"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

viernes, 22 de septiembre de 2017

Las víctimas propiciatorias del proces

Debe ser un mal despertar de los catalanes españoles ver con qué saña se vuelven contra ellos ahora los grupos dirigidos por los separatistas/comunistas/fascistas, que de todo hay en esa mezcla de odio y superioridad. 
Creo que el espléndido artículo de Albert Boadella - espléndido como melancólico - nos da una pista sobre el sueño ilusorio que han vivido esos españoles que son mayoría en Cataluña, y que sin embargo están acosados por la minoría catalanista. Según Boadella, la clave está en el sentimiento que se les inculcó a ellos, el grupo superior, desde el nacimiento, que ellos pertenecían a una tribu especial, tribu que estaba condenada a vivir con unos seres extraños, venidos de fuera, los castellans, a los que había que tratar con distancia y desprecio. 
Pues bien, los castellans se dejaron imbuir por el síndrome de Estocolmo inevitable en estas circunstancias, y creyeron que podrían integrase en ese mundo de superioridad de los catalans, absorber su lengua, imitarles. Es el mismo procedimiento que llevó a los judíos a integrarse - o intentarlo - en el mundo anglosajón y alemán. Les sirvió para ser gaseados almania y despreciados n l mundo elitista anglosajón. 
Los castellans han creído haberlo conseguido. Por eso están ya aparentemente tranquilos con el proces. 
Por eso se ha notado tan poca resistencia de los castellans a la ley de inmersión lingüística, una de las medidas más protofascistas de la Europa decadente que vivimos. Ahora van a pagar caro su osadía se querer ser catalanes. 

jueves, 21 de septiembre de 2017

El Gobierno siente miedo y recula

Nada más subir la temperatura, el Gobierno se achanta y recula. Rajoy habla de mano tendida, y Guindos hace una oferta de reforma constitucional con ventajas fiscales añadidas en el Financial Times. Un signo de debilidad, de que no van a poder con el problema sin victimas en los disturbios que se preparan. ¿Pero no sabían ya que no iba a ser fácil? arrugarse ahora es de nuevo dejar indefensos a los españoles catalanes, que llevan treinta años soportando ser ciudadanos de menor categoría que los catalanistas. Para eso mejor que se vayan y prueben la amargura de estar solos, fuera de España y de Europa. Si todo esto era una partida de póker, si el Gobierno cede cuando por fin lo estaba haciendo bien, no es más que retrasar unos años el problema de España. En cuanto la Constitución se toque, España se va al carajo. Guindos, el oscuro ministro, más conocido en Europa. 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

El conflicto Madrid-Barcelona ya ha comenzado

No ha tardado mucho lo que anuncié hace un par de días: la detención de 12 altos cargos del Govern ha tomado imprevistamente a la Generalitat. Puigdemont ha llamado a salir a la calle - de momento "pacíficamente" -. El Gobierno de España, por su parte, acumula efectivos de la Guardia Civil y Policia, suspende permisos,  y ha alquilado buques civiles para alojarlos cerca del foco del conflicto. 
De modo que lo que era inevitable ha comenzado. Reitero que si no se hubiera tardado tanto, los costes y lamentos habrían sido menores, pero más vale tarde que nunca. Y es que ya es un clamor en España que el Gobierno actúe, que es sencillamente suicida que un Estado se desintegre y desaparezca por la locura de unos pocos que han engatusado a demasiada gente. Engatusado: engañado cada vez más groseramente, prometiendo que los catalanes no iban a perder, sino ganar, económicamente con la independencia. Aquí, un informe fiable  de una entidad Cataluña, sobre lo que habría que  recortar las pensiones por la independencia. Seguramente la cifras están edulcoradas, pues no tienen en cuenta el nefasto escenario macro económico, sin moneda propia y un un bajón del PIB, pero un recorte de la pensión media del 15,75% no es desdeñable. Sin embargo, el orondo Oriol Junqueras, Consejero de Economía y Hacienda, dice que las pensiones ni sufrirían un ápice. 
Pero esto no es más que un trozo de la montaña de mentiras con la que han embolingado a sus ciudadanos, los cuales, demostrando que la democracia es un artilugio delicado, se la han tragado. Ni Cataluña independiente permanecerá en la UE, ni por supuesto, en España, por lo que ésta no pagaría las pensiones de los pensionistas catalanes. Ese cuento chino que los que conservarían la nacionalidad española recibirían su pensión de Madrid, uff, menuda trola. 
El Gobierno no puede hacer otra cosa. Y si no me equivoco, esto va a despertar a los demás españoles y hacerles ver que es un problema muy serio. Lo que ciertamente, si lo remata bien, le pondrá la mayoría absoluta en bandeja. Queda mucho por lidiar, pero la primera impresión es que el Gobierno ha cogido por sorpresa a los sediciosos por la contundencia inesperada. Esperemos que esa contundencia sea elástica, que tenga todo el recorrido necesario, porque es la mejor manera de sofocar la sedición con el menor número de victimas

