martes, 18 de diciembre de 2012

Error muy difundido

Hay un error entre los profesionales, incluso los de gran prestigio: es creer que como ellos resolvieron crisis bancarias en los años ochenta, saben todo lo que hay que saber para resolver cualquiera.

Por ejemplo, Aristóbulo de Juan, un crack en salvar bancos en aquellas primeras crisis. Sus artículos en la Revista Consejeros sobre los aciertos y errores del rescate bancario son instructivos, llenos de la sabiduría que da la experiencia. Pero, desgraciadamente, como los austéricos y tantos otros en este país, no acaba de ver que esta crisis no es como las demás.

Cuando dice que un banco en crisis requiere una gestión especial, nada complaciente con los acreedores y deudores, en su empeño de recobrar la solidez financiera, tiene toda la razón, salvo que no percibe que cuando dichos acreedores y deudores están quebrados, presionarles para que devenguen sus deudas y retrasen sus cobros es condenarles a ellos a caer en quiebra. ¿Por qué? Pues porqué no hay liquidez, la liquidez ha huido, y la poca que hay esta bajó siete llaves del afortunado que la posee.

Esto es una crisis de liquidez y empobrecimiento de todos, no sólo de los bancos, y no se puede ver la salvación de un banco como una unidad autónoma con sólo problemas de gestión. Es una unidad inmersa en un sistema económico en el que todas las unidades, empresas, personas, están en crisis, han perdido su fuente de recursos o ésta se ha visto mermada. No tiene capacidad de captar financiación ni de prestar financiación, luego por mucho que le sacudas no va a salir nada de sus bolsillos. Presionar les es obligarles a vender propiedades, lo que hunde a los mercados de activos todavía más. Este es el error general de todos, no pensar en todos.

Que nadie se puede salvar por sí mismo, al contrario de lo que piensan los austéricos rallistas. No es que no haya que hacer lo que propone don Aristóbulo, es que no basta. Hay un problema macroeconómico previo, que es que el dinero vuelva a fluir. Y en España no fluye. No fluye porque no entra. Sī, tiene razón Arisrobulo, que si el banco funcionara se salvaría, pero por el método de arrancarle a los demás lo que tienen, el banco no va a funcionar ni va a volver a entrar el dinero. Ya lo hemos expuesto: tenemos un saldo comercial exterior equilibrado, pero el déficit de la balanza financiera es 13,9 veces ese saldo equilibrado.

Es decir, no sólo no entra dinero, sino que sale. Necesitamos capital para emprender esas reformas que propone De Juan, porque si no lo que hariamos es arrancarnos unos a otros lo que nos queda. Como esta haciendo Atila Montoro. En suma, mientras el BCE sea la fuente de liquidez, la única, y Alemania su fuente de inspiración, estaremos rampando por el suelo muchos años. Pero no creo que se enteran nunca. Conozco a muchos, gente preparada, que no lo ve. Lo que no deja ver la ideología... Tampoco lo deja ver la ignorancia.