"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

viernes, 17 de febrero de 2017

Trump, ¿muñeco en manos de Putin?

Paul Krugman tiene un artículo terrible denunciando la injerencia de Putin en las elecciones que ganó Trump. Injerencia a favor de su victoria.

The story so far: A foreign dictator intervened on behalf of a U.S. presidential candidate — and that candidate won. Close associates of the new president were in contact with the dictator’s espionage officials during the campaign, and his national security adviser was forced out over improper calls to that country’s ambassador — but not until the press reported it; the president learned about his actions weeks earlier, but took no action.

 Krugman ve razones suficientes para que el partido republicano se una al demócrata y haga una investigación del caso, pero dicho partido está completamente sometido a Trump. Se acabaron los tiempos en que el Congreso era una poderosa instirucim capaz de declarar al presidente Nixon indigno de ser presidente y obligarle a dimitir, gracias a la acción concertada de los dos partidos. 

Put it this way: I’ve been seeing comparisons between the emerging information on the Trump-Putin connection and the Watergate affair, which brought down a previous president. But while the potential scandal here is far worse than Watergate — Richard Nixon was sinister and scary, but nobody imagined that he might be taking instructions from a foreign power — it’s very hard to imagine today’s Republicans standing up for the Constitution the way their predecessors did.

De todas formas, tiene razón Krugman que el caso es muy grave: la primera vez que se sospecha que un dictador extranjero se ha entremetido con éxito en las elecciones de EEUU, orgulloso hasta ahora, con bastantes motivos, de sus instituciones. 

It’s not a constitutional crisis — yet. But Donald Trump is facing a clear crisis of legitimacy. His popular-vote-losing win was already suspect given the F.B.I.’s last-minute intervention on his behalf. Now we know that even as the F.B.I. was creating the false appearance of scandal around his opponent, it was sitting on evidence suggesting alarmingly close relations between Mr. Trump’s campaign and Russia. And nothing he has done since the inauguration allays fears that he is in effect a Putin puppet.

How can a leader under such a cloud send American soldiers to die? How can he be granted the right to shape the Supreme Court for a generation?

Pero si cabe esta sospecha, y si el Congreso se declara incompetente en el caso, podemos sentirnos preocupados por la vía de agua que se ha abierto en el que hasta ahora era nuestro principal protector de la democracia liberal (incluyó en liberal obviamente a la socialdemocracia). El hasta ahora infalible líder de Occidente, se permite perder, ante la opinión pública mundial, su imagen de campeón del cada vez más mermado Occidente. No es que EEUU y Rusia no puedan establecer acuerdos sobre determinadas cuestiones: es que se sospecha que el presidente actual ha ganado con trampas, y que puede ser un muñeco en manos de Putin. 
Trump nos inquieta, por diversas razones, no sólo por su aspecto de hortera de discoteca. Parece decidido a dictar ucases directamente dirigidos contra las instituciones más respetadas, saltándose las sentencias de los jueces en contra. Es como si su principal enemigo estuviera dentro de casa: los que no le han votado, los que le critican... lo que es ciertamente algo sin precedentes. Un presidente recién instalado suele intentar reconciliarse y suavizar aristas con los grupos sociales que le rechazan. Pero éste aparenta ser un twittero al que le ha tocado en un concurso vivir en La Casa Blanca y ha decidido vengarse de todos los twitteros que le llevaban la contra. Esperemos que no dure mucho.