martes, 19 de septiembre de 2017

España, sin Cataluña, un estado fallido

Preferiría hablar de economía, pero qué sentido tiene cuando España está a punto de desaparecer. Esta tarde, en el Congreso, ha pasado una cosa gravísima: el PSOE, el antaño gran partido de la izquierda, ha preferido alinearse con Podemos (comunistas) y separatistas para evitar dar su apoyo a que el Gobierno use el artículo 155 de la Constitución, seguramente el medio más eficaz contra la rebelión de Cataluña. 
Así, el PP, Partido de gobierno, y C's, promotor de la moción, se quedan solos ante el reto catalanista, gracias a la desafección del PSOE, que prefiere poner en riesgo el Estado con tal de debilitar al gobierno. Posiblemente esté coqueteando con una moción de censura pactada con la extrema izquierda de Posemos y los separatistas de toda España. La frivolidad de este partido es apoteósica. 
El riesgo de Cataluña es sencillamente que España sea un estado fallido. Desde luego, el régimen nacido con brillantez en 1978, tan laureado en el mundo, desaparecería, porque, como dice mi amigo Agustín Rosety, "muerto el sujeto Constituyente, muerta la Constitución". Y muerta ésta, habría que empezar de cero, empezando por la cuestión de la forma de estado, monarquia o república, tema sobre el que los partidos de izquierda se lanzarían con gran fruición. También es altamente probable que esta línea sería potenciada por la fuerza centrífuga de otras regiones, que se declararían independientes con mayor facilidad. Si alguien cree que esto transcurriría pacíficamente, es un ingenuo o no quiere ver de frente las cosas. 
Eso sería un golpe del que no nos levantaríamos fácilmente, y también sería un golpe para el proyecto europeo, como es fácilmente entendible. Pero tanto uno como otro, España y Europa, han de reconocer que no han sabido calibrar la gravedad del asunto; deberían haber puesto más énfasis en evitar llegar a donde hemos llegado. 
Soy incapaz de hacer escenarios alternativos sobre este futuro. Sólo puedo decir, como dije en mi anterior artículo, que cuanto más se retarde y más débil sea el Gobierno en su plan de acción, más violencia habrá. No creo que sea una exageración. 
Hasta ahora los mercados han desdeñado este escenario, lo han dado como improbable, y ojalá tengan razón. Pero los mercados se equivocan, tanto más cuanto más grave sea el riesgo en cuestión. Sobre todo en estos riesgos en que es un error manejarlos con una asignación de probabilidad, porque es pura incertidumbre. Pero no es fácil ver que cualquier sesgo hacia un escenario así rompería las compuertas de la metodología usual en los mercados, y los modelos más usados serían inútiles. 
En cualquier caso, la apuesta del gobierno es, o ser débil con la esperanza de un conciliación de última hora difícil de imaginar, o equivocarse en ser demasiado fuerte para evitar males mayores. Los males mayores son los que he sugerido arriba. Debería pensar en evitar a cualquier precio pasar a la historia como el Gobierno que, a semejanza del último Gobierno visigodo, eligió la debilidad y dejó a lo que era ya una nación en manos de los invasores. Como decía Blas de Lezo, tan citado últimamente, lo malo no es la fuerza del enemigo, sino la falta de convicción propia. Un camino irreversible y fatal. 

