"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

sábado, 21 de enero de 2017

Lucas versus Trump. Historia de las ideas económicas en un Twitter

A propósito de las intenciones de Trump de protección contra las importaciones, una vieja frase de Robert Lucas: 

Lucas : In economic policy, the frontier never changes. The issue is always mercantilism and government intervention vs. laissez faire and free market.

Si amigos. A eso se viene a reducir la historia de las ideas económicas. 

viernes, 20 de enero de 2017

Inquietante discurso de Trump

  • Donald Trump ha inaugurado su mandato con un discurso (que pueden leer íntegro aquí) del que se vislumbran cosas inquietantes. Hay que destacar sus promesas de más proteccionismo contra las importaciones, mayor dureza contra la inmigración, y grandes dosis de populismo. Para populismo, el de Donald. Nada que ver con nuestros populistas, simples comunistas zarrapastrosos que nos quieren convertir en un soviet tercer mundista (oigan a Rita Maestre, portavoz del Ayuntamiento de Madrid, diciendo que "hay que feminizar la administración" (sic)). Populismo fetén, el de Trump. Con todos sus defectos, yo lo prefiero, aunque algunos perfiles son francamente amenazantes para el resto del mundo.El plan de Trump es utópico. Devolver a los americanos-víctimas de la globalización lo que ésta les ha quitado. Como ya dije aquí, imposible. Eso se perdió para siempre. Las industrias que perecieron por culpa de la globalización no se recuperarán jamás, y menos con tarifas a la importación. Por otro lado, EEUU es el rey de la nueva tecnología, a la que Trump no ha mencionado siquiera en su discurso. Parece que para él esto es anecdótico. No es de extrañar, si escuchamos a Coppola su opinión sobre lo dos hombres clave en el diseño del plan:


    Trump's trade agenda was set out in Peter Navarro & Wilbur Ross's paper (pdf) of September 2016. Peter Navarro's most famous work is the documentary "Death By China" which essentially blames China for all America's woes. Wilbur Ross is a businessman who made a fortune from buying up and restructuring manufacturing businesses, some of them protected by George Bush's trade tariffs. Both of them are unashamedly protectionist, labelling countries running large trade surpluses as "cheaters" and "manipulators" and demanding that the rules of international trade be changed to benefit America at their expense. Both of them have been appointed to top trade jobs by Donald Trump. 

    Mmmm... dos sujetos que parecen mirar al pasado... Pero intentar recuperar una industria periclitada poniendo en peligro la potencia única de las empresas que gobiernan el mundo de la tecnología, es suicida. Porque es obvio que si se excede en su proteccionismo sobre las manufacturas de otros países, habrá "Retaliations", y están recaerán sobre las industrias punteras americanas. Las mismas consecuencias o similares tendrá intentar que vuelvan a repatriarse empresas nacionales transplantadas a otros países, por el poco amable sistema del palo (castigo fiscal) y la zanahoria (recompensa fiscal), según se avengan o no a volver a reinstalarse en el suelo patrio. Todo esto suena muy inquietante para el resto del mundo. Como hay otros focos de anti globalización en marcha (la pelea de Brexit versus UE), el resultado puede ser traumático para según y quién le caiga la pedrea. Pero es inevitable pensar que el PIB mundial se encogerá, ineludiblemente. Menos PIB, más paro mundial. Otra de las promesas estrella de Trump me convence más: gastar dinero público en rehabilitar las empobrecidas y abandonadas infraestructuras. Es curioso que ahora los republicanos salgan con esto, cuando se han negado en redondo durante el mandato de Obama, pero como ven, las cosas de la política son igual de cínicas en todas partes. ¿Que puede dar de sí la combinación de más déficit público, más impuestos sobre importaciones, una rebaja impositiva a las empresas...? En mi opinión, todo esto junto ha de traer un aumento de la demanda interna, lo que aumentará la demanda de importaciones (Lo normal es que el aumento de la demanda prevalezca sobre la subida de impuestos a las importaciones), que sin embargo soportarán más impuestos: esto tendría que aumentar la inflación, por el mayor coste interno de las importaciones que se trasladaría a precios internos. Aquí entraría cuál será la reacción de la FED, según esta presión inflacionista rebase ciertos límites, pero con reacción de la FED o no, los tipos de interés aumentarán. Habría que ver cómo afecta a la deuda pública la suma neta de rebajas impositivas y aumento de la inversión pública, a coste de interés mayor, pero tarde o temprano saltaran las alarmas. Lo que pasa es que los Republicanos controlan ambas cámaras, por lo que habrá más tolerancia a la deuda. En suma, Trump promete dos cosas incompatibles, que es aumentar la demanda y reducir el déficit exterior, complicado con un plan agresivo de protección contra determinados países, que replicarán también con proteccionismo. Un sudoku complejo con sus derivaciones en el tiempo nada fáciles de predecir. Habrá un impulso inicial a la economía mundial, que luego puede verse desinflado a medida que se caliente la guerra comercial. ¿Hasta dónde llegará esta amenaza? Hay que decir que Trump no tiene razón, pero tiene razones en señalar con el dedo a los chinos (y otros países de la zona), cuya política comercial ha sido de piratería. Los chinos deben rectificar su esquema económico ahora que es una potencia mundial. Pero Trump no debería iniciar el sólo una guerra contra todos. Debería saber quiénes son sus aliados, y hasta ahora cuenta con un Reino Unido a punto de romper con la UE y parece ser que Rusia. Amenazar antes de tiempo no es aconsejable, y es lo que ha hecho hasta ahora. Su discurso de hoy no le desmiente. Amenazador, retador, y populista. Y, desgraciadamente, potenciador de otros populismo en el mundo.

