"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

lunes, 2 de diciembre de 2019

Valenciano por cojones

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=677257469466527&id=1214841218568296

Les recomiendo que vean este vídeo que nos manda Pablo.

Luis de Guindos en Fráncfort

Hoy, en El Mundo, una entrevista más que interesante con Luis de Guindos  ex ministro de economía y hoy vicepresidente del BCE. Toda ella es digna de leerse, pero me permito destacar un par de párrafos. 

Usted ha coincidido en diferentes foros con Draghi desde 2011. ¿Cómo ha sido este año que han pasado codo con codo?
Mario Draghi pasará a la historia como uno de los padres fundadores del euro, aunque no lo sea en sentido estricto. Ha habido dos etapas en su presidencia: la primera, la de salvar al euro, con el famoso 'Whatever it takes'. La segunda, la lucha contra la deflación. Son las dos actuaciones principales y en ambas tuvo éxito. Será recordado muy positivamente. Cuando hace en el verano de 2012 su famosa declaración en Londres, se modifica el planteamiento en la zona del euro y enseguida se implementa la Unión Bancaria. Hace cuatro o cinco años, el riesgo de deflación estaba ahí y se lanza el programa de compras de activos, que lo que hace es equiparar al BCE con otros bancos centrales. Mario Draghi ha sido un modernizador de los instrumentos de la política monetaria. 
Dicho eso, sus críticos apuntan a que Draghi deja una economía europea dopada, con crecimiento bajo, tipos a cero o la inflación lejísimos de su objetivo
Pero las razones no son de política monetaria, que ha sido el principal sustento de la recuperación económica y del crecimiento europeo. Se han creado 11 millones de puestos de trabajo y la política monetaria ha tenido mucho que ver. Hay efectos colaterales, pero ése ha sido el principal. El problema que tenemos actualmente es la necesidad de complementar esas decisiones de política monetaria con otros instrumentos. 
A veces ha dado la sensación de que usted no se situaba precisamente entre los más devotos de Draghi. 
Siempre he apoyado al presidente Draghi.
Conciso y preciso. Hoy otras cosas, como y he dicho. Pero quería resaltar éstas porque los liberales austriacos son los que critican a Draghi, si bien no los menciona el artículo. 
Hay otros temas como él estados de la banca, que como es un arcano del que unas veces se oye una cosa blanca y otras veces negra, vale la pena oír la opinión de un vicepresidente del BCE.

Cómo ven aquí en Fráncfort que haya un Presupuesto prorrogado precisamente desde cuando usted todavía era ministro?
España ha continuado reduciendo déficit público. Podría haberse reducido más, pero también menos. Sobre todo hay un elemento fundamental: el crecimiento diferencial. El de la economía española viene ahora de un sector financiero que no genera dudas, como sí ocurría hace cinco o siete años. Y es competitiva. Lo más importante, a diferencia del pasado y otros ciclos expansivos, es que crece sin acumulación de créditos ni burbuja inmobiliaria. Con un crecimiento del crédito que está por debajo del PIB nominal, y un superávit de cuenta corriente en la balanza de pagos. Mientras sigan ambas cosas, la economía española continuará con un crecimiento mejor que el resto. La recomendación, también válida para Portugal, Grecia o Irlanda o incluso Italia, es esa: estabilidad del sector bancario y los mercados de crédito. Y mantén la competitividad. Así lo haces mejor que la media. 
El mensaje público está claro. ¿Hay mensajes más discretos en privado?
No, ninguno, Digo lo mismo en público y en privado.
Están agotadas las medidas no convencionales del BCE?
No. Siempre podemos incrementar las compras de bonos o bajar más los tipos de interés, así que no está agotado el arsenal de medidas, en absoluto. Lo que ocurre es que los efectos secundarios son cada vez más evidentes. 
Y el retorno de cada una es inferior
Yo lo miro por los efectos. Pueden ser de muchos tipos. Me preocupa la asunción de riesgos por parte del sector de la gestión de activos. No es directamente por la política monetaria, pero sí por el entorno de tipos bajos. Me preocupa. Los bancos están ahora más capitalizados, tienen más liquidez, son mucho más seguros que hace años. Pero tienen una baja rentabilidad, que es un problema. La supervisión está centralizada y es más adecuada que cuando eran las autoridades nacionales. Pero en el caso de gestión de activos, fondos de inversión, lo que hemos visto es que en este entorno de tipos bajos la estrategia de inversión cada vez es más arriesgada. En el sentido de que son activos que tienen potencialmente más rentabilidad y más riesgos y son más ilíquidos. Y se usa más el apalancamiento, no como en EEUU, pero más que antes. Y este sector tiene una supervisión que no es equiparable a la bancaria. Hay un riesgo. Y si les piden el reembolso de las participaciones tienen que hacerle frente en dos o tres días. Además, veo potencial riesgo de un desajuste de liquidez. Es lo que más me preocupa en estos momentos. Y aunque tampoco es exactamente un efecto secundario de la política monetaria, porque las razones son estructurales, me preocupa la baja rentabilidad de la banca. 
Luis de Guindos dice encontrarse mucho menos estresado que cuando era ministro, cuando dormía “como un niño” despertándose cada dos horas llorando. Y es que los españoles no se han enterado de que estuvimos a punto de “un Griego”. Un Griego que, mira tú por donde, nos puede venir de la mano de Pedro Sánchez y Pablo lenin Iglesias.

