"How can I know what I think until I read what I write?" – Henry James


There are a few lone voices willing to utter heresy. I am an avid follower of Ilusion Monetaria, a blog by ex-Bank of Spain economist (and monetarist) Miguel Navascues here.
Dr Navascues calls a spade a spade. He exhorts Spain to break free of EMU oppression immediately. (Ambrose Evans-Pritchard)

martes, 10 de marzo de 2020

Crisis de liquidez próxima

Estoy leyendo Inbestia, y encuentro dos artículos que me llaman la atención. 
El primero es de Juan Beño, que dice 

En cambio todo lo relativo a Crudo, Materias primas industriales, pequeñas empresas, industria tradicional, sector bancario financiero, y todo lo relativo al mercado débil esta sufriendo un castigo brutal.

Por ello, yo no me creo, que esto sea una caída encubierta, es una caída temática"coronavirus", y concentrada en sectores concretos, y sí llegara a crear recesión seria pasajera.

Mi experiencia me dice, que con miedo, los débiles venden todo por desesperación, el mercado hace una limpia, y las manos fuertes compran, y la temática actual es de miedo mediático, es un continuo bombardeo, cuando la situacion será pasajera si o si, no solo, porque lleguen a encontrar vacuna, sino porque se sabe que en Abril esto ira para atras, ya China ha comentado, que para esa época prevén 0 contagios.

 ¿Los débiles? Yo no los llamaría así, porque hay gente y empresas y bancos que lo que les pasa es que están endeudados, y necesitan liquidez, lo que nos lleva a un escenario 2008, de mercados en caída que dejan al descubierto patrimonios hasta hoy aparentemente sólidos. 
Por eso llamo la atención sobre el artículo de Diego Quevedo  que creo que da en el centro de la diana cuando dice, hablando de las primas de los CDS,

Pues bien este indice que contiene los 50 principales CDS sobre bonos corporativos, ( en mi anterior articulo hable sobre los CLO, que contienen deudas corporativas, y como se estaba actuando de la misma manera que en el 2008 con los CDO), están empezando a subir sus puntos básicos, el mercado empieza a tener miedo por insolvencias de empresas altamente apalancadas, situación que esta teniendo su epicentro en el mercado repo, con una crisis de liquidez alarmante, no son casuales las tensiones de liquidez que se iniciaron el 17 de septiembre, no fue un caso aislado, es una crisis sistemica de liquidez, por un crecimiento apalancado de las empresas, y emisiones de deuda sinfín.

Pero no solo este miedo se esta transmitiendo a la deuda corporativa, el entorno de tipos bajos o incluso negativos, se está llevando por delante los bancos, que tienen un problema de rentabilidad galopante. Esta política empuja a los bancos a tomar riesgos elevados, y por igual a fondos de inversión, empresas,... Que recurren a la renta variable, y vehículos como los CDO, CLO,... Altamente complejos, para obtener la rentabilidad que se come el intervencionismo de la economía.

Yo creo que no es suficiente analizar los charts sin saber que patrimonios hay detrás, cuanta deuda está en juego, con qué vencimientos... hay entidades que necesita hacer frente a pagos y por eso vende. Esta fase quizás no ha empezado todavía, pero están  las vuelta de la esquina.
En el 2008 tuvimos una buena demostración de esto, como se caía el castillo de naipes de deudores a acreedores, que cuando se desata es imposible calcular el suelo. 
Las crisis, sean de oferta o de demanda, siempre acaban en una demanda de liquidez infinita, y los bancos centrales están mal para preparados actualmente para hacer frente a esto. Tienen las curvas de interés planas o invertidas, los tipos en negativo en amplios tramos, y eso hace polvo a la banca. 
Así que insisto. Esto tiene mala pinta, a menos que resurja la esperanza porque se encuentre el remedio al origen del mal, el Coronavirus. 
Ademas, téngase en cuenta que, sí o sí, las deudas públicas van a aumentar por simple necesidad, y que como decía Larry Summers, lo que importa es que los créditos no se interrumpan, que debería ser el principal objetivo de los bancos centrales, creando líneas especiales. Creo que tenía razón. 


lunes, 9 de marzo de 2020

Olvídense de la bolsa

Ya he explicado en mi anterior artículo que los gobiernos poco pueden hacer para reanimar la economía de catástrofe que se avecina; encima, todas las medidas enfocadas a controlar el virus van a ser nefastas para la actividad económica. Así que los mercados van a sufrir serias bajadas y por mucho tiempo, me temo, pese al optimismo de algunos colaboradores en este magnífico blog de inbestia.
De repente, se han disparado las cifras de afectados y víctimas del virus, lo que ha empezado a incitar a los gobiernos a no quedarse atrás - aunque ya se han rezagado, esperando el santo advenimiento. Ya han empezado a cerrar colegios. Luego vendrán empresas. Luego mercados de bienes y servicios. Dentro de no mucho tiempo, las acciones no valdrán nada. Ríanse de la crisis de Lehman Brothers.
Hay descerebrados que dicen que como ha bajado el petróleo, eso compensa, pues tenemos energía barata. Contesto con un titular del Financial Times, “el descalabro del precio del oil hunde las bolsas”. ¿Será que las bolsas son tontas, o que saben que la demanda de petróleo va a caer a plomo? 
Hace poco he leído en este blog que es el momento de comprar. Eso depende hasta dónde vayan a caer las acciones, cosa que no se sabe. Cualquier empresa sana y capitalizada sufrirá la desventura de las demás. 
Acabo de ver al ministro de Sanidad que al parecer se lo ha tomado en serio, y empieza a hablar de las medidas típicas. Esas medidas, repito, van a ser la puntilla para la economía. No ha otra alternativa. Economía y Coronavirus son dos cosas antagónicas. 
Otros  descerebrados dicen que peores cosas hemos superado, como las guerras mundiales. Si coño, ¡pero a costa de varias generaciones!
Todo se supera, pero no podemos mirar hacia atrás con desdén y minusvalorar el sufrimiento de nuestros antepasados. 

domingo, 8 de marzo de 2020

¿Queda algún resquicio para el optimismo?