jueves, 19 de enero de 2017

Norte, Sur, escándalo

De mi amigo Marcus Nunes, este gráfico sobre la diferencia del impacto del euro en la Europa del Norte y la del Sur del euro. En él se compara la evolución del PIB nominal de cada zona (Norte, Sur) respecto a su línea tendencias a largo plazo según la evolución histórica. No hay palabras. Bueno, siempre habrá algún mentecato que se empeñará en asumir que la culpa es suya, o sea nuestra...


 




El paradigma es que no hay paradigma

Empieza Trump su mandato en un mundo dislocado, en el que los gobiernos mundiales - los que pesan en el mundo - se dan la espalda, y los oponentes internos que pretenden quitarles el sillón anuncian que quieren un nuevo paradigma que no tiene una sola cara, ni una sola forma: lo primero que piden es más nacionalismo y menos cosmopolitismo. Trump no ha venido precisamente a frenar estas nuevas fuerzas. Todo lo contrario.
Ante el fracaso de la globalización - que en realidad es el fracaso obligado por culpa de los tramposos como China - se ha erigido el malestar de las clases que vivían de un esquema vital con una visión presente y futura: mis hijos podrán vivir mejor que yo. Si yo soy tornero fresador, tendré una pensión y mi hijo podrá ser ingeniero. 
Todo eso ha saltado por los aires, naturalmente en la crisis, pero ya venía cociéndose de antes, como expliqué aquí, en "Juicio a la globalización". La globalización ha permitido jugadores que han jugado sucio, y no había un árbitro para sancionarlos y expulsarlos. Concretamente, China manipuló durante décadas su tipo de cambio, que fue lo que le permitió arrasar los mercados e invadirlos de sus productos. Esa manipulación - aparte de arruinar la vida de las clases medias trabajadoras de los países desarrollados - le permitió acumular gran cantidad de reservas internacionales, en dólares sobre todo, y ese ahorro exorbitante fue el primer eslabón de la burbuja mundial que estalló en 2008 (como explico en el post "Cuatro narraciones de la crisis"), con la ayuda de un sistema financiero occidental descontrolado y frenético. 
No es extraño que estemos en pleno desconcierto. El desconcierto de Europa es doble, porque al estallido del paradigma global se añade el suyo propio del euro, emblema de una superpotencia que ya tenía que estar haciendo sombra a EEUU, pero que lo único que puede hacer es meter la basura de su disfunción bajo la alfombra, pisotear a Grecia para que no estalle (lean "La tragedia griega: cuanto pude aguantar?"), mientras ve asomarse por las murallas las huestes de Marine Le Pen, e Inglaterra le ha dicho tajantemente que no cederá en los puntos calientes de la inmigración y las fronteras. Inglaterra quiere que su parlamento controle las leyes internas, lo que además de ser lógico, entre otras cosas es un ejemplo ante la desidia de otros, como España, en cumplir una Constitución flojeras que se raja ante cualquier embate. Nadie la respeta, ni los mandatarios, como en las cumbres fuera-de-la-ley de presidentes de CCAA, en un bochornoso espectáculo que nadie cuestiona. Sí, el Brexit tiene más lógica de lo que se admite, pero es que las formas de pensar democráticas están pervertidas. Siempre he dudado que pueda existir democracia sin nación; el cosmopolitismo es por definición superfluo: es la propuesta de dejemos de ser lo que somos para no ser nadie. Pero la nación sigue siendo la pieza clave de la integración en el mundo, como se puede comprobar hoy con el desasosiego reinante, empezando por el Brexit. Nosotros hemos creido que nuestra democracia funcionaba por transfusión desde Europa.
Por cierto, que esa cesión lánguida del poder legislativo a la Europa burocrática le ha costado a la socialdemocracia europea la gran posición hegemónica que tenía. Su apuesta por el libre mercado sin controles, contra natura, pensado que con el euro compensaría todo, le ha salido mal. Rematadamente mal. 
En España, ¿cómo va a haber paradigma si no nos viene dado de fuera? Así estamos que no sabemos qué hacer con nosotros mismos. Ir tirando es lo único que se nos ocurre. Europa no hace ni caso de la cuestión Catalana, y sin embargo puede ser una bomba peor que Grecia, si la pones en la fila de problemas que arrastra Europa. Una Cataluña independiente es un problema mucho peor que Grecia. 
Europa es una disfunción total, donde manda el más fuerte, pero sin autoridad moral. Ese que manda tiene la idea clara de manipular Europa monopolizando su encaje en el mundo, siendo ella la única voz cantante (para Trump -según nos dice Gideon Rachtman -, la UE es "el vehículo de Alemania en el mundo") pero el mundo se está "desestructurando", y Trump viene con la intención de acelerar el proceso. Así que nos quedaremos colgando de la brocha, unos más que otros.
Se nos hunden los dos paradigmas que han adormecido a España desde la muerte de Franco. El de la internacionalización y el del europeismo pero, chitón, no lo sabemos todavía. Tendremos que esperar a que otros nos digan lo que debemos soñar. No esperen que soñemos en una España que construyamos nosotros, que siempre sería un buen principio. No, mejor empecemos la casa por el tejado. Por ejemplo, destruyamos lo que hay y hagamos una confederación de nacionalidades ridículas. Y dialoguemos mucho, mucho, que eso siempre hace pasar el tiempo. 