domingo, 1 de diciembre de 2019

De un periodista prestigioso, hoy en Libertad Digital:

“En vísperas de que el mayor embustero de la Historia de España se arrastre hasta Waterloo para mendigar el apoyo del forajido Puigdemont y su valido Torra, el mismo al que en otra de sus piruetas llamó "el Le Pen catalán", el PSC (PSOE) y ERC, las dos "izquierdas históricas", como acertadamente, aunque por error, claro, las ha hermanado Calvo, han dicho por escrito que lo de Cataluña es un "conflicto político".

No puede, no se debe, escribir así, como un becario, señor Federico Jimenez Losantos. Confusamente, leyendo varias veces el párrafo, puede deducirse que quiere decir algo así:

En vísperas de que el mayor embustero de la Historia de España [Pedro Sanchez] se arrastre hasta Waterloo para mendigar el apoyo del forajido Puigdemont y su valido Torra - el mismo al que en otra de sus piruetas llamó "el Le Pen catalán" - el PSC (PSOE) y ERC (las dos "izquierdas históricas"como acertadamente, aunque por error, claro, las ha hermanado Calvo), han dicho por escrito que lo de Cataluña es un "conflicto político".

Si el lector hastiado no ha cambiado de página, se encontrará con otros escollos igual de arduos que el analizado, aunque la tesis no deja de ser interesante y válida:

“Si estará claro que lo que busca esta mayoría escuálida de partidos y bandas, cuya fuerza radica en los medios audiovisuales, es liquidar el régimen constitucional, que más de cincuenta diputados, de todos los partidos que formaron parte en 1977 de las Cortes Constituyentes, han publicado un manifiesto que, más que voz de alarma, es un grito de dolor. Desde AP y UCD al PSOE y el PCE han pedido encarecidamente al PSOE que no pacte con ERC un Gobierno que sería rehén de los enemigos de lo que tan milagrosamente consiguió España en 1977 y refrendó en 1978: pasar de una dictadura a una democracia sin tiros, venganzas ni rencores.”

“Si viendo a Guerra, Múgica, Redondo o Virgilio Zapatero, entre otros socialistas históricos, firmar junto a los diputados de la derecha de entonces, muchos venidos del franquismo, que no se le ocurra vender a la nación y al Estado a cambio del Poder, Sánchez, sus barones y la baronesa de los ERE no son capaces de avergonzarse de la infamia que pretenden es porque no tienen vergüenza. Ni perdón de Dios, diría, si la Iglesia no fuera parte de esta demolición nacional que ha contado con su total y miserable beneplácito.”

Aunque esto también merece un corrección de estilo, pero allá películas.

sábado, 30 de noviembre de 2019

¿Y qué hace la derecha para evitar el cataclismo?

