"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

viernes, 10 de julio de 2020

España. Los beneficios caen a plomo en el primer trimestre

Según la Central de Balances del BdE, los beneficios de las empresas no financieras cayeron en el primer trimestre un 63%, cifra no alcanzada nunca. ¿Es sobre estos beneficios esquilmados que el gobierno pretende subir los impuestos? Pues más número de empresas morirán. 
Un 17% de las empresas cerró, debido a la caída por debajo del 5% del beneficio. Si se incluyen los pasivos y las adquisiciones de activos, el resultado es peor. 
Muchos ERTES en vigor son artificiales, y pasarán a ser despidos definitivos, con lo que la tasa de paro, según OCDE, terminará el año entre el 22% y el 25%. 
Esto es lo que llaman algunos recuperación en V. Reintegrar tanto paro en nuevos puestos será difícil, por la consabida histéresis del mercado laboral, por la que los despedidos de un puesto no encuentran acomodo fácil en uno nuevo.
Así que se prevé un año de lo más desastroso, entre la inconsciencia de la gente que está ya en las playas regocijándose. 

lunes, 6 de julio de 2020

Los europeos. Movimientos pendulares

  
El libro de Orlando Figes, “Los europeos”, nos ofrece una visión fascinante del momento en que Europa fue quizás más consciente de sí misma en su historia, mediados del XIX. La base de salida del tal movimiento espiritual y cultural fue el desarrollo del ferrocarril, que en torno a 1830 comenzó a tener un fulgurante crecimiento de líneas, que, como se ve en la carta adjunta, en 1880 había alcanzado una casi completa cobertura de los paises más avanzados.



Por cierto, se nota un considerable retraso de España en este movimiento, en parte inconsciente, hacía la modernización y una conciencia de Europa. 
Los ferrocarriles acercaron vertiginosamente los centros culturales más conspicuos, y las inmensas economías de escala que supuso este acercamiento se notó en todos los niveles de la vida de entonces, pues el arte y la cultura dejaron de ser privilegio de la clase regia y se difundieron con una velocidad y profundidad inimaginable a las clases medias, que accedieron a una expresión cultural más asequible en precio y diversidad, hasta el punto que se hizo común coger el ferrocarril para ir a ver una ópera en una ciudad a la que llegar antes del tren era excesivamente caro y largo; o aficionarse, gracias a los marchantes de pintura, a ser compradores de arte para su casa, lo que no dejó de traer profundos cambios en la moda y los estilos, en el criterio de la belleza, en el rompimiento de moldes antes sagrados, como que los cuadros debían ser grandes, pero los impresionistas abordaron el pequeño tamaño, más vendible... Lo mismo sucedió en todos otras variantes del arte, desde el bel canto hasta la literatura. La difusión de partituras, de instrumentos musicales asequibles, permitió una profusión de sesiones familiares y/o de amigos culturales al atardecer, o las guías turísticas recién creadas, o programas viajes de días - o en el día - para asistir a una exhibición operística de Pauline Viardot-García, hija de un español - Manuel García- que fue un pionero de aquella fiebre cultural. Pauline fue una deslumbrante estrella adorada en la ópera que entonces empezó a ser europea de verdad, pues el ferrocarril permitió la estrecha unión de ciudades de distintas naciones al permitir a los performers, o a los espectadores, desplazarse con celeridad de ciudad en ciudad.
La industria de la cultura tuvo un impulso excepcional, se convirtió en una verdadera industria con sus derivaciones en partituras, traducciones de libros, exposiciones, ventas de cuadros o libros a gente de clase media, cuya demanda iba en constante crecimiento... todo lo que se puede imaginar es poco. Como los mismos Marx y Engels decían en el Manifiesto comunista (no deja de ser irónico),

“Frente a la antigua autosuficiencia y al aislamiento local y nacional, irrumpen un tráfico en todas direcciones y una dependencia general de las naciones las unas respecto de las otras. Y al igual que en la producción material, en la intelectual. Los productos intelectuales de las diferentes naciones se convierten en patrimonio común. La limitación y el exclusivismo nacionales se vuelven cada día más imposibles, y a partir de las múltiples literaturas nacionales y locales se configura una literatura universal.”