lunes, 18 de septiembre de 2017

Cataluña. Habrá conflicto

Pase lo que pase con el referéndum, habrá un conflicto serio del Estado con Cataluña. El Gobierno ha tardado demasiado tiempo en poner en marcha la intervención del gobierno catalán, cuando el tren de la insumisión ya ha cogido velocidad de vértigo, y faltan apenas diez días para la fecha del referéndum. 
Durante estos diez días vamos a asistir a escaramuzas más o menos versallescas de uno y otro, lances administrativos, etc, que lo único que van a lograr es que el referéndum, si Rajoy permite que se celebre, será espurio y de resultado ambiguo. Esto será suficiente para los secesionistas para declarar en vigor la ley de transitoriedad, es decir, declarar el día 2 de octubre la independencia. Será un declaración sucia, de escasa ejecución práctica, pero que dará el pistoletazo de salida a la dictadura de la nueva legislación sobre los tibios y la población unionista, mientras el gobierno se preguntará si tiene que ir a proteger los derechos de esa población que es, no lo olvidemos, la mayoritaria. 
Por supuesto que el Gobierno tiene que ir a proteger los derechos de todos los españoles, si no no sería gobierno representativo. Es más, es que tenía que haber ido mucho antes de que este tren se pusiera en marcha. Tarde y mal, sin embargo ha de ejercer su obligación de suspender el autogobierno declarado en rebeldía en nombre de la ley y la Constitución, que declara la igualdad de todos los españoles ante la ley. Tan sólo en nombre de esta idea podría haber intervenido el autogobierno y haberlo sustituido por un interventor general. Hace años que esos derechos están conculcados en diversos aspectos de la vida ciudadana, como la inmersión lingüística, que tendría que haber sido suspendida de raíz. 
Así que es imposible que no haya conflicto, violencia, organización de grupos de resistencia a diversos niveles, acoso a los ciudadanos que hasta ahora vivían su vida al margen de la política... es difícil ser "mesurado y proporcional" como dice el Gobierno que va a ser. El plus de violencia y terror que vamos a vivir se lo hemos de cargar a la espalda de los sucesivos gobiernos que han permitido el desarrollo de esta fuerza, por debilidad y error de pensar que con paños calientes se conformarían. No hay más que ver la declaración del presidente de la patronal los empresarios españoles, de la CEOE, Joan Rossell, diciendo que "el estado de Cataluña ante España es de sumisión". Primero y ante todo, ¿por que este sujeto no es cesado fulminantemente por sus compañeros empresarios o por el Gobierno? 
Tendremos una resistencia frente a la intervención más o menos decidida de Rajoy, persona que hasta ahora no ha demostrado tener la valentía suficiente para ejercer su cargo en situaciones difíciles. No se puede descartar, Dios no lo quiera, la formación de una ETA Catalana, que ya la hubo, por cierto. 
No habrá paz rápida y fácil. Han llegado demasiado lejos y hay demasiados grupos, como la CUP, dispuestos a romperlo todo. Todos tendrán que radicalizarse, moderados o no, si no quieren ser fagocitados por los violentos. El nacimiento frustrado de la República de Cataluña no será un aurora primaveral. 

ADENDA
Mis afirmaciones anteriores no son gratuitas. Se basan en dos hipótesis realistas. 
La primera es que el día 2-O, los separatistas no reconocerán ningún fracaso, por lo que implementarán la ley de transitoriedad y declararan la independencia. Independencia de corto alcance, creo, porque se eoncontraran todas las puertas internacionales cerradas. Y no veo a la UE transigiendo con los Tratados, que expulsan automáticamente a una CAT independiente. 
La segunda es que el Gobierno intervendrá antes o después del 1-O. Lo hará, porque si no lo hace, paseara a la historiara como un gobierno que ha consentido la destrucción de estado. Éste será destruido porque, muerto el sujeto constituido, España, muerta la Constitución. Habría que empezar de cero y en condiciones penosas. La monarquía no tendría sentido. Esto sería un choque para Europa mayor que el Brexit. El desorden sería apoteósico. 
Por eso creo que hay demasiados condiciones de peso como para pensar que Cataluña puede conseguir la independencia. Pero eso no quita que la frustración creada desatará la violencia. 

sábado, 16 de septiembre de 2017

Una montaña de mentiras

En un artículo de Antonio Elorza  se destapa sin tapujos la montaña de mentiras que los independentistas se han ido contando a sí mismos, montaña sobre la cual se yerguen, pero que puede derrumbarse en cualquier momento. La muestra es la carta que han enviado cuatro dirigentes catalanes al Gobierno,  pidiéndoles negociar el referéndum sobre esa montaña de mentiras. Dice Antonio Elorza, 

En uno de los monumentos más singulares de la Antigüedad, el bajorrelieve de Behistún, el rey Darío explica las razones de la derrota de quienes se habían rebelado contra él: eran "reyes mentirosos" y "quien sea rey debe precaverse de la mentira". Darío da cuenta puntual de esos enfrentamientos, como prueba de su verdad y del espíritu de justicia.