Hablamos mucho, con razón, de las barbaridades que está haciendo Sánchez en sus continuas cesiones a los enemigos de la Transición y de España, pero poco lo hacemos de la escasas o nula respuesta de la derecha. No tendrá suficientes diputados para presentar una alternativa, pero supongo que hay otros medios, aunque sean testimoniales, de enfrentarse a lo que, sí no ocurre un milagro, será la entrega de las llaves de la Ciudad a los neocomunistas y separatistas. 
La derecha española, ensimismada en sus “buenos” resultados, parece el belen de Adán Colau, que reproduzco aquí: (imagen de Libertad Digital)




Cada uno en su cubículo, aislado de los demás, de tal forma que ni el buey ni el asno pueden dar calor al niño recién nacido, es decir, cumplir con una misión encomandada por la historia o la leyenda, pues de lo que trata de hacer esta izquierda mostrenca es cargarse piedra a piedra las tradiciones que, en principio, la mayoría de la gente no veía mal porque le traía una cierta armonía de sentimientos, de tregua dentro lo desencajada que es la vida. Además, es la gran fiesta de los niños, que no van a dejar de acudir a todos los reclamos tradicionales. Como dice Cristina Losada

La cuestión, claro, es que esta deconstrucción de la Navidad, con belenes que no se sabe que son belenes, con adornos navideños que nadie diría que son navideños, no se hace para que guste. Se hace para exhibir que la ciudad es una ciudad a la vanguardia de la modernidad. Y para los exhibicionistas de modernidad, la Navidad, tal como se ha celebrado siempre, puro kitsch y pura horterada. Ni siquiera sospechan que lo kitsch son sus deconstrucciones y lo ridículo, su esfuerzo por parecer hipermodernos. Pero dado el empeño por hacer irreconocible la Navidad en tantas ciudades, no se extrañen luego que acudan tantos visitantes a aquellas pocas donde la Navidad todavía es Navidad.”
Pues creo que la patochada de la Colau es un muy buena metáfora del ensimismamiento de los partidos de derechas ante tanto gesto descarado de la izquierda (ya no se puede hablar de izquierda moderada) de irritar a Tirios y Troyanos, y de paso acabar con lo que consideran la España de los belenes no progres y todo lo que sea o suene a tradición.
Ahí está Abascal regodeándose en su subidón en votos y escaños, pero sin hacer nada por empezar a aplicar sus creencias para poner piedras en el camino de que nos dejen encajonados. Idem para Casado, respirando todavía de haber evitado el batacazo. Para empezar, ¿Por qué no hablan entre ellos y no hacen un frente de mínimos ante el gravísimo riesgo de ruptura de España? Sólo se ha oído unas voces en ese sentido, la de Cayetana AT y la de Inés Arrimadas, pero no se ha oído ningún eco. También es de resaltar lo que declara Beatriz Fanjul - únicamente diputada por el Pais Vasco -: “Cuando se trata de la unidad de España, no puedo pensar en la sentencia diferencias ente partidos” [de derechas].
Sin embargo, tienen zonas comunes, que al menos podían empezar a explorar. Pero no, parece que se encuentran felices en su cajón, disfuncionales patéticos, sin conciencia de que así lo único que pueden esperar es su propio revolcón cuando el belén sea desmontado por la grúa sin ningún miramiento. Porque como no haga nada, la próxima vez ex no tendrán escaños. Estarán a la intemperie, o peor en un almacén municipal y espeso lleno de goteras.
Por cierto que ayer fue el aniversario de la muerte de Isabela la Católica, creadora de esta Nación, y ni una palabra de remembranza; yo creo que ni se han enterado.

jueves, 28 de noviembre de 2019

La incómoda gestión del inmenso ahorro de Alemania. Europa versus soberanías

Alemania se ha convertido desde hace años en el país más ahorrador de mundo, a una tasa anual del 8% del PIB – que es el superávit exterior por cuenta corriente o, lo que es idéntico contablemente, el ahorro sobre la inversión interna. 
En el gráfico siguiente podemos ver la comparación con otros países de la UE. Hay otros países, como Holanda, que superan ese requisito en términos de PIB, pero si tenemos en cuenta la diferencia abismal de volumen de PIB entre ambos países, comprendemos que el impacto de Alemania sobre el resto del mundo es muy significativo.