Este movimiento tuvo sus ideólogos y promotores, como l misma Paulina, o Ivan Turguénev, sin duda el personaje más emblemático del libro. De origen ruso, escritor excepcional, siempre tuvo in mente “integrar Europa y, a su Rusia en Europa”. No tuvo reparos en gastarse su volátil fortuna, cuando la tenía, en impulsar el movimiento, desde un punto de vista europeizante. Rusia debía occidentalizarse, en su opinión, y llegó a ser sospechoso para el rígido régimen zarista, que llegó a encarcelarle por sospechoso de liberal anti ruso, que apenas pisaba su patria ...
Ahora bien, si éste movimiento favoreció mayor integración europea, también despertó un fervor bien distinto, contrario en realidad, como fue la búsqueda de una identidad cultural, por falsa que fuere, de los territorios como Polonia o Hungría, pasando por naciones anegadas bajo la bota de otra, lo que sin duda despertó esas pasiones nacionalistas que tan nefastas han sido para Europa. Rusia fue un ejemplo de ello, cuando se rechazó a Turguenev como ídolo de los desheredados en favor de expresiones más raciales. Rusia sintió un rechazo profundo por la europeización.
Esos sentimientos de independencia  y de fervor nacionalista no fueron efímeros. Fueron creciendo y reforzándose, invadiendo sutilmente el europeismo, hasta que desencadenaron, primero, la guerra franco-prusiana, luego la guerra de Crimea contra Rusia, y finalmente la I Guerra Mundial...

sábado, 4 de julio de 2020

4 de julio

Valle-Inclán decía que era feo, católico y sentimental. Bueno, lo decía de su personaje el marqués de Bradomín, que cualquier día descubren las LGTBI y lo censuran o lo queman en un pira pública. Menos mal que son incultas. 
Yo no puedo llegar a decir lo de Valle, ya me gustaría. Pero este día 4 de julio - como vivo sin saber el día que es, me lo recuerda de casualidad el artículo de mi venerado Girauta en el ABC - me anima a definirme como católico (educado en colegio de curas), del Real Madrid (indispensable el fútbol en mi educación), y un admirador irredento de EEUU, los tres pilares de mi educación sentimental. Esto último se debe a que me eduqué entre pelotazos a un saco de cuero lleno de trapos, comuniones tras confesión, y un cine del colegio al qué no solo iba los domingos, sino que el jueves teníamos cine forum. Y los Hermanos de mi colegio tenían un buen gusto exquisito y una inclinación loable por el buen cine americano, el mejor sin duda alguna. 
Nací al uso de razón entre wésterns y pelotazos, mientras que la religión, que poco a poco abandoné, me dio una visión ordenada del mundo y la vida, una visión imprescindible en la infancia para juzgar entre el Bien y el Mal. Además, eso nos daba una cosmovisión en la que todo encajaba.
Tuve una infancia feliz no sin los típicos traumas infantiles, que ahora me parece naderías. 
Pero lo que no perdí nunca mi americanismo, que poco a poco fui cultivando y racionalizando, pese a la fiebre típica juvenil de devaneo con el marxismo y socialismo, del que me vinieron a sacar buenos amigos que me abrieron las puertas a lo que Popper llamaba la “Sociedad Abierta” una lectura fundamental de maduración. 
Por lo tanto, pude retomar, y con más seguridad, mi americanismo, o más bien mi angloamericanismo, debiéndonos la primera parte a que mi madre, francesa, me compraba libros infantiles ingleses. 
Si hay dos países por los que he sentido devoción sin saber muy bien por qué, son Inglaterra y EEUU: la fuente, el cine y la literatura.
Pero hoy se celebra el 4 de julio, Día de la Independencia americana, tal día del año 1776. 
Sin este día el mundo hubiera sido muy distinto, aunque yo creo que se daban unas condiciones (geográficas y culturales) muy maduras para los más americanos se independizaran. Un cierto destino marcó el resultado.
Y es que los primeros colonos habían organizado desde el principio un sistema social fundado en el cristianismo protestante (abierto, sin rechazar el catolicismo), de igualdad política de todos los habitantes, organización que se fue consolidando a medida que se formaban y crecían las colonias hasta que fueron 13, todas con sus características, pero todas democráticas y gobernadas por políticos elegidos. Jefferson decía que la verdadera Constitución fue la que hicieron los primeros colonos. 
Era el primer país que se fundaba de abajo arriba literalmente.
Si quieren ver una película que muestra a la perfección el respeto que se tenia en EEUU por esos principios, les recomiendo la película “El hombre que mató a Liberty Valance”, una película de una hondura difícil de encontrar sobre la lucha entre la brutalidad y el Derecho que aquellos colonos habían creado. (Muy pronto John Ford se convirtió en mi director favorito.)
EEUU ha marcado el siglo XX. Su decisiva entrada en las dos guerras mundiales evitó que ahora el sucesor de Hitler dominara Europa; no sabemos cómo sería el continente, lo que sabemos es que la firmeza de una Inglaterra casi derrotada, y la entrada de EEUU, definieron lo que iba a ser hasta hoy. Pero su expansión fue también cultural, y la gente no se da cuenta cuánto les debemos en música, cine, literatura, etc.
Después de la II Guerra, comenzó casi de seguido, la guerra fría con la Rusia soviética. La actitud firme de EEUU, reforzada por sus Fuerzas Armadas, impidieron que Europa se convirtiera en un dominio soviético.
EEUU tiene muchos defectos, claro, quién no, pero les debemos mucho, mucho más que lo que se enseña en las Escuela donde se educa a detestar a EEUU en nombre de una ideología ni siquiera socialdemócrata, pero ante todo antiamericana. Es difícil en España no respirar ese antiamericanismo, que yo mismo viví en el colegio. 
Sólo puedo concluir que han marcado el rumbo de Occidente un siglo, y les necesitamos todavía. 