Las últimas noticias sobre la evolución del virus en el mundo no invitan precisamente al optimismo. Hace unos días escribía que la FED había hecho bien en bajar tipos sin previo aviso, pero como dice Larry Summers  eso no es suficiente cuando la causa de la contracción que se avecina no es un problema de coste financiero, sino de empresas que no encuentran suministros y trabajadores que quizás se encuentren conque no pueden acceder al puesto de trabajo, lo mismo con los consumidores a las tiendas y grandes superficies. 
He leído que en Italia las muertes por el virus han aumentado de 244 a 366 en 24 horas. Ya saben que Italia a cerrado el norte del país, con 16 millones de ciudadanos dentro. Esto da una idea de las consecuencias rompedoras para una economía. Dice Larry Summers,

Lo que hemos visto hasta ahora ya ha tenido efectos económicos de largo alcance. Las reuniones internacionales están siendo canceladas. Es probable que los envíos desde Asia al puerto de Los Ángeles disminuyan en un 25 por ciento en febrero. Los mercados financieros, que son prospectivos, perdieron 6 billones de dólares en seis días antes de recuperar parte del terreno perdido. Es casi una posibilidad de que las economías de EE. UU. Y del mundo entren en recesión en los próximos 18 meses.

Las preguntas en el momento actual giran adecuadamente en primer lugar en torno a la estrategia de salud pública. Pero también hay mucho que considerar para los responsables de las políticas económicas. Desafortunadamente, la herramienta que ha recibido más atención, la política monetaria, no es probable que sea muy efectiva en una crisis de este tipo, y la forma en que se usa podría crear problemas en el futuro. En general, puede ser deseable reducir las tasas de interés, como votó la Fed el martes, pero el enfoque principal debería estar en otra parte.

El sentido común ofrece el apoyo más importante. Cuando, como en la crisis financiera de 2008, la producción está cayendo porque los consumidores y las empresas no pueden pagar los préstamos u obtener otros nuevos, la reducción de las tasas de interés y la disponibilidad de más crédito es la respuesta política natural y adecuada. Pero cuando el PIB cae porque las empresas no pueden obtener los componentes necesarios para generar producción, porque las cuarentenas limitan la capacidad de trabajo de las personas y porque los clientes potenciales tienen miedo racional de ingresar a los espacios públicos, entonces la política monetaria es mucho menos útil.

Y así es. Sabemos que si el virus dura lo suficiente, la contracción económica va a ser profunda. Una contracción con difíciles remedios, cuando por una parte las autoridades se ven impelidas a cerrar las relaciones económicas para luchar contra el contagio y, por otra, para no caer en contracción habría que hacer lo contrario: fomentarlas. 
Así que nos encontramos en un agudo dilema: un camino lleva a clausurar empresas y comercios, y el otro a permitir que siga la vida igual, con riesgo de mortandades importantes. En esta tesitura, el estado debería pensar en sustituir al sector privado, pero no puede hacerlo con eficacia, y menos cuando nuestros instintos de conservación le piden lo contrario. 
Porque, además, ya no son los poderes los que incitan a restringir la actividad. Son los ciudadanos con su miedo, su pánico, que no hay quien controle. 
Lo siento, pero no soy optimista. Creo que los mercados están reflejando sólo la primera riada de ese miedo, y la clave es cuanto puede durar esto y aparecen noticias de que efectivamente se ha controlado el contagio. 
A continuación, las recomendaciones de Summers, que me parecen de sentido común pero lamentablemente insuficientes. La mejor solución, el descubrimiento de una vacuna o remedio médico para el virus. 

Primero, los bancos centrales deberían desarrollar una facilidad para asegurar que el crédito no se corte a sectores clave de la economía, pase lo que pase. El crédito constantemente disponible es mucho más importante que el crédito de menor precio.

En segundo lugar, como sugiere el enorme exceso de capacidad en los principales puertos mundiales, este es un momento para una menor interferencia, no más, en los flujos comerciales. Aunque puede ir en contra de los instintos del presidente, Estados Unidos debe liderar un esfuerzo global para reducir los aranceles como fuente de estímulo durante la emergencia de salud.

En tercer lugar, debe comenzar la planificación de la expansión fiscal mediante inversiones presupuestarias federales en áreas como la compra de ventiladores, equipos de videoconferencia y tecnologías de educación a distancia, todo lo cual está directamente relacionado con el problema del coronavirus. Y, por supuesto, existe un riesgo mucho mayor de gastar muy poco en investigación en salud y producción de bienes de salud que gastar demasiado.

Cuarto, el fracaso de las instituciones financieras internacionales para ayudar a los países más pobres del mundo en un momento en que podrían sufrir una catástrofe a nivel del SIDA es escandaloso. Estados Unidos debería usar su influencia para asegurar que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y los bancos regionales den un paso adelante en nombre de todas las naciones, para todas las naciones.

Estamos en la más grande de las incertidumbres, lo que impide calcular sin crasos errores riesgos a corto y largo plazo. Sobre todo porque no sabemos cuánto va a durar esto. De momento su movimiento es expansivo y amenaza con superar las capacidades sanitarias. Quien crea que un chart le va a orientar, me gustaría que dijera a posteriori como le ha ido. Dios no se proteja de los falsos profetas.

viernes, 6 de marzo de 2020

No, cualquier tiempo pasado no fue mejor

Del libro sobre Churchill de Andrew Roberts, extraigo este comentario sobre los efectos del laborismo y su abuso del lenguajes “inclusivo”:

Churchill se lanzó de lleno a la campaña, y en un discurso pronunciado en Cardiff, a principios de febrero, dirigirá muchos de sus ataques a una de las primeras formas de corrección política: Espero que todos ustedes hayan logrado dominar ya esa jerga oficial de los socialistas que nuestros diestros mentores, como gustan de llamarse a sí mismos, desean inculcarnos. No hay que emplear la palabra «pobre»; hay que decir el «grupo de menores ingresos». Y si de lo que se trata es de congelar el salario de un obrero, el ministro de Hacienda habla de «frenar los incrementos de los ingresos personales» [...]. Hay una bonita perífrasis sobre las casas y los hogares. En el futuro tendremos que denominarlas «unidades de alojamiento». No sé cómo nos las vamos a arreglar para cantar esa vieja canción de «Hogar, dulce hogar». «Unidad de alojamiento, dulce unidad de alojamiento. / No hay lugar bajo el cielo como nuestra unidad de alojamiento...». Ojalá alcance a vivir lo suficiente para ver a la democracia británica escupir toda esa basura de la boca.