¿Cuál es ese impacto? Todo país que tiene un superávit alto y persistente frente a los demás está contrayendo la demanda potencial de éstos, por lo que tienen que elegir entre aceptar un déficit exterior para lograr sus objetivos de PIB y empleo internos, o bien tiene, si quiere cerrar ese déficit, contraer su demanda interna y aceptar una tasa de ahorro sobre PIB similar a la de Alemania. 
En el artículo de Consejeros del mes pasado vimos como EEUU había elegido sus propios objetivos internos de mínima tasa de paro, a costa de un déficit exterior importante, que financia sin grandes problemas gracias a la apetencia mundial de dólares. Pero había un argumento entre medias de tipo de cambio: la apetencia de dólares y la confianza en EEUU imponían una sobre valoración del dólar que determinaba la tendencia al déficit. El tipo de cambio juega, entonces, un papel importante en la corrección de los excesos de los países de ahorro o desahorro. 

Un país con sobreabundancia de ahorro debería ver apreciarse su tipo de cambio frente a los demás, hasta que el encarecimiento de las exportaciones y el abaratamiento de las importaciones reduzca a una cantidad razonable ese execedente exterior o ahorro neto. 
 como Alemania pertenece al euro, no puede apreciarse, al menos frente a los países del euro. Por ello, Alemania, con su preferencia por el ahorro muy por encima de la inversión, impone a los demás países, especialmente a los miembros de euro, un obstáculo para que éstos alcancen sus objetivos de PIB y empleo potencial (es decir, mínima tasa de paro sin inflación).
Nos encontramos, pues, con un conflicto de intereses entre países europeos difícil de solucionar si el país llamado Alemania no reduce su desequilibrio entre ahorro e inversión, pues está contrayendo su demanda interna cuando precisamente el estado de nula inflación, casi deflación, le concede un margen para invertir más y crear empleo. Aparte de eso, crearía más demanda para importaciones que ayudarían a los demás países a aproximarse al PIB potencial. Además, ello redundaría en una reducción de los desequilibrios acumulados de activos netos exteriores, que son amplios como se puede ver en el gráfico siguiente:


