domingo, 6 de enero de 2013

IS LM. América versus Europa

Uno de los mejores artículos y más intuitivos que he leido es el de Krugman sobre el modelo IS-LM. Aquí intento sacarle el partido que merece. Los estudiantes de economía ya no se tratan con este modelo, ni otro parecido. Ha sido relegado al baúl de los juguetes rotos. Quizás porque es muy intuitivo, y la intuición no está bien vista hoy.


El modelo es de origen Keynesiano; fue inventado por Hicks para explicar a Keynes. Hicks fue un keynesiano premiado con el Nobel.

A la izquierda tienen una muestra. Para entenderlo mejor, recomiendo que se consideren participantes en él, como un agente que consume, o invierte, o compra bonos, todo ello con el dinero que produce el banco central.

Uds. Buscan su equilibrio entre esas tres actividades: consumo, ahorro e inversión. Cada decisión que tome producirá efectos en las tres, que están representadas por las curvas IS y LM.

IS es el conjunto de combinaciones de PIB y de tipo de interés que equilibran el mercado de "fondos prestables" (o bonos) y de PIB. Supongamos que el tipo de interés de los bonos baja. Eso hará aumentar la demanda de inversión y de gasto. Por lo tanto, habrá un aumento de PIB a lo largo de la curva, de izquierda a derecha. A menos interés, más PIB, Y viceversa.

La LM es la combinación de PIB y de interés que equilibra otros dos mercados, el monetario con el de bonos. Silmutaneamente a la formación de IS, la gente está decidiendo cómo guardar sus ahorro: en dinero o en bonos. Esto determina la demanda de dinero frente a la colocación en bonos. Si aumenta la primera, aumenta el tipo de interés de los bonos (que vimos que influye en IS). Si la gente se pasa a bonos por menos dinero, el tipo de interés de los bonos bajará. Cuando sube el PIB, aumenta la demanda de dinero para transacciones y bajará la de bonos, lo cual aumenta el tipo de interés. Por eso la curva está inclinada a la derecha. A más PIB, más interés. (Esta curva está influenciada por la oferta de dinero, es decir, por el Banco Central).

Tenemos tres mercados: dinero, bonos y PIB. En ello se deciden dos variables, interés (de los bonos) y el PIB. Una curva, IS, es el PIB en función del tipo de interés. La otra es el tipo de interés en función de la demanda de dinero/oferta de bonos.

El punto donde coinciden las dos curcvas es el de equilibrio de los tres mercados y dos variables: en ese lugar se equilibran los mercados del dinero, de los bonos (fondos prestables) y del PIB. Se trata de un modelo real, de PIB y tipo de interés reales. Supongamos que el punto de partida es de pleno empleo.

Ahora juguemos con el modelo introduciendo preguntas del tipo, "qué pasa si..." hay un cambio exógeno que perturba estas relaciones y las diferentes respuestas que dan las escuelas Clásica y Keynesiana.

Veamos cómo se desarrollan cada uno de lo modelos en esta cuestión esencial, la inversión.

A) Clásicos: una disminución de la demanda de dinero se convierte en un aumento de la demanda de bonos, que es como un aumento del ahorro. Esto hace bajar los tipos de interés para cada nivel de PIB. La curva LM se desplaza a la derecha. Aumentará la inversión a lo largo de la curva, e IS, LM se cruzan en un nuevo punto, a la derecha. El nuevo punto de equilibrio estará más a la derecha, con un PIB mayor y un interés igual. Este aumento del PIB ha sido gracias al aumento del ahorro y la reducción del consumo. El crecimiento sólo puede venir por esa vía.

Se ha producido un cambio en la composición del PIB: tiene menos consumo y más inversión(= ahorro), y la mayor rentabilidad, como recompensa al ahorro, es el aumento del PIB. La virtud recompensada.

B) Keynesianos: un aumento del ahorro bajara el tipo de interés. Pero no necesariamente aumentará la inversión. La inversión depende de unas expectativas de ventas futuras. Si aumenta el ahorro, disminuye la demanda y las ventas futuras. Por lo tanto, la inversión puede caer, lo que desplazará la curva IS a la izquierda. Ahora LM IS se cruzan en un punto a la izquierda del equilibrio, don un PIB menor, (y posiblemente más paro).

Esta es la diferencia más señalada entre el modelo clásico, en que las reacciones de los agentes conducen solas al equilibrio, y el modelo keynesiano, en que los agentes no sólo están pendientes de los precios. La incertidumbre y las expectativas son decisivas. Y si se filtra la idea de que la demanda (y las ventas) serán menores, aunque el ahorro suba no lo hará la inversión, al contrario.

El caso extremo es el de la Trampa de la Liquidez, negada por los clásicos.

En el siguiente gráfico de Krugman, vemos en qué consiste.

Un proceso acumulativo de caídas de las cantidades y de los precios conduce a que los agentes, ante la incertidumbre, prefieran tener liquidez a bonos. Incluso aunque el banco central ofrezca cantidades ilimitadas de dinero a interés cero, la gente mantiene sus ahorros en liquidez. La LM es como la del gráfico, plana a interés cero. Corta con la IS fuera de la zona el pleno empleo.

