"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

domingo, 30 de julio de 2017

La democracia en el alero

Lo de Venezuela es espantoso. Años y años de degradación, retroceso, deconstrucción de lazos sociales, de instituciones democráticas. Violencia, víctimas. Hambre, desnutrición, falta de los más elemental. 
¿Quien tiene la culpa? No se puede decir que "el pueblo tenga la culpa", aunque sin su actuación... lo que pasa es que al pueblo le ponen delante decisiones ya marcadas. El pueblo votó desde hace décadas partidos que se suponía venían a acabar con la corrupción, pero se enganchaban, una vez en el poder. 
Luego vino el golpe de estado de Chávez. Y a partir de ahí, los cambios, amparados por votaciones, de la Constitución y de la legalidad. Antes de Chávez la corrupción era relativa. Después fue firmemente establecida, acompañada de decisiones de mala gobernación, que llevó a un país con petróleo y recursos, a quebrar. No se puede ser más ineficaz, más inhábil contra sí mismo: el bandolero que es tan tonto que  por no hacer lo mínimo se le vuelve el pueblo en contra. 
Al pueblo le ponen delante las decisiones ya tomadas: los candidatos, ¿quién los elige? Véase España: los candidatos son elegidos por una pequeña cúpula de los partidos, con la misión de ganar y quedarse en el poder lo máximo posible. Demagogia a raudales. Promesas alocadas, imposibles, que sin embargo la gente vota conscientemente. Clientelismo descarado. Como un cesto de cerezas podridas, tiras de arriba y suben todas en dos tirones. 
Es como el juego de los trileros, ¿dónde está la bolita? tú te fijas bien en los movimientos de las manos, crees racionalmente que la bolita está a la derecha, pero sale en el cubilete de la izquierda. ¿Tienes la culpa? Al fin y al cabo, tu voto es una millonésima parte del resultado. Se trata de que el mayor número de votantes señale tu cubilete, y en eso influyen montones de factores que confluyen en la ilusión, la mentira deseada, el embeleco. Al final, tú te comes el marrón. ¿Eres responsable? Sí, en la medida que crees en la ilusión, crees que éste, y no aquel, va solucionar los problemas que, por supuesto, no tienes ni idea de cuáles son, ni su importancia relativa. Todos los partidos, por ejemplo, prometen elevar las pensiones y mantener el sistema indefinidamente. Y la gente lo cree. 
Ahora se han puesto en marcha nuevas técnicas electorales, gracias a la nueva tecnología, que acentúa este sesgo. Cada distrito electoral está perfectamente perfilado por sus preferencias, y las promesas se ajustan a ellas. Así ganó Trump. 
Trump es una especie de Chávez, dispuesto a torcer las instituciones para salirse con la suya. ¿Quién iba a imaginar a EEUU, el país de las instituciones ejemplares, caer en ese riesgo? 
Los medios de comunicación van por detrás, asignando una carga de racionalidad al electorado que ya es muy escasa. La libertad de expresión, está en manos de intereses espurios. Las redes sociales acentúan el sesgo, sea hacia el candidato que sea. Por eso han ganados nuevos candidatos inesperados, rompiendo la "estabilidad" del turnismo entre partidos viejos, que es lo que daba continuidad. Echaremos de menos esa continuidad. ¡La perfección no existe! 
Hay que decidir si el hombre-mujer es bueno, racional y responsable, o es fácilmente manipulable. Quizás nos convenga volver a al turnismo viejo, de partidos algo corrompidos pero conocidos, que de vez en cuando hacen la escena teatral de rasgarse las vestiduras y lanzar fuera, a la noche, a unos cuantos que carguen con el mochuelo de la corrupción. Catarsis. O seudo catarsis. Mientras la gente se conforme con ir tirando, y mirando no muy de cerca, a la vez que los políticos se frenan por su interés en su latrocinio, el carrusel puede seguir girando. 
Ahora bien, hay cosas que tienen que funcionar. La economía debe funcionar. Hemos de reparar cosas que no se han reparado. Porque el malestar económico es una bomba de relojería que, cuando estalla, tira la mesa de juego y llama a un Chávez. ¿Hay que sobornar al pueblo? Hay lo, para que haga la vista gorda. ¿Hay sin embargo que hacer las cuentas con cierto rigor? Hay lo. Entre medias, hay que respetar la vida privada, base de la democracia. Y ¿en esas estamos?

PS. Esta nota puede parecer muy cínica a algunos. Lo es, pero es que yo soy un escéptico. Soy un escéptico de la naturaleza humana, y por eso me llamó a mí mismo conservador. Escéptico, conservador, ¿entienden? Esto no quiere decir que no crea en la división de poderes o, al menos en un sucedáneo de ello, porque división de poderes sólo ha existido en la cabeza de Montesquieu: nunca se ha aplicado totalmente. Pero, en fin, en España brilla por todo lo contrario. 
Lo que quiero decir es que corrupción, desidia, vesania, siempre habrá. El problema es reducirlo a lo mínimo inevitable. 

2 comentarios:

Miguel E. dijo...

Área de descanso de una carretera cualquiera en una provincia castellana hoy mismo.

Mucha gente. Autocares de ruta, vehículos particulares...jóvenes, mayores, ricos, pobres...

Unión casual de una muchedumbre. Todos en paz.

¿Adónde quiero llegar?

Orden público democrático. Algo que damos por supuesto pero que en lugares como Venezuela no es habitual.

Nadie te mira mal por llevar un coche de alta gama (en Venezuela quizás seas un oligarca).

No hay problema en gastarte 50 euros en un menú en el restaurante o 5 euros en un bocadillo.

Hay libertad. Y la hay porque hay orden público (democrático, es decir, con respeto a los Derechos y Libertades Fundamentales).

Lo que digo quizás parezca una chorrada pero no hace mucho 1989, Alemania Oriental) ciertos gustos podrían haber sido vistos por la Stasi como aburguesados (comprar tabaco de importación, aunque sea legal) y alguno de los agentes haber hecho un informe sobre ti.

Hasta un 25% de la población alemana oriental fue agente o colaboró con la Stasi. Tras la caída del muro la mayoría de los ciudadanos pudo comprobar horrorizado cómo había informes sobre él (se abrieron al público).

Incluso siendo miembro del Partido eras investigado (tiembla, Errejón jaja).

Dios bendiga a Venezuela. Le espera una buena.

PD Para más información vean la película La vida de los otros.

miguel navascues dijo...

Muy sabroso e ilustrador comentario, Miguel.