lunes, 3 de diciembre de 2012

Cholo, Mono, Cata...

El sábado hubo un gran triunfo del Real Madrid sobre su enemigo de Verdad, el Atlético. Estoy Harto de los Madrid-Barça con sus sobreañadidos políticos.

Pero el Atlético ¡ha vuelto a su ser! Por fin volvieron aquello tiempos de eliminatorias inacabables, hasta en copa de Europa (todavía no se llamaba esa cursilada de Championsí), y en la liga y la Copa, entonces del Generalísimo.

El sábado se volvió a respirar un ambiente similar a aquellos encuentros para nada limpios , ni nobles, ni siquiera futbolísticos. Era un guerra de dos barrios a pedradas y había que ganarla por lo civil o por lo militar. La satisfacción de la victoria era más íntima y duradera, claro que la amargura de la derrota también.

El Atlético ha vuelto, aunque no sabemos cuanto durará. Gracias a un entrenador de una estética agresiva, que de jugador ya llenaba completamente su papel del malo, con un nombre perfecto para ser entrenador de ese club, Cholo, un tío que se pone en la banda a ver si el árbitro le deja entrar a dar un par de hostias al que pase por ahí, es el mejor indicado como jefe de la banda que es ese Atlético de toda la vida. ¡Y ese estilo en el vestir, digno de un camorrista! Le alabo, porque nadie salvo él podía dar con la imagen perfecta para tener acojonaos a sus jugadores... Por cierto, nada fáciles de acojonar. Pero hay que mantener el orden incluso en la violencia. Hay que tener en cuenta que sólo salen a la calle el sábados y domingo, y están desaforaos. Cholo es un genio que, sin restarle a un ápice de su varonil agresividad, les hace dar patadas en orden militar, incluso a veces, al balón. Buenos chicos cuando están atados.

Ah! Aquellos Madriz-Atleti, donde un tal Griffa, un tío enorme, patibulario, que intentaba frenar a Puskas, un hombrecillo con barriga cervecera, que para no acercarse a él metía los goles desde treinta metros! Cata es digno sucesor...

Y aquel Collar, que corría aún más que Gento, cuando rodaba por el césped simulando que le habían herido! Ya era difícil ganar a Gento, ¡pero rodando!

Y aquel Madinabeitia, mi portero favorito, por el senequismo con que encajaba los goles...

Todo eran gritos, insultos, peleas en las gradas, escupitajos, codazos, expulsados... Y victoria pírrica de uno u otro... Pues el sábado se revivió aquel espíritu de vendetta de barrio, al que asistíamos los socios y seguidores de ambos, en un odio africano siempre renovado y con una cuenta pendiente siempre viva.

Gracias Cholo, Cata (que tío)... gracias Mono, gracias por esa amenaza al banquillo del Madriz, que los dejó frios y sentados, cuantos les señalasteis con los dos dedos que antes te habías llevado los ojos. Estáis muertos, os he fichado, como paséis por el penal, estáis muertos.. Y esa frase lapidaría: '¡Yo no soy Tito, yo te arranco la cabeza!' No sé quien le quitó los grilletes. Ah! Y Diego Costa, el elegante animador...

Un gran noche. Espero con impaciencia la vuelta. Y espero que nos toque en la copa.