Como ven, no hay nada nuevo bajo el sol. La estupidez  humana política-mediática es inconmensurable ahora y en 1950. Noten que eran la izquierda de entonces, los Laboristas. ¿Casualidad o genes?
Y otro párrafo sabroso:

Con idéntico ánimo jocoso, Churchill le comentará seis días más tarde al público de Edimburgo: «Dudo que al socialista común y corriente le procure un gran placer levantarse por las mañanas y decirse a sí mismo: “¡Ajá! Soy dueño del Banco de Inglaterra, poseo los ferrocarriles, mías son las minas de carbón...”. En cualquier caso, si verdaderamente le encandila, siquiera un poco, esa cantinela, lo que resulta indudable es que le está costando carísima».



jueves, 5 de marzo de 2020

FED: ¿ha hecho bien en bajar tipos fuera de calendario?

Este es el comunicado oficial del FOMC, traducción Google 

Los fundamentos de la economía estadounidense siguen siendo fuertes. Sin embargo, el coronavirus plantea riesgos en evolución para la actividad económica. A la luz de estos riesgos y en apoyo de alcanzar sus objetivos máximos de empleo y estabilidad de precios, el Comité Federal de Mercado Abierto decidió hoy reducir el rango objetivo para la tasa de fondos federales en 1/2 punto porcentual, a 1 a 1‑1 / 4 por ciento. El Comité sigue de cerca la evolución y sus implicaciones para las perspectivas económicas y utilizará sus herramientas y actuará según corresponda para apoyar la economía.

Los votantes de la acción de política monetaria fueron Jerome H. Powell, presidente; John C. Williams, Vicepresidente; Michelle W. Bowman; Lael Brainard; Richard H. Clarida; Patrick Harker; Robert S. Kaplan; Neel Kashkari; Loretta J. Mester; y Randal K. Quarles.

A mí me parece bien. La curva de tipos se había invertido agudamente, y se ha enderezado como se ve en el gráfico, en sus dos versiones del 10-2 años y 10 años menos 3 meses. 





Creo que la FED debía dar una muestra de acción rápida. El problema viene después: con unos tipos del FED Funds del 1-1,25%, ya no queda mucho margen para más bajadas, si tenemos en cuenta que la FED es contraria a tipos de interés negativos. 
Los demás bancos centrales darán señales parecidas, aunque están en una posición aún más débil, con tipos de interés oficiales más bajos. 
La situación no está para bromas mientras la gestión de Coronavirus no deje de producir inquietud y se cierna sobre la actividad económica poniendo en duda que no vengan más cierres y restricciones. Los cierres de estadios deportivos pueden, o no, ser el anuncio de acciones más serias. 
Como hemos dicho varias veces, la FED no puede hacerlo todo. Necesita la coordinación del gobierno, que de momento se siente concernido solo por las medidas sanitarias. No puede limitarse a anunciar medidas de cierre de eventos y dejar que el sector privado de la economía se las arregle como pueda. 

lunes, 2 de marzo de 2020

Efecto Coronavirus

La inversión repentina que se ve en el gráfico de la pendiente de la curva de rendimientos es debido al pánico coronavirus.



El rendimiento del bono a diez años ha caído por debajo de 1%. Los dirigentes de instituciones no deberían salir a la palestra a meter miedo, como ha hecho el de la OCDE, que ha anunciado que el crecimiento mundial bajaría a la mitad y que Europa entraría en recesión. 
Tengan por seguro que este anuncio es de efectos más dañinos que la propia epidemia que no es pandemia, aunque los torpes de la OMS no saben bien como tratarla informativamente. 
La brusca corrección bursátil se ha visto frenada por el anuncio de que los bancos centrales harían una acción coordinada para evitar el pánico, lo cual está bien, aunque disponen de poco margen parar bajar más los tipos de interés. 
Es decir, el momento es delicado. Sea bienvenido el anuncio de los BC, pero ahora mismo se estarán mesando los cabellos intentando inventar el ‘truco’. El único que tiene margen es la FED, pues mantiene tipos de interés positivos, pero ¿que pasará con el BCE, que mantiene una penalización sobre las reservas bancarias? 
Me temo que la corrección seguirá, mientras asistamos a tal chapucería de gestión de la epidemia, cuyo grado de mortandad es tan bajo que la información exigible debería ser más moderada. Cuanto más alarma, más cierres y retraimiento de la actividad, más correcciones bursátiles, que a su vez producirán más correcciones de la economía real. 
Mientras, el Risbank está meditando retirar de Suecia el dinero en billetes, aplicar un Bitcoin, y no es el momento. Automatizar la oferta monetaria frena cualquier enfrentamiento y acción de emergencia a este tipo de eventos. Eso sí que es un virus. Hay que evitar una deflación a toda costa. ¿Como se hace eso con una oferta monetaria automatizada y una demanda de liquidez infinitamente elástica?
 Lo único que se me ocurre es un “Helicopter Money” decidido, sin miedo, mientras el cambio de estación o la invención de un tratamiento acaben con la histeria. 

sábado, 29 de febrero de 2020

La toma del poder absoluto en una democracia

Del historiador J. Fontana, en su obra “El siglo de la Revolución”, 




tomo esta descripción de cómo se hizo con el poder absoluto Adolf Hitler. No pasen por el texto con una lectura rápida, porque los detalles son importantes. Obsérvese, sobre todo, que Hitler jugó sus bazas casi hasta el final legalmente. 

