lunes, 19 de noviembre de 2012

El oro y el efecto Pigou y otras nonadas austéricas

David Andolfatto tiene en su blog una buena reflexión sobre el oro como sistema monetario.

El patrón oro es un sistema del pasado, y leyendo los breves puntos de Andolfatto me surge la idea de la imposibilidad total de que hoy se pudiera imponer, aunque sólo sea porque, como dice, la mayor parte del oro se obtiene en China, Russia, Australia y Sudáfrica. Eso impone unos condicionantes geoestratégicos cuasi insalvables. No se qué tipo de patrón están pensando los austéricos españoles, tan superficiales ellos, pero supongo que el tema de la oferta de oro no lo han considerado. Para ellos es una cosa mágica que funciona sola. Sin embargo, hay una oferta de oro, que generalmente se queda corta respecto a la demanda, lo que tiende a crear deflaciones funestas, como la de los años treinta del siglo pasado. Cuando sucede al revés, suele traer lo contrario, procesos inflacionarios.

Pero lo más grave es el riesgo de deflación. No sé por qué los auristas pregonan que no es un problema: dicen, primero, porque cabe crecer con deflación (pero no hay muchos antecedentes de eso) y, segundo, porque el oro no produce deflación...

No sé con cuál estupidez quedarme. Andolfatto explica que para que se produzca una reacción deflacionista encadenada, basta pensar que en cualquier economía avanzada la inversión productiva se financia con deudas.

Many economists believe that strict adherence to a gold standard transforms slowdowns in economic activity into full blown recessions. A large component of investment spending is financed with nominal debt--that is, debt obligations that are not indexed to the price-level. Any event that leads to a large and sudden decline in the price-level (e.g., an increase in the demand for gold as investors are drawn to seek a "safe haven" when investment prospects appear to dim) implies an increase in the real burden of the debt. In other words, in a deflation, debtors are forced to repay their nominal obligations with dollars that are suddenly more expensive to acquire. Firms with nominal wage obligations, for example, must satisfy these obligations even as their product prices declines. The result is an economic contraction, as individual and firms restrict their spending to satisfy their creditors. If wage obligations cannot be met, workers lose their jobs. If debt obligations cannot be met, individuals and firms declare bankruptcy--the effects of which continue to ripple through the economy.
Si caen lo precios, las empresas se ven en dificultades de pagar a sus acreedores, que a su vez se ven en dificultades de pagar a sus acreedores... Las empresas reducen plantilla y cae la inversión y el consumo.
En este momento de la trama entran los clásicos/austéricos y dicen que no importa, que la caída de precios y salarios es buena porque, al caer los precios, sube el poder adquisitivo del dinero (efecto Pigou), y eso es como sí la oferta de dinero hubiera aumentado. Pero no han conseguido demostrar empíricamente que eso sea verdad, o que funcione rápidamente, y que lo haga sin transtornar los precios relativos. Es más, sospecho que aunque no hubiera deudas, la caída de los precios las originarían, porque la gente se endeudaría para mantenerse a flote... hasta que los prestamistas dejaran de prestar cuando les entrarán dudas de la solvencia del prestatario. ¿No han aumentado los impagos desde 2008?

El "efecto Pigou", esa teoría de que la caída de precios restablece la capacidad adquisitiva del dinero, nunca se ha comprobado. Para que funcionara tendrían que darse unas condiciones heroicas: que la incertidumbre no aumentara (provocando un aumento de la demanda de dinero) y que todos los precios, salarios y activos cayeran acompasadamente, como una orquesta bien dirigida...

Hasta ahora hemos hablado del oro en una economía cerrada. Pero el oro se usa para infundir confianza no sólo interna, sino especialmente a los acreedores extranjeros (que son los que más costes de información han de pagar para saber qué de bien funciona el país). No le veo ningún sentido a un patrón oro de un solo país si los demás no se atienen a las reglas. Supongamos que España decide auto imponerse un patrón oro. Primero tiene que comprar remesas de oro, hasta alcanzar el volumen deseado para respaldar el dinero en circulación. Lo debe hacer en secreto (lo cual es como imposible), porque las compras mismas despertarían la sospecha de que algo va a hacer que desestabilice los mercados, y rápidamente le pondrían obstáculos. Luego debería decidir el precio, lo que no es fácil, porque se ha de comprometer a mantenerlo fijo pase lo que pase.

Suponiendo que consigue llegar a este momento, se verá a merced de los cambios de precio en el mercado mundial del oro, lo que suscitara la especulación. Si el precio del oro subiera por encima del precio oficial de España, el Banco de España perdería rápidamente sus reservas, pues todo poseedor de dinero español querría cambiarlo en el Banco por oro, para venderlo en el mercado mundial. Es decir, en poco tiempo el gobierno perdería el oro acumulado y tendría que declarar la suspensión de la paridad o dejar de emitir dinero, lo que colapsaría al país.

Luego está claro que hacerlo individualmente no tiene sentido. De hecho, como se puede leer en "The Golden Fetters" de Eichengreen, si el patrón oro funcionó bien durante un cuarto de siglo fue por la colaboración entre los principales bancos centrales (Inglaterra, EEUU, Francia y Alemania) para suavizar e impedir ese tipo de movimientos descontrolados, que se sabían muy bien que llevaban a recesiones profundas. Es decir, si funcionó entre 1885 y 914 fue porque había voluntad de qué funcionase. Después de la Gran Guerra no funcionó porque, entre otras cosas, los bancos centrarles compitieron entre sí para atraer oro.

A pesar de esto, existe, increíblemente, una publicación austérica que afirma que sí España se hubiera anclado al oro en 1972, nuestro poder adquisitivo sería 23,5 veces mayor. Ya hemos visto que eso es ridículo, no sólo que lo hiciera unilateralmente un país, justo cuando los demás abandonaban el oro, sino que vean que hizo el precio del oro desde entonces. Suponiendo que hubiera sido posible mantener unilateralmente el "patrón oro español" tantos años, los vaivenes para la economía hubieran sido de época.

Pero lo más ridículo es como imaginan estos linces que se hubiera montado el tinglado. Simplemente, proponen que la paridad oro/peseta se hubiera establecido a 3475 (¿¿??) Pesetas/onza, porque (atención):

"Si a finales de 1972 España hubiera adoptado una paridad entre la peseta y el oro de 3745 pesetas por onza de oro, hoy los precios serían 23,5 veces menores, dado que en 2007, el precio de la onza de oro se situaba ya en casi 80.000 pesetas. Esto supone que la peseta se ha depreciado a una tasa anual compuesta del 9,51%, esto es, como media, ha perdido la mitad de su poder adquisitivo cada ocho años."
Es decir, que como el precio en el mercado sería de 80mil peseta/onza, estableciendo un ridículo precio oficial de 3735 p/o... Los precios hubieran caído en picado y ahora seríamos trimillonarios... Si es que el PIB hubiera crecido exactamente lo mismo, claro. ¿O hubiera crecido más?

Yo creo que no saben de lo que hablan. Un patrón oro obliga al país que se lo impone a cambiar todo billete presentado en ventanilla por su valor en oro. (Creo que de esto no se han enterado todavía). Si el precio oficial está tirado, y el precio mundial está 25 veces más caro, las carreras para presentar el dinero en el BDE, coger el oro y salir corriendo a venderlo, hubieran barrido el récord de velocidad mundial. Esto es una metáfora, claro, porque los bancos hubieran hecho la operación por teléfono (no había ordenadores) en media décima de segundo exactamente. El oro del BdE se hubiera volatilizado en un nanosegundo.