"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

viernes, 9 de abril de 2010

Realismo

Ergo, a veces, ha de intervenir el poder para corregir excesos que la propia libertad genera.


Sabía que esta frase me iba a costar un tirón de orejas. Merecido, por supuesto:

Me reconocerás, Luis, que esta frase está a medio camino entre lo ingenuo y lo peligroso. Lo ingenuo porque sobran los ejemplos de cómo el poder suele multiplicar los peligros cuando no generarlos y que es precisamente la falta de libertad la que genera más peligros que la presencia de Libertad.
Y peligroso porque si te fijas, no hay ni un sólo totalitarismo que no pudiera suscribir tu frase: "Usaremos el poder para arreglar los excesos (de lo que sea, libertad incluida)".
Entiendo que tu frase procura hacer ver que la libertad absoluta del individuo es una utopía puesto que somos seres sociales.
Sobre que el individuo no es racional, lo veo como un titular muy absoluto, tanto como decir que el individuo es completamente irracional o completamente racional.


El animal spirits keynesiano no es siempre la norma, como la racionalidad absoluta tampoco lo es. Creo que es obvio que hay una mixtura de racionalidad y "emotividad" (bien descrita en el ejemplo de Hipona) que puede ser muy variable de unos individuos a otros, lo que complica sobremanera la centralización de las decisiones y el establecimiento de cualquier "óptimo paretiano".
Por eso considero tu crítica a la EAE un tanto "coja". Consistente si dibujas a los austríacos como "fanáticos de la racionalidad absoluta del individuo", pero creo que hay suficientes datos como para establecer que eso ha sido más bien una excepción que no la norma general. Incluso la praxeología tiene más de epistemológica que de ejemplificadora, creo yo.
No obstante, insisto en lo útil de estos debates, al menos a mí me resultan muy interesantes.
Anónimo dijo...

Ergo, a veces, ha de intervenir el poder para corregir excesos que la propia libertad genera.
Seguiremos en otra ocasión.
Si, esta afirmación podría devenir cierta si nos referimos a un poder infalible y supremo, caracteristicas poco comunes a las organizaciones humanas, en general es mejor pienso yo una pluralidad de decisiones individuales algunas incorrectas y otra mayoría acertadas, sobre todo cuando uno decide sobre su propio patrimonio y vida que una decisión inpuesta sobre patrimonios agenos, sobre todo cuando el poder decisorio en este (y otros) paises lo detentan politicos con el nivel que todos conocemos.
Por supuesto no hay sistema perfecto, pero este a mi modo de ver sería el menos malo.

Voy a intentar explicarme. Pongo un ejemplo. El subsidio de desempleo, ¿es bueno o malo? según los puretas, es malo, perverso, pues es un desincentivo a trabajar, e innecesario, pues si no lo hubiera la gente encontraría inmediatamente trabajo a un sueldo "de equilibrio". Esto es pueril. Los mercados son imperfectos y no se reajustan al equilibrio con la velocidad del rayo. La ley de Say es una mentira como un  castillo que, si se siguiera al pie de la letra, provocaría revoluciones contínuas. La incertidumbre es una variable no mensurable pero existe. Los momentos en que se junta incertidumbre en el mercado de dinero, en los mercados de activos y de bienes, y en el de trabajo, desde luego que las empresas en su conjunto dejarán de contratar y despedirán gente, y esa gente no va a encontrar facilmente trabajo ni a un salario menor, pues los empresarios esperarán a que se defina el panorama para pensar en invertir y contratar. Aumentará el paro y el tiempo de exposición a él.  Luego hace falta una mínima cobertura que asegure ua renta al trabajador mientras encuentra trabajo. Y ese seguro nunca lo va a ofrecer una empresa privada. Podría poner un centenar de ejemplos, pero podéis imaginarlos vosotros, y así jugáis a ver que la realidad es imperfecta. Em lo anterior me estoy refiriendo, por supuesto, a un mundo de economía liberal, de mercados libres.


El realismo no casa bien con la perfección; y desde luego que esa frase citada arriba abre la puerta a lo ambiguo. Pero es que lo ambiguo es inevitable. Si no lo reconocemos, somos racionalistas, convecidos que la verdad es matemática y coherente. La vida está llena de agujeros, excepciones a la perfección, y las decisiones no son tan claras y contundentes como nos gustaría, sino llenas de incertidumbre, y novedosas: las circunstancias no se repiten nunca, siempre son nuevas, y no tenemos la certeza total de acertar. Muchas veces hay decisiones que se basan en la intuición, lo judgemental, y a la postre han resultado muy fáciles de juzgar. De juzgar desde unos principios rotundos, pero que no sirven universalmente, porque las ciscunstancias no se repiten. Entre los principios y la gestión de la realidad hay un espeso mundo de imperfecciones, sobre el que tienes que ir decidiendo en una mezcla de decisiones individuales y colectivas por el simple métido de prueba y error.

