"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

miércoles, 9 de agosto de 2017

¡Acabad con el turismo ya!

Esa parece ser la consigna de este batiburrillo de izquierdas del que nos hemos dotado, gracias a nuestra estulticia mortífera y a una ley electoral que permite llegar a las instituciones a sus más íntimos enemigos. Porque lo de que hay un turismo que no deja un duro y ensucia las calles, además de no pagar impuestos, es una excusa para arremeter por una de las fallas de la fortaleza de la sociedad, que asiste pasivamente a la guerra sucia contra el turista, sea quien sea. 
No veo ninguna razón para controlar los alquileres particulares al turismo, salvo el fiscal, pero eso exactamente igual que captar las rentas de alquiler de cualquier otro tipo. ¿Que molestan y montan follón? Función policial, nada más. Gracias a ese tipo de turismo visite Venecia a un coste razonable, porque los hoteles de "primera línea del "Gran Canale" eran inaccesibles. 
Soy el primero que cree que hay que cambiar el peso excesivo que tiene el turismo en nuestra economía, pero el peso, la proporción, no acabar con él. Se ha exagerado mucho el poco valor añadido que aporta el turismo, lo que genera unos puestos de trabajo de bajo salario. Bueno, eso depende, hay turismo de gran nivel que genera altas rentas, aparte de ser un turismo asociado a hacer negocios como se hacen ahora. Eso aparte del intercambio cultural que conlleva, no sólo para el que viene, sino para el que lo recibe. 
No se puede acabar con el turismo por las bravas, sin que hayan surgido el sector o sectores que le van a reemplazar. ¿Que hay poca industria? No es culpa del turismo. Son los incentivos y desincentivos los que orientan la inversión, y no veo oposición alguna entre el turismo y otros negocios. 
Miremos a Francia, uno de los paises más turísticos del mundo, a la vez que cuenta con una gran industria con multinacionales prestigiosas. Francia sabe muy bien que con el turismo se da a conocer, mantiene su aureola de bello país, limpio y bien gestionado. 
Lo que pasa es que esto es un aspecto más de la ola anti-todo (anti sociedad abierta) de la izquierda de alpargata, que no lleva alpargata, pero que presume de llevarla. Como la mayoría se visten en Zara, esa casa del demonio de Amancio Ortega, del que se sirven para vilipendiarlo por capitalista corrupto, cuando seguramente ha generado más economías externas con sus negocios para los españoles que ningún otro empresario. Porque hay economías externas, aunque estos zopencos sólo ven lo que quieren ver. 
Y es que el turismo forma parte de un entramado de alianza con otros sectores, y todas las marcas prestigiosas se alían para hacer de España un destino atractivo. 

3 comentarios:

Casandra Carolina Iglesias Martinez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Casandra Carolina Iglesias Martínez dijo...

Pienso que la adhesión de dicha mezcolanza izquierdista al desprósito "anti-turista" es bastante consistente con el oportunismo político y mediático, más allá de su apoyo honesto o no. Si bien se sirvieron del viento en cola para llegar a los escaños, no todo fue suerte. Han sabido sacar réditos y atención a partir de toda suerte de "convulsión social" (15M, etc). Muy en línea con el episodio actual.

Lo que sí llama mucho mi atención, y creo que es de especial gravedad, es la respuesta positiva de tanta gente. No hay lógica alguna que sustente el esperpento "turismofóbico": si los turistas no pagan gravámenes extra en las rentas inmuebles, sí pagan IVA y consumen. Si molestan (y la ley procede), hay policía. Si pretenden turismo de altas rentas, van a necesitar altos capitales (deliciosa ironía puesto que necesitarían de los grandes entes empresariales que tanto se demonizan).

Y lo peor no estriba en si creen que ahora mismo el país puede permitirse el lujo de rechazar actividad económica, en cuyo caso debieran leer y con urgencia. Lo peor reside en que si ya entendían todo esto, la falta de solidaridad (con aquellos que salen adelante gracias al sector) necesaria para comulgar con este dislate es aterradora (y otra vez ironía, de manera indirecta también perderán).

La oligofrenia o la maldad. Bajarse del barco o tirarse del avión.

miguel navascues dijo...

Gracias.