"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Las elecciones en EEUU y la economía trumpiana

No ha sido tan grande el efecto de la propaganda trumpiana sobre el electorado. Los Republicanos han perdido la Cámara de representantes, aunque hayan ganado más puestos en en Senado. Trump ya no tiene el camino tan fácil para la reelección. Su propaganda se basaba en el gran auge económico, gracias, dice, a sus medidas expansivas y proteccionistas. Pero la verdad es que no. No ha habido tiempo para saber el impacto, que de todas formas se ha producido en una economía ya robusta, lo que según los expertos, desarma bastante los efectos expansivos que sí son efectivos cuando la economía está deprimida. No olvidemos el sector exterior. Una demanda interna desbocada, junto con un dólar en ascenso, aumentarán el déficit exterior a cifras ciertamente estrambóticas. Es lo que ha dicho Obama: se alegra mucho de que la economía vaya tan bien, pero esto ya había empezado cuando él estaba en el poder, lo que es totalmente cierto. Así que la economía va como debería esperarse sin las locuras de Trump, y quizás con menos amenazas inflacionistas, lo que desarmaría el miedo entre los observadores de bolsa de un aumento de tipos de interés y una inversión de la curva de rendimientos que, fatalmente, anunciaría una recesión; recesión que ya se adivina en la bajísima e insostenible tasa de paro y en la fuerte caída del sector inmobiliario, gracias a las subidas de tipos de la FED (ver Jorge Alarcón). En el gráfico vemos como los tipos de interés privados, no sólo los públicos, repuntan al alza,

En realidad, muy bien se puede decir que los logros de Trump han sido despertar unas expectativas de un gran déficit (5% de PIB) para el año que viene, y una gran deuda pública (130% de PIB) para de aquí a una década. Una quiebra del estado que lamentarán los que vengan detrás, pero que sólo podrá ser cubierta por un aumento de los impuestos, o bien con un aumento de la inflación. Probablemente los dos. El sucesor y sucesores  de Trump no deberían estar contentos. Esto se podría llamar una política keynesiana pero a destiempo, cuando la economía hecha humo y no hace falta echar más gasolina. El resultado nunca es bueno para las futuras generaciones. Que yo sepa, éste escenario no se ha contemplado en los excelentes análisis que nos ofrecen aquí todos los días. Un escenario de demanda interna desbocada por un gasto fiscal excesivo, de inflación repuntando al alza, de subida de tipos, haga lo que haga la FED, déficit deterioro alarmante... ¿que pasa con la bolsa? es posible pensar que los mercados serán insensibles a estos cambios? Como dice Evans-Pritchard,

Los primeros signos negativos son ya evidentes en los sectores más sensibles a los mayores costos de endeudamiento. La tasa de Freddie Mac para una hipoteca fija a 30 años aumentó 100 puntos básicos a 4.83pc en el último año. Las ventas de viviendas se han reducido en un 21%. Los precios medios se han deslizado 3.5pc. El índice de capital de los constructores de viviendas se encuentra en la cúspide de un mercado bajista en toda regla.

Esto es notable dado que el pedal del gasto fiscal se está empujando a fondo. El déficit del presupuesto federal se acerca al 5 por ciento del PIB, en un momento en que el pleno empleo y el aumento de los ingresos fiscales deberían restablecer el equilibrio. Bill Clinton tuvo un superávit de 2.3pc a fines de la expansión de los 90, un modelo de rectitud. 

El presidente afirmó hace un año que su "Ley de reducción de impuestos y empleos" conduciría a un auge de la inversión reaganesca y sería "un combustible de cohete para la economía de los Estados Unidos".

No ha hecho tal cosa. El gasto de capital por negocio ha ido cayendo. La inversión no residencial es la más lenta en dos años. La "entrega feliz" de la crisis fiscal a un aumento duradero de la productividad no se ve por ninguna parte.

El recorte en las tasas de impuestos corporativos de 35pc a 21pc en cambio ha alimentado la recompra de acciones por parte de compañías estadounidenses. ¿Por qué invertirían una década en un auge del envejecimiento y en medio de una guerra comercial mundial?

Nunca he creído que los “buyback” de la propia empresa se bueno a largo plazo. Ahora a ver qué cambio supone en el poder del Presidente ante un legislativo que está deseando incarle el diente. Obsérvese lo curioso del cambio de papeles históricos desde Reagan: son los demócratas los que equilibran el déficit, y los Republicanos los que hacen locuras fiscales. ¿Se imaginan al PSOE haciendo una política de retraimiento fiscal? 

2 comentarios:

Miguel E. dijo...

¡Por fin has vuelto, qué alegría!