miércoles, 18 de enero de 2017

Gran golpe diplomático de China

Ha pasado desapercibido el golpe maestro del presidente chino en la cumbre de Davos... un golpe de gran estilismo diplomático con el que China se auto representa como defensora de los valores occidentales frente al gamberrismo trumpiano... China, ese rompecabezas, elefante en La cacharrereria, nos va a liderar a todos fuera de esta empanada en la que nos cocemos lentamente... China, que toma la antorcha de la libertad de comercio y de la protección contra el calentamiento. 
Todo es falso. China es un país que ha estado sacando gran tajada de la globalización gracias a sus manipulaciones permitidas del tipo de cambio, de la protección comercial, y de hacer lo que le daba la gana internamente. China ha eludido los costes que otros países han tenido que mantener en bienestar y protección del medio ambiente. 
Pero hay que reconocerle al señor Xi Jinping (o como se escriba) un gran sentido de la oportunidad para ir a Davos - centro de pavoneo de la Decadencia de Occidente - y entrase como el Gran Conciliador y Salvador de nuestros problemas, problemas que el mismo ha contribuido y contribuye a propagar. En A EP podemos leer la verdad sobre China, como la expresa 

"They talk a good game but the truth is that they have not been the fairest of traders. Talk is easy but are they actually going to open their markets? Are they willing to run trade deficits? I doubt it," said Nariman Behravesh, chief global economist for IHS.

"Xi Jinping's attempt to present China as a beacon of stability is a facade," said George Magnus from Oxford University's China Centre. "The level of credit creation is anything but stable, and it masks very serious issues that have not yet been fully understood by the most of the world."

"China has been one of the biggest beneficiaries of globalisation, but it is not a supporter of what we mean by free trade or a system governed by rules. It relies on subsidies, state aid, and hidden barriers," he said.


martes, 17 de enero de 2017

Los motores de la economía están rugiendo

La economía mundial ha decidido recobrar los alicaídos "Animal spirits", que es lo que mueven las cosas de la economía hacia arriba o hacia abajo. Después de ocho años de languidez, en los que se ha demostrado que la política monetaria no basta ni siquiera para levantar la inflación - pese a las cantidades que se han puesto encima de la mesa - las cosas han cambiado: hay menos dudas que lospróximos  meses van a ser de grandes expectativas. 
Aquí vemos un par de gráficos que nos muestran el cambio de orientación radical en las expectativas. Primero, la inflación y La Bolsa:

 

En el gráfico (doble escala), la línea azul es el spread entre el interés nominal del bono USA a 10 años y su homólogo deflactado por la inflación. Es un indicador de la inflación esperada, y desde julio de 2016 está escalando posiciones, hasta unas expectativas del 2% para el IPC subyacente (que es con el que se deflacta el rendimiento de los bonos protegidos de inflación). Ya he hablado aquí y aquí de la importancia de la inflación cuando se viene de un periodo de deflación y pesimismo. 
La línea roja es el S&P 500, que sigue vigorosamente apuntando al alza a pesar de estar ya en unos niveles de riesgo. 
Otro gráfico, éste por cortesía de Bond Vigilantes, nos muestra el efecto Trump en la empresa media americana. El índice de confianza se ha disparado, y ha de notarse que cada vez que lo ha hecho ha contribuido a salir de una recesión (zonas grises), aunque ahora no estemos en ninguna - aunque sí que la economía USA dio pruebas de debilidad a finales del año 2016. 

 

Una aceleración que no se le ha escapado al FMI, que ha revisado al alza sus previsiones para 2017, en y fuera de EEUU. En la declaración oficial, podemos leer: 

Una acumulación de datos recientes sugiere que el panorama económico mundial comenzó a alterarse en el segundo semestre de 2016. Desde el verano pasado y a medida que nos adentramos en el nuevo año, la coyuntura muestra cierta aceleración del ímpetu de crecimiento en una serie de economías importantes. Por lo tanto, parece cada vez más probable que nuestra última proyección –según la cual el crecimiento mundial repuntará en 2017 y 2018, dejando atrás el deslucido desempeño del año pasado– se haga realidad. Al mismo tiempo, observamos una dispersión más amplia de los riesgos que rodean este pronóstico a corto plazo, que aún se inclinan a la baja. La incertidumbre se ha agudizado.

De acuerdo con nuestra proyección central, el crecimiento mundial aumentará a una tasa de 3,4% en 2017 y 3,6% en 2018, frente al 3,1% de 2016. Gran parte del avance previsto para este año y el próximo es atribuible a la mejora de la situación de algunas economías de mercados emergentes y en desarrollo grandes que en 2016 estuvieron sometidas a un grado excepcional de tensión. Ahora bien, a diferencia de nuestro diagnóstico de octubre, en este momento estimamos que la evolución más alentadora que se perfila en Estados Unidos, China, Europa y Japón contribuirá más a las perspectivas internacionales.

