, pues están desde hacía siglos en una posición dogmática que, cual religión, les permite aguantar el chaparrón. Al fin y al cabo, mientras alguien les haga caso, repitiendo su mantra como una sura del Coran. Como ellos no han analizado todavía el significado de su dogma, como sí lo han hecho los de las “Rational Expectation”, pues no tienen miedo a que alguien pueda mellar siquiera las murallas. 
Sin embargo, las “Rational Expectation”, que son la consecuencia lógica del liberalismo austriaco, sí que se han expuesto a la crítica. Por lo menos han construido una réplica por la que se puede penetrar, como lo hace David Glasner en su blog. Para que pueda haber expectativas racionales, es imprescindible que éstas sean intertemporales, es decir, que contemplen lo que el agente racional va a pasar en el futuro. Si la situación Expectativas han de ser intertemporales (es decir, previendo el futuro), tal como lo expresa Glasner,

“El único ajuste formal requerido en las condiciones necesarias para que el equilibrio estático se extienda al equilibrio intertemporal fue reconocer que, dado que los precios futuros (típicamente) no son observables y, por lo tanto, desconocidos para los agentes económicos, las relaciones de precios intertemporales no pueden ser relaciones entre la corriente actual precios y precios futuros reales, sino las relaciones entre los precios actuales y los precios futuros esperados. De esto se dedujo que para que los planes óptimos sean mutuamente consistentes, todos los agentes económicos deben tener las mismas expectativas de los precios futuros en términos de los cuales sus planes fueron optimizados.” (Glasner)

Obviamente aquí caben previsiones erróneas y ¿como se compaginan con la perfectibilidad del resultado del mercado?
Una solución es suponer que los errores se compaginan unos a otros, pero que la inmensa mayoría acierta. Pero esta respuesta de la ley de los grandes números no es satisfactoria desde el punto de vista racional. Es como decir: bueno sí, las Expectativas racionales son irracionales, pero un poquito sólo, y el resultado final de un ajuste al equilibrio es satisfactorio como si lo fueran. Oigamos como analiza la cuestión Glasner (aquí y aquí):

“[L]as expectativas pueden ser racionales solo cuando todos tienen expectativas idénticas. Si las personas tienen expectativas divergentes, entonces las expectativas de al menos algunas personas se verán necesariamente decepcionadas (las expectativas de ambas personas con expectativas diferentes no pueden realizarse simultáneamente) y aquellas personas cuyas expectativas han sido decepcionadas tendrán que revisar sus planes. Pero eso significa que las expectativas de esas personas que eran correctas tampoco serán racionales, porque los precios que esperaban no eran precios de equilibrio. Entonces, a menos que todos los agentes tengan las mismas expectativas sobre el futuro, las expectativas de nadie son racionales. Las expectativas racionales son un punto fijo, y ese punto fijo no puede lograrse a menos que todos compartan esas expectativas.”

“Más allá de ese pequeño problema, Mason plantea el problema adicional de que, en un equilibrio de expectativas racionales, no tiene sentido hablar de un choque, porque el único significado posible de "choque" en el contexto de una proyección intertemporal completa (también conocido como expectativas racionales) el equilibrio es un fracaso de las expectativas a realizarse. Pero si las expectativas no se cumplen, las expectativas no eran racionales. Por lo tanto, toda la estrategia de modelo Expectativas Racionales (o New Classic) de identificar choques a un sistema en equilibrio de expectativas racionales y "predecir" las respuestas a estos choques como si hubieran sido anticipados es contradictoria e incoherente.”

“Hayek (es decir, los liberales austriacos) fue uno de los primeros en darse cuenta de que para obtener el equilibrio intertemporal todos los agentes deben tener expectativas correctas de los precios futuros [un imposible]. Antes de comparar cuatro categorías de intertemporales, mi artículo explica la distinción de Hayek entre expectativas correctas y previsión perfecta. Los cuatro conceptos de equilibrio considerados son: (1) equilibrio de previsión perfecto del cual el modelo de equilibrio Arrow-Debreu-McKenzie (ADM) con mercados completos es una versión alternativa, (2) equilibrio secuencial de Radner con mercados incompletos, (3) equilibrio temporal de Hicks, como lo explicó Bliss; (4) el equilibrio de las expectativas racionales de Muth, tal como lo extendió Lucas a la macroeconomía. Si bien la comprensión de Hayek se parece mucho al equilibrio secuencial de Radner, descrito por Radner como un equilibrio de planes, precios y expectativas de precios, el equilibrio temporal de Hicks parece haber sido la extensión natural del enfoque de Hayek.”