EL TRIUNFO DEL NAZISMO 

Los años de 1925 a 1929, la época dorada de la república de Weimar, no fueron buenos para el partido nazi, que en las elecciones de 1928 obtuvo un 2,6 % del voto y tan sólo 12 diputados sobre un total de 491. Fue entonces cuando empezaron a recoger el voto rural, surgido del malestar campesino, y cuando comenzaron a prepararse para presentarse como la solución a una situación de crisis económica y paro que los gobiernos de Weimar se mostraban incapaces de resolver. Los resultados comenzaron a verse en las elecciones de 1930, cuando obtuvieron el 18,3 % del voto y 107 diputados, lo que les convertía en el segundo partido del Reichstag, tan sólo superados por los socialistas. 
En los años siguientes, antes de llegar al poder, conseguirían elevar su afiliación hasta 850.000 y disponer de una fuerza armada propia, las SA (Sturmabteilung), con 170.000 miembros (de la cual formaba parte entonces el cuerpo de protección de las SS o Schutzstaffel). Su mayor problema era en estos momentos el de la financiación, ya que dependían de las cuotas de sus afiliados y de las entradas que cobraban en los mítines, sin más que unas reducidas subvenciones de algunos industriales atípicos como Fritz Thyssen y Emil Kirdorf, ya que, aunque Hitler escondía en esta etapa los planteamientos revolucionarios de su programa inicial, los grandes empresarios preferían subvencionar a partidos conservadores tradicionales; una actitud que no cambió hasta la llegada de Hitler al poder. Mientras tanto, y en un contexto en que el paro aumentaba brutalmente (la cifra de los desempleados se había triplicado de 1929 a 1932, cuando llegó a más de cinco millones y medio), el general Kurt von Schleicher preparó la subida al poder de Franz von Papen, un miembro de la aristocracia prusiana, y negoció la tolerancia de los nazis a cambio de autorizarles a que pudiesen aparecer en público sus dos cuerpos armados, las SA y las SS, y de la promesa de que se harían unas nuevas elecciones, las de junio de 1932, que dieron a los nazis 230 diputados, más del doble de los que tenían en 1930. 
Hitler, sin embargo, pedía demasiado para colaborar con el poder, puesto que pretendía que se le nombrase canciller, lo cual obligó a ir a unas nuevas elecciones en noviembre del mismo año. Esta vez los nazis experimentaron un retroceso, de 230 a 196 diputados, y vieron cómo el partido quedaba arruinado por el coste de tantas elecciones seguidas. Con un Reichstag dividido, y tras un intento de Schleicher de formar gobierno con la colaboración de un nazi, Gregor Strasser, a lo que Hitler se opuso, parecía que no quedaban más remedios que recurrir al ejército para que asumiese el poder, algo que los militares rechazaban, o ceder a las exigencias de Hitler. 
Papen propuso a Hindenburg una combinación para formar un gobierno de coalición con militares y políticos de derecha en que Hitler tendría el cargo de canciller, como exigía, pero estaría en minoría, puesto que tan sólo otros dos nazis le acompañarían en el gobierno: Frick como ministro del Interior y Goering como ministro sin cartera encargado del gobierno de Prusia (y ministro del Interior de aquel estado). Era una combinación en que los nazis se habían preocupado sobre todo de asumir el control de los cuerpos de policía, lo que iba a facilitarles el acceso al poder en momentos en que parecían haber iniciado un retroceso electoral. 
Ludendorff, que tenía motivos para conocer bien a Hitler, con quien había conspirado en Múnich en 1923, escribió una nota a Hindenburg en que le decía: «Solemnemente profetizo que este maldito hombre llevará nuestro Reich al abismo ... Las generaciones futuras os maldecirán en vuestra tumba por lo que habéis hecho». 
En su primer discurso como canciller, el 10 de febrero de 1933, Hitler sostuvo que no iba a hacer ninguna promesa, porque no tenía programa alguno que presentar, sino que esperaba que la recuperación de la economía vendría por la fuerza de la voluntad, actuando de acuerdo con las leyes eternas de la tierra y de la sangre. Se había hecho conceder, además, una nueva celebración de elecciones, el 5 de marzo de 1933, las primeras a las que podía enfrentarse contando con los privilegios del poder. Los nazis comenzaron a prepararlas a partir de su control de la policía, destituyendo a los jefes que no les resultaban afines, a la vez que actuaban contra las organizaciones de izquierda con la creación de una «policía auxiliar» voluntaria en la que se integraron cincuenta mil miembros de las SS, de las SA y del grupo paramilitar de los Stahlhelm, que veían así legalizada la práctica de la violencia. El 27 de febrero, una semana antes de las nuevas elecciones, se incendió el edificio del Reichstag por obra de un holandés perturbado, Marinus van der Lubbe. Aunque estaba claro que se trataba de un acto individual, Hitler lo convirtió en el inicio de un levantamiento comunista y convenció a Hindenburg para que el 28 de febrero de 1933 firmase un «Decreto para la Protección del Pueblo y del Estado» que establecía un estado de excepción que facilitó a los nazis perseguir y encarcelar a sus enemigos de los partidos de izquierda y silenciar su prensa. 
Era, de hecho, el fin de la democracia en Alemania y el decreto fundacional del Tercer Reich. Su consecuencia inmediata fue el inicio de una campaña de terror en que comunistas, socialdemócratas, judíos y cualquiera que se hubiera interpuesto en algún momento a los nazis eran encarcelados o torturados por las SA por su propia iniciativa. Poco después se inauguraba en Dachau el primer campo de concentración, destinado a albergar cinco mil comunistas que no cabían ya en las cárceles. Pese a celebrarse en estas condiciones, las elecciones no dieron los resultados que se esperaba. El partido nazi, que había conseguido el 43,9 % de los votos, tuvo que contar con el 8 % de los conservadores para asegurarse la mayoría en la cámara. Decepcionado por el resultado, Hitler procedió de inmediato a poner en marcha su plan para eliminar toda la oposición organizada y tomar el control de todos los niveles del gobierno y la administración civil. Comenzó por ello a enviar comisarios del Reich a todos los Länder (estados) en que no gobernaban los nazis, donde la violencia ejercida por los nazis locales y por los grupos de las SA les facilitaba el control total de la administración. Una semana más tarde se decretaba la creación de gobernadores del Reich en los Länder, nombrados por el presidente a propuesta del canciller. En la primera sesión de trabajo del nuevo parlamento, alojado en la Kroll Opera, junto al arruinado edificio del Reichstag, Hitler pidió a la cámara una ley de habilitación que le permitiera gobernar sin interferencias durante cuatro años. Necesitaba dos tercios de los votos para su aprobación, pero los comunistas y parte de los socialdemócratas no estaban allí para oponerse y Hitler obtuvo el voto del Zentrum, presidido por un sacerdote católico, Ludwig Kaas, a cambio de la garantía de que respetaría los derechos de la Iglesia, con lo que consiguió que se aprobase, por 444 votos a favor y tan sólo los de los 94 socialistas presentes en contra, la ley de que le concedía cuatro años para legislar sin dar cuentas al parlamento. Es mentira, por tanto, que Hitler consiguiera el acceso al poder por el voto popular —en realidad era consciente de que su apoyo electoral comenzaba a decaer—, sino que lo hizo con el consentimiento de un parlamento del que estaban ausentes la mayor parte de los diputados de izquierda, expulsados de él por el terror policíaco. Desde aquel momento el Reichstag se convirtió en un mero elemento decorativo, que le renovó los poderes excepcionales en 1937, 1939 y 1943, y que en los seis años que transcurrieron hasta el inicio de la guerra no llegó a votar más que siete leyes. En mayo de 1933 se suprimieron los sindicatos, reemplazados por el Frente alemán del trabajo; en junio se liquidó el partido socialista (el SPD), los nacionalistas abandonaron y los católicos se disolvieron, a cambio de un concordato con el Vaticano que se firmó el 8 de julio. Una ley de 14 de julio de 1933 proclamaba: «El NSDAP es el único partido político de Alemania». En cuatro meses, y con la tolerancia de los representantes de las clases elevadas de la sociedad alemana, se había liquidado la democracia