Los individualistas, si queremos que nos hagan caso, tenemos que aceptar la influencia de un factor imponderable: el espíritu de la época, que es el que conforma la mayoría de las mentes que son las que al final deciden quién será el que gobierne. No tengo más que invitar a echar un vistazo al mundo de hoy, y preguntar si alguien ve un líder político con visión profunda de los riesgos a los que nos enfrentamos. Pero pregunto: ¿Es que alguien querría que así fuera? Es que alguien querría que hubiera un político dispuesto a amenazar a Irán hasta que deje de fabricar la bomba? No. La gente nunca quiere eso. Si tal político llega, es porque ha cambiado el ciclo, la honda de la mentalidad en voga. Me conformaba con que las Merkel abundaran más.

La democracia tiene estas cosas. No podemos ir vendiendo ideas como el Patrón oro, absurda, periclitada y fracasada. No podemos ir vendiendo perfectibilidad, porque no existe. No existe el individuo que creemos que se comportará bien, y que no tendrá más incentivo que ganar lealmente un beneficio o un salario, con el que se conformará porque es el que le marca el mercado. Es absurdo creer esto. Los individuos mienten, trampean y se asocian para lograr más renta, y encima se justifican con la ideología que mejor le venga. especialmente si no creen desde pequeños en la Libertad como valor. Y aquí tengo que volver a las creencias rectoras. Unas culturas han llevado a creer en la libertad, y otras no. Ya sabéis a qué me refiero. Y desde luego esas creencias marcan a la sociedad, como podemos ver alrededor. Las creencias se adpatan mejor a ideologías contrarias, pero complacientes con con sus vicios, que a las afines. por eso vemos curas de izquierdas, comunistas que se reconvierten en austriacos gracias a su extremismo, etc.

Para cambiar el mundo hay que ser, lo primero, realista.

Y cuando digo que el hombre no es racional, quiero decir que sí lo es, pero interesadamente, para racionalizar a posteriori sus actos y decisiones. Desde luego que es racional, es capaz de racionalizar hasta a Satanás. Y lo peor es cuando suspende en el aire esa razón, la proclama principio y fin de todo, y se convierte en un Ilustrado raacionalista. Entonces hay que echar a correr pues viene la revolución francesa, soviética, o la que sea. La razón, como dijo Shopenhauer, pero antes Lutero, y antes Scoto, es un a sierva de la voluntad, un instrumento de supervivencia, pero no fiable. No tenemos más remedio que usarla, pero más vale que sea con cierta desconfianza. Y en eso no hago más que seguir a Hayek. Vuestras críticas me hacen sospechar que no lo habéis leído a fondo. Sin embargo, el fundamenta su liberalismo en la insuficiencia de la razón. Repito: si la razón fuera suficiente, todos seríamos comunistas. SI TODOS FUÉRAMOS RACIONALES UNIFORMEMENTE, EL EURO NO SERÍA EL PROBLEMA.

14 comentarios:

Freakardo dijo...

Vaya por delante que no soy de los de la reserva 100%. Pero creo que hay que hacer justicia a Mises en cuanto a su "racionalismo". Cito alguna parte de "Human Action":
"Now it is quite obvious that our economic theory is not perfect. There is no
such thing as perfection in human knowledge, nor for that matter in any other
human achievement."

Y en relación con el ejemplo de Hipona sobre la compra de un piso, para von Mises la razón es neutra con respecto a los fines, y no se puede por tanto hablar de bienes mas racionales que otros. Von Mises restringe la razón a los medios, y respecto a estos:
"When applied to the means chosen for the attainment of ends, the terms rational and irrational imply a judgment about the expediency and adequacy of the procedure employed. (...) It is a fact that human reason is not infallible and that man very often errs in selecting and applying means. An action unsuited to the end sought falls short of expectation. It is contrary to purpose, but it is rational, i.e., the outcome of a reasonable—although faulty—deliberation and an
attempt—although an ineffectual attempt—to attain a definite goal.
(...) It is probable that in a hundred years more doctors will have more efficient methods at hand for the treatment of this disease. They will be more efficient but not more
rational than our physicians."