La aceleración de la expansión sería especialmente benéfica este año: el crecimiento mundial registrado en 2016 fue el más débil desde 2008–09 debido a las dificultades del primer semestre, que arrancó en medio de sacudidas en los mercados financieros internacionales. Alrededor de mediados de año, la situación general comenzó a despejarse. Por ejemplo, los indicadores globales de la actividad manufacturera de las economías emergentes y avanzadas se encuentran en expansión desde comienzos del verano. En muchos países, las presiones que estaban empujando a la baja el nivel general de inflación se atenuaron, en parte gracias al afianzamiento de los precios de las materias primas.

Las elecciones presidenciales estadounidenses estuvieron seguidas de una significativa revaloración de los activos, distinguida por un fuerte aumento de las tasas de interés internas a más largo plazo, una apreciación del mercado de renta variable y un alza de las expectativas inflacionarias a más largo plazo en las economías avanzadas, y marcadas fluctuaciones opuestas entre el dólar (al alza) y el yen (a la baja). Al mismo tiempo, en las economías emergentes los mercados de acciones en general cayeron a medida que las monedas nacionales se debilitaron.

Naturalmente, los mercados de activos se ajustan en función no solo de sucesos corrientes inesperados, sino también de los cambios esperados. Según la interpretación de la mayoría de los analistas, los movimientos postelectorales anticipan una política fiscal más expansiva en Estados Unidos que le exigirá a la Reserva Federal un ritmo más acelerado de aumento de las tasas de interés. Los mercados son conscientes de que la Casa Blanca y el Congreso están en manos del mismo partido por primera vez en seis años, y de que los cambios apuntan a recortes de las tasas impositivas y, posiblemente, aumentos del gasto en infraestructura y defensa.


El efecto Trump no ha sido ajeno a este despegue. Como dicen los de Bond Vigilantes, ha sido un factor clave que ha incidido en los Animal spirits, y cuando estos se unen para pensar lo mismo, es difícil  pararlos. 
¿Justo lo que necesita la economía mundial? No sabemos con qué medida y maestría llevará a cabo sus planes Trump. No es descaratable que el tren descarrile al cabo de uno par de años por excesos de déficit. El caso es que es la primera vez desde 1928 que los Republicanos tiene el control de las dos cámaras y de La Casa Blanca. Desde luego lo que necesita la economía hoy, sí, rotundamente. Luego ya veremos. 

Conferencia de presidentes de CCAA

No le den ningún significado positivo a esta foto. 

 

En ella, unos fantoches que dicen ser presidentes de su CA. Pueden ver en ella Revilla, el tipo más impresentable de España, pero seguramente uno de los que mejor caen, de los más populares. Es aquí en estas reuniones donde obtiene su fuerza. 
Estas reuniones son en puridad ilegales. No están en la Constitución. Sin embargo, a ellas hacen asistir  al rey, pese a lo cual el presidente de Cataluña y el del País Vasco se la pasan por el forro y no acuden, algo de lo que el rey o el gobierno debería tomar buena nota: ¿para que sirve une conferencia "decisiva" sobre los repartos de caudales entre CCAA, totalmente fuera del parlamento, y de la que nadie sale contento? (Algunos ni entran). 
Debemos preguntarnos si tiene sentido este atraco al Presupuesto nacional por la puerta de atrás, sin criterio económico alguno, o conculcando el que pueda tener el Presupuesto - si es que alguno tiene. 
Tampoco tendrá lógica política, porque las decisiones están subordinadas a los ausentes, PV y Catalonia, que son los que deciden luego, cuando les pete, cuanto se les debe aportar para quedar satisfechos. Si no lo están, no tienen más que hacer un agujero más grande en su deuda, que el gobierno acudirá presuroso a rellenar con el Fondo de Financiación Atonomica. Ese Fondo absorbe deduda de catalonia - 46 mm - por más de la mitad de su deuda - 74 mm - mientras que Madrid tiene una deuda de 29 mm, de la que sólo 9 mm es absorbida por el gobierno central. Ens roban: pero ¿quién a quién? 


lunes, 16 de enero de 2017

Pensiones

En un artículo de JR Rallo tenemos un buen análisis del problema de las pensiones. El problema de las pensiones es cuánto es su peso sobre el total de le economía es decir, sobre el PIB. Este indicador se puede descomponer en varios factores, como hace el autor citado, para captar cuales son los elementos decisivos en el resultado final del gasto de pensiones sobre PIB. 

