martes, 4 de diciembre de 2012

Sobre el federalismo en España

Con el fracaso de Mas, o mejor dicho, a pesar del fracaso de Mas, se están dando alas, sobre todo desde el PSOE, al federalismo como solución "definitiva", sin que nadie sepa de verdad qué es el federalismo. Creo que en realidad llaman federalismo a un vago sueño que sería una especie de confederalismo, es decir, de acuerdo entre estados soberanos sobre algunos intereses comunes. Es el espíritu zapateril de "si no están a gusto, algo habrá que hacer", tan intelectualmente profundo, en realidad lo único que les cabe en la cabeza nuestros políticos. (Sociatas o no, Incluido Aznar, por cierto, que ahora se las da de "intouchable".)

En El Mundo de hoy, no se pierdan el artículo de Jiménez de Parga sobre el escepticismo que le sugiere el federalismo en España. No el de verdad, es decir, el serio y responsable, sino lo que se ve detrás del telón:

"Mis reparos al Estado federal, en el horizonte español, se apoyan en el difícil encaje del mismo, por no decir imposible, en la Constitución de 1978. Pero no adopto una postura de rechazo total. Tal vez con un federalismo auténtico quedarían fuera de la escena pública declaraciones y actitudes retadoras de políticos de las comunidades autónomas. Se ofrece en estos momentos un espectáculo que asombra a los observadores extranjeros, especialmente a los que viven en Estados federales."
Porque el Federalismo, como explica muy bien, es un sistema centralizado en el que el Gobierno Central tiene supremacía total indiscutible sobre los estados federados. Véase EEUU, por ejemplo. véase Alemania, por ejemplo. Es decir, es un sistema muchísimo menos laxo que el que ahora mismo "disfrutamos" en España. Y del federalismo asimétrico que ahora han sacado de baúl los socialistas, como fórmula mágica, ya se habló de él hasta la saciedad hace décadas. Y se gastaron ríos de tinta mostrencos e ilegibles. Dice Jiménez de Parga:

"El federalismo asimétrico, en suma, no es una fórmula constitucional. Difícilmente los Estados medianos y pequeños admitirán que se plasme en el texto, como norma jurídica, la desigualdad real y efectiva. El federalismo asimétrico es una categoría de la ciencia política, en cuanto disciplina interesada por el funcionamiento práctico de las instituciones y la eficacia auténtica de las normas jurídicas.
La conclusión es que el federalismo no es un régimen más descentralizado que el sistema español de las autonomías. De ahí el engaño que sufren los que, para alcanzar el pleno autogobierno, proponen como solución el Estado federal.
Manuel Jiménez de Parga es catedrático de Derecho Constitucional y ex presidente del Tribunal Constitucional."
En suma, vivimos en un régimen de centrifugado permanente, y ese sistema se quiere avivar reformando la Constitución (dinamitandola más bien)- que parece ser lo que molesta a estos señores que dicen ser socialistas- y sacralizar un sistema más inestable aún. Pero como buenos propagandistas que son, no tienen ni idea del contenido final que darían a la palabra, que lo mismo podrían haber llamado república bananera. Así todos hubiéramos tenido más claro lo que buscan. Una república bananera que entre ellos y el euro hemos alcanzado ya.
El problema es recentralizar, ni siquiera dejar las cosas como están. No sólo por cuestiones de eficiencia evidentes, sino por razones ético democráticas, y acabar con desigualdad de derechos como los que genera la "inmersión lingüística", una fascistada a la que asistimos sin pestañear. Somos más entusiastas en defender los derechos palestinos que el derecho de todo catalán a estudiar el español. El ministro de exteriores saca pecho en favor del estado palestino mientras en Cataluña se obliga a una inmersión lingüística fascista.

Afortunadamente, el ministro de educación Ignacio de Wert ha conseguido hacer una ley que no sólo aumentará la oferta de la enseñanza en español, sino que dicha oferta la pagará el poder autonómico que se niegue a incluirla en la oferta oficial. No sólo eso, sino que el examen final de la ESO y del bachiller serían en español, no en catalán. Sí, lo han oído bien. Una ley que no ha gustado un pelo a la conseller de educación.

Ahora bien, ya estamos viendo a Alicia S Camacho trajinar para hacer una coalición entre los suyos, los socialistas catalanes, y las mesadas de Durán Lleida, lo que es una bomba andante contra la ley o su aplicación. Deagraciadamente, la capacidad para el compadreo arriolista sin límite del PP podría abortar el proyecto del ministro o su aplicación. La ley piede ir al vajon mientras la Camacho se solaza don un piesro de conseller en la Generalitat, que es lo que quiere. Como siempre.

Hay muchos locos sueltos haciendo política. Cada uno suelta su idea como sí de un a genialidad se tratara. Como hay 17+1 poderes Constitución, pues el número de locos se multiplica por 18. Pero la Carta Magna no necesita que la dinamiten para poner una nueva. Si se hace, saltara por los aires y no habrá una sustituta. Es la fuente de legalidad vigente, y lo que hay que hacer es usarla para meter a los genios y sus ideas en la botella.