Perdón por el rollo en inglés, pero no tengo a mano la edición en español.
Luis, este blog va como un cohete, enhorabuena.

Freakardo dijo...

Es un buen post, sólo una crítica, cuando dices:
>>"Y ese seguro nunca lo va a ofrecer una empresa privada."

¿Por qué no? Este es precisamente el punto de la EA. Nunca leí ningún paper austríaco que sostuviese la adaptación "inmediata" o "instantánea" de ningún mercado, menos aún el de trabajo. De hecho, los austríacos suelen poner el acento en el proceso dinámico adaptativo, y reconocen que llevan tiempo. Pero creen que el empresario descubrirá mecanismos para paliar esa situación de forma más eficiente que el estado.

Al final, la razón para que el estado intervenga resulta ser siempre atender a aquellos que, por cualquier causa, no puedan pagar ese seguro; porque desfavorecidos ha habido siempre. Es decir, una razón redistributiva. A esta razón, Mises contesta que la economía carece de autoridad para rebatir los fines políticos; si la gente lo quiere, hágase. Pero advierte, y creo que con razón, que ese reparto no es gratuito, y que las políticas redistributivas llevan siempre aparejado un coste en términos crecimiento.

Luis H Arroyo dijo...

Porque hay situaciones que no cubriría un seguro privado, si no es a una prima prohibitiva. Un empresario podría encontrar un seguro contra su "desempleo". un asalafriado, no. Si no, ya existiría, como existía un seguro privado en USA de enfermedad
-hasta la ley Obama. Pero un seguro de paro, sería un seguro ruinoso. Piensa que el paro es cíclico (la enfermedad no), y habría que pagarlo cuando peor estarían los beneficios de la empresa aseguradora. Creo que va contra la lógica del negocio de seguros. En fin, me parece.
Y muchas gracias por tus palabras y sobre todo, por tus comentarios, que elevan mucho el nivel del blog.

Luis H Arroyo dijo...

Recuerdo ahora las palabras de Mises. Estoy de acuerdo con él básicamente. Lo que pasa es que la racionalidad respecto a los medios no garantiza que no haya grandes errores; creo que Hayek se acerca más verdad cuando dice que la libertad individual es la garantía contra los fallos de la racionalidad constructivista. Hay entre Hayek y Mises una discrepancia, me parece. Mises me parece grande, desde luego.

Luis H Arroyo dijo...

Lo que quiero decir es algo así como que la razón, ante una situación de gran incertidumbre, es insuficiente. Y que como decía Ortega, estamos instalados en las creencias.

Carlos Díez dijo...

Luis, vaya por delante aquellas cosas en las que concuerdo contigo:

-La influencia de las creencias (y por tanto, de mucha irracionalidad) en las ideas y culturas; la obsolescencia de cualquier utopía hiperracionalista venga del sitio que venga (Tréveris, Viena, París, Washington...). La imposibilidad de un "sistema de cosas" que aniquile las características negativas innatas a la Humanidad; el peligro del racionalismo que acaba deviniendo en constructivismo; la limitación de cualquier teoría para constreñir la realidad...


Sinceramente, muchos de estos puntos yo SÍ los veo en la Escuela Austríaca y reconozco que eso (y mucho más) me atrae de esa corriente de pensamiento.

Tu post es valioso, sin duda. Freakardo ha citado lo que yo de memoria no hubiera podido hacer pero pretendía: indicar hasta qué punto Mises se autovacuna contra el constructivismo reconociendo la limitación de la razón y la loa al individualismo no tanto como dogma sino como conclusión de un largo proceso de prueba y error donde en el siglo XX se ensayaban las peores pesadillas colectivistas.

En tu libro hay muchas cuestiones que considero no sólo compatibles sino directamente relacionadas con la EAE. Me parece lógico que Hayek sea el miembro de la corriente que mejor consideras (igual que Daniel Ballesteros, por cierto).

Si te fijas, el problema que pones al racionalismo es que este sea usado como instrumento para la racionalización de una quimera irracional. Y es que esa ha sido la norma, claro.

Lo peor del racionalismo es eso, su posible incoherencia, su parcialidad, que no sea igual de exigente consigo mismo, su desconfianza hacia las instituciones y normas decantadas evolutivamente a lo largo de la historia (que suele ser el abono de las revoluciones, siempre sangrientas).

La mayoría de procesos sociales son más duraderos que la vida de una persona. Eso genera una angustia vital en muchos que sienten la necesidad de la revolución para cambiarlo todo rápido (para poder verse como agentes del cambio). Es una pulsión muy poderosa... e irracional. Es lógico que esos agentes se quieran enfundar en "la razón".

