"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

lunes, 23 de enero de 2017

Turbulencia Trump

Donald Trump le ha faltado tiempo para demostrar que no iba de farol en sus amenazas de poner el mundo patas arriba: ha firmado la  solución de EEUU del TTP, Tratado de Libre Comercio del Pacífico, desdeñando de un plumazo a países como Japón y Australia. Ha anunciado que va a renegociar el NAFTA, Tratado de Libre Comercio con Canadá y México. Por si acaso alguien dudaba de donde dirige sus dardos cargados de odio, ha ordenado suprimir las traducciones al español de todas las páginas de Internet de la Administración Federal. 
Ha regañado sin ningún miramiento a las empresas de EEUU que estén pensado en invertir en el extranjero, pero no ha dicho cuál será su reacción cuando los billones de dólares invertidos en EEUU por empresas extranjeras decidan marcharse. ¿Por que lo harán? Muy fácil: el proteccionismo trumpiano, que ha dicho que es su principal objetivo, va a elevar los costes de producción en un país cada vez más cerrado, lo que es una invitación a marcharse. 
Parece deseoso de que sus actos demuestren que cree en lo que dice y que no vale la pena reflexionar un poco antes de tocar el delicado mecanismo comercial que se empezó a montar con Clinton, en 1993, cuando éste firmó el NAFTA. Ya he dicho que EEUU tiene motivos para considerarse perjudicado por China, pero China no está en el TTP que Trump ha anulado de un plumazo. 
El proteccionismo salvaje de un solo país contra todos no puede más que desastibilizar el escenario internacional, sobre todo cuando tratados como el TTP tienen un alto componente estratégico. 
Trump cree que este proteccionismo que no se ha visto desde los años de entre guerras, va a devolver al pueblo americano su antigua prosperidad. Eso es imposible, sobre todo porque el cambio tecnológico habido desde que las manufacturas de EEUU se perdieron impiden volver a aquellos tiempos. Lo único que va a conseguir es encarecer la vida de los americanos, que es un resultado cierto del proteccionismo: encarece las materias primas, los costes de producción, los precios de consumo, e incita a los trabajadores a pedir aumentos salariales por encima de la productividad, en un escenario de estrechamiento de los mercados no sólo de importación, sino también de exportación: no es esperable que los productos americanos sean recibidos con alegría en el resto del mundo. 
No pintan bien las cosas para los demás. 
Falta que cumpla su promesa de deshacer la OTAN y dar y dar una patada en el trasero a la UE... que es lo que está deseando Putin, al parecer el que será su aliado más íntimo. 
Y esto el primer día de sentarse en el despacho oval. EEUU ha sido desde el fin de la II Guerra Mundial el abanderado del libre comercio internacional. Ha sido también el guardián del orden internacional (algo que sé que a muchos les produce horror, pero imagínense que la Guerra Fría la hubiera ganado la URSS), lo que este sujeto está dispuesto a desmontar, lo cual sólo puede perjudicar a sus compatriotas.  
Un cambio de alianzas en el tablero internacional demasiado virulento. Un cambio de visión demasiado radical para que no traiga consecuencias muy negativas para todos.