Como vemos, fruto de tantos años de ahorro excesivo han producido en Alemania y otros países del norte una posición de inversión neta exterior (activos – pasivos exteriores % PIB) sobreabundante, a costa de la posición negativa de otros países, como España y Portugal, por ejemplo.
¿Y qué responde a esto Almania? 
Para Alemania hay dos respuestas dudosamente creíbles: que no puede hacer nada, pero que el ahorro es además recomendable, y que los demás países deberían hacer lo mismo, es decir contraer su demanda interna hasta provocar un ahorro mayor que la inversión. Si todos los países de la UME se comportaran así, con ese virtuosismo, modelo Alemania, los resultados serían un superávit exterior (enorme) de todos contra el Resto del Mundo, y – está ez inevitablemente – una apreciación del euro frente al resto demás monedas, especialmente el dólar, lo que no sería bueno para nadie, pues comerciamos con el Resto del Mundo, el cual no estaría muy contento.
Pues es lo que sigue recetando Alemania para todos los países de la Zona euro, mientras BCE y otros organismos europeos han renunciado a esa falacia y piden cada vez más abiertamente que Alemania y otros eleven su demanda interna y reduzcan su ahorro - y el ritmo de aumento de su posición neta exterior -. Petición que viene a caer en oídos más o menos sordos, aunque Alemania esté en recesión y deflación, y le vendría muy bien aumentarla demanda interna. 
Todos estos problemas, contradicciones y asimetrías no son nuevos. Keynes intentó abordarlos en la Conferencia post bélica de Bretton Woods, en un sistema de FMI que emitiera una moneda universal, frente la cual se definirían unas paridades oficiales de los países miembros, pero en caso de excesivos desequilibrios, los paises excedentes tendrían obligación de apreciarse. El FMI salió finalmente bajo la horma del representante de EEUU (Dexter White, por cierto, espía de la URSS), por entonces, 1945, vencedor de la guerra frente a un Reino Unido muy debilitado y al que no sirvió de nada el prestigio de Keynes, a quien por otra parte, Dexter Whitte no tenía en gran estima. 
No sabe como hubiera funcionado el plan Keynes – Hay críticos que lo consideran muy intervencionista, y sesgado hacia la inflación -, pero el problema de la asimetría persistente se hubiera paliado. 
De todas formas, hay algo imbatible que no puede ser superado, y es la soberanía de un país para negarse cumplir ordenamientos internacionales. Con el empuje de los liberales que decidieron liberalizar los movimientos de capitales totalmente en los años ochenta, en la estela de Ronald Reagan y Margareth Thatcher, ningún organismo internacional hubiera soportado la fuerza de los movimientos libres de capitales. Ahora vivimos en un mundo más liberal, incierto, inestable, que no ha demostrado que sea eficaz el mercado financiero totalmente libre, más bien al contrario. No es de esperar que esto cambie a corto plazo.
Mientras, Alemania debería asumir deberes que le imponen su pertenencia a un club que se supone que ha de ir cerrándose, y entre esos deberes está controlar sus excedentes, sobre todo cuando pertenece a una moneda compartida.
Aparte de otros problemas, como es el de la supervisión y la fiscalidad compartidas, tendría un método sencillo de practicar una revaluación interna mediante la reducción de su IVA y aumento de los impuestos directos, lo cual abarataría sus importaciones de los demás países y encarecería sus exportaciones, pero pensar que van a hacer caso de tal consejo es soñar gratuitamente. Aparte de los efectos limitados de tal intervención. Y es que pretender resolver un problema de exceso de ahorro con un cambio en la balanza impositiva exige mucha Fe, por no hablar de los efectos inesperados de los ámbitos en los sujetos y tasas impositivas. 
Los paises que, como Alemania, mantienen persistentes excedentes exteriores deberían aceptar sus responsabilidades de ser los acreedores netos del resto de países miembros. El único modo de que el euro deje de se un grillete para los países del Sur es aceptar una cesión de soberanía fiscal, lo que implica que dichos países se convertirían en transferentes netos de fondos hacia el sur, igualque un país soberano acepta que las regiones ricas son transferentes netos a las regiones pobres. Y no hay otro sismeta milagroso que logre evitar esto. 
Mientras no se llegue a una centralidad mayor de la economía, el euro no será completamente funcional. 
¿Obstáculos? Enormes, pues la soberanía de un país no se puede vencer fácilmente, como hemos dicho, sobre todo entre culturas económicas tan dispares. Alemania no se apeará fácilmente de su “Ordoliberalism”, pues ceder en algo significa romper el sistema de equilibrios sociales en los que cree: empresas, sindicatos, pactos naciones salariales, etc. Merkel, la más europeista de sus gobernantes, ni se lo ha planteado, y su retirada próxima no augura una aceptación mayor. 
Debemos esperar, pues, un riesgo de crisis recurrentes del euro como la de 2012. 


miércoles, 27 de noviembre de 2019

Viviendo en las nubes

Se puede vivir en las nubes, no pensar y tomar cañas, ir al cine y dormir más o menos bien, pero la realidad al final se presenta en inesperada pesadilla que nos hace caer a tierra dolorosamente. Entonces caes en la cuenta de que tu vida no la controlas tú, que has aceptado cosas que parecían lejanas a tus intereses y resulta que son determinantes. 
Por ejemplo, el estallido de España, cuyo mecanismo se ha puesto en marcha y está a punto de ocurrir.
Ciertamente sería una sorpresa para muchos muy desagradable. 
Les recomiendo que lean el soberbio artículo de Jorge de Esteban en El Mundo de hoy, del que entresacó el último párrafo.