Ecuación de las pensiones

Vamos a explicar esta descomposición de la fórmula que se hace para poder trabajar con variables operativas clave. Si observan atentamente, en realidad se trata de un identidad contable en la que se descompwone el numerador "Gasto pensiones"en distintos elementos. En efecto, Gasto en pensiones es idéntico a 

{Número pensiones * pensión media}. Esto lo podemos descomponer en 

{Núm pensiones / Núm trabajadores} * {[Pensión media / Salario medio] * Masa salarial}

Podemos introducir arriba y abajo "Pob en edad de trabajar", lo que nos permite tener en cuenta la relación entre ésta y el número de trabajadores 

Recolocando los conceptos, obtenemos los siguientes factores, que tiene su propio nombre: 

{Núm pensiones / Pob en edad de trabajar} = Tasa de dependencia 

{Pob edad de trabajar / Núm trabajadores} = Tasa de empleo 

{Pensión media / Salario medio} = Tasa de sustitución 

{Masa Salarial / PIB} = Ídem 

Estos cuatro factores están llenos de significados en la estimación del peso de las pensiones sobre el PIB estimado en el año para el que se quiere proyectar. Cada uno de ellos factores aumentarán la carga de las pensiones sobre la economía según aumenten ellos. Por ejemplo, la relación {Pob edad de trabajar / Núm de trabajadores} aumenta la carga de las pensiones sobre el PIB, pues hay menos corizantes por cada persona en  edad de contribuir a la cotización. Lo mismo pasa con {Núm de pensiones / Pob en edad de trabajar}, como es obvio. 

Por lo tanto, La estimación de cada uno de estos factores para el futuro nos dice cuál será la carga del gasto en pensiones sobre el PIB. Esta carga es ahora mismo del 10,7% del PIB. El 10,7% se explica por: una tasa de dependencia del 31%. Una Tasa de empleo del 55,8% (de 1,79 por cada empleado). Tasa de sustitución del 44%. Masa salarial / PIB del 44%. Veamos las proyecciones que hace Rallo para 2050:

Proyectemos lo que se espera de cada uno de los factores para ver cuál será este peso dentro de X años. Como dice el autor citado, 

Si la edad de jubilación se mantiene en los 67 años, la tasa de dependencia se ubicará en torno al 64% en 2050. Si la tasa de sustitución no cae del actual 43,9%, el gasto en pensiones sobre el PIB dependerá de cómo evolucionen el empleo y su productividad. Si somos optimistas y consideramos que la tasa de empleo podrá aumentar hasta el 70% de la población en edad de trabajar sin que se hunda la productividad de los trabajadores (por ejemplo, una masa salarial en torno al 48% del PIB), el gasto en pensiones públicas aumentaría por encima del 19% del PIB. Si somos menos optimistas y la tasa de empleo se queda en el 60%, el gasto alcanzará el 22,5% del PIB. Es decir, sin elevar la edad de jubilación o sin reducir la pensión media en relación a los salarios medios, el gasto en pensiones tenderá en cualquier caso a duplicarse.

Por lo tanto, vemos que la sostenibilidad de las pensiones en relación a los recursos es función de que se retoquen algunos puntos que constituyen mitos bien aferrados en la conciencia de la gente, que piensa que su pensión "se le debe" porque ha cotizado. En realidad su pensión no está relacionada con la cotización. Su pensión esta cubierta por lo que cotizan los que hoy trabajan, y por eso se llama un sistema de reparto. A ello ha se añadirse los impuestos, cuando las cotizaciones no son suficientes para cubrir el gasto total. 

Concretamente, es necesario aumentar la edad de jubilación como primera provisión, algo que hasta ahora no se ha aceptado fácilmente cuando se ha planteado. Tampoco es bien aceptado reducir la tasa de sustitución, o pensión media / salario medio; o lo que es lo mismo: el cálculo de la pensión por años de cotización. 

En sentido positivo, estas medidas no muy populares podrían ser paliadas si el PIB, el empleo y la productividad aumentaran más, lo que reduciría la tasa empleo (es decir, aumentaría el número de trab / Pob en edad de trabajar)  y aumentaría el PIB, el denominador de todos estos factores. Si España creciera robustamente, con aumentos de empleo y  productividad constantes, habría más trozo de tarta para dedicar a las pensiones. Al final, el nivel de las pensiones dependen del PIB, pero las previsiones de crecimiento para España no son muy halagüeñas, dado el panorama demográfico decadente que se nos presenta. Esto podría ser sustituido, en parte, por la productividad, con la que no podemos contar mucho, dada nuestra trayectoria. La tendencia de España es a sustituir capital por trabajo - el paroxismo de esto fue la burbuja del ladrillo - y denegar el desarrollo tecnológico, lo que frena la productividad. 

Cuando hablamos del PIB hablamos del PIB disponible, es decir, no afecto a otro gasto ineludible. Por ejemplo, debemos quitar de él la parta de pagos de impuestos por la deuda, un compromiso imposible de incumplir a menos que haya negociaciones con los acreedores. Por eso dediqué los dos post anteriores (aquí y aquí ) a la necesidad imperiosa de más inflación, para que el PIB nominal crece más y se acelere la cancelación de la Deuda, que es una cantidad nominal. Francamente, lo de mayor inflación como paliativo no se puede aplicar para el problema de las pensiones, a menos que se diera la suficiente ilusión monetaria para que la recaudación fuera siempre por delante del gasto. 

En suma, debemos esperar una corrección lenta del problema, siempre por detrás de las necesidades. 


sábado, 14 de enero de 2017

¿Por qué es buena la inflación?

