Niall Fergurson, en "The Wets and the Rest", nos explica el porqué de la civilización, o civilidad como decía Samuel Johnson. No cometamos errores de maricomplejines: Civilización es Civilización Occidental o no es. No es más que la malsana manía colectiva de castigarnos y degradarnos, como si con eso fuéramos a ir al cielo.
Unos creen que hubo civiliaciones anteriores, como la Persa, la Musulmana, o la Turca, o la Romana, cuyo sueño perdurable fue el principio de la nuestra desde al menos Carlo Magno. Como la nuestra nació de ese sueño de recuperación de la grandeza Romana. Como España nació del sueño de recuperar la península a los árabes para la Cristiandad.
Estos tienen Confusión de Civilidad con Imperium que dura muchos siglos.
Civilidad es lo que hemos vivido en determinada parte del planeta durante unos siglos, muy pocos en comparación con la vida del planeta, del sistema solar, o del Hombre el la Tierra.
Para mí civilidad es (como dije en Economías desde el Principio, y no veo por qué desdecirme) resolver los conflictos por medio de la instituciones civilizadas que nos hemos otorgado y que la gran mayoría asume como propias. No vale la pena llamar civilización a otra cosa.
Fergurson hace un ejercicio de 800 y pico páginas porque quiere saber qué está fallando actualmente como para que se hable de decadencia, otra vez. No he hecho más que empezar el libro, y lo recomiendo; no sé cuáles serán las conclusiones, pero el desarrollo de Fergurson seguro que es arrollador. Ayer me dijo un conocido, ¿pero ése es muy de derechas, no? Sí, le dije, yo también soy conservador, no de derechas, conservador. Soy conservador de la civilización, como otros son conservadores de museos. Mi motivación mayor, aunque no lo crean, cuando pongo al euro como un pingo, se defender la civilización en la que he vivido, me he criado, y he madurado.
Creo que Fergurson siente lo mismo, y lo que cuenta es apasionante. En 1500 estábamos por debajo de otros culturas; en 500 años hicimos cosas increíbles, que ahora se tienden a detestar con manifiesta hostilidad.
Y yo sé cuál es el problema de esa civilización, por qué está en decadencia: porque nadie cree en ella ni la estima. Nadie está interesado en conservarla. Al revés, se empeñan en probar que el mono o la rata no se diferencian de nosotros más que en un porcentaje mínimo en el gen. Pues que pinten la Sixtina o curen el Cáncer.
Y es que ya no hay conservadores. Pregunten a cualquiera si es conservador: verá la cara de desconcierto o irritación que se le pone. La democracia se ha torcido, ha descarrilado, y todos creen que es un problema de que gobierno éste o el otro. Pero no. Eso no soluciona el problema del descarrilamiento, porque nadie lo ve ni le interesa. En realidad creen que la paz y la civilidad están garantizadas, es algo natural que está ahí. Piensan que seguro que hay extraterrestres que, no sé porque regla de tres, serían más civilizados que nosotros. Si es así, cosa que dudo, será porque son completamente distintos. En ese caso, la comunicación será difícil. Será como hablar con conejos u hormigas, que son civilizados a su manera, pero los comemos o comemos su miel, civilizadamente, porque ellos no saben comunicarnos lo que sienten ni comunicarse en tre ellos para mon5tar estrategias defensivas. Es posible que los marcianos que un día vengan nos coman o nos exploten por similares razones: son civilizados, pero distintos, y no tienen los sentimientos morales nuestros, ni reparo alguno de comernos con huesos y todo.
Hay una observación inteligente al principio del libro: que nuestros antecesores que fundaron las bases de la civilidad morían jóvenes. La mayoría de los que han pasado a la historia como genios morían antes de los cuarenta. Tenían que darse prisa si querían desarrollar su sueño, el que fuera. Y no les solían ayudar con subvenciones; a veces eran condenados a ser quemados. Probablemente no tuvieron una vida feliz.
Unos creen que hubo civiliaciones anteriores, como la Persa, la Musulmana, o la Turca, o la Romana, cuyo sueño perdurable fue el principio de la nuestra desde al menos Carlo Magno. Como la nuestra nació de ese sueño de recuperación de la grandeza Romana. Como España nació del sueño de recuperar la península a los árabes para la Cristiandad.
Estos tienen Confusión de Civilidad con Imperium que dura muchos siglos.