Instalado en el poder absoluto, le tocaba ahora consolidar su apoyo social y asegurarse el del ejército. Para ello había de comenzar por deshacerse de la amenaza que representaban las aspiraciones revolucionarias de las SA, mandadas por Ernst Röhm, que con la absorción de otros grupos paramilitares habían llegado a alcanzar unas dimensiones extraordinarias y que actuaban con total independencia. Esta situación desagradaba tanto al mundo de los negocios como al ejército, hasta el punto de que llegaron a amenazarle con obtener de Hindenburg que proclamara la ley marcial, lo que pondría el orden público en manos del ejército. A Hitler —que en junio de 1933 había dicho a una reunión de jefes de las SA «la revolución se ha acabado»— le convenía liquidar esta amenaza, porque era consciente de que al viejo Hindenburg le quedaba poco tiempo de vida y que iba a necesitar el apoyo del ejército para evitar que se eligiese a un nuevo presidente conservador, con el propósito de acumular en sus manos el poder de la presidencia junto al de la cancillería. Las ambiciones de las SA, que pidieron formalmente reemplazar al ejército profesional como la principal fuerza de seguridad, siguieron en ascenso a lo largo de la primavera de 1934, en unos momentos en que esta milicia, que había sido una herramienta fundamental para generar la situación de violencia que permitió a los nazis el asalto al poder, resultaba ya innecesaria. El ejército se puso en estado de alerta, mientras Hitler, a quien se había convencido de que Röhm preparaba un golpe de fuerza para derrocarle, ultimaba los planes para enfrentarse al problema. El Führer dio instrucciones a Röhm para que el 30 de junio de 1934 convocase una reunión de mandos de las SA en Bad Wiessee, una residencia de vacaciones al sur de Múnich, donde Röhm estaba descansando, tras haber concedido un mes de permiso a todos los grupos de las SA. Hitler se desplazó a Múnich y, acompañado por hombres de las SS y por policías, se dirigió de madrugada al hotel, donde los jefes de las SA dormían tras una noche de borrachera. El propio Hitler arrestó pistola en mano a Röhm, mientras sus acompañantes se encargaban de los demás, que fueron conducidos a la prisión de Stadelheim, en Múnich, donde al día siguiente comenzó la ejecución de más de un centenar de los detenidos, incluyendo a Röhm. Aquella misma «noche de los cuchillos largos» se dio orden de iniciar la detención de los jefes de las SA en Berlín, operación que Göring aprovechó para detener y asesinar además a una serie de personalidades de derechas, como el general Schleicher y a su esposa o a Erich Krausner, el presidente de la Acción Católica, a la vez que al antiguo dirigente nazi Gregor Strasser, entre otros, mientras Papen era retenido en arresto en su domicilio.[5] Todo esto sucedió en secreto, sin que la mayor parte del público alemán se enterase de lo ocurrido. Hindenburg felicitó a Hitler por esta operación y el ejército se mostró complacido por la desaparición de Röhm, aunque hubiese costado la vida a un general. El jurista Carl Schmitt sostuvo que lo que Hitler había hecho era correcto, puesto que el Führer es también el juez y «sus actos son el genuino ejercicio de la justicia». Lo sucedido devolvía también la tranquilidad a los empresarios, al desvanecerse el fantasma de una segunda revolución. El 2 de agosto de 1934 murió Hindenburg; un día antes Hitler le había visitado en su residencia del este de Prusia, llevándole el texto de una ley que unificaba los cargos de jefe del gobierno y jefe del estado, de modo que el Führer se convirtió automáticamente en presidente de la república y acumuló todos los poderes. A reforzar todavía su situación vino el descrédito de dos de los mandos supremos del ejército: el del general Werner von Blomberg al descubrirse que se había casado con una antigua prostituta, y el del hombre que lo podía reemplazar, el general Werner von Fritsch, por unas acusaciones de homosexualidad que lo condenaron a los ojos del propio ejército. Hitler, que había tranquilizado entre tanto a los medios de negocios renunciando a los planteamientos de transformación económica del programa del «socialismo nacional», pudo dedicarse de lleno a la tarea de reconstrucción de la economía, con planes de obras públicas destinados a crear puestos de trabajo para aliviar un paro que había llegado al 30 %, en una línea de acción que siguió con la construcción de autopistas (Autobahnen) y con la producción de motores, pero sobre todo con el aumento del gasto destinado al rearme. Esta expansión del gasto interno, que condujo a un rápido descenso del paro, se basaba en recursos obtenidos por los métodos de financiación diseñados con anterioridad por Günther Gereke, y no por los supuestos milagros financieros del ministro de Hacienda, Hjalmar Schacht. Buena parte de estas inversiones públicas tenían una finalidad militar, una tendencia que aumentó durante el período de rearme, de 1936 a 1940, en que no sólo se invirtió en la producción de armas o en el desarrollo de la siderurgia, sino en asegurarse unos aprovisionamientos 
que no podrían obtenerse del exterior en tiempo de guerra, con la producción de gasolina y de caucho sintéticos. ¿Cómo se pagó este esfuerzo? Un hábil juego del comercio con los países de los Balcanes, mediante cajas de compensación, y los controles de los cambios pudieron ayudar, pero mucho menos de lo que la mitología del milagro económico nazi pretendía. El gasto en aumento se pagó sobre todo con el endeudamiento interior, basado inicialmente en los créditos que se concedían a una empresa fantasma, la MEFO —MEtallurgische FOrschungsgesellschaft— que no producía nada pero endosaba al Banco del Reich miles de millones en letras. Este manejo se mantenía en secreto para no engendrar un pánico inflacionario. A la recuperación ayudaron también el control de los salarios como consecuencia del desmantelamiento de los sindicatos, la limitación de los dividendos, que estimulaba la reinversión en las empresas, y la contención de los precios mediante ayudas a los agricultores. Comenzaba también, al propio tiempo, el establecimiento de un régimen de terror. Desde 1933 Hitler fue creando unos ciento diez campos de internamiento para enemigos del régimen, por los que en el transcurso de este primer año se calcula que pasaron unos cien mil detenidos, de los que fueron asesinados entre quinientos y seiscientos. En marzo de 1935 Hitler anunció la creación de una nueva Wermacht, un ejército de 36 divisiones, y volvió a instaurar el servicio militar obligatorio. Tardó poco en realizar las primeras tentativas de uso de la fuerza: el 7 de marzo de 1936 un cuerpo de veintidós mil soldados alemanes invadió la zona desmilitarizada del Rin, tomando como pretexto la amenaza que pretendía que representaba para Alemania la firma de un pacto franco-soviético. No hubo ningún enfrentamiento en este caso, sino que las potencias se limitaron a protestar. Era la primera etapa de una secuencia de actuaciones que llevarían a la Segunda guerra mundial.

