"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

jueves, 16 de marzo de 2017

Economía versus demagogia

Leído un artículo de Juan Laborda, repleto de demagogia, en el que se aferra al "XIV Informe sobre Pobreza y Derechos Humanos" "elaborado por los distintos Defensores del Pueblo de España e Iberoamérica" (sic), para proponer todo tipo de asalto a  la más elemental lógica económica. En suma, para poponer que el problema económico prioritario es la distribución de la renta existente, sin pararse a pensar en los efectos en el futuro. 
El artículo está lleno de confusas y delirantes parábolas sobre ricos y pobres, como:

... Nos referimos al derecho como arma para el cambio de la sociedad. Desde esta perspectiva existen argumentos a favor de que exista un derecho humano de protección contra la pobreza. La pobreza es inmoral y el derecho a la dignidad reconocido ampliamente exige el cumplir que todos y cada uno de nuestros conciudadanos lleven una vida decente. 

... Son ellos, la categoría social previamente etiquetada como "pobre", a quienes se les acusa de vivir en grandes casas, revolcarse en el lujo y no tener ganas que trabajar. Les presentan como vagos, perezosos, parásitos. Mientras que los que antes se consideraban ricos, ahora, por obra y gracia del lenguaje, se les presenta como aquellos que trabajan muy duro para obtener una recompensa más o menos justa. Y bajo ese lenguaje perverso, “hay que apoyar a esta nueva categoría de pobres”, los otrora ricos.

¡Que barbaridad, que asquerosos son esos ricos! Y ahora viene algo realmente confuso, histrionico: 

En esta nueva versión del mito de Robin Hood, el sheriff de Nottingham es el Estado, que lleva a cabo un despiadado saqueo de las propiedades y dinero de aquellos campesinos honestos que trabajan duro, con el objetivo último de financiar al nuevo concepto de ricos, es decir, los desempleados, los discapacitados, los refugiados, las madres solteras de la clase trabajadora, los gorrones, los garrulos, los cinceladores y tramposos. En esta nueva versión del mito, Robin Hood es el que rebaja los impuestos a los ricos.

En fin, Laborda no explica como se resuelve ese problema de distribución sin que afecte el nivel de PIB del futuro. "Derecho a una vida digna" es muy bonito, pero si implica un freno al crecimiento, hay una decisión de nivel político sobre cuánto ceder de nivel futuro por cada avance en la distribución. 
(Esto lo podemos plantear en forma más concreta: cuánto subimos los impuestos y aumentamos el gasto público para nivelar las rentas de hoy sin perder capacidad de crecimiento.)
Según Laborda es una cuestión jurídica, de derechos, lo cual no conlleva a que sea lógica desde el punto de vista económico. 
Hay un límite a este planteamiento, que es la relación intertemporal adversa distribución versus acumulación.  Un ejemplo lo tenemos en las pensiones. A más y mejores pensiones hoy, menos capital (o más deuda) en el futuro, lo que perjudica a todos, incluidos los menos ricos del futuro. Eso, por no hablar de la situación financiera de números rojos lamentable en la que nos encontramos, y no sólo España. ¿Qué tal si empezamos distribuyendo deuda a los beneficiarios de ayudas y subvenciones?
Desgraciadamente, en España ningún partido ha planteado el problema así, al menos ningún partido a la izquierda del PP. Y éste, con la boca pequeña. Aquí estamos todos por la distribución de la nada, y no por la acumulación de algo, como el demagogo señor Laborda, que dice ser economista.