"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

domingo, 8 de abril de 2018

Lo de Hitler no era rebelión

Hitler siguió tácticas engañosamente pacifistas para llegar al poder. Ganó unas elecciones, a partir de las cuales se quitó la careta y empezó por quemar el Bundestag. Y entonces fue ganando posiciones hasta el poder absoluto a base de provocar violencia y convencer a sus pares que él era el único capaz de pararla. 
Es decir, según el juez de la sentencia que libera a Puigdemont, Hitler no era un rebelde contra la República de Weimar. Sin embargo, Sosa-Magner nos explica muy claramente que hoy, en Alemania, sería imposible que un Länder quisiera, ni pensara, en separarse del orden legal alemán:

Naturalmente que ni lo saben ni probablemente lo puedan comprender. Porque, allí, en Alemania, rige el artículo 79. 3 de la GG en el que se recoge algo que a ustedes les sonará de las clases en la Facultad: la cláusula de eternidad. En virtud de la misma, "una modificación de la Constitución que afecte a la organización en Länder de la Federación, a la participación de los Länder en la legislación de la Federación o a los artículos 1 a 20, es inadmisible". Y este artículo 20 instaura la República federal y el Estado democrático y social. Si alguien quisiera restaurar la monarquía de los Hohenzollern o cualquiera otra de las casas reinantes antiguas (por ejemplo la de los Wittelsbach bávaros) y decorar de nuevo palacios con entorchados y aparatosos bigotes sería inmediatamente encarcelado por alta traición, previo sometimiento probablemente a un tratamiento psiquiátrico puntilloso. 

Es más: el párrafo 4 de ese artículo 20 obliga a todos ustedes, jueces, tenderos o cantantes de ópera, a ejercer "el derecho de resistencia contra cualquiera que intente eliminar el orden [constitucional]...".

¿O es que no recuerdan ustedes la celeridad con la que el Tribunal Constitucional de Karlsruhe zanjó la pretensión de celebrar un referéndum en Baviera (2 BvR 349/16)? Lo hizo con estas escuetas palabras contra las que no creo que ninguno de ustedes se revolviera: "En la República Federal de Alemania, Estado nacional fundamentado en el poder constituyente del pueblo alemán, los Länder no son señores de la Constitución. En la Constitución no existe ningún espacio para las aspiraciones secesionistas de los Länder. Son contrarias al orden constitucional".


Por lo tanto, la Constitución alemana, que fue votada al acabar la guerra, no se anda con bromas. Es una Constitución que el nuevo Länder, cuando la reunificación, debió aceptar sin rechistar. Alemania es más enteriza que España, sin duda, aunque nuestro procedimiento para modificar el orden constitucional es un difícil camino de obstáculos. 
No digo que Puigdemont sea un Hitler. Digo que no ha utilizado más que una violencia callejera porque no le convenía otra cosa. Con un pelín de suerte, nos ha ganado hasta ahora estratégicamente. Hoy, desde Europa nos crucifican a los españoles cuando el “único” pecado que hemos cometido es de debilidad. Debilidad del gobierno que, como sabemos todos, provoca sólo afán de resquemor y venganza, porque los debiles no son respetados, irritan a los fuertes. Imaginar a Dastis, ¡ministro de asuntos exteriores! andando de rodillas por las alfombras de las cancillerías es la mayor humillación concebible. 
Ya dije el otro día que esta sentencia es un problema para Europa, que a partir de ahora no podrá creer en la euroorden como un instrumento eficaz de confianza en las diferentes justicias. ¿Hay razones para no confiar en la justicia española, y por ende es normal no cumplir una euroorden? pues lo siento mucho, pero Europa no ha llegado al grado de unidad que se imagina, como no ha llegado a sentar las bases de una unidad económica con la que sueña. No tienen sentido los rimbombantes nombres de “Espacio Segen”, etc, que dentro de poco darán risa. 
Se vaya o no Reino Unido, Europa, no existes ya. Nadie se hace ilusiones salvo los tontos. Europa nos ha dejado solos en nuestro tremendo problema: un grupo de dos millones quiere que el resto de catalanes sean inferiores legalmente, que estén obligados a saber catalán y a olvidar su lengua materna, aunque ésta sea la Lengua Nacional. “Es un problema español, nos han dicho, no queremos ensuciarnos las manos con vuestras reyertas mezquinas”. Bueno pues anda que no van  a surgir reyertas como ésta en vuestros patios de atrás, están surgiendo ya, como se adivina en las visitas del líder del nuevo partido nazi alemán a Puigdemont en la carcel alemana. Europa es un bonito castillo de naipes, y un día caerá una pieza que arrastrará el tinglado. Los zapadores están avanzando, y esperan darse pronto la mano en los túneles. ¿Un año, dos, tres? No hay otra. Entonces vendrán los fuegos de artificio donde arderán todas esas sonoras quimeras de Sengen, euro, BCE, Eurogrupo, Europarlamento, y demás palabras huecas. 

2 comentarios:

Pablo Bastida dijo...

Aún estoy digiriendo la felonía que nos han hecho esta semana. Has leído esto?
http://www.elmundo.es/opinion/2018/04/07/5ac79aaa46163fc5178b464b.html
Tal vez no debería extrañarnos; cada vez que se ha esperado de los alemanes que diesen un paso al frente y se convirtieran en el "hegemon" responsable que Europa necesita, han dado un paso atrás y se han mostrado como los pendejos cargados de prejuicios y de miedo que probablemente son.

miguel navascues dijo...

Lo he leído y he sacado una cita muy jugosa.