Al leer la carta de los cuatro dirigentes catalanes, cabe apreciar que en la actualidad los papeles se han invertido. En una sociedad dominada por los medios y la imagen, quienes hablan son "los reyes mentirosos", para justificar su rebelión, en tanto que el Gobierno les deja el terreno libre y confía solo en sus recursos técnicos para sostener el Estado de derecho. No se cuida siquiera de destacar la mentira de los rebeldes.

La mentira de fondo es incuestionable: según el relato de Puigdemont y los suyos no dejaron de proponer desde el principio un diálogo rechazado por Rajoy. Solo que tras la entrevista Rajoy-Mas de septiembre de 2012, donde fue rechazado el concierto bis, la Generalitat emprendió por su cuenta el camino de la independencia, de manera que hasta hoy el único contenido del "diálogo" hubiese sido aprobar el referéndum. En un atraco político mal puede dialogarse con quien ya ha sacado el revólver. Nunca hubo una oferta catalanista de plantear la cuestión partiendo de cero. Menos dentro del marco constitucional.

Mentiras sobre mentiras. El TC recortó, no "tumbó" el Estatut, y por ello no pudo romperse el "pacto constitucional de 1978", falsa interpretación pro domo del proceso constituyente. Si se limitó la libertad de expresión, fue desde una Generalitat que controla los medios en régimen de monopolio contra cualquier opinión disidente. No se impiden actos políticos, véase Tarragona. Si hubo querellas contra el Govern y la Mesa del Parlament, fue por haber impuesto sus decisiones independentistas, anticonstitucionales, con absoluto desprecio de las más elementales reglas de la democracia representativa.

Ahora ofrecen un "referéndum pactado". En su ejercicio de propaganda mendaz de cara al exterior, los cuatro dirigentes olvidan un pequeño detalle: el referéndum o plebiscito "de autodeterminación" -por fin salió la liebre del sombrero- ya lo han convocado ellos, e incluso está aprobada una mini-Constitución. Lo están viviendo en régimen de placer solitario. Ofrecer ahora " un diálogo abierto y sin condiciones " es un sarcasmo.

Posiblemente eficaz: los grandes intereses capitalistas -y ahí está el Financial Times- quieren que esto se resuelve como sea. El discurso de Puigdemont lleva dentro la amenaza; el de Rajoy solo es silencio. Ganan los mentirosos.

Estas mentiras son moneda corriente en Cataluña, las llevan sembrado toda la vida, y hubo un momento en el pasado que los demás españoles las creíamos. Creíamos que los catalanes eran más. Más modernos, más civilizados, más europeos, cultos, en fin, todo más. 
En mi paso por la universidad muchos de nosotros veían lógico que se indepedendizaran, esos seres tan superiores. 
Claro, nos habían ocultado su pequeña historia ridícula antes de y durante la República y la Guerra Civil, una historia nada gloriosa, todo lo contrario. Tuvimos que esperar al presente para contemplarlos en su verdadera esencia. 
Decía Josep Pla, un verdadero pero desengañado catalanista, que el no confiaba en los catalanes para gobernarse, y que el catalán era una lengua hablada, como el español, pero a diferencia de éste no tenía una literatura, una historia literaria: una lengua se hace no sólo hablando sino escribiendo literatura. Supongo que después de treinta años de gobierno autonómico, eso se habrá corregido un poco, sobre todo con la inmersión lingüística. 
En todo caso, la Carta de Puigdemont & al al Gobierno (¡y al Rey!) es una chorizada de la cantidad de mentiras que contiene, como demuestra Elorza. Mentiras que llevan acumulándose décadas y que ellos mismos se creen porque las necesitan para tener un suelo sobre el que edificar. 
  Ahora los vemos en su dimensión real, lo que debería hacerles pensar si no era mejor seguir siendo españolas admirados que seres como los demás en su cruda realidad. 

viernes, 15 de septiembre de 2017

JR Rallo toma el rábano por las hojas

En un artículo de Juan Ramón Rallo  vemos por qué la utopía libertaria es un camelo desde sus fundamentos. Dice Rallo en ese artículo, 

En artículos anteriores he explicitado mi defensa del derecho de secesión individual como una manifestación fundamental de la libertad de asociación (y de desasociación) que posee toda persona. Lo anterior no significa que uno pueda ejercer unilateralmente, y al margen del contexto institucional vigente, ese derecho de secesión: significa que el marco jurídico debe modificarse —sin dilación y con las pertinentes garantías para todas las partes implicadas— para habilitar un procedimiento reglado que permita ejercer ese derecho de separación. 