La política monetaria ha alcanzado su máxima eficacia, y no puede añadir más para impulsar el gasto. Lo único que puede mover las cosas es hacer que un aumento de la inflación reduzca el tipo de interés real y eso anime la inversión. O, también, que el gasto público aumente y eso anime las expectativas de ventas.

Para Krugman la Trampa de la Liquidez es el modelo que mejor describe la situación actual. Los esfuerzos de la FED para animar la economía han sido casi baldíos.

Hay que decir que las pruebas están abrumadoramente a favor de Krugman. Las operaciones de liquidez de la FED no han producido inflación, como auguraban muchos. El PIB no ha recuperado su potencial, y la tasa de paro es más alta de la deseada. Por lo tanto, la política monetaria parece haber llegado a su máxima eficacia posible, aunque Bernanke lo vuelve a intentar con su pequeña revolución de mantener el tipo de interés a cero hasta que la tasa e paro baje al 6,5% (siempre que la inflación no pase del 2,5%).

En todo caso, mientras la inflación se mantenga baja (los augures clásicos llevan cinco años prediciendo que se va a disparar) y haya exceso de capacidad no utilizada (output GAP) Krugman tiene razón.

A esto, los Monetaristas responden que lo único que pasas es que Bernanke se ha quedado muy corto en su política expansiva. Esto es simplemente un contrafactual difícil de refutar.

A unos y otros se puede replicar (el mismo Krugman lo reconoce) que el nivel de deudas tras la crisis ralentiza el proceso de normalización. Es decir, los agentes están todavía saldando sus deudas, aunque gracias a la mayor holgura monetaria, lo hacen más cómodamente. Vean el gráfico siguiente.

En él vemos dos datos fundamentales sobre las familias en EEUU. El trazo azul (eje de la izquierda) es la deuda acumulada en relación a la renta personal. El trazo rojo (eje de la derecha) es el pago anual del servicio de esa deuda, también en relación a la renta personal.

Como ven, la deuda acumulada apenas se ha reducido de su pico pre crisis del 140% de la renta. Sin embargo, la carga anual es mucho más llevadera, pues ha pasado de un 19% de la renta anual a un 15%, similar al de los años ochenta.

Esto ha sido gracias a la bajada de tipos de interés y a las ayudas, que han facilitado a las familias volver cuanto cuanto antes a su equilibrio financiero, para que así el consumo no cayera mucho. Excuso decir hasta dónde hubiera llegado dicha caída, y la de la inversión, sin esa mayor facilidad financiera.

Por lo tanto, el nivel de deuda incita a pensar que la lentitud con la que se está produciendo la recuperación en EEUU no es sólo por la trampa de la liquidez. Es más, hay un a correlación inversa evidente entre nivel de deuda y recuperación pos crisis según países. Así, Suecia, Canadá y Australia son ejemplos de baja deuda y recuperación más rápida que EEUU o RU, por ejemplo. Todo esto se debe a que en Europa, los,que hacen la política económica confían en el modelo clásico del ahorro como fuente de crecimiento. Sin embargo, tenemos el flagrante caso de España. El aumento del ahorro en España no ha aumentado la inversión y el PIB, al contrario.

En Europa, como muestran los casos de Grecia, Portugal, Irlanda y España, este problema se ha abordado desde el enfoque que hemos llamado Clásico. No ha habido una política monetaria expansiva continúa, sino sólo cuando las condiciones eran extremas. Los tipos de interés de las deudas soberanas europeas son mucho más altos que los que tienen los países con Banco Central propio. Ambas cosas, junto con la política de austeridad, ha empeorado el proceso ineludible de desendeudamiento.

Tomemos Irlanda, un país que se supone ejemplar (por su docilidad en aceptar el aceite de ricino europeo, supongo).

2013 es la prueba de fuego para la teoría de la austeridad como cura-lo-todo. Empiezan a cumplirse los tres años de invernación forzada por el rescate. Irlanda debe demostrar que puede andar sin muletas, es decir, financiarse solita en el mercado.

Como dicen en The Economist, pareceque va a ser así. Su interés de la deuda en los mercados ha bajado al 4,5%.

Es decir, pese a la austeridad draconiana, o a causa de ella, la deuda pública/PIB ha seguido aumentando; está ahora en un 120% del PIB. Y cuando vuelva a los mercados, se va a encontrar con un Tipo e interés superior a su tasa se crecimiento, que en 2012 fue del 0,3%.

Pero algunos piensan, además, que para Irlanda es más significativo el índice de deuda/PNB, o producto nacional bruto. Éste mucho más reducido que el PIB, porque Irlanda es un país muy peculiar: su inversión proviene de fuera, gracias a la baja tasa impositiva sobre la inversión: un 12,5%. La diferencia entre esta tasa y el impuesto sobre la renta hacen muy atractivo invertir en Irlanda, pero luego reexportar los beneficios no reinvertidos, lo cual supone un recorte de la renta disponible en el pais. Esta diferencia llega a alcanzar un 33% de PIB, lo cual implica que la ratio Deuda/PNB aumente del 120% al 160%.

En suma: Tenemos dos concepciones frente a frente. En una se ha apoyado la política de la crisis en EEUU. La otra ha sido la base ideológica sobre la que se ha diseñado la política económica europea. Juzguen ustedes.