viernes, 3 de julio de 2020

EEUU lanza arriba las bolsas de mundo con sus datos de empleo y paro

EEUU da un chute de optimismo a las bolsas con sus inesperados datos positivos de empleo y paro en junio. Crea 4,8 millones de empleos y la tasa de paro baja del 13% al 11%. De Calculated Risks,

La nómina total de empleos no agrícolas aumentó en 4.8 millones en junio, y la tasa de desempleo disminuyó a 11.1 por ciento, informó hoy la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. Estas mejoras en el mercado laboral reflejaron la continua reanudación de la actividad económica que se había reducido en marzo y abril debido a la pandemia de coronavirus (COVID-19) y los esfuerzos para contenerla. En junio, el empleo en el ocio y la hospitalidad aumentó considerablemente. También se registraron ganancias notables en el comercio minorista, los servicios de educación y salud, otros servicios, manufactura y servicios profesionales y comerciales.

Los gráficos ilustran la fuerza del rebote así como la gravedad de esta crisis, comparada con la anterior.




Y con cualquier otra recesión habida desde la II WW, como se ve en el siguiente gráfico.


Buenas esperanzas que sientan las bases de una remontada si no hay nuevos contratiempos. 


martes, 30 de junio de 2020

Keynes y el tipo de interés. Los hechos que lo acreditan

A partir de Keynes, su teoría monetaria terminó con la teoría del tipo de interés clásico, que predicaba que eran la oferta de ahorro y la demanda de inversión las que determinaban el tipo de interés. Keynes, que se mantuvo fiel a la teoría neoclásica hasta su obra “La teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, dio un giro radical en ésta. Para los anteriores economistas, el tipo de interés justo o de equilibrio (fue consagrado con el nombre de interés natural por el sueco Wicksell), era el que igualaba el ahorro y la inversión. El ahorro es el no gasto de la renta, y la inversión es el gasto que hacen las empresas y los emprendedores para reponer y ampliar su equipo de capital (Si restamos el componente reposición, queda la inversión neta, es decir, la ampliación de capital). Puesto que los ahorrradores cobran una rentabilidad por ceder su ahorro a los inversores, que éstos aceptan pagar porque van a ganar una rentabilidad sobre el capital, el tipo de interés que iguale a ambas fuerzas será el de equilibrio, en el que la economía se estabilizará, aunque este equilibrio es compatible con el pleno empleo si-sólo-si los salarios son flexibles a la oferta y demanda de trabajo. Por lo tanto, las variables claves de la economía son el ahorro/inversión> tipo de interés, y oferta/demanda de trabajo>salario. Cada uno de éstos dos mercados son independientes, y la parte del  ahorro líquida no tiene ninguna trascendencia, pues es una proporción fija del ahorro total, ya que juega un papel la ley de Say, que determina que toda renta no ahorrada se gasta, pues mantener dinero es un despilfarro, no da interés. Se ahorra en forma de dinero una cuota fija, insignificante, por razones de pagos futuros previstos e imprevistos, pero no es un activo pleno como lo son los bonos y acciones, que dan un rendimiento. 
Pero Keynes observó que la demanda de dinero por parte de los especuladores no era nada estable, y que esta inestabilidad afectaba ciertamente al tipo de interés. Los especuladores estaban continuamente saltando de una posición de inversión a una de plena liquidez para esperar otro momento idóneo para entrar en el mercado. Esto es inevitable en cualquier mercado financiero - aunque también los no financieros son susceptibles de especulación.
Keynes ordenó los activos de mayor a menor liquidez (por ejemplo, él cabeza el dinero y el último lugar un inmueble), y dijo que ninguno de los poseedores de éstos activos desdeñaba la liquidez, a la que siempre prestaban atención, porque su quiebra y su ruina podría venir de la necesidad de vender sus activos para recuperar la liquidez suficiente para poder hacer frente a deudas contraídas en el pasado. 
En casos extremos, de pánico, todos los agente querrán conseguir liquidez vendiendo activos, y si nadie ofrece esa liquidez vendrá una deflación de activos (como en 1929) que nadie querrá ni al menor precio, más cuando los tipos de interés habrán subido a las nubes, arrastrados por la demanda de liquidez. 