Por consiguiente, uno puede oponerse razonablemente al 'procés', por cuanto este no se desarrolla conforme al marco jurídico actual, y al mismo tiempo puede reclamar la modificación de ese marco jurídico para que deje de cercenar el derecho de separación política (del mismo modo, uno podría oponerse al fraude fiscal y, al mismo tiempo, reclamar que se deje de expoliar tributariamente a los ciudadanos).

Exquisito postureo sólo realizable en la mesa del soñador, que pergeña páginas utópicas, cuando esta creyendo, esto es lo malo, que son realizables.
El libertario toma el rábano por las hojas, y habla de derechos de autodeterminación que no tienen en cuenta el agravio comparativo, los derechos pisoteados, de los demás sujetos de la sociedad a los que se agravia si cada uno de nosotros tuviéramos la capacidad de autodeterminarnos del estado y no cumplir leyes como el servicio militar - y cito este caso porque es un tema muy querido a los oídos de los libertarios, para quienes tal servicio es un atentado a los derechos individuales de un estado que sobrepasa el ámbito de sus competencias. 
Creo que es patente y más que patente la utopía que late en esta postura que fue aportada por Rothbard al liberalismo utópico, diseñando una sociedad en la que lo único que rige es la propiedad privada, el derecho a las armas para defenderla, y la liberación de los padres de cuidar de sus hijos, que son propiedad suya y por tanto tiene el perfecto derecho de no alimentarlos ni educarlos, en cambio si transferir su propiedad a quien le interese. 
¿Cuanto más utópico es esto trasladado a un supuesto derecho de autodeterminación de un territorio como es Cataluña de unas leyes consensuadas por la mayoría? Sí, como propone Rallo, tuviéramos que estar constantemente cambiando el ordenamiento para que cupiera tal aberración, no existiría ni la nación, si el estado de derecho, ni la seguridad suficiente sobre el estado de las cosas y el suelo diario que pisamos. 
Es una dislocación del concepto de naturaleza humana sospechosamente próxima a la de Rousseau, una naturaleza buena y pastueña que siempre va a reaccionar bien a la falta de entramado social firme incorporado en unas leyes estables, una necesidad para cualquier cabeza sensata.
Pero la sensatez no es lo que caracteriza a estos libertarios de salón, que dibujan filigranas irrealizables y reciben parabienes por sus locuras, mientras la realidad se desintegra. 
Otros libertarios conceden la necesidad de un mínimo estado, con las funciones de guardar la seguridad, interna, la seguridad externa, y la libertad individual de sus ciudadanos. Es intuitivo que ya sólo esas funciones - dejemos de lado sin son insuficientes - exigen unas instituciones firmes que no pueden ser sujeto del capricho del derecho de autodeterminación de individuos, y menos de grupos o territorios. 
Por lo tanto, en cuanto se asume la necesidad de una autoridad con unas mínimas funciones que afectan a todos los miembros de una sociedad, por activa o por pasiva, se ha de renunciar a la utopía. 

jueves, 14 de septiembre de 2017

Expectativas (ir)racionales

En RWER, unas declaraciones de Edmund Phelps, premio Nobel de Economía, que fue junto a Friedman el descubridor de la importancia de las expectativas sobre la economista momia real. En ellas discute que los modelos matemáticas sigan basándose en las Expectativas Racionales (ER), por la única razón de que son más fáciles de encajar en las funciones de un modelo matemático. Los economistas economistas de las ER dicen que gracias a esta hipótesis se pueden hacer formulaciones precisas sobre el comportamiento económico macro. Precisas, es posible, ¿pero relevantes? Pregunta Larry Sills.
Se suele pensar que sólo los economistas heterodoxos, desde fuera de la corriente principal, son críticos con las expectativas racionales, pero estas declaraciones de Phelps demuestran que no es así. 
A continuación traslado las declaraciones de Phelps, traducidas por Google:

Pregunta: En un nuevo volumen con Roman Frydman, "Rethinking Expectations: The Way Forward for Macroeconomics", usted dice que la gran mayoría de los modelos macroeconómicos de las últimas cuatro décadas traicionaron su enfoque   "microfundacional". ¿Puede explicar lo que es y cómo se diferencia del enfoque que fue ampliamente aceptado por la profesión? 

