viernes, 25 de enero de 2013

Culebrones sin fin

Leer la prensa española hoy es alucinante. No concibo otra manera de empezar el día. Incluso la economía, pese a las pésimas noticias, se queda en un humilde segundo plano, hasta el punto que, me pregunto yo, tantos casos tan sabrosos como surrealistas, ¿no estarán creados ex profeso para tapar lo mal que van las cosas serias?

En todo caso, si es así: Que gran creatividad. Tenemos, por ejemplo: el caso de la monja Sor María. Un caso tenebroso, digno de novela de Balzac, el aurtor de un título como "une ténébreuse affaire" lo cual ya lo dice todo.

Sor María se dedicaba, en los primeros años de la democracia, a robar niños para donarlos a ortra familia. O venderlos, sea dicho son intención de ofender. Como dice la noticia en el país, hacia "casar" la oferta y demanda de niños, es decir, era el Auctioneer de Walras, ese eslabón perdido del Equilibrio General que nunca se había encontrado en ningún mercado. Sólo que Sor María a veces abusaba un poco de las madres naturales, pues la demanda arreciaba, y en esas ocasiones forzaba la mano en la oferta para que el aumento de demanda no subiera los precios. En esos caso, anunciaba simplemente: sus hijas han muerto por fallo de la incubadora, y asunto resuelto.

Se ha ido con sus misterios sin aclarar, y su Orden a la que pertenecía no ha anunciado su muerte hasta dos días después, no sea que quedara algún papel suelto por ahí. Sólo pudo comunicar, antes de morir, que era inocente de esas acusaciones y que ese crimen la repugnaba. Requiescat in pacem. Espero de esta caso una prolongación y que al final se haga justicia con las madres desposeídas.

Otro caso morboso es el de Amy Martin, el-la escritor(a) fantasma-socialista. ¿Hombre o mujer? Andrógino quizás? En todo caso, una máquina de hacer dinero. Carlos Mulas, un economista con un currículum que ya lo quisiera yo, era director de la fundación Ideas, esos inventos de Zapatero a costa del Erario. Su Ex posa, Zoe Alameda, una artista que lo mismo te escribe un guión para un "Corto" (ya saben, ese hijo putativo del cine que es intrínsecamente deficitario y sólo vive de subvenciones), que un informe sobre la economía nigeriana. ¡Lo que envidio yo esa capacidad prometeica, tan rentable, que te pagan 3000 euros por artículo!

Amy Martin, fusión de los dos, sombra de ambos, seudónimo del amor, de la empresa matrimonial, había conseguido unas economías de escala nunca vistas, pese a que ya se habían separado matrimonialmente. Nadie sabía quien era Amy Martin, salvo que que recordaba un poco a ese gran escritor inglés, Martin Amis, un nombre acrisolado en el mundo de las letras. Qué casualidad, salvo que no creo en las casualidades. Una forma de robar marca así, como sin querer.

En fin, que entre los tres sacaban billetes a paladas de la fundación Ideas, y de otras fuentes, como de Leire Pajin cinco minutos antes de desalojar su ministerio. Cuidado con estos nombres sin cristianar, Zoe, Leire, que llegan muy lejos porque son enviadas de Marte para vaciar la Tierra de recursos antes del ataque final. No me fijo de estado mujeres poderosas y creativas, a la par que muy arrampladoras.

Lo mejor, la reacción de Jesús Caldera, presidente de Ideas, ese tontorrón pero no tanto, que dice: "los contratos eran legales, las obras contratadas existen, lo único es que no se sabían quienes eran los autores". Pues sí se saben, melón: eran Mulas y su ex, que no se hablaban, pero en espíritu sí, pues se fundían en un abrazo en Amy Martin, el andrógino que escribía novelas, obras de Teatro, hacia "cortos" y con ello fabricaba billetes del BCE.

Yo lo que quisiera, aparte de que no se acabe estos culebrones, es que me diga Mulas como ha logrado ser asesor del FMI. Y cuanto le pagaban por ello. Porque yo he conocido asesores de esos, y no él da su perfil. Si es que tiene perfil, que a lo mejor era Amy la que ponía el careto.