La liquidez se convertía así en el centro de la teoría del tipo de interés, siendo éste el precio de equilibrio entre la demanda y oferta de liquidez y el tipo básico de toda la economía. Ahora bien, este tipo de interés no puede ser llamado de equilibrio, pues no garantiza la estabilidad. Si es muy bajo habrá exceso de actividad e inflación, y si es muy alto, contracción de la actividad y desempleo, sin que la flexibilidad salarial pueda garantizar la ausencia de paro. Supongamos un exceso de demanda de liquidez. Como no hay nadie que la ofrezca - la demanda es unánime e infinita, todos venden para lograrla - sólo si sale al mercado alguien dispuesto a ofrecer lo que demanda la sociedad se puede parar el catastrófico proceso de contracción y deflación, originado en el deseo de la gente en vender todo lo que posee para saciar su demanda de liquidez. En Keynes no hay equilibradores automáticos que equilibren la situación. Sólo si el Banco Central está dispuesto a ofrecerla se puede  frenar la caída. 
Por otro lado, en el resto de la economía sucede que dado el aumento de la incertidumbre (concepto fundamental en Keynes), aumenta el ahorro, lo que según los clásicos sería una gran ayuda, pues al aumentar éste aumentaría la inversión, según su esquema teórico; erróneo desde luego, pues el aumento del ahorro reduce el consumo y la inversión, contrayendo más aún la producción. Por el contrario, para Keynes habría que incentivar el gasto, no el ahorro. Y a veces es difícil conseguirlo vía política monetaria expansiva, porque la incertidumbre (estrictamente riesgo no calculable en probabilidades), es el peor enemigo de la inversión (y del consumo, arrastrado a la baja, además, por la caída de la renta de los parados). Pero ¿por qué no se cumple la teoría de los clásicos (o austriacos también), de que el aumento del paro baja los salarios hasta recuperar el pleno empleo?
Si nos ponemos en la situación de un parado lo comprendemos. La recesión ha echado a la calle a un porcentaje importante de los más trabajadores, y probablemente éstos estaría dispuestos a rebajar su salario, pero la incertidumbre no le deja precisar. ¿Hasta dónde y cuánto, por qué tipo de contrato, parcial, temporal? No sabe, sabe que tiene unos gastos fijos que intentará mantener (colegio de los niños), comida, etc), y le resulta difícil aceptar que tendrá que renunciar a estas cosas si no lo asimila poco a poco, lo que hará que deje pasar oportunidades... con el riesgo de quedarse en el paro. Hay un periodo de meses antes de que acepte hasta dónde han llegado las aguas y lo que tiene que ceder, para obtener un salario del que tendrá que recortar gastos corrientes para hacer frente a los más necesario y la devolución de las deudas contraídas. De modo que las negociaciones no son fluidas aún cuando haya flexibilidad salarial. No es que ésta sea mala, es que no es suficiente. Tampoco tiene claro cuál será el nivel de precios que determine su salario real.
De forma que se ha producido un cambio radical en la visión de la economía. Ahora, desde Keynes, no es el equilibro ahorro/inversión y flexibilidad salarial de lo único que estar pendiente, la liquidez entra como determinante del tipo de interés, que no es ya aquel interés natural que lo equilibraba todo. La ruptura se consolidó e incorporó al cuerpo doctrinal, aunque difusamente por el intento de sus sucesores de elaborar una teoría síntesis entre Keynes y los clásicos, que Geof Tyli llamó la traición a Keynes. Samuelson y Hicks fueron los lideres de esa “conspiración”, cuyo resultado ha sido la doctrina mayoritaria hasta ahora. 
Por su parte, Friedman aceptó la teoría monetaria keynesiana (le dedicó un artículo laudatorio), pero matizándola diciendo que la teoría de la demanda monetaria no era tan inestable, y sin admitir la teoría de Keynes de que aveces el aumento del gasto público y de la deuda eran necesarios para compensar la caída de la demanda. Friedman es el origen de los neokeynesianos, que propugnan modelos matemáticos con desequilibrios leves debidos a razones monetarias corregibles. 
Otros siguieron impertérritos la senda de la economía clásica. 
Algunos se preguntan si Keynes no era de izquierdas, pero él lo negó. Dijo que odiaba a Marx, para él incomprensible, y que si llegaba la revolución le encontrarían al lado de los suyos, a los que llamaba la “clase ilustrada”. Nunca pensó mucho en la distribución de la renta, y su única obsesión era mantener la economía, con tendencia al desequilibrio, en su máximo potencial. Para él era más importante la creación de trabajo que la distribución de la renta. Trabajo que en una economía capitalista tenía siempre tendencia a escasear.