Pero centrémonos en las ER de Lucas:

“El ahora dominante equilibrio de expectativas racionales de Lucas confunde erróneamente el equilibrio intertemporal, suprimiendo las ideas de Hayek y, por lo tanto, retirándose a un equilibrio estéril de previsión perfecta...
... Tres años después de que Hayek explicara cuán desafiantes son las sutilezas de la noción de equilibrio intertemporal y la elusividad de cualquier explicación teórica de una tendencia empírica hacia el equilibrio intertemporal, la macroeconomía moderna ha construido un aparato (matemático) teórico formidable basado en un principio metodológico que rechaza todas las preocupaciones que Hayek encontró tan irritantes, y niega que incluso existan todas esas dificultades. Muchos macroeconomistas se sienten orgullosos de lo que ha logrado la macroeconomía moderna, pero hay razones para pensar que el camino recorrido por Hayek, Hicks y Radner podría haber llevado a la macroeconomía en una dirección más fructífera que aquella en la que Lucas y sus asociados la han guiado...”

Hasta aquí Glasner. Menudo embrollo será para algunos lectores tanto intrincado argumento con escasas concesiones a la intuición, pese al esfuerzo de Glasner. Pero creo que es interesante atisbar las condiciones casi imposibles que han de darse para la perfectibilidad del mercado que pregonan estas escuelas, sin tener en cuenta la complejidad y falta de pistas para el agente como para acertar siempre en sus previsiones. Porque decir que el mercado alcanza él sólo el precio de equilibrio, y que todos los mercados juntos llegan al equilibrio general solitos, sólo es válido para una situación de estáticas comparativa en la que los precios se fijan simultáneamente y sin error que obligue a recomenzar. Tendríamos que introducir la figura del Auctioneer, o subastador omnisciente, lo que ya es pasar todos los límites de las trampas.
En cuanto introduces la incertidumbre keynesiana, todos estos tejemanejes pasan a un globo que no es de este mundo, pues la incertidumbre o falta de información perfecta inválida no sólo que el agente no se equivoque, sino también que se atreva a hacer predicciones fiables, lo que ante un futuro neblinoso convierte la perdición en pura especulación. A menos que poseas información certera de que la empresa X tomara mañana tal decisión, lo que hará subir o bajar sus acciones (y las de Y,Z, etc) seguro. Entonces es racional tomar una decisión sobre esas acciones o sus derivados, pero eso no son ER, sino insider trading.  
Esto no invalida los mercados. Invalida la presunción que a nivel macroeconómico todos los mercados son perfectos y compatibles entre sí continuamente, lo que nos lleva a la falacia de la composición: basta fijar la micro para que la macro cumpla (mensaje de los austriacos-lucasianos), sin necesidad de política económica, el equilibrio óptimo paretiano, en el que cambiar algo perjudica a alguien más que lo que se ha beneficiado el actor de la injerencia. 
Sólo quería incentivar intuitivamente una reflexión sobre lo complicado que es el mundo. Hay que simplificarlo para poder entenderlo, pero algunas simplificaciones han expulsado fuera de su modelo consideraciones básicas determinantes. 