Respuesta: En el marco basado en las expectativas que planteé hacia 1968, no pretendíamos tener una comprensión correcta y completa de cómo las empresas o los empleados formaron expectativas sobre los precios o los salarios en otros lugares. Nos volvimos a lo que pensábamos que era una hipótesis plausible y conveniente. Por ejemplo, si los precios de los competidores de una empresa fueron reportados a ser más altos que en el pasado, se podría suponer que la compañía espera que sus precios sean más altos esta vez, también, pero no tanto. Esto se llama "expectativas adaptativas": adaptas tus expectativas a nuevas observaciones, pero no desechas el pasado. Si la inflación subió el mes pasado, se podría suponer que la inflación volverá a ser alta pero no tan alta. P: Entonces, ¿cómo se transformaron las expectativas adaptativas en expectativas racionales? R: Los "científicos" de Chicago y del MIT vinieron a decir, tenemos una teoría bien establecida de cómo funcionan los precios y los salarios. Antes, utilizamos una regla general para explicar o predecir las expectativas: una regla de este tipo es tomada del aire. Dijeron, seamos científicos. En su opinión, la forma científica es suponer que los formadores de precios y salarios forman sus expectativas con cada comprensión de los mercados como el economista experto que busca modelar o predecir su comportamiento. El enfoque de expectativas racionales es suponer que las personas en el mercado forman sus expectativas de la misma manera que el economista que estudia su comportamiento forma sus expectativas: sobre la base de su modelo teórico. 
 
P: ¿Y cuál es la consecuencia de este golpe? 

 R: Fanatismo por una cosa. Se supone que no se debe preguntar qué hacer si un economista tiene un modelo de mercado y otro economista un modelo diferente. La gente en el mercado no puede seguir a los dos economistas al mismo tiempo. Uno, si no ambos, de los economistas, debe estar equivocado. Otra cosa: es una característica importante de las economías capitalistas que permiten la especulación por parte de personas que tienen opiniones idiosincrásicas y una característica importante de una economía capitalista moderna que los innovadores conciben sus nuevos productos y métodos con poco conocimiento de si las cosas nuevas serán adoptadas innovaciones. Los especuladores y los innovadores tienen que rodar sus propias expectativas. No pueden llamar al profesor local para aprender cómo hacerlo. Los profesores deberían estar llamando a los especuladores y aspirantes a innovadores. En resumen, las expectativas son variables causales en el sentido de que son las causas. No son efectos a ser explicados en términos de algunas causas inventadas. 

 P: Así que en lugar de vivir con variabilidad, ¡escribe una fórmula en piedra! 

 R: Lo que llevó a expectativas racionales fue el miedo a la incertidumbre y, peor aún, la falta de comprensión de cómo funcionan las economías modernas. Los expectationists racionales querían embotellar todo eso y reemplazarlo con modelos deterministas de precios, salarios, incluso los precios de las acciones, por lo que la matemática se veía como la matemática en la ciencia del cohete. El curso del cohete puede ser modelado mientras que el curso de una economía moderna viva no puede ser modelado a tal extremo. Produce una fórmula de expectativas que parece científica, porque tiene toda nuestra comprensión incompleta y no totalmente correcta de cómo funcionan las economías dentro de ella, pero no puede tener la comprensión incorrecta e incompleta de las economías que tienen los especuladores y aspirantes a innovadores. 
 
P: Una de las cuestiones que tengo con las expectativas racionales es la suposición de que tenemos información perfecta, de que no hay costo en la adquisición de esa información. Sin embargo, la profesión de economía, incluyendo a los responsables de la política de la Reserva Federal, parece haber sido secuestrada por Robert Lucas. 

 R: Tienes razón: la gente está muy desinformada, lo cual está muy lejos de lo que suponen las expectativas racionales. ¿Por qué están mal informados? Creo que no prestan mucha atención a la vasta información que hay por ahí porque no saben qué hacer qué hacer con ella si la tuvieran. La falacia fundamental en la que se basan los modelos de expectativas racionales es que cada uno sabe cómo procesar la información que recibe de acuerdo con la única teoría correcta del mundo. El problema es que no tenemos un modelo "correcto" que pueda ser certificado como tal por la Academia Nacional de Ciencias. Y mientras operemos en una economía moderna, nunca puede haber tal modelo.

martes, 12 de septiembre de 2017

La partera de la historia ...