Luego vendría la persecución a los judíos, minusválidos y enfermos graves, la soha, la Segunda Guerra Mundial... pero la cita ya es demasiado larga. ¿Por qué está cita tan extensa? Primero porque está magistralmente contada, y Segundo porque de ella se extraen conclusiones que son lecciones inolvidables de historia.
Me parece claro como el agua que el ascenso al poder absoluto de Hitler es fruto de la combinación de su audacia y de la debilidad de los demás. El desconcierto y la suprema parálisis de los que tenían que haberle frenado, como adivinó Churchill, fue una mezcla explosiva que nos enseña que la Democracia nunca está asegurada. El demonio había salido de la jaula, y nadie supo o quiso pararle. La República de Weimar estaba hecha añicos, lo que facilita que cada grupo de interés prefiera un Hitler que las instituciones democráticas, lo que le dio no pocos apoyos a Hitler de gente normal que estaba deseando orden, fuera cual fuese su fuente. Llegó a tener 7 millones de afiliados, aparte de un gran apoyo de la población. 
No hay cosa peor para el orden normal democrático que la debilidad, que no deja traer tras de sí la conquista del poder por el más audaz. La Democracia se defiende con la fuerza legal.
¿Y no estamos nosotros en un momento de debilidad creciente que nos abre una expectativa incierta de quién será el que se llevará la antorcha del poder? Pueden decir que exagero, pero no soy el único que piensa que la debilitación de las instituciones, promovida por este gobierno, no augura un final feliz. Este gobierno está poniendo a la justicia a sus pies, mientras que el Parlamento no es más que una caja molesta a la que puede acabar controlando por métodos totalmente legales, aunque ilegítimos. De todas formas las leyes y la Norma Suprema ya las está minando para satisfacción de los catalanes. ¿Qué poder le quedará al Parlamento una vez se haya roto España? ¿Hay límites a esa labor de ruptura institucional una vez que se ha comenzado? Me temo que no. Vamos caminando a paso de gigante hacia la muerte definitiva del régimen del 78, y, sinceramente, no acierto a adivinar qué vendrá, aunque sí creo que nada bueno. 
Alguien podría decir que la República de Weimar fue una concesión de los vencedores da la Primera Guerra Mundial. Bueno, ¿pero es que nuestro régimen actual no es una concesión de las potencias de Occidente? (Afortunadamente).
¿Es que creo - pensarán muchos -, que Sánchez es un Hitler? Por supuesto que no. Hago acopio de métodos y vericuetos por los que se puede pervertir una democracia y las instituciones que la sociedad sustenta. Si, Weimar era débil. Había pasado por una hiperinflación y luego una depresión con un paro del 30%. Pero, ¿no nos ha pasado eso un poco? España está institucionalmente rota, por una pujanza de los nacionalismos y un gobierno artificial dispuestos a trastocar el orden constitucional. Alianza del gobierno y los separatistas, más unos neo comunistas que apoyan a los separatistas. Demasiada fuerza, demasiado empuje, para que la mayoría de ciudadanos sepan qué hacer. Como si esos problemas no iban a afectar a la economía, a la sociedad. Y mientras, Europa no da signos de inquietud, no dice ni hace nada, como si éste proceso no fuera a afectarle a ellos... parte muestra simpatía por los separatistas...

El mayestático error: la tasa Tobin

Está en vías de tramitarse, independientemente de los Presupuestos, la llamada tasa Tobin, o impuesto sobre operaciones financieras (TIF). Es un impuesto del 0,3% de determinadas adquisiciones de ciertos activos, principalmente de acciones de empresas españolas con más de mil millones de euros de capital. El paganini - o sujeto pasivo - será el adquirente. 
Obviamente es ridiculo que con la recaudación esperada, 850 millones, se haga creer a la gente que con eso se van a salvar los gastos sociales, cuando no cubre ni un día de gastos en pensiones. Por otra parte, la tasa tendrá un efecto boomerang en la reacción contra la compra de acciones españolas, lo que repercutirá en el PIB final de manera permanente, ya que España es un país necesitado de capital crónicamente, y esta tasa hará que se desvíen muchas inversiones a otros países. También hará que muchas inversiones españolas se vayan a otras latitudes. 
Si a Uds le parece que un 0,3% es baladí, multiplíquenlo por una posiblemente inversión de cientos de miles de millones de euros para ver que la cantidad en euros no es despreciable como para que el inversor no frunza el ceño, coja una lista de países, compare y a igualdad de riesgo y rentabilidad se vaya a otra parte.
Por lo tanto, no se ha volcado en el empeño mucha inteligencia, como era de esperar de un gobierno sin luces, un gobierno desnortado que nos va a dejar en los huesos. Suecia lo implantó unos años, perdió dinero, no recaudó lo esperado y suprimió la tasa en 1991, creo. Es decir, encima tenían precedentes de los que podían haber aprendido, pero no: la demagogia supina de este gobierno es lo que manda. 
Con esta maldita costumbre de que cada vez que cambia el que manda hay que cambiar el mayor número de leyes, nos iremos al guano sin entender por qué. 