Muchos no ha entendido mi post anterior. Sin embargo, es fácil. Estamos en deflación: los tipos de interés son negativos, y las deudas son enormes. Un poco de inflación cambiaría todo eso. Los tipos de interés se normalizarían, los margenes empresariales aumentarían, y las deudas disminuirían. 

Empecemos por las deudas. Algunos me han dicho que las deudas han de pagarse. Eso presupone que se pueden pagar. Para pagar las deudas, La renta del deudor debe aumentar a una tasas mínima superior al tipo de interés devengado. Si no es así, la tasa deuda/renta no deja de crecer, lo que hace más difícil aún la devolución. Entonces, como decía Keynes en su "Tract on Monetary Reform", hay tres salidas:

- una quita de deuda o un impuesto de capitación igual a lo que se quiere cancelar de la deuda. Dudosa aceptación voluntaria de los votantes. 

- una reestructuración de plazos e intereses, que es una quita con otro nombre, pero que ha de cumplir con que el tipo de interés debe ser menor al crecimiento anual de la renta (o PIB). Esto exige una negociación que muchas veces es dificil, y que debe ser impulsada por un tercero - FMI, por ejemplo - por la cantidad de intereses opuestos en liza. 

- un aumento de la inflación, que eleve la tasa de avance de la renta nominal por encima del tipo de interés devengado. Si con ello aumenta la probabilidad de pago de la deuda, los acreedores lo aceptarán. Si no lo hacen, peor para ellos. Estamos suponiendo que estamos en niveles de deuda no redimibles precisamente porque la renta aumenta menos que el tipo de interés. 

Por lo tanto, la inflación es deseable, sobre todo, sobre todo, cuando se está en una depresión deflacionista. Aún así, las bajas tasas de inflación son problemáticas, porque hacen caer a muchas rentas en zona peligrosa. Así, se puede decir que la inflación es un impuesto especial que viene a reemplazar otros métodos menos aceptables. 

Con todo, olvídense de que lo normal es inflación cero. La Ilusión Monetaria existe. Es lo normal, lo que está en la naturaleza imperfecta humana. No existe la precisión. Nadie sabe cuál va a ser la inflación el mes que viene, ni el año que viene. Dentro de un margen, no es un problema. A partir de un nivel elevado, la inflación se convierte en un problema. La deflación es un problema mayor. 


jueves, 12 de enero de 2017

El tan esperado regreso de la inflación

Vuelve la inflación. Nos lo anuncia The Economist. El primer paso ha sido la subida de precio del petróleo, de 30 a 50 dólares barril, y esto ya se está transmitiendo al interior de las economías consumidoras. Es lo que llevan buscando desde hace ocho largos años los bancos centrales, elevar la inflación hacia el objetivo casi universal del 2%. No estaría mal que fuera un poco más, que dichos bancos no empezaran a restringir la oferta monetaria justo cuando llegue al 2%. 
El aumento de la inflación es un signo de aumento de la demanda. Para que siga ha de consolidarse en expectativas de inflación, y para que no sean demasiado destructivas, estas expectativas han de ser 
moderadas. Una inflación esperada entre el 2% y el 4% sería lo óptimo. 
¿Por qué es mejor una inflación moderada que ninguna inflación? 
Hemos estado viviendo durante ocho años con inflación prácticamente a cero, incluso con deflación, lo que lógicamente no era un incentivo a invertir y contratar con unos márgenes de beneficio esperados (precios menos costes) tan bajos. A eso se añade unos "Animal Spirits" (estado de ánimo de los inversores) muy pesimistas. Ambas cosas se han combinado para retraer el animo inversionista, lo que ha redundado en un nivel de empleo insuficiente para acabar con el paro. Eso, naturalmente, ha retraído el consumo. 
Pero si la inflación diera igual en todas las ramas de actividad, ¿no sería igual que esté en el 0% que en el 3%? Hay una teoría - la del tipo de interés natural - que dice que hay un tipo de interés real (deflactado por la inflación) único que es el que lleva la economía al pleno empleo si los mercados son suficientemente flexibles, porque iguala el Ahorro a la Inversión. Supongamos que es tipo natural sea el 2%. Una inflación del 4% y un tipo de interés del 6% logran este tipo natural de 2%. Si la inflación es negativa, por ejemplo -2%, el tipo de interés nominal ha de ser del cero% para que el tipo natural fuera el 2%. Cuanto más baja la inflación, más difícil es acercarse al tipo llamado natural. 
A eso ha de añadirse que los mercados no son tan flexibles, sobre todo el mercado de trabajo. El salario tienen a "arrastrar los pies" cuando se trata de ajustarse a la baja, por muchas razones. Los contratos están firmados a un plazo fijo. Hay salarios que la empresa prefiere mantener, antes que perder empleados ya formados y productivos. En realidad, hay una gran incertidumbre para empresas y para trabajadores, sobre cuál es el salario que les mantendrá el puesto de trabajo. Aún sin sindicatos, los salarios no son flexibles a la baja. Y cuanto menor sea la inflación, peor. Ergo, hay menos contratación y más despidos. 
La bajada de la inflación se deriva de que ante un evento negativo que aumente la incertidumbre, todos, consumidores y empresarios, guardan el dinero. Esto es dinero que se retira de los mercados, de la demanda, ergo hace caer los precios. En un mundo ideal, esa caída de precios restablecería (Efecto Pigou) el valor real del dinero que se ha  guardado - aumentaría su capacidad  adquisitiva - lo cual incentivaría la vuelta de la demanda, o del dinero a los mercados. Pero eso es muy simple: ¿qué pasa si las expectativas deflacionistas no se paran en un punto? La gente sabe que cuanto más retenga su dinero, más podrá comprar si espera más. ¿Por qué te vas a comprar un coche si sabes que dentro de un año va a costar un X% menos? Es como si por guardar el dinero te dieran un X% de rentabilidad. Si ese X% es mayor que el tipo de interés de mercado, estas ganando más rentabilidad que si compras bonos, y sin riesgo por definición. 
No hay la suficiente información certera de que los precios van a caer una cantidad y se van a parar. Si supiéramos de antemano hasta dónde va a llegar la deflación, sería más fácil el trabajo del Banco Central. El BC quiere sustituir el dinero que se ha retenido, para que la gente vea que  o vale tanto como cree. Si se sabe que la deflación va a ser del Z% en un año, el BC podría inyectar la cantidad de dinero suficiente para convencer a la gente de que no va a ser tal; que la demanda va a volver a su nivel muy pronto. Pero las expectativas deflacionistas son difíciles de desarraigar (véase Japón). Hay un problema de coordinación entre los diferentes agentes, que no tienen claro cómo se van a comportar los demás. 
De lo que se trata es de restablecer los automatismos que había cuando las cosas funcionaban bien. Y para ello es necesario un mínimo de inflación. Por debajo de ese mínimo, la empresa no saben cuánto va a ser su margen, ni los empleados cual va a ser su salario dentro de un año, y la desconfianza aumenta, tanto más cuanto mayor y prolongada sea la caída de los precios y  salarios. 
Demasiada inflación es mala: crea expectativas alcistas y la gente intenta anticiparse a ellas. Demasiado poca, es peor aún. 
La crisis de 2008 ha causado una deflación costosísima. Ahora aparecen signos de que sube la inflación. Sería bueno que los BC no fueran demasiado rígidos con sus objetivos de inflación. Sin embargo, la FED ya está subiendo los tipos antes de que la inflación llegue al 2%. En cuanto la inflación despunte en Alemania, tendremos broncas en el BCE. Todo indica que no se va a permitir llegar al máximo potencial de crecimiento. Sobre todo teniendo en cuenta la política anti déficit que se va a desatar. En cuanto coincidan las restricciones de ambos lados, y si no se hace con cuidado, será difícil mantener el impulso. 
Hay un problema especialmente relacionado con la inflación, que es la deuda contraída cuando alcanza niveles difíciles de ser cancelados sin medidas excepcionales. 

