viernes, 23 de noviembre de 2012

La "famiglia" como parábola para simples

La economía teórica de este gobierno es tan simple como así: la economía de un país es como la de la familia... Una buena ama de casa (ministro de economía) no gasta más de lo que ingresa... Así, nunca estará sin dinero... Sus hijos tendrán futuro... Etc.Es la parábola más falsa que he oído. (Lástima que la he oído en boca de Margaret Thatcher, uno de los mejores políticos del siglo XX). Pero es rotundamente falsa. Incluso opuesta punto por punto a la realidad.

Quitando a las familias ricas, la familia no es una unidad de consumo que da de comer a sus crías como los pájaros del campo (como decía la parábola del evangelio, fuente de este intento de inyectar la religión en la economía). Si la familia hiciera eso se extinguiría. La familia debe mirar al futuro y tomar decisiones de inversión importantes para ella y sus hijos. Si su mayor anhelo es que sus hijos tengan un futuro, se endeudará para pagarles una educación superior que les garantice un nivel de renta. Es difícil que una familia con más de dos hijos tenga ingresos suficientes y garantizados como para no actuar así. La que pueda, es afortunada. Aún así, seguramente querrá una vivienda para criar a sus hijos cuando son pequeños. Eso supone una decisión adicional entre invertir en ladrillo (eso tan denostado ahora) o educación. Puede y debe decidir si ahorra para tener mejor casa o mandar a sus hijos al extranjero a estudiar. En todo caso, son decisiones que implican flujos de pago presentes y futuras que no podrá afrontar sin endeudarse. Existe la convicción en España que la educación es y debe ser gratis. Eso se paga en una mala calidad educacional que, precisamente, fuerza a los padres a mandar a sus hijos a complementar lo que aquí no hay en oferta.

De modo que no estamos con tanta ventaja sobre países como EEUU, en que la educación es privada, pero de mejor calidad. Los padres españoles que pueden pagan a sus hijos un roce con el sistema privado de EEUU, y no todos pueden pagárselo. Lo mismo se puede decir de la formación profesional, aunque su coste es menor. En todo caso, la familia es más como una empresa que como esa ficción de cuento de hadas que todavía se oye y se oirá. La familia se endeuda para invertir en el futuro, como una empresa, aunque su benéfico sea difícil de contabilizar. Por lo tanto, es normal que en las cuentas nacionales financieras aparezcan unas deudas de las familias que son activos de los bancos (pues las familias no emiten bonos ni acciones. Para eso sirven los bancos, para financiar a gente que no porcina emitir títulos porque son desconocidos: empresas nuevas, familias, etc). Es normal y siempre aparece esa deuda, que suele expresarse en términos de la "renta disponible" que es la renta que queda después de pagar los impuestos.

Ahora, fíjense en el efecto de unas subidas de impuestos "a la Guindo/montoriana" en una familia endeudada (no hace falta pensar en la que ha entrado a comprarse un piso en la cresta del boom, con una deua superior al valor del piso), cuyo salario real ha bajado o ha perdido, por haberse ido al paro los cabezas de la familia. Y imaginen además, que la familia, como tal, tiene peores de fechos de suspensión de pagos que cualquier empresa que sea una cueva de ladrones. Por ejemplo, un Promotor que se ha forrado, pero puede liberar deuda mediante la dación de inmuebles, cosa que la familia no puede.