Como se puede ver, los partidos nacionales que apoyan la Constitución de 1978 son cada vez menos. Y ello se debe a que los españoles tienen escasa conciencia de que forman parte de un país sin el que el mundo sería mucho peor. Pero les da lo mismo y estamos en el umbral de un desastre nacional o, si lo prefieren, territorial. ¿Se puede detener esta presumible debacle? Se ha dejado pasar demasiado tiempo y las medidas eficaces exigen tiempo: una enseñanza homogénea, un idioma oficial obligatorio, unos medios de comunicación independientes, regular el juramento a la Constitución y para qué seguir, mientras no haya un Gobierno decente. Lo cual sólo se puede conseguir con unas nuevas elecciones, teniendo en cuenta lo que dice el artículo 115.3 CE. Léanlo. En cualquier caso, como dijo el filósofo, el hombre tiene mil planes, pero el azar solo uno.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

En fin, los españoles viven, creo, en la inopia, o esa es la conclusión que yo saco de los resultados electorales y de lo que oigo por la calle. Un día se van a despertar de una seudo realidad a una pesadilla, porque romper una Nación no tiene consecuencias banales. 

jueves, 21 de noviembre de 2019

El problema del centrista

En las últimas elecciones no voté. Creo que es lo que hay que hacer cuando nadie te convence. No sé sé si padezco el mal del centrista, como dice Frances Coppola, en un texto que suscribo totalmente:

“Para aquellos de nosotros que pertenecemos al centro, la polarización actual de la política es aterradora. La política se ha convertido en una disputa entre nacionalistas extremos y socialistas extremos. Los que rechazan los extremos están condenados por ambos lados. Los nacionalistas llaman a los "traidores" moderados que darían poder político a los estados extranjeros y dejarían que los extranjeros inundaran a los residentes "indígenas". Y los socialistas acusan a los moderados de ser "neoliberales", la etiqueta peyorativa que atribuyen a quienes creen que destruyeron el estado del bienestar y destruyeron la base industrial del país. Ambas partes silencian y purgan a quienes no se suscriben a sus puntos de vista extremos. Por lo tanto, incluso para ejercer mi derecho democrático a votar en las próximas elecciones, debo elegir entre un menú poco apetitoso. No solo estoy desactivado, sino privado de mis derechos de representación.”

No sé si soy de centro. Me considero conservador, pero me siento como Coppola, desubicado. Nada grave, si los partidos nacionales hicieran un esfuerzo por entenderse, pero mejor olvidarlo. Las cosas se han vuelto tan polarizadas - y no sólo en España -, que estamos en riesgo gravísimo de de perder lo primero, lo más importante: España y sus instituciones de 1978. Las cuales necesitan obviamente ser reformadas, pero civilizadamente. Es decir, no para liquidarlas, sino para potenciarlas. 
Ayer estuve comiendo con unos amigos, una acción que me suele agradar sobremanera. Sin embargo no disfruté porque todos eran votantes del PSOE de larga data, lo que no es malo en sí, si se sabe observar que este partido no tiene nada que ver con el que Felipe González refundó en el famoso y alborotado Congreso en el que suprimió el marxismo de sus estatutos. No, mis amigos son como esos abonados a la ópera que se tragan lo mejor y lo peor que ponen, porque lo importante no es la ópera, sino ser abonado. Así que allí estaban dirimiendo si Esquerra iba o no a apoyar al gobierno en la investidura, cosa que considero una cosa entre dos extremistas que me la pela, o incluso deseo que no suceda. Pasé la comida callado, y con la sensación descrita perfectamente por Frances C. No se han dado cuenta que el PSOE, cuya reacción a la sentencia de los ERES ha sido bochornosa - No menos que la del PP a la sentencia de Gürtel - es un partido corrupto y extremista. 
Por no hablar de su trayectoria histórica, de la que dije algo hace poco.

lunes, 18 de noviembre de 2019

¡Qué extraña es la normalidad en España!