... es la guerra, decía Karl Marx. ¿Estamos ante momentos históricos, épicos? Depende. Depende de si los independentistas consiguen lo que tienen a su alcance. Dios te libre de vivir momentos históricos. En todo caso, son momentos en que sólo pueden ganar La Paz y la Democracia frente a la Revolución si aquellas utilizan todos los recursos que tienen para impedir que que venza ésta. Recursos contundentes  - no papelitos rellenos de sentencias un nadie ejecuta -, aunque ampliamente justificados por las leyes democráticas.
La independencia de Cataluña sería una revolución porque el Estado español, fundado en 1978, se quedaría desnudo. Quedaría como el reloj de Salvador Dalí, derretido, y habría que empezar de nuevo, literalmente. No es que España perdería un territorio; es que lo perdería todo, el territorio pero también el Estado - su propia identidad - que habría que refundar, con las fuerzas disponibles, entre las que están los comunistas de Podemos. Como buenos comunistas, encantados de partir de cero y con las demás fuerzas desmoralizadas, desarticuladas. No hay solución de continuidad automática: muerto el sujeto Constituyente, muerta la Constitución. 



Por eso me extraña no sólo que el Gobierno no haya sido más contundente y no haya jugado la carta del 155 (articulo de la Constitución que permite intervenir una autonomía si cruza determinadas líneas rojas); me extraña más aún que la endeble Europa, en unión con el gobierno, no haya hecho más gestos de apoyo a éste, o no haya presionado a éste para que actuara. Por ejemplo, anunciando que Le respaldaría en caso de sacar el artículo 155. No vale con decir que es una cuestión interna de un estado miembro, porque no lo es. 
Porque Cataluña se va a convertir en un problema mayor para Europa, un problema seguramente más grave que el Brexit, que además está a la vuelta de la esquina, con su revolución amenazante. 
Europa dice que quiere ser un estado - o tan eficiente como uno -  pero todavía no pone los medios para ello. No nos conviene a nadie a esperar que sucedan los hechos y actuar entonces, porque los hechos van a ser irreversibles a partir de ya. 
A partir de ya vamos a asistir a hechos inusitados. Ejemplo: el BCE se va a encontrar con una banca catalana, demandante de fondos, a la que en teoría no podrá servir. ¿Qué hará? Deberá recibir órdenes del Consejo de Europa, ¿habrá que esperar a que se convoque y se reúna? Porque Cataluña querrá seguir en el euro, al menos hasta que consiga emitir una moneda mínimamente fiable, cuando debería ser expulsada desde la declaración de independencia (que ya está formulada en la ley de Transitoriedad). 
Otro ejemplo: qué pasará con la deuda de Cataluña? La deuda de Cataluña está denominada en euros, pero lo más seguro es que la prima de riesgo suba como el corcho de una botella de champán, a menos que Madrid no la asuma... ¿pero no sería eso una debilidad irresponsable, una más, de Madrid? 
No es más que ejemplos de la improvisación con la que se han esperado acontecimientos. Los acontecimientos ya están pasando, y estamos a punto de encontrarnos com situaciones como las anteriormente descritas.
Porque la victoria de la revolución y el desorden es fruto directo de la debilidad con la que se le hace frente. Y España tiene una larga trayectoria de rendición ante las fuerzas oscuras. Como dice FJL

¿Hay solución política a esta descomposición? Por supuesto, pero exige luchar contra este consenso de agua tibia en que se ahoga la nación. Hay un precedente de rendición ante el enemigo exterior de España, que es el 2 de mayo de 1808. La Corona, la Nobleza, la Iglesia y el Ejército no querían luchar contra un poder invasor y, por eso mismo vulnerable, pero que se reputaba invencible: el ejército de Napoleón. Fue el pueblo de Madrid, y con él el de España entera, incluida por supuesto Cataluña, el que se rebeló contra la humillación de verse tratados como siervos por los soldados extranjeros. Su resistencia heroica, por no decir suicida, y las fechorías de la Grande Armée acabaron arrastrando al Ejército, la Iglesia y parte de las clases dirigentes a una lucha que no habían querido entablar.

Pero el Gobierno de hoy no quiere responsabilidades, quiere que su estrella le solucione los problemas, y su estrella lleva directamente a estrellarse por inanición. Mariano Rajoy, Soraya Sáez, el PP, están ya en las páginas de historia al lado de los que el dos de mayo se quitaron de en medio, yendo como corderos a Bayona a entregarse a Napoleón. Por lo menos este era quien era, no un Puigdemont en manos de la CUP. 
Preparémonos para vivir emociones fuertes. Lo malo no es perder un territorio. Ya es malo perderlo. Pero mucho peor es perder la razón de ser. 
Y para Europa, no hay cosa peor que un estado miembro pierda su razón de ser. Porque Europa está a medidas de consolidarse, en un camino que ya va siendo largo, por lo que se asienta en los estados que la componen. 

