martes, 22 de enero de 2013

Deflación

La imagen, que tomo del FT, muestra un a característica e Japón: años y años de deflación, es decir, inflación negativa. Si cogiéramos otro índice, la deflación sería más pronunciada.

El nuevo Premier, mister Abe, que ya estuvo unos meses en el cargo, entre 2006 y 2007, ha decidido que el Banco de Japón cambie sus objetivos de inflación. Sirhakawa, el Gobernador, ha aecptado: ha dicho que el Bando de Japón tendrá un objetivo del 2% de inflación, frente al (vagoroso) 1% actual, que de todos modos no se cumple, pues la tasa es ahora negativa.

Esto me suena a ya visto, con los mismos personajes. Si nos fijamos bien, en 2006 2007, en el corto periodo que Abe ya fue Primer Ministro, fue el único periodo en que la inflación aumentó con vigor, hasta el "escandaloso" 2% de 2008. Entonces vino la crisis y volvió a instalarse la deflación.

El tipo de interés oficial es cero desde entonces. Todos los signos de una Trampa de la Liquidez. El tipo de interés real (nominal menos inflación) es positivo. Eso implica que atesorar dinero es rentable, gracias a la esperada caída de los precios. La gente prefiere moverse entre los bonos del Tesoro y el dinero, sabiendo que están seguros, que tienen un rendimiento real, y que su capacidad adquisitiva aumenta con el tiempo. No tienen prisa en gastar en consumo o inversión.

Se supone que un convincente chute a los precios moverá el dinero de los bolsillos de la gente y se gastará más. Sin embargo, yo desconfío del Banco de Japón. Es un Banco extremadamente conservador, y altos funcionarios ya han empezado a piarla de que es peligroso, que se puede provocar una burbuja, y esas manidas cantadas que ya tenemos muy oidas aquí. En otras palabras, en cuanto el señor Abe pierda el cargo - y en Japón eso sucede con mucha frecuecncia - el BdJ se olvidará del encargo.

Además, un objetivo de inflación del 2% me parece insuficiente para poner en movimiento esa economía.

De todas formas, el arma más potente que tienen contra su inmensa deuda de 230% del PIB es la inflación. No una inflación desbocada, pero sí una que aumente el crecimiento y reduzca gastos sociales cíclicos. En suma, un crecimiento del PIB nominal que como denominador de la ratio Deuda/PIBN empoce a reducir este cociente.

Misteriosamente, Japón ha preferido cargarse de deuda mientras su economía caía en deflación. Esa deuda está en manos de los japoneses, atenazados en la trampa de colocarse en bonos del tesoro y dinero con maja rentabilidad nominal, pero que la deflación ayuda a aumentar. Como decía el otro día, es difícil que con tanto volume de deuda en lao mercados, la gente salga de ese círculo fatal son riesgo entre deuda y dinero. El Banco de Japón debería retirar deja el mercado sustituyendola por dinero.