Resulta que Torra, el representante oficial del Estado en Cataluña, como presidentes de la autonomía catalana, está inculpado en un juicio por desobediencia al Tribunal Electoral. Puso señales de sesgo politico tendenciosos - lazos amarillos y pósters de los condenados por sedición - pese a que le conminó dicho tribunal a quitarlos. 
¿Qué extraño, no, que el gobierno central no le haya suspendido de sus funciones por ésta y otras fechorías cometidas, si es subordinado suyo? Qué extraño, no, que siga habiendo disturbios gravísimos sin que el Estado central, superior jerárquico, no haga nada contra un tipo que desde un cargo oficial del dicho Estado se declare en rebelión contra su superior y dirija los
 Grupos violentos desde una forma institución subordinada? 
Si el Estado central cumpliera su obligación estrictamente, el Estado de las CCAA no sería un problema. Si las CCAA fueran lo que deben ser, un apéndice del Estado, si los parlamentos regionales no se saltarán la ley a su capricho, si, en fin, las CCAA funcionaran como deben, si los parlamentos regionales no dictarán leyes inconstitucionales, no haría falta poner en cuestión el estado de las Autonomías, como hace Vox, por ejemplo, al que por cierto, no le faltan razones, dado el desarrollo monstruoso que se ha hecho de la Constitución. 
Torra es un loco al que le queda dos días, pues seguramente será condenado a inhabilitación para cargo público. Pero vendrá otro colega y hará lo mismo o algo peor. Y el Gobierno, de uno u otro signo, mirará para otro lado. 
Y así estamos. Qué extraña es la normalidad en España.

Ya se sabe quien dirige a los CDR

El 19 de octubre, me preguntaba en un post “¿Quién dirige a los CDR?”. Era una pregunta retórica. Dejaba la respuesta en suspenso, porque suponía que todo el mundo la conocía. Ahora, en el sumario que se ha abierto contra ellos, queda clarísimo: la Generalitat, con Torra la cabeza, es quien financiaba sin límite a éstos grupos violentos que han puesto a Cataluña patas arriba, secuestrando la seguridad pública indispensable para un mínimo ejercicio de la libertad. 

domingo, 17 de noviembre de 2019

El abrazo

Duro artículo de Jesus Cacho contra Pedro Sánchez y su pacto con Podemos. Reproduzco el último párrafo:

“He ahí un país prisionero del capricho de un buscavidas de la política, un vendedor de humo sediento de protagonismo, contra el que nada parecen poder ni partidos ni instituciones. País inerme, perdido en el mar de los sargazos de su inanidad. “¿Debe la democracia, por principio, tolerar a aquellos que quieren destruirla?”, se pregunta Raymond Aron. Acabamos de ver en Chile lo que cuesta volver del revés la que parecía nación más estable y próspera de América del Sur. Quince días a hierro y fuego han bastado para poner a Sebastián Piñera de rodillas, dispuesto a pagar el rescate de la nueva Constitución que reclama la izquierda. Lo estamos viendo en nuestra Cataluña. “O independencia o barbarie”, es el nuevo lema de los CDR de Torra y familia. Cortar carreteras, bloquear trenes e incendiar contenedores constituye un “adecuado ejercicio del derecho de manifestación”. Territorio sin ley, país sin Gobierno. No hay sociedad civil, ni intelectuales, ni empresarios. Los BotínPallete y Fainé callan emboscados sin decir ni mu. Y los dueños de las televisiones desde las que diariamente se conspira contra la unidad de España siguen haciendo caja, que es lo suyo. Este es país de cobardes. Y de traidores.”

Ya lo decía yo: “El mal de España se llama España”. No hay más que saber algo de  historia, contemplar la trayectoria torcida de los últimos 200 años. De Napoleón a Fernando VII, de su hija Isabel II a la “Gloriosa” Republica I. De Cánovas y Alfonso XII (un paréntesis) a Primo de Rivera. De éste a la República II, con sus convulsiones de parto de un Frente Popular Comunista. Guerra Civil. Cuarenta años de dictadura. Transición, solemne reconciliación; socavamiento por desidia de sucesivos gobiernos cada vez peores. Convulsión, convulsión, convulsión. 
Algo hay en nuestros genes que nos impide el sosiego, la mesura. Hay un partido que ha estado en el origen de todas las grescas: el PSOE marxista leninista de Pablo Iglesias, de Largo Caballero, el PSOE de Zapatero, el de hoy. Un partido con vocación de... centro, dicen. Como no sea del centro que empieza después del centro verdadero... 
y ahora el abrazo de los perdedores. 