lunes, 11 de septiembre de 2017

Un modelo alternativo para el momento actual

En Ricardo Caballero y Alp Simsek, tenemos un modelo que nos explica la situación delicada, pero aparentemente buena, que vivimos hoy: bajos tipos de interés, alto volumen de especulación, pero escaso efecto riqueza en el consumidor y en el inversor real. Esto da lugar a un mundo "bipolar", en el sentido que las cosas pueden seguir así si no aparece un riesgo escénico inesperado, como un nuevo escenario geopolítico, que trastoque el apetito especulativo y provoque grandes convulsiones de los mercados. Los bajos tipos de interés dificultan la acción de los bancos centrales para que ayuden a reparar los daños. 

El análisis macroeconómico convencional pone su énfasis en el producto (potencial) generado por la capacidad productiva, y en el optimismo de los consumidores y las empresas que crea la demanda para este producto. Si esta última es insuficiente, surge una brecha de producción recesiva, que puede ser parcialmente compensada por las políticas monetarias y fiscales. La capacidad productiva existente (y en expansión) no sólo genera producción sino también riesgos, los cuales requieren demandas correspondientes. Si la demanda de riesgo es insuficiente, salen brechas de producto y riesgo. Estas brechas se alimentan entre sí y tienen el potencial de causar contracciones profundas. Para ver estas interacciones y el papel de la política monetaria en este entorno expandido, imagine una situación en la que la incertidumbre macroeconómica aumenta. La primera reacción ante tal choque es la reducción del deseo de los agentes económicos de sostener el riesgo producido por la capacidad productiva, incorporado en los activos financieros generados para financiar esa capacidad. En este contexto, la política monetaria funciona reduciendo el costo de oportunidad de las inversiones riesgosas. Al reducir las tasas de interés seguras, el banco central eleva la prima de riesgo de la renta variable y, por tanto, compensa a los agentes económicos por la mayor incertidumbre que perciben al mantener activos riesgosos. Es decir, la política monetaria cierra la brecha de riesgo, y al hacerlo impide la apertura de una brecha de producto.

La acción de los Bancos Centales puede verse constreñida,

¿Pero qué pasa si las tasas de interés no pueden ajustarse lo suficiente para compensar totalmente el aumento de la volatilidad incrementada? En las economías desarrolladas, es probable que esto suceda debido a la proximidad al límite inferior cero (o al límite inferior efectivo por debajo del cual podría haber un impacto negativo sobre el sistema financiero), mientras que en las economías de mercados emergentes es más probable que la restricción surgen de preocupaciones con fuertes depreciaciones o picos inflacionarios. Luego se crea una brecha de riesgo y disminuye los precios (arriesgados) de los activos, lo que reduce el consumo a través de un efecto de riqueza e inversión a través de un canal de valoración estándar (marginal-Q). Esto provoca una brecha del producto, que reduce los beneficios y los precios de los activos, y aumenta aún más la brecha de riesgo.

Estamos, por lo tanto, ante una economía mundial "bipolar",

En resumen, la economía mundial es actualmente "bipolar", en el sentido de que existe una distancia muy corta (en el espacio de volatilidad) entre el entorno actual (buen momento, baja volatilidad, alta especulación) y una recesión global inducida por un riesgo punto de percepción.

Los análisis al uso se basan en los modelos convencionales, en los que la productividad (oferta) y una demanda suficiente para cerrar el output gap bastan para equilibrar el PIB. Pero si el efecto riqueza al consumo y la inversión es insuficiente, y los tipos de interés son bajos para que los BC sean eficientes, un riesgo geopolítico puede desencadenar un tornado. Nótese que la bipolaridad ofrece dos escenarios totalmente contrarios, de continuidad en el Second Best en el que estamos, o un escenario como el de 2008. Sin embargo lo usual es hablar como si la segunda posibilidad no existiera. 
A fe que no nos faltan riesgos geopolíticos políticos, en constante amenaza, hasta el momento desdeñados por los mercados, o valorados en mi opinión con ligereza. Hace unas semanas a decía que la amenaza de Corea del Norte me parecía el mayor riesgo para los mercados. Hoy, pese a su desdeñable signo en éstos, creo que Cataluña, independientemente del corto plazo, es un riesgo abierto que no se cerrará fácilmente y que para la UE puede ser un reto demasiado indigesto para asimilarlo. 
Veremos.