"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

martes, 8 de mayo de 2018

La continua polémica entre Centeno y Rallo

Es un debate económico de los más apasionantes que puede haber, el de Roberto Centeno versus Juan Manuel Rallo. 
Yo le dediqué hace poco una crítica a Rallo, sobre el verdadero valor del la Deuda/PIB. Roberto Centeno tiene la amabilidad de citarme, lo que es grato para mi vanidad. Pero la verdadera razón de este post es que dice una cosa de Rallo que no sabía. Le cito:

Juan Ramón Rallo, que se posiciona abiertamente como el globalista George Soros a favor de la destrucción de Españarealizó en este periódico un cálculo delirante de la deuda, tachando de “conspiranoicos” a los que sabemos sumar y restar de forma independiente. Pero para probar la falsedad de su cálculo, nada mejor que reproducir lo que le responde el economista del Banco de España, el Sr. Navascués: etc...

Lógicamente me ha llamado la atención esta calificación de Rallo, aunque le he dado crédito suficiente para buscar algún artículo que me ilustre sobre otra desviación del liberal austriaco señor Rallo. Le he dado crédito porque los liberales ortodoxos no creeen en las naciones, sino en la descentralización de las mismas al máximo, porque para ellos - y para la escuela de la “Public Choice” de Buchanan & al - la descentralización incita la competencia entre regiones, lo que es bueno simplemente porque es competencia. Para ellos EEUU debería ser una Confederación, no una Federación, de manera que su Estado central no fuera más grande que la más pequeña de sus partes. 
Esto es ridículo, obviamente. La historia hace lo que el hombre no diseña, y si EEUU es una federación y muy fuerte, podemos dar gracias a Dios, pues eso le permitió salvar a Europa de sus enrevesados demonios, en 1917 y en 1942. 
La historia de España ha hecho de ella una nación unida, y lo que propone Rallo es sencillamente utópico, como tantas otras cosas que toma a pie juntillas del recetario libertario sin mucho análisis crítico. Se trata de una religión. A Rallo no le interesan las tendencias suicidas de España que se manifestaron claramente en en 1931-36, proponiendo, como propone en este artículo, “Un nuevo modelo de financiación para Cataluña y España”. Cito a Rallo para que vean su visión que yo llamo utópica sin ningún remordimiento:

Por eso deberíamos apostar decididamente por un nuevo modelo de financiación para todas las administraciones públicas españolas: un nuevo modelo muchísimo más descentralizado donde se pusiera fin a esa mal llamada solidaridad interterritorial que no es más que un pretexto para alimentar la hipertrofia del sector público allí donde es más dañina (en las regiones más pobres). Debemos cambiar de rumbo no sólo para contentar a los independentistas catalanes, sino para dejar de subsidiar las políticas públicas pauperizadoras en las regiones pobres y para, en definitiva, responsabilizar a los ciudadanos del desarrollo de sus propias comunidades.

La utópica visión liberal se basa en una utópica concepción del ser humano, que dice que en competencia todos, individuos y grupos, nos guiamos por nuestro interés y obtenemos el mejor resultado económico. Falso totalmente, como demuestra el caso del País Vasco y la misma Cataluña, que no hacen más que pedir más privilegios hasta el punto extremo de pedir el separatismo. No veo por ninguna parte que Cataluña haya usado racionalmente los fondos comunes de España, sino para intereses que tienen más que ver con su ruptura intencionada que invertir buscando más productividad. 
Como en otros puntos del liberalismo, éste es uno más donde se estrellan contra el escollo de que hay una naturaleza humana que no es un muñeco que responde positivamente a un sólo estímulo, la competencia. La competencia es positiva, pero si no está rodeada de instituciones que la suavizan - además de protegerla -, caemos en en un mundo simplista que va derecho a la dictadura. 
Desde el Patrón oro mitificado por esta Escuela, a ésta faceta de la descentralización regional, no tiene en cuenta no sólo la complejidad, sino la irreversibilidad de la historia, que hace y deshace países y fronteras con gran riesgo de guerras crueles y destructoras de sociedades que viven en Paz. La Primera Guerra Mundial fue causada por los nacionalismos balcánicos, y por mucho que leo sobre el tema, no veo que una “descentralización” hubiera servido de algo más que para echar más gasolina al fuego. Esto se demostró con la nefasta Paz de Paris, en la que se impuso un demoledor concepto de derecho autodeterminación, una de las causas de la Segunda Guerra Mundial... y puede que de la tercera. 
Como lo ve claramente Manuel Valls, el separatismo es la guerra para España y Europa. 

2 comentarios:

Alejandro Martin dijo...


Sr. Navascues, que bueno y refrescante, es leerle. A Ud. y con sus vanidades y sesgos al Sr. Centeno.

Da asco Rallo, los liberales y la izquierda radical están por buscar lo mismo destruir mucho de lo existente hasta ahora. Unos para que el capital campe a sus anchas, otros para destruir todo lo que huela a occidente y cristianismo. Además es cierto, es todo dogmático, no hay raciocinio, es lo que diga el manual liberal o de izquierdas según el caso.

La gente quiere certidumbres, no soporta pensar y para eso quiere un manual que le diga en cada momento la solución a la coyuntura aunque se llegue a situaciones contrarias al sentido común.

Es lo que tampoco me gusta de Cayetana (en la que coincido en mucho) y de su movimiento "libres e iguales".

miguel navascues dijo...

Coincidimos totalmente