"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

sábado, 16 de febrero de 2019

Ni un año. Efectos perversos de la progresividad fiscal

Nueve meses. Ni un año ha durado la locura de Sánchez de aliarse con podemitas y separatistas. En el intermedio, Andalucía ha demostrado lo que piensa de él. En su discurso de convocatoria, se le ha notado muy irritado por no haber llevado más lejos El Progreso de España, que esperaba coronar con los “presupuestos más sociales de la historia”. No sé si eran los más sociales, pero sí los más alocados y peligrosos para el equilibrio económico. Suerte para todos que han sido derribados. 
Aquí, en Libertad Digital, un ejemplo truculento de a dónde pueden llegar los efectos de los impuestos elevados. 

El calvario de Paloma Alonso comenzó en el año 2004, cuando su padre "murió por culpa de una negligencia médica" en Palencia. Ella entonces tenía solo 23 años. Según su testimonio, el fallecido tenía junto a sus otros tres hermanos un patrimonio que constaba de "5 viviendas, algo de efectivo y un terreno en Palencia donde iban construir viviendas, que era el grueso de todo". Su padre falleció antes de empezar las obras y su única hija pasó a heredar el 25% de todas sus propiedades. "Nuestro gestor calculó que debía pagar 41.000 euros por la herencia, y así lo hice", cuenta. Paloma tuvo dos años y medio de paz hasta que en 2007 recibió una carta de Hacienda "en la que me decían que no compartían la liquidación que habíamos hecho, y que tenía que pagar 600.000 euros".

En ese momento se me vino el mundo encima. Valoraban mi parte en más de 2 millones de euros porque el solar lo valoraban en 8 millones de euros en pleno boom inmobiliario. Entonces, el Impuesto de Sucesiones en Castilla y León estaba en el 32%, por lo que me correspondía pagar esa cuantía, pero no teníamos ni liquidez ni nada", recuerda. "Si mi padre se hubiera muerto en Madrid, me hubieran pedido 20.000 euros", denuncia.

Paloma intentó pedir un crédito avalado con la herencia para poder pagar esa estratosférica cifra, "pero los bancos no me lo daban porque no valoraban mis bienes de la misma forma que la Administración", explica.

Su víacrucis continuaba. "Meses después me llegó una sanción de 300.000 euros por no pagar, y empezó una tortura con la que llevo media vida. Yo no puedo tener nada a mi nombre, ni tener un duro en el banco, ni cobrar un salario porque sólo me dejan lo justo para sobrevivir. Tengo todo embargado, hasta los 30 céntimos que me salieron a devolver en una declaración de la renta me los reclamaron", relata.

Finalmente, los pisos del terreno de su padre se construyeron y se vendieron, lo que le permitió a Paloma pagar algo a Hacienda. "Pagué con eso 400.000 euros, pero no dio para más. La crisis estalló y nadie me daba más dinero. Los intereses seguían subiendo y las cartas de Hacienda seguían llegando. Un mes me entregaron hasta 17 cartas. Cada vez que sonaba el timbre me echaba a temblar por si venía el cartero y no quería ni abrirle. Me han anulado como persona", se lamenta.

"No me va a quedar nada de la herencia"

Lo más escandaloso de la historia de Paloma es que la Administración se va a quedar con la totalidad de la herencia de su padre y ella seguirá teniendo una deuda impagable. "Han puesto todos los pisos a subasta y se han quedado desiertas. No sólo es que no me va a quedar nada de la herencia de mi padre, es que no puedo seguir viviendo. Si dicen que valen 300.000 ¿luego lo van a vender por 50.000 y yo sigo debiendo lo mismo?¿dónde está la justicia?", se pregunta.

Actualmente, Paloma está en el paro y es gracias al salario de su marido como sacan adelante a su hijo de 2 años. "Las empresas no contratan a una persona que esté embargada. Ya tienen que pagar el día 1 a Hacienda, que les supone un problema, y además, les genera desconfianza, piensan que eres una cabra loca. Me ha ocurrido que después de que me cogieran, les expliqué mi situación y me rechazaron", asegura. Según sus cálculos, "aunque ganara 5.000 euros al mes, ni siquiera sería capaz de pagar los 70.000 euros de intereses de la deuda que me exigen al año. Y esto sigue subiendo, en 10 años deberé 3 millones de euros".

Si la política social, que según El País ha sido un acierto, exige este tipo de tragedias, excuso decirles las dudas que a mí suscitan. Arruinar a un santo para vestir a otro, además de la cantidad de puestos de trabajo que se pierden en el intermedio, no parece lo más inteligente. Pues a eso lo llaman política social, pero al final la distribución de la carga planeada queda sistorsionada, ya sea por traslación a otros sujetos, ya sea por aplastamiento como una cucaracha de alguien que ha tenido la mala suerte de vivir en una región y no en otra. Eso sí que es prioritario en España, acabar con tanta desigualdad.
La economía enseña que toda decisión fiscal tiene una traslación del sujeto pasivo que se supone que ha de soportar el coste, a otro u otros que son los que de verdad pagan. Si el sujeto pasivo A no puede desembarazarse de la carga supletoria, sucede lo que a Paloma Alonso, un drama que no es único en este país de locura aplastante disfrazada de grandes palabras. 
Pero, ¿no es ese el propósito final de una política de corte marxista, expropiar, expropiar, expropiar, recortar a cero las herencias? Pues resulta que un partido socialdemócrata está practicando en realidad un comunismo camuflado. 

2 comentarios:

Pablo dijo...

Ojo! Que Paloma no tributa en Andalucia, sino en una comunidad gobernada desde siempre por el PP! Falta poco para las elecciones, que cada cual saque sus conclusiones.

miguel navascues dijo...

Muy cierto, gracias mil por la aclaración.