Las aportaciones pioneras de Keynes fueron muy importantes Desde entonces, y pese a sus errores hubiera sido mejor, cromo decía Hyman Minsky, profundizar en ellas y mejorarlas, que traicionarlas con la “síntesis” keynesiana-neoclásica. 



(Foto wikipedia. Keynes, Russell y Strachey)
La crisis de 2008, llamada la “Gran Recesión”, es un ejemplo paradigmático de la teoría keynesiana. Un cisne negro suscitó en los mercados financieros un pánico que despertó en todo el mundo una demanda infinita de liquidez, lo que llevó a poner en venta todo los activos poseídos, derrumbando los mercados. Cuando todos quieren vender, y nadie quiere comprar, se derrumban los precios de los activos, empresariales y bancarios incluidos, lo que desata una dinámica de quiebra. Sólo la reacción - algo tardía -  los Bancos Centrales ofreciendo liquidez sin límite se evitó una crisis mundial sin precedentes. 

domingo, 28 de junio de 2020

Keynes por sí mismo

Estas notas están sacadas del "Keynes Betrayed" de Geoff Tily. Están referidas a la virulenta discusión dialéctica entre Keynes y sus intérpretes, entre los que destaca Hicks. Son citas de Keynes, posteriores a su libro (de ahí su interés), de artículos y de correspondencia. 

En ellas vemos las divergencias básicas que separan a Keynes de los neoclasicos, y del intento de fusión entre ambos bandos por sus seguidores. Las diferencias básicas son: 
  • La Falacia de la composición: el comportamiento individual correcto no lleva a una solución colectiva optima.
  • La incertidumbre. La incertidumbre, por definición no calculable como el riesgo, condiciona aleatoriamente las expectativas de los inversores. Pueden pasar largos periodos en que el pesimismo impida alcanzar una inversión de pleno empleo. 
  • La inversión es el componente del gasto más importante, pero más volátil, por la presencia de la incertidumbre sobre la valoración de la rentabilidad esperada. 
  • El tipo de interés no es producto del ahorro y la inversión. El tipo de interés es fruto de los cambios en la demanda de dinero. La incertidumbre, que afecta a la inversión, influye también en el deseo de atesorar liquidez. La caída de la inversión y el aumento de la demanda de liquidez responden a la misma causa. 
  • El dinero es un activo de reserva como cualquier otro activo, pero además tiene la cualidad de la liquidez absoluta. Su demanda es estable en tiempos "normales", pero no suele haber tiempos normales prolongados. Suele haber expansiones más allá de lo aconsejable en los que se forman deudas, y periodos prolongados de ajuste, en los que las deudas acumuladas y el pesimismo de las expectativas impiden volver al pleno empleo. 
  • Este carácter fluctuante de las expectativas hacen imposible construir modelos matemáticos con parámetros fijos. 
Leamos a Keynes.

Sobre las ciclos alcistas y bajistas:

Es de la naturaleza de los mercados de inversión organizados, bajo la influencia de compradores que ignoran en gran medida lo que están comprando y de los especuladores que están más preocupados por pronosticar el próximo cambio de sentimiento del mercado que por una estimación razonable del rendimiento futuro de los activos de capital. Cuando la desilusión cae sobre un mercado demasiado optimista y comprado en exceso, debe caer con una fuerza repentina e incluso catastrófica.

A medida que ocurran estos desarrollos financieros, el MEC (marginal efficienty of capital) se desplazará hacia una posición menos optimista. Las empresas sabrán que sus ingresos de las inversiones realizadas durante la fase de expansión no están cumpliendo con las expectativas que los llevaron a endeudarse en primer lugar. Reajustarán el MEC a una posición más realista. Al mismo tiempo, la falta de confianza en los mercados financieros hará que aumenten las preferencias de liquidez y las primas de riesgo, lo que conducirá a un fuerte aumento en la tasa de interés.

Sobre la importancia de las deudas contraídas sobre la deflación de la deuda:

La "fuerza" que hace que una economía que opera fuera de su equilibrio a largo plazo vuelva a ese equilibrio (o más bien lo recupere) es la deuda. El grado de endeudamiento es, entonces, una medida del exceso de la expansión, y evitará igualmente la recuperación automática en la forma prevista por la economía clásica.