Muchas cosas nuevas comentas desde la última vez que te pude leer pero resalto una. Has dicho que los del IPCC en un futuro abogarán por reducir la población para salvar la naturaleza.

Yo estoy de acuerdo con que "nos llevan" a ese pensamiento y querría que un día, con calma, y si te parece bien, trates el tema del avance tecnológico y la supuesta superpoblación.

Leo mucho a Santiago Niño Becerra y constantemente comenta que ya sobra mucha gente y que en 20 ó 30 años los robots y la IA harán que sobre aún más y que se va a tasas de paro crónicas, masivas y, quizás en 100 años, a controlar el crecimiento de la población (hace poco me hablaban de la eutanasia en Holanda, que está en boga...).

Su teoría parece estar corroborada por los hechos (dice que en 1987 los poderes fácticos se dieron cuenta de que cada vez hacía falta menos factor trabajo para producir PIB y, casualmente (añado yo), el aborto ya se estaba popularizando en el mundo y ahora, poco a poco, la eutanasia).

¿Vivir en la vejez y nacer serán un privilegio, y no un derecho, en 50 o 70 años? ¿Qué opinas? Santiago lo afirma en su libro "El Crash del 2010". También cita a Jeremy Rifkin y su libro "El Fin del Trabajo", donde también dijo hace 30 años que la tecnología hará que "sobre gente".

Por otro lado me leí por encima Sapiens por tu recomendación y en el libro Yuval dice que también en 50 años o así los avances en ingeniería genética crearán una nueva raza de superhumanos y que sobrará gente "normal" al no poder competir con ellos (en su día también lo dijo Stephen Hawking).

¿Cuál es tu opinión? Yo soy más optimista que ellos pero como tanta gente de distintos ámbitos del conocimiento coinciden en lo mismo empiezo a temer que mi futuro como Sapiens normalito está bastante negro...

miguel navascues dijo...

Hola miguel, gracias por tu bienvenida...
en general estoy inclinado a compartir tu punto de vista. No sé la opinión en estos temas de Niño Becerra, pero por lo que dides me parece una extemporaneidad cuando el problema que tiene Europa, EEUU (menos) y China es la caída poblacional. Es, en definitiva, la teoría de Jevons, aquel economista del XIX que proponía la contención sexual y el matrimonio de gente madura para que nacieran menos niños, porque mientras la alimentación aumentaba en proporción aritmética, la población lo hacía en proporción geométrica. Ya se ha visto con el tiempo que estaba completamente errado.
De Harari pienso que es muy brillante, pero no estoy de acuerdo con sus pronósticos. Si me gusta cómo cuenta la historia.
Yo pienso que el avance tecnológico no sólo es bueno, es que es necesario. Cuanto más mejor. Cuanto más, más gente podrá vivir trabajando menos. La historia de la Revolución Industrial - que es la gran Revolución de la Humanidad -, hasta hoy lo demuestra. Sin avance tecnológico, estaríamos todavía usando las mismas cantidades de trabajo y capital, invariables en su aportación al PIB. Es decir, trabajando jornadas inagotables para obtener lo mismo. Como dicen los economistas, un aumento función de producción idéntica año tras año. Añade a eso que el avance tecnológico ha permitido sustituir materias primas a medida que escaseaban y subían de precio.
Ciertamente hay cosas mejorables en los excesos y el la distribución. Pero la mejor estrategia distributiva es, creo, crecer, lo que permite liberar recursos - por ejemplo naturales -. La despoblación del campo, por ejemplo, permite regenerar la naturaleza explotada, y no es la caza la que acaba con las especies.
Vivimos en ciudades demasiado grandes, cierto, pero eso es el coste que hay que comparar con haber hecho más productivo el campo, que da más rendimiento, infinitamente, que cuando empezó la RÍ.
A mí me da más miedo la inerencia del poder, la arbitrariedad, por razones que ya no son benevolentes, sino que a muchos poderes les interesa la pobreza de sus ciudadanos para que sean más dóciles. Un sujeto hambriento, obligado a luchar por lo más elemental, la comida, la sanidad, las medicinas - como sucede en Venezuela- es más dócil, no tiene tiempo ni ganas para organizar rebeliones. Sería un lujo para él. Y de España me preocupa eso cada vez más: un poder arbitrario que quiere mandar a toque de silbato y que estemos con el agua al cuello. Nadie nos va a sacar de ahí, como nadie interviene en Venezuela.
Y me da miedo Pedro Sánchez porque le veo decidido a perpetuarse en el poder con la ayuda de su ser socios de Podemos.
Un abrazo, Miguel.