Algunos están convencidos que las deudas han de pagarse. Eso presupone que se pueden pagar. Para pagar las deudas, La renta del deudor debe aumentar a una tasas mínima superior al tipo de interés devengado. Si no es así, la tasa deuda/renta no deja de crecer, lo que hace más difícil aún la devolución. Entonces, como decía Keynes en su "Tract on Monetary Reform", hay tres salidas:

- una quita de deuda o un impuesto de capitación igual a lo que se quiere cancelar de la deuda. Dudosa aceptación voluntaria de los votantes. 

- una reestructuración de plazos e intereses, que es una quita con otro nombre, pero que ha de cumplir con que el tipo de interés debe ser menor al crecimiento anual de la renta (o PIB). Esto exige una negociación que muchas veces es dificil, y que debe ser impulsada por un tercero - FMI, por ejemplo - por la cantidad de intereses opuestos en liza. 

- un aumento de la inflación, que eleve la tasa de avance de la renta nominal por encima del tipo de interés devengado. Si con ello aumenta la probabilidad de pago de la deuda, los acreedores lo aceptarán. Si no lo hacen, peor para ellos. Estamos suponiendo que estamos en niveles de deuda no redimibles precisamente porque la renta aumenta menos que el tipo de interés. 

Por lo tanto, la inflación es deseable, sobre todo, sobre todo, cuando se está en una depresión deflacionista. Aún así, las bajas tasas de inflación son problemáticas, porque hacen caer a muchas rentas en zona peligrosa. Así, se puede decir que la inflación es un impuesto especial que viene a reemplazar otros métodos menos aceptables. 

De todo esto se deduce que hay lo que se llama "Ilusión monetaria". Esto es, la gente no es tan racional y clarividente para saber lo que va a pasar con los precios en el futuro, por lo que no sabe cuál es el precio llamado real - deducida la inflación. Los modelos suelen tomar como dado que la gente es racional y sabe usar la información para estimar los datos de futuro en términos reales. Esto es ilusorio. Es más realista contar con la ilusión monetaria a pensar que la gente es clarividente. No tiene la información suficiente para serlo. Si no hubiera ilusión monetaria - si la naturaleza humana no fuera como es - la inflación cero no sería un problema. 