Sobre la falacia de la composición:

Somos tradicionalmente partidarios del laissez-faire. No es cierto que las personas que actúan por separado en su propio interés económico siempre producen los mejores resultados. Es obvio que una sociedad individualista dejada en sí misma no funciona bien o incluso de manera tolerable. Aquí estoy de acuerdo con los laboristas. No difiero de ellos en cuanto a la conveniencia de la acción estatal en interés común, sino en cuanto a las formas que debe tomar dicha interferencia. Sus propuestas están desactualizadas y son contrarias a la naturaleza humana. Pero no es seguro ni correcto dejar las cosas en paz. Es nuestro deber pensar en controles sabios e interferencias viables. Ahora no hay parte de nuestro sistema económico que funcione tan mal como nuestros arreglos monetarios y crediticios; ninguno donde los resultados del mal trabajo son tan desastrosos socialmente; y ninguno donde sea más fácil proponer una solución científica. (OC XIX, Vol. I, págs. 158–9)

Sobre la política de inversión pública:

 Estoy a favor de una mixture de obras públicas, pero creo que a menos que socialice el país en un grado que es poco probable, llegará al final del programa de obras públicas, si no en un año, en dos años, y, por lo tanto, si no está preparado para reducir la tasa de interés y recuperar la empresa privada, cuando llegue al final del programa de obras públicas, se habrá disparado el interés y no estará mejor. Debería usar el programa de obras públicas para completar el interegnum [sic] mientras recibía menos interés. El programa de obras públicas en sí mismo aumentaría las ganancias comerciales y, por lo tanto, aliviaría a las personas de esa excepcional disposición a pedir prestado. Debería tener miedo de eso como único remedio. Debería temer que todo saliera bien, llegara a su fin, y luego deberíamos volver a donde estábamos a menos que decidiéramos una acción más definitiva. (Norman Wait Harris Memorial Foundation 1931, citado en Kent, 2004, p. 205)

Sobre su visión escéptica de la política monetaria como único instrumento:

Sin embargo, cualquiera que esté bien familiarizado con mis escritos será consciente de que no soy de los que creen que el ciclo económico puede controlarse únicamente mediante la manipulación de la tasa de interés a corto plazo, de lo que soy un gran crítico de Esta opinión, y que he prestado mucha atención a los métodos alternativos y complementarios para controlar la tasa de interés. Sin embargo, dado que los mitos una vez iniciados son persistentes, puede ser imprudente de mi parte permitir que esta representación de mi argumento pase sin corrección. Mis propuestas para el control del ciclo económico se basan en el control de la inversión. He explicado en detalle que las formas más efectivas de controlar la inversión varían según las circunstancias; y he sido el primero en señalar que pueden surgir circunstancias, y he surgido recientemente, cuando ni el control de la tasa de interés a corto plazo ni el control de la tasa a largo plazo serán efectivos, con el resultado de que la estimulación directa de la inversión por el gobierno es el medio necesario. (CW XI, pág. 435) 3

Divergencias con los principios neoclasicos y sus consecuencias:

Ahora, la escuela que cree en el autoajuste está, de hecho, asumiendo que la tasa de interés se ajusta más o menos automáticamente, para alentar la cantidad justa de producción de bienes de capital para mantener nuestros ingresos en el nivel máximo que nuestro Las energías y nuestra organización y nuestro conocimiento de cómo producir eficientemente son capaces de proporcionar. Esto es, sin embargo, pura suposición. No hay razón teórica para creer que sea verdad. . . . Los que están de mi lado, a quienes me he aventurado a describir como mitad correcta y mitad incorrecta, lo han percibido; y concluyen que el único remedio es que cambiemos la distribución de la riqueza y modifiquemos nuestros hábitos de tal manera que aumentemos nuestra propensión a gastar nuestros ingresos en el consumo actual. Estoy de acuerdo con ellos al pensar que esto sería un remedio. Pero no estoy de acuerdo con ellos cuando van más allá y argumentan que este es el único remedio. Porque existe una alternativa, a saber, aumentar la producción de bienes de capital mediante la reducción de la tasa de interés y de otras maneras. (CW XIII, pág. 490)