miércoles, 26 de febrero de 2020

J.R.Rallo y el Bitcoin

Rallo, JM, se muestra, como era de esperar, convencido que el Bitcoin es una buena causa, en contra de lo que declara Warren Buffet, el inversor más didáctico de la historia, aparte de ser el mejor. 
Dice W. Buffet, con toda la razón, que

"Las criptomonedas no tienen ningún valor. No producen nada. Puedes observar durante los próximos 20 años esa pequeña anotación en tu patrimonio que dice que posees X cantidad de esta o de aquella criptomoneda. Pero no se reproduce, no te entrega cheques, no es capaz de hacer nada. Y tu esperanza es que llegue otra persona que esté dispuesto a pagarte más dinero por ella (pero eso solo le traslada el problema a esa otra persona). En términos de valor… es cero (…) No poseo ninguna criptomoneda y jamás lo haré".

Y yo le doy toda mi aval, como voy a intentar aclarar.
Rallo se confunde gravemente cuando declara, porque sí, que el Bitcoin es dinero, liquidez. Gran error. Porque sea una simple anotación en cuenta, EL BITCOIN NO ES LÍQUIDO, todo lo contrario, puesto que su precio en cualquier otro bien es muy volátil. Es un activo que, como otros muchos otros es sujeto de especulación, y por ende, no puede cumplir una de las funciones del dinero: Unidad de cuenta. Tampoco puede ser medio de acumulación prudencial, puesto que su valor cambia a toda su horas. Repito, es un activo altamente especulativo que se enfrenta a otros activos, y que ha engañando a mucha gente con el espíritu de la “quimera del oro”, pensando que hacen el negocio de su su vida. Y algunos lo han hecho, qué duda cabe, pero precisamente porque no es liquidez. 
Los activos se pueden ordenar de mayor a menor liquidez, y seguramente los menos líquidos - los del final de la lista - serían los más productivos, pero los más volátiles también. Un activo no puede ser líquido y volátil a la vez, es un oximoron. Obviamente, la rentabilidad es tanto más alta cuanto más volátil sea el activo. 
En el tope de la escala encontraríamos al aburrido dinero, que es “el medio de pago generalmente aceptado por el público”, es decir, aquel con el que vas al mercado, a la tienda, a comprar un coche, o un yate, o una acción, y te define perfectamente su precio en dinero. Mentalmente eso te permite definir el precio de cada cosa en términos de las demás, que es la función del dinero “Unidad de cuenta”, cosa que no puede ser Bitcoin. Vete al mercado e intenta pagar en oro o en bitcoines, y verás la cara que te pone el vendedor. O intenta hacer un contrato no en Eurostat, sino en bitcoines, y obtendrás la rotunda negativa del vendedor, por mucho que le digas que el Bitcoin vale tantos euros hoy, ¿pero y mañana?
Es un gran error de los auristas haber sobrevalorado Bitcoin y pretender decir que es la liquidez de futuro, al parecer mejor aún que el oro. Ciertamente se podrían equiparar ambos activos porque tienen más muchas características iguales. 
Lastima que tan preclaras mentes se metan en charcos tan turbios por no reflexionar...
Reflexionar por ejemplo que el Bitcoin podría ser dinero si tuviera algún ingrediente más, como que fueran declarado la moneda de rendición de deudas con Hacienda. Entonces se convertiría en una especie de patrón-Bitcoin, por lo que para su funcionamiento me remito a mi post “Desmitificando al Patrón-oro”.
Un paso más no desdeñable sería que el estado mismo se declarara emisor monopolista del Bitcoin, con lo cual vendría a convertirse en el sustituto del euro, y todo el problema sería su tasa de conversión de euros a bitcoines, como lo fue en su momento las paridades que se fijaron entre las monedas participantes y el euro. 
No hay que mitificar palabras como Oro o Bitcoin. Son lo que queramos que sean, no son sus propiedades las que les hacen dinero. Ahora son activos especulativos. El dinero hoy es ampliamente aceptado porque Hacienda cobra los impuestos en euros, y todo el mundo lo acepta como unidad de cuenta y medio de transacción. El público lo ha aceptado con naturalidad, sabiendo que es emitido por el BCE y cada año pagará sus impuestos en euros. Querer a estas alturas que la política monetaria fuera un corsé férreo de Patrón-Oro o Patrón-Bitcoin, que es el sueño de los auristas, entonces que se diga claramente, porque sería otra cosa completamente distinta y más problemática - como expliqué en el artículo citado -, porque haces depender la masa monetaria de un mercado privado en el que se decide el precio de ese activo, lo que ciertamente le quita al Estado el monopolio de emisión, a costa de graves consecuencias. 
Ahora bien, ya sabemos que los auristas no creen en el Estado, al que miran con el ceño fruncido, lo que sería ya otra discusión. 
Buffet tiene razón en no interesarse por invertir el Bitcoin, pues dice de sí mismo que su inversión es a largo plazo, y a largo plazo, en bitcoines, no tienes ni idea de lo que te va a tocar. 

martes, 25 de febrero de 2020

Déjalos, que yo ya...

Juan M. Blanco nos ofrece un excelente artículo donde explica el porqué a las empresas grandes les viene de maravilla para eliminar competencia de las empresas pequeñas, que no pueden absorber esa subida. 

viernes, 21 de febrero de 2020

Desmitificando el Patrón-oro

Los auristas - llamo así a los fanatizados por el patrón-oro - siguen soñando que mediante su aplicación la economía sería más estable, no habría inflación ni deflación, y por supuesto no habría paro. Como se puede ver en este artículo, y en los dos gráficos que tomo prestados de él, los datos refutan contundentemente esta falacia. 