sábado, 1 de febrero de 2020

Cambio Climático y Economía

Como explicaba Isaiah Berlin, muchas veces no se tiene en cuenta que los objetivos de dos tendencias sociales, ideologías, sueños o línea al de pensamiento son totalmente incompatibles.
El tema sobresaliente de nuestro tiempo es el Cambio Climático, sobre el que a veces se hace recaer facetas climáticas que, me parece a mí, no tienen nada que ver con el fondo del asunto.
Los economistas hemos sido reacios a introducir el problema en nuestras inquietudes, como se demuestra en este artículo, en el que se nos llama a que “seamos más responsables” sobre un problema que los autores no se cuestionan: el Cambio Climático.
Me temo que la implicación de los economistas profesionales va a ser reacia, porque previamente va a ser muy difícil hacer coincidir fines últimos, radicales, entre la Economía y la Ecología. Hay una incompatibilidad entre fines y medios de ambas tendencias innegables.
Y no creo que sea por irresponsabilidad de los practicantes de la primera, es que las inquietudes van en direcciones dispares. Vamos, que si ponemos todos los recursos a acabar con el Calentamiento, supuestamente causado por el CO2 emitido por el ser humano, la satisfacción de necesidades perentorias, sobre todo en el mundo pobre, sufriría un duro golpe Justo cuando el hambre se está reduciendo en el mundo a zonas cada vez más limitadas. 
Y eso ha sido gracias de la expansión de la libertad económica a latitudes antes pobres, o simplemente de hambrunas, lo que ha permitido un gigantesco paso adelante hacia la meta de la desaparición de la pobreza y el hambre. Es más, dicha pobreza estaría ya prácticamente eliminada si ONGs y otros grupos de presión, como Green Peace, no prohibieran o obstaculizaran usar técnicas de cultivo como los alimentos transgénicos, Que ellos consideran cosa del demonio (ver mi art. Sí, se puede acabar con el hambre en el mundo).
Es endiabladamente difícil que se mezclen dos inquietudes cuando el seguimiento de una - Medio ambiente - llevaría a un posible desastre mundial con un retroceso incalculable en el bienestar económico (llamo bienestar económico a la mejora constante de la calidad de vida material en el mundo, como una base indispensable para la felicidad individual o el fin de la infelicidad por hambrunas y otros desastres).
Dar prioridad al problema de Calentamiento y reducir las emisiones de CO2  
Significaría un gran salto adelante en el intervencionismo económico, un cambio en el modelo de inversión en capital, que debería pasar a ser ejemplarmente ecológico, sin que se pudiera evitar una gran caída de la renta mundial, aumento del paro, y una conmoción general hasta que se pudieran coordinar objetivos de ambas actividades; lo que más me temo es que no seria rápido, todo lo contrario. 
La renta mundial ha llegado hasta aquí a pasos muy lentos, iniciados hace muchos siglos, que podemos cifrar en la revolución industrial del Setecientos. Hasta entonces la humanidad apenas había avanzado, salvo las clases más pudientes, cuya posición se debía no a unas riquezas conquistada por el riesgo y el trabajo, sino heredadas y conservadas por la fuerza. No es que las clases bajas no se beneficiaran de las pocas migajas de capital que caía desganadamente de los pudientes, pero no era suficiente para formar un clase social nueva, emprendedora, de la que surgiría la clase media mayoritaria. Todo eso se consiguió a base de redirigir poco a poco la economía hacia las clases más productivas, y eso sólo pudo venir de la liberación de la iniciativa personal. Fue necesario que los reyes se dieran cuenta que les beneficiaba reinar sobre un pueblo productivo cuya rentabilidad fiscal aumentaba, en vez de tener que dedicarse a la guerra y conquista de otros reinos. 
Esa reorientación de la Economía no fue, por supuesto, intencionada. Fue casual, guiada por el ciego empuje de los movimientos sociales, sin que faltaran guerras y crueldades. Por eso mismo es difícil imaginar que uno es cuantos “sabios” fueran capaces de organizar el mundo de nuevo a su guisa, sin más problema que anunciar que hay que cambiar las cosas del bienestar a la reducción de CO2. 
¿Que se haría con la iniciativa individual, que es la fuente de la tecnología, piedra angular del avance? Si hay que poner límites a tantas actividades como uno se imagina, simplemente desaparecería, y con ella los innúmeros bienes que nos rodean  de los que no somos conscientes, hasta el punto que los consideramos “naturales”, como beber agua del grifo o no pasar frío en invierno, o bajar a comprar el pan. 
En suma, que los cambios no serían sin grandes pérdidas impensables a priori. 
No es que no haya economistas despreocupados por el Cambio Climático; es que si no son irresponsables, deberían pensar en la magnitud de las consecuencias de convertir esta sociedad en un nuevo comunismo, cuyo fin no sé si se mantendría una vez los nuevos dirigentes llegarán al poder. 
Y la historia del poder - y la Historia no es otra cosa- nos enseña que una vez conquistado ese poder, esos grupos podrán hacer lo que quisieran con lo que quede de democracia, sacrificando a sus fines toda consideración a la libertad  bienestar de los ciudadanos. En suma, no puedo evitar relacionar la entrega a esos grupos con nuevas formas de Tiranía. 

miércoles, 29 de enero de 2020

Estupefacto

Así me he quedado al encontrarme esto en Facebook:






Será verdad? La noticia digo, porque el espíritu ya lo sabemos. Si está sacrificando a toda la población, ¿cómo no lo va a hacer con los niños terminales?