La importancia crucial de la incertidumbre en su teoría

 [N] uestro deseo de mantener el dinero como depósito de riqueza es un barómetro del grado de desconfianza de nuestros propios cálculos y convenciones sobre el futuro. Aunque este sentimiento sobre el dinero es convencional o instintivo, opera, por así decirlo, en un nivel más profundo de nuestra motivación. Se hace cargo en los momentos en que las convenciones más altas y más precarias se han debilitado. La posesión de dinero real calma nuestra inquietud; . . (CW XIV, p. 116) segundo, el impacto de la incertidumbre sobre la inversión: no es sorprendente que el volumen de inversión, así determinado, fluctúe ampliamente de vez en cuando. Porque depende de dos conjuntos de juicios sobre el futuro, ninguno de los cuales se basa en una base adecuada o segura: la propensión a atesorar y las opiniones sobre el rendimiento futuro de los activos de capital. (CW XIV, p. 118) Después de la discusión de la inversión, hace una declaración que es exactamente aplicable a Hicks:
Esto completa el primer capítulo del argumento, a saber, la responsabilidad de la escala de inversión de fluctuar por razones muy distintas (a) de aquellas que determinan la propensión a ahorrar de un ingreso dado y (b) de esas condiciones físicas de capacidad técnica para ayudar a la producción que generalmente se supone hasta ahora ser la principal influencia que gobierna la eficiencia marginal del capital. Si, por otro lado, nuestro conocimiento del futuro fuera calculable y no estuviera sujeto a cambios repentinos, podría justificarse suponer que la curva de preferencia de liquidez era estable y muy inelástica. (OC XIV, págs. 118–19)

Sobre la imprecisón inevitable de las expectativas

La tasa de interés y la eficiencia marginal del capital están particularmente preocupadas por el carácter indefinido de las expectativas reales; resumen el efecto sobre las decisiones de mercado de los hombres de todo tipo de dudas vagas y estados fluctuantes de confianza y coraje. Pertenecen, es decir, a una etapa de nuestra teoría en la que ya no asumimos un futuro definido y calculable. La teoría ortodoxa, por otro lado, se refiere a un mundo simplificado donde siempre hay pleno empleo, y donde se descartan dudas y fluctuaciones de la confianza.

viernes, 26 de junio de 2020

Producción y precios

Los mometaristas de hoy, como Scott Sumnerdicen que es más importante el PIB nominal que el real. Para demostrarlo, Scott pinta el gráfico siguiente donde compara el anémico PIBN italiano con el japonés, demostrando que a Italia, pese a su pobre récord desde que entró en el euro, le ha ido mucho mejor que a los nipones.



Bueno, yo creo que todos sabemos que Japón ha padecido una deflación muy larga, Italia no, ¿verdad? Entonces sospecho inmediatamente que esa diferencia se debe a las muy diferentes inflaciones que han tenido estos países en el periodo.
Así que voy corriendo a la FED de Saint Louis, y hago el mismo gráfico pero para el PIB real, es decir, deflactado de inflación.



Y, ¡sorpresa! Me sale una historia totalmente distinta. A Japón le ha ido mucho mejor desde que Sinzo Abe llegó al poder, y lanzó una política económica muy agresiva para despertar la economía. Eso sí, los precios siguen moderados, lo que inquieta a los japoneses por lo cerca que están de una deflación...
Lo que quiero decir, es, ¿como se mide mejor la eficacia de una economía, con el PIB real o con el PIB nominal? 
A mí me resulta claro que el segundo gráfico me ayuda mejor a comprender lo que ha pasado en ambos países, al menos desde la crisis de 2008. En un tiempo me pareció atrayente el PIBN como indicador global, pero se basa en la idea estúpida de que de qué los precios y la economía real se acompañan, y que una inflación boyante ayuda a que el PIB real sea boyante. ¿Y si resulta que el crecimiento del PIBN ha sido sobre todo por la inflación?
Es verdad que multitud de agentes tienen en mente el PIBN, pues operan en dinero y lo que les importa es la rentabilidad nominal. No se ponen a deflactar sus beneficios anuales. Pero a la hora de medir el resultado de conjunto, yo creo que el gráfico de PIB real es más claro. 
Eso no quita que lo que intenta Sinzo Abe es que haya un mínimo de inflación, por evitar el riesgo de caer en deflación, que tanto daño ha hecho a Japón. Y es que la deflación produce expectativas perversas, muy nocivas para la economía, pues no es ningún estímulo a la inversión ni al consumo saber que dentro de un año esos gasto te van a costar menos. Un productor de coches frenará la inversión un año tras otro, si sabe con certeza que sus clientes se plantearán esperar un año más para cambiar de coche, a precios cada vez más bajos. 
Así que pocas bromas con la deflación. Pero eso no implica, creo medir el PIB y los Precios unidos, pues el resultado puede confundir como se ve en los graficos. 

jueves, 25 de junio de 2020

EEUU. Solicitudes de ayuda al desempleo

Las solicitudes de ayuda al desempleo semanales (semana del 20 junio) muestran una mejoría sustancial, aunque todavía se mantienen muy por encima del nivel normal, como se puede ver en el gráfico.