sábado, 16 de noviembre de 2019

El libro de Karina

Diario de un fumador de pipa

2019. Noviembre 16

Después del desayuno, tardío, me voy a echar humo a la terraza. Cuando fumo mi pipa, no hago otra cosa. Me dejo llevar por lo que me inspira el humo ondeante como la vida misma, por su sabor, por su invitación a seguirle, si se pudiera. 
Un descubrimiento. Karina Sainz Borgo. “La hija de la española” no es solo una gran novela, es una novela que informa de una manera dramática la vida en La Venezuela de hoy. ¿Lo que nos espera con el nuevo gobierno social-comunista? Uds dirían que esto es distinto. Que España es Europa. Sin embargo… algo hay. 





Hasta ahora hemos tenido conatos de lo que allí pasa. Pues imaginen esos conatos amplificados, aunque no tanto como allá. 
Formación de policías paralelas en nombre del “pueblo” con permiso para saquear arbitrariamente. Requisamiento de viviendas, recuerden al difunto Chavez: “exprópiese”. Disparos por las calles. Aduanas caprichosas en cada equina. Colas de espera en los hospitales cochambrosos de semanas… en fin, una pesadilla que entre lo nuestro y lo de ellos, amplio trecho de posibilidades. Eso sí, la mayoría dela gente más que delgada, flaca por el hambre. 
Pero el libro no es sólo informativo. Está muy bien escrito, con una prosa vibrante y sin concesiones. Karina se destapa como una escritora de fuste. En “ La hija de la española” hay personajes creíbles, que son los que viven y padecen la pesadilla de la vida. 

viernes, 15 de noviembre de 2019

El Rey, ninguneado

Una faceta del preacuerdo de gobierno no muy destacada por la prensa, al menos no muy comentado, es que no se ha respetado la norma que dicta que debe ser el rey quien haga una ronda previa de consultas y designe al candidato idóneo. No: el rey ha sido enviado a Cuba, en viaje de Estado, mientras aquí se cocía, con una velocidad inaudita, un acuerdo de gobierno sin previa consulta al Jefe del Estado. Todo lo cual levanta susceptibilidades sobre estos hechos, con la sospecha fundada de que estaban ya cocinados antes de las elecciones. Y todo lo cual no tranquiliza a una opinión pública ya inquieta por el signo ultraizquierdista (por qué no llamarlo así, si se llama a Vox ultraderecha) del gobierno. 
Los comentarios de los aledaños del gobierno sobre que si la bolsa cae, mejor, porque es cosa de ricos, sin tener en cuenta todos los pequeños ahorradores que tienen acciones o fondos en acciones, es de una imbecilidad digna del infausto Frente Popular. Así que no es extraño que algunos comentaristas hablen del gobierno del Frente Popular, aquel que en el 36 violentó la ley para hacerse con la mayoría absoluta en las elecciones, y luego fue responsable de los desmanes crecientes que culminaron con el asesinato de Calvo Sotelo por la misma policía del gobierno. 
Así que este ninguneo del rey no puede tomarse, desgraciadamente, más que como una declaración de intenciones de ningunear también la Constitución hasta que no sea más que un papel mojado que haya que reformar con una dirección única, Republicana. 
Estas consideraciones, ¿tendrán algo que ver con el viaje privado de los reyes a Washington, antes de volver a España, o estaba ya previsto? ¿Me estoy precipitando? 
No lo creo. Tenemos que ver ahora cómo Sánchez hila el acuerdo con nacionalistas catalanes y vascos, cuyas intenciones son claras y las han puesto negro sobre blanco. Autodeterminación, Independencia. La pelota está a los pies de Sánchez. Los próximos acontecimientos serán claves para tranquilizarnos o alarmarnos aún más. Alfonso Guerra no se muestra muy optimista:

«¿Nadie (del
) es capaz de comprender que están calcinando la Democracia al atender los requerimientos de un grupo de salteadores de la nación?» (Alfonso Guerra)
🇪🇸