Bueno, pues tienes a una familia que no se ha metido a especular, que se ha endeudado cabalmente, no por encima del valor de su vivienda, y se encuentra con que tiene una deuda que sube mientras el valor de su activo cae, se ve embargada y encima debe seguir pagando al banco la deuda pendiente sobre valor de ejecución del piso. Esa familia no solo recortara su consumo, sino también su inversión en diciendo (que a lo mejor se ve embargada) y en educación, lo cual no deja de tener efectos negativos externos en capital humano. No sólo eso, sino que además, el gobierno se encuentra con que debe contraer su gasto, es decir, cortar rentas y gasto de otros, y para cumplir con el euro, debe engañarse y disimular deuda debajo de la alfombra, como impagos a los proveedores, que son familias. La deuda no reconocida por el gobierno es un 16% del PIB. Esto es la Deflación de Deuda (Debt Deflation) por parte de las familias, exactamente igual que por parte de las empresas, y con el mismo resultado: contracción encadenada de demanda, que castiga por igual a los buenos y a los malos, los que se han endeudado con prudencia y a los que no (ojalá esto diera verdad, porque en realidad castiga más a los bueno, pues el gobierno en su afán de evitar un derrumbe financiero, ayuda más a los más endeudados).

Y por esta razón no funciona una caída salarial como medio de ajustar precios relativos y crear empleo: porque hay deudas que en términos de renta aumentan al caer los salarios, lo cual contrae aún más la demanda. El viejo truco de la vieja economía de que si los mercados se ajustan vía precios se restablece el equilibrio con pleno empleo asoloa e podría dar en caso de que no hubiera deudas, lo cual es imposible. Las deudas son congénitas a la mejora de nivel de vida. En realidad la vieja economía es una ficción sospechosamente rosácea. Y por eso no hago más que decir que la reforma laboral no va a hacer nada por el empleo y la recuperación del crecimiento. Es un inmediato aumento de la deuda/renta de las familias. Y tampoco el ajuste fiscal: es otro palo a las rentas y al PIB, como amargamente ha aprendido Grecia, a la que no se deja caer, porque todavía hay inversiones (públicas, de las ayudas enterradas allá, ya no quedan privada) que se quieren cobrar. Mientras las deudas del sector privado sigan en el nivel que están no habrá recuperación, sino contracción, pues rodo el mundo ahorrando es todo el mundo gastando menos. Y no es cuestión de tiempo. Es cuestión de crecimiento.

Claro, si suprimes del modelo las deudas acumuladas (como hacen los R&R) no tienes empacho en decir que el que se endeudado que se joda y pague. Lo malo es que, si tienes en cuenta las deudas, tienes que reconocer que el corte brusco de los ingresos tiene efectos devastadores para todos. Los liquidacionistas creen que lo mejor es pagar la deudas con la renta menguada, sin ayudas, tanto si eran deudas razonables como si no. El caso es que el proceso no distingue, y caen tanto los sensatos como los que no. Así fue la crisis del 29, una crisis precedida de un endeudamiento como no se ha visto... Hasta la crisis actual. Lo que define la intensidad de las fuerzas contractivas es la deuda acumulada. Meter eso en el modelo es, keynesiano (Minsky, Summers, Krudman, etc). No meterlo pero reconocer que hay que meter dinero, es friedmaniano. Y lo otro es ser liquidacionista, simplemente, o sea, un simple.

En el cuadro del BdE y en el gráfico resumen de la izquierda pueden ver un resumen de las deudas de los sectores y del total de la economía. El total de deuda/PIB apenas se ha movido de 293% de PIB desde 2010. Las familias tiene una deuda del 81,1%, menos que el 86% de aquel año. El sector privado no financiero ha reducido su deuda del 226% al 213% de PIB. Estos 13 puntos son el reflejo de lo que aumento la deuda el sector público en este tiempo, del 67,8% al 80,6. Es decir, el sector público absorbió deuda el sector privado, lo que le ayudó a reducirla en la misma cuantía. Eso mantuvo cierto nivel de demanda y actividad. A partir de este año ya no es así. Ahora el sector púbico se ha puesto a desendeudarse, lo que no va a ayudar al resto de la economía. No es que no tenga que hacerlo, es que lo hace sin compensación por los efectos contractivos que origina: la contracción de rentas pagadas por el gobierno se traduce necesariamente en más morosos, desahucios, parados y menor consumo. Si al mismo tiempo los países del euro hacen lo mismo, más dura es la caída.