Para mí civilidad es (como dije en Economías desde el Principio, y no veo por qué desdecirme) resolver los conflictos por medio de la instituciones civilizadas que nos hemos otorgado y que la gran mayoría asume como propias. No vale la pena llamar civilización a otra cosa.
Fergurson hace un ejercicio de 800 y pico páginas porque quiere saber qué está fallando actualmente como para que se hable de decadencia, otra vez. No he hecho más que empezar el libro, y lo recomiendo; no sé cuáles serán las conclusiones, pero el desarrollo de Fergurson seguro que es arrollador. Ayer me dijo un conocido, ¿pero ése es muy de derechas, no? Sí, le dije, yo también soy conservador, no de derechas, conservador. Soy conservador de la civilización, como otros son conservadores de museos. Mi motivación mayor, aunque no lo crean, cuando pongo al euro como un pingo, se defender la civilización en la que he vivido, me he criado, y he madurado.
Creo que Fergurson siente lo mismo, y lo que cuenta es apasionante. En 1500 estábamos por debajo de otros culturas; en 500 años hicimos cosas increíbles, que ahora se tienden a detestar con manifiesta hostilidad.
Y yo sé cuál es el problema de esa civilización, por qué está en decadencia: porque nadie cree en ella ni la estima. Nadie está interesado en conservarla. Al revés, se empeñan en probar que el mono o la rata no se diferencian de nosotros más que en un porcentaje mínimo en el gen. Pues que pinten la Sixtina o curen el Cáncer.
Y es que ya no hay conservadores. Pregunten a cualquiera si es conservador: verá la cara de desconcierto o irritación que se le pone. La democracia se ha torcido, ha descarrilado, y todos creen que es un problema de que gobierno éste o el otro. Pero no. Eso no soluciona el problema del descarrilamiento, porque nadie lo ve ni le interesa. En realidad creen que la paz y la civilidad están garantizadas, es algo natural que está ahí. Piensan que seguro que hay extraterrestres que, no sé porque regla de tres, serían más civilizados que nosotros. Si es así, cosa que dudo, será porque son completamente distintos. En ese caso, la comunicación será difícil. Será como hablar con conejos u hormigas, que son civilizados a su manera, pero los comemos o comemos su miel, civilizadamente, porque ellos no saben comunicarnos lo que sienten ni comunicarse en tre ellos para mon5tar estrategias defensivas. Es posible que los marcianos que un día vengan nos coman o nos exploten por similares razones: son civilizados, pero distintos, y no tienen los sentimientos morales nuestros, ni reparo alguno de comernos con huesos y todo.
Hay una observación inteligente al principio del libro: que nuestros antecesores que fundaron las bases de la civilidad morían jóvenes. La mayoría de los que han pasado a la historia como genios morían antes de los cuarenta. Tenían que darse prisa si querían desarrollar su sueño, el que fuera. Y no les solían ayudar con subvenciones; a veces eran condenados a ser quemados. Probablemente no tuvieron una vida feliz.
2 comentarios:
Ey, que los romanos pueden meterse perfectamente en esa definición.
Dices "civilidad es resolver los conflictos por medio de la instituciones civilizadas que nos hemos otorgado y que la gran mayoría asume como propias". Pues bien, en el Imperio Romano la mayoría asumía como propias instituciones civilizadas (no tan diferentes a las actuales).
Pero no sólo. Los denominados "extranjeros" (los ciudadanos NO romanos que eran libres, es decir, los "bárbaros") también asumía como propias muchas instituciones romanas a través del Ius Gentium o Derecho de Gentes, que es el precursor del Derecho Internacional Público.
Es decir, que si había una guerra en la parte norte de lo que actualmente es Alemania y ganaba el Imperio Romano, puede que acabara mediante un pacto mediante el cual a Roma se le pagaban X tributos a cambio de no ser romanizados. Pero gran parte del devenir social de ese pueblo conquistado de "bárbaros" se regía por el Ius Gentium, es decir, por la parte del Derecho Romano aplicado a los "extranjeros" (por ejemplo, qué pasaba si uno de los de ese pueblo tenía disputas comerciales con un romano, qué pasaba si había una pelea entre un extranjero y un romano en una taberna, etc.).
El Imperio Romano es el primero (por delante, con muchos Siglos, de la "civilización" musulmana o de la china, por poner dos ejemplos) en regular las situaciones públicas y privadas internacionales.
Es decir, el primero que se ocupó por lo que pasaba fuera (o en el borde) de sus fronteras.
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