El número de solicitantes alcanzó 1,480 millones, 60 mil menos que la semana previa. Un nivel normal está muy por debajo del millón. Si se mantiene la tendencia a la baja, se llegará a una relación positiva con la creación de empleo. 
En suma, la economía USA sigue poco a poco avanzando hacia el suelo de la recesión. 

miércoles, 24 de junio de 2020

FMI actualiza sus previsiones a la baja

El FMI ha reactualizado sus previsiones para el año a la baja. El PIB de España caería un 12,8% en 2020.




El FMI advierte de los rebrotes del virus cuando en los países emergentes están en el pico de la pandemia. He tomado los comentarios relativos a la deuda,

En los países que han comenzado a reabrir y la recuperación está en marcha, el apoyo a las políticas deberá cambiar gradualmente para alentar a las personas a regresar al trabajo y para facilitar la reasignación de trabajadores a sectores con una demanda creciente y lejos de sectores cada vez menos viables. Esto podría tomar la forma de gasto en capacitación de trabajadores y subsidios de contratación dirigidos a los trabajadores que se enfrentan a un mayor riesgo de desempleo a largo plazo. Apoyar una recuperación también implicará acciones para reparar los balances y abordar el sobreendeudamiento. Esto requerirá fuertes marcos de insolvencia y mecanismos para la reestructuración y disposición de la deuda en dificultades. (Cabe recordar las palabras del gobernador ayer en el Congreso sobre la ineficacia e lay concursar española.)

El apoyo a las políticas también debería pasar gradualmente de ser dirigido a ser más amplio. Cuando el espacio fiscal lo permita, los países deben realizar inversiones públicas ecológicas para acelerar la recuperación y apoyar los objetivos climáticos a más largo plazo. Para proteger a los más vulnerables, se necesitará un mayor gasto neto en seguridad social durante algún tiempo.

La comunidad internacional debe garantizar que las economías en desarrollo puedan financiar gastos críticos mediante la provisión de financiamiento en condiciones favorables, alivio de la deuda y donaciones; y que los mercados emergentes y las economías en desarrollo tengan acceso a la liquidez internacional, asegurando la estabilidad del mercado financiero, las líneas de intercambio del banco central y el despliegue de una red de seguridad financiera global.

Esta crisis también generará desafíos a mediano plazo. Se prevé que la deuda pública alcance este año el nivel más alto en la historia registrada en relación con el PIB, tanto en los mercados avanzados como en los emergentes y en las economías en desarrollo. Los países necesitarán marcos fiscales sólidos para la consolidación a mediano plazo, mediante la reducción del gasto derrochador, la ampliación de la base impositiva, la minimización de la evasión fiscal y una mayor progresividad en los impuestos en algunos países.

Palabras muy pertinentes en lo que se refiere a España. No obstante, las previsiones de recuperación del 2021 parecen un poco forzadas, de lo que infiero que ni FMI ni nadie tiene ni pajolera idea de lo que pasará. Todo depende de dónde esté el suelo, y a qué ritmo se crecerá después. Misterio.

lunes, 22 de junio de 2020

España, ¿como será mayo?

En abril la industria y los servicios recibieron un gran varapalo. Caídas del 40% anuales son cifras escalofriantes, con caídas del 90%  y del 94% de automoción y hostelería.  Era cuando la economía estaba cerrada, por decisión gubernamental. 
¿Que pasará en mayo, cuando los rigores de confinamiento se moderan? 
Vimos en un post anterior que EEUU - que nos lleva un mes de ventaja estadística -, registró en mayo un parón en seco de la segunda caídas de sus principales sectores y dejaba ver un pequeño repunte o cambio de tendencia, como si lo peor hubiera pasado. 
En España seguramente las cifras mostrarán una mejoría, aunque no sabemos si todavía en terreno negativo. Es decir, negativas, pero menos que las anteriores. 
Eso es lo que sería de esperar dado la escasa ayuda recibida del sector público, que sólo ha gastado en sostener las empresas un 0,9% del PIB, cuando Alemania ha llegado al 13%. 
Hay una gran confusión sobre cómo han funcionado la gestión de las ayudas a los autónomos y los ERTEs, pero todo hace indicar que mal. Tampoco la gestión del dinero aportado por el BCE es de gran claridad, y el ICO ha anunciado que suspende sus créditos garantizados. 
A la expectativa de qué flores nos traerá mayo.