 

miércoles, 11 de enero de 2017

Es el euro el que lo jode todo

Un estado de bienestar insostenible, como demuestra brillantemente José García Domínguez. Baja productividad, bajos salarios; bajos salarios, bajada cotizaciones sociales. 
Solución: el fin de la universalidad del sistema, es decir: el copado creciente de las clases medias, además de pagar más impuestos. Resultado: aumento de la extrema derecha (llámese populismo), votada por una clase media que hasta ahora estaba de acuerdo con el sistema, aunque tenía que pagar más impuestos. 
Obviamente, no es justo que además de pagar más impuestos, tengas que sacar la cartera, mientras la mayoría no lo hace. Pero, ¿que es la clase media? ¿Existe? Esta feneciendo, justamente por ese proceso. 
En lo que no estoy de acuerdo con JGD es en que el aumento salarial traiga más productividad. Eso es un problema de otro mercado, del que nunca se habla, que es el de la inversión. En España la inversión está hecha una braga, literalmente, porque no puede haber un mercado de capitales medio decente si el país está compartimentado administrativa y fiscalmente. La productividad es baja desde hace generaciones, y no es por el nivel salarial. Es porque  no respetamos la cultura empresarial, la relación que debería tener con el trabajo. No tenemos la función de producción óptima, ni suboptima, sino una KK que funcionaba mejor antes con Franco. Al menos en comparación con el nivel internacional de entonces, porque había una cosa que se llamaba peseta, y si aumentaba el paro, se devaluaba. Esa devaluación restablecía el precio del capital en relación al exterior, y volvía a ser rentable y productivo producir en España. 
No es el modelo salarial señor García Domínguez, es el euro lo que jode todo. 

lunes, 9 de enero de 2017

¡No Aznar otra vez no, por favor!

Hay un grupo mediático que está muy ilusionado con las broncas de Aznar a Mariano, porque piensa dicho grupo que es una señal de que aquél se va a presentar y le va a quitar, así de aperitivo, más de cuatro millones de votos y 51 escaños a Rajoy. 
Dicho grupo, llamado Libertad Digital, se aferra a la idea que Aznar es la representación in person del liberalismo fetén. El que propagaba nada menos que Hayek, o Von Mises, y Murray Rothbard mismamente. 
Esto puede ser verdad, a lo que yo digo que alejen de mí este cáliz. Murray Rothbard es  - o era - un propagandista de la propiedad privada como único punto irrefutable de la sociedad, hasta el punto que los hijos sean propiedad de los padres, que no tendrían obligación de alimentarlos y podrían cederlos -o venderlos - a otros. Por supuesto, las armas serían libres, por supuesto de propiedad privada, y con ellas defenderías lo que es tuyo. Ante esa pesadilla, si Aznar es el representante en la Tierra de tal "modelo" , que se quede en su casa explicándole a Ana Botella como se dice Cup of coffee & milk en la Plaza Mayor de Madrid. De paso, que intente vender a sus hijos a ver si alguien se los compra. A ver si tienen "mercado". Seguramente no, porque son talluditos, y las cosas se ven afectadas por el tiempo, a veces a favor y a veces en contra. 
Pero si esto es falso, y no es Aznar el representante de tal teoría, lo mismo digo: ¡no por favor no, Aznar otra vez no! Estos señores de LD están empeñados en ver en este sujeto el hacedor de la recuperación económica de España en los noventa, cuando en realidad fue la tremenda devaluación de la peseta practicada por el PSOE,

(Devaluación peseta/dólar y caída de interes a 10 años
 desde la crisis del SME hasta entrada en euro)
 
 

 y la bajada de tipos de interés que propició la llegada del euro, lo que desató las fuerzas especulativas de la burbuja, que fue a su vez lo que nos hizo creer que las penas se habían acabado. No fue el señorito Aznar. 
Aznar acabó mal de la cabeza. No digirió bien la derrota de 2004, y desde entonces empezaron a salirle en el vientre unos michelines que algunos creen que es tableta de músculos - él mismo lo cree. Pero no son más que forúnculos debidos a lo mal que le van las cosas intra sí mismo. Una persona en sus cabales no hace exhibición de tal asquerosidad en la playa si no es porque está muy mal de la cabeza. Hablando de la cabeza: ¿no podría peinarse normal, sin esos bucles teñidos como de primera comunión? 
Aznar no creó la burbuja, pero la fomentó. Todos sus acólitos de LD se dedicaron día sí día también a mostrar lo bien que iba España si se bajaban los impuestos. Según ellos (FJL, JR Rallo, M Llamas), se cumplía la ley de Laffer, que dice que la bajada de impuestos es rentable porque el PIB y los ingresos fiscales crecen más que la tajada metida a los impuestos. Y se lo creyeron. Pero Aznar no bajó los impuestos, aumentó la presión fiscal. En realidad lo que pasó fue la burbuja, simple y llanamente, y cuando las aguas se retiraron quedó el desierto lleno de piedras secas. 
Aznar no podría haber hecho otra cosa en el lugar de Rajoy. Sí, otra cosa sí, seguir al pie de la letra lo que mandaba Europa, entonces ahora no estaríamos creciendo, sino que seríamos un calco de Italia. Entonces habría perdido las elecciones, eso te lo garantizo, lector. PSOE y Podemos hubieran formado gobierno, y estaríamos a un par de escalones de Grecia. Esa hubiera sido una gran aportación de Aznar. Es más, seguro que se hubiera presentado voluntario al rescate, el muy ... capullo.