En ese aspecto, el conservadurismo es, mal que les pese a muchos, mucho más racional por ser aparentemente menos "ambicioso" al reconocer la necesidad de la prueba y el error y valorar lo tradicional como fuente de estabilidad social.

Saludos.

Luis H Arroyo dijo...

Pero es que yo me considero austriaco!! no lo condeno en bloque, y ya he dicho que me ha enseñado cosas. Pero rechazo su punto de vista Liquidacionista, que quisieron aplicar en la crisis del 29, y que es una posición elitista desde su torre de marfil. Y lo que no soporto es su acrnismo del patrón oro, que me parece una gilipollez, o algo peor. El oro funcionó cuando era un mito y venía del fondo de los tiempos. Y otra cosa estúpidaa es lo de la reserva fraccionaria, que como dice Wolf, es un producto del mercado.

Luis H Arroyo dijo...

Pero es que yo me considero austriaco!! no lo condeno en bloque, y ya he dicho que me ha enseñado cosas. Pero rechazo su punto de vista Liquidacionista, que quisieron aplicar en la crisis del 29, y que es una posición elitista desde su torre de marfil. Y lo que no soporto es su acrnismo del patrón oro, que me parece una gilipollez, o algo peor. El oro funcionó cuando era un mito y venía del fondo de los tiempos. Y otra cosa estúpidaa es lo de la reserva fraccionaria, que como dice Wolf, es un producto del mercado.

Carlos Díez dijo...

Es obvio que en mucho coincidimos, aunque a mí me faltan toneladas de conocimientos para poder entrar a saco en el debate.

Sobre el patrón oro, estoy bastante de acuerdo, con lo del liquidacionismo, a medias y con lo de la reserva fraccionaria es con lo que más discrepo, ya que "el producto del mercado" se ha hecho a espaldas del Derecho, lo que me parece poco justificable. Como te dije, en breve comentaré algo al respecto en mi blog.

Saludos y tú sigue dando caña, que es mucho más fructífero y divertido que el "qué bien que todos pensamos lo mismo".

Un abrazo.

Ruy dijo...

Disfruto un montón con vuestra contrastación de pareceres sobre cuando ignoro, pero trato de adivinar. El final definitivo sería atribuir la solución a hacer caso de la "inspiración" del momento, despedazando el "nudo Gordiano", olvidando el éxito o el fracaso, puesto que en ningún caso se podrán comparar los perjuicios.
Los lamentos de unos siempre quedan amortiguados por los cantos de otros.

Anónimo dijo...

"Un empresario podría encontrar un seguro contra su "desempleo". un asalafriado, no. "

Partes de la base que la ciencia actuarial puede dar un seguro de desempleo y esto no es cierto. No hay seguros de desempleo como no hay seguros de quiebra.

Otra cosa es que el trabajador o el empresario hagan un fondo para que en caso de despido se pueda retirar con un ahorro. Pero esto no es un seguro ni responde a ningún estudio actuarial. No es un fallo de mercado como lo intentas presentar.

Luis H Arroyo dijo...

Ejem, me parece que estás diciendo lo mismo que yo. Que no hay ni habrá oferta de seguro de desempleo. No hay más que preguntarle a un asegurador, si firmaría tal cosa. Es lo que he hecho, yo no tengo ni idea de seguros, salvo lo que he leído. Entonces, ¿Eso no es un fallo de mercado? me da igual como lo llames.

Luis H Arroyo dijo...

Ruy: para mí que las decisones "decisivas", por llamarlas de alguna manera, son racionalmente inextricables. Son buenas o malas a posteriori, y a veces se discute eternamente el resultado. Uno depende enormemente de sus creencias más íntimas, aunque no se suele reconocer. Para mí, la desconfianza en la razón es el pilar del liberalismo, que no lo trajo al mundo la razón, claro, sino el protestantismo; o una forma de protestantismo. La fe, en definitiva. Los austriacos no tienen nada que ver con eso.

Freakardo dijo...

Anónimo, un paseo por la realidad: ¿cómo que no hay seguros privados de desempleo? No los habrá en España, supongo, porque son innecesarios; pero sí los hay en USA. Este artículo trata el tema de forma interesante:
http://www.nytimes.com/2009/08/08/your-money/08money.html
También parece que no es un mercado que funcione muy bien, pero existe. Con lo que creo que la posición correcta es la de Luis, y el problema con los seguros de desempleo no es su imposibilidad desde el punto de vista actuarial, sino que la cobertura es defectuosa.