Lo que se ve en ambos gráficos es que en el periodo en que rigió en EEUU el patrón-oro, 1880-1933, ni los precios (hubo inflaciones y deflaciones más intensas. Desviación standard) ni la producción (tasas de variación arriba y abajo más altas, con una media más baja) fueron más estables que el periodo post bélico de la segunda WW. 
Obviamente, cuando las caídas de producción fueron más intensas, más intensas fueron las tasas de paro, ayudadas por la deflación, que como sabemos no es un proceso especialmente recomendable: intensifica la recesión. Eso se comprobó en la crisis de 1929, con caídas de la producción y de precios del veintitantos % y tasas de paro de ese tenor, aprox. 
Pero éstos son datos. ¿Por qué se producen éstas diferencias no desdeñables?
Cuando un país implanta el patrón oro, el Banco Central abandona sus objetivos de estabilizar la economía y se compromete tan sólo a mantener la paridad oficial del oro, para lo cual tiene que tener suficientes reservas del metal para hacer frente a la demanda y la oferta del metal, lo cual estabiliza el oro pero desestabiliza la economía. Como decia Bernanke, 

Cuando el banco central fija el precio del oro en dólares, en lugar del precio de los bienes que consumimos, las fluctuaciones en el precio en dólares de los bienes reemplazan las fluctuaciones en el precio de mercado del oro.
Dado que los precios están vinculados a la cantidad de dinero en la economía, que está vinculada a la oferta de oro, la inflación depende de la tasa de extracción de oro.
Cuando el estándar de oro se utiliza en el país y en el extranjero, es una política cambiaria en la que las transacciones internacionales deben liquidarse en oro.
Excavar oro de un agujero en el suelo (una mina) para ponerlo en otro agujero en el suelo (una bóveda del banco central) desperdicia recursos.

O, como lo expresaba más brutalmente Churchill cuando en 1925 se vio obligado a implantar el patrón-oro, 

“¿Me están Uds. diciendo que Hemos de quedar a merced de un hatajo de negras afanadas en escarbar con los dedos de los pies en el fango del Zambeze?”,  preguntó a los burócratas Winston Churchill.

Efectivamente, el objetivo pasa de ser la estabilización de la economía a la estabilidad rigurosa de la paridad oro-divisa, pase lo que pase con la primera. Entonces, el ritmo de crecimiento de la economía y la tasa de paro pasan a depender de la oferta de oro, cómo crudamente dice Churchill. Si el banco central no puede adquirir el oro suficiente, porque la oferta mundial del metal baja, tendrá que hacer un recorte de la oferta monetaria, tan severo como sea la caída de esa oferta, sea o no conveniente para la economía. 
De todas maneras, es una ensoñación que hoy por hoy sea posible implantar tal sistema. Desde la Primera Guerra Mundial, las sociedades cambiaron para siempre, la democracia se extendió, y ya no fue posible atender sólo el interés de una minoría financiera a la que le interesaba una inflación baja, para que sus activos se mantuvieran estables. Las nuevas capas de la población incorporadas a la política tenían otros intereses. Querían acciones contra el paro, la distribución, a favor de la igualdad de géneros, etc, que ciertamente no es de hoy. Y no se podía abandonar esos objetivos a la estabilidad de la paridad oro. 
Si partimos de la identidad cuantitativa, que dice que la oferta monetaria es idéntica al números de transacciones, cada con su precio, dividido por la velocidad de circulación del dinero, 

M*V = T*P

Es claro que si M tiene que bajar o subir en función de la política oficial del oro, las variables del otro lado de la ecuación: número de Transacciones, Precios, se verán afectadas en el mismo sentido, a menos que la Velocidad de circulación del dinero contrarreste a M. Es decir, si M cae, T*P (producción) caerá, a menos que V aumente y compense la variación de M. Y viceversa. V no es una variable controlable por el banco central, luego
¿No es más racional variar M en función de las necesidades de T*P, poniendo un limite a P, como hacen hoy los bancos centrales, haciendo así más estable, menos volátil, la producción? 
Aunque esta política monetaria no sea fácil (la velocidad V no es observable, y menos el número total de transacciones), porque el banco central no tiene toda la información disponible para mantener siempre la oferta de dinero = a la demanda, T*P, puede aproximarse tentativamente con indicadores económicos, y rectificar cuando yerre.  
Afortunadamente, en la crisis del 2008 los bancos centrales, con mayor o menor decisión, no actuaron en moda patrón-oro. Buscaron estabilizar la segunda parte de la ecuación, y un crisis que podría haber sido peor que la del 29 fue amortiguada. 
Eso no quiere decir que los bancos centrales no fueran responsables de las causas iniciales de la crisis, en su función de vigilantes de la estabilidad financiera. Pero a posteriori sí tomaron medidas y se legisló para poner líneas rojas a ciertos desequilibrios de crédito y endeudamiento. 
Los partidarios del Patrón-oro sugieren, aunque sin demostrarlo, que con tal sistema monetario disciplinado no habría crisis financieras, ni inflación, ni volatilidad de la producción. Ya hemos visto que esto está refutado por los hechos: ni en su mejor momento de esplendor, finales del XIX, y menos aún cuando no había bancos centrales, finales del XIII principios del XIX, faltaron las crisis bancarias y las quiebras. Porque lo que rige la economía y el ciclo no es la racionalidad absoluta, sino la iniciativa privada y las olas de emociones optimistas y pesimistas, sobre todo cuando éstas son contaminadas de contagio masivo. El optimismo masivo lleva a posiciones financieras extremas, pues se piensa que los activos no van a caer, pero de repente aparece el niño que dice “el rey está desnudo”, cunde el pánico, y los mercados caen el oleadas cada vez más crudas, dejando un rastro de desequilibrios patrimoniales que alientan aún más la búsqueda frenética de liquidez. Es entonces cuando el patrón-oro impide que el banco central haga frente a esa demanda de liquidez (está comprometido con hacer honor a mantener la paridad oro-divisa), que cuanto más tiempo se deje imperar, más enorme es la quiebra financiera. 
Además, si el patrón oro está comprometido entre todos o varios países, la quiebra en uno se contagia más fácilmente a los demás. Es lo que sucedió en la crisis de 1929, que estalló en EEUU, pero el patrón oro se encargó de difundir por el mundo entero. 
¿Por qué no iba a haber crisis y ciclos con el patrón oro? Cuando no había reserva Federal - los auristas pretenden que hubo una época de gran progreso pese a la deflación -, lo que se observa es que para hacer transacciones lejos de su banco, por muy famoso y sólido que éste fuera, el dólar billete de éste banco no cotizaba en oro igual en todas las zonas (habían una prima de riesgo entre bancos), lo que indica una falta de confianza de banco a banco, y un coste de transacción importante para comerciar en zonas medianamente alejadas. No es un hecho que se manifieste a favor de sus tesis de prescindir del banco central y establecer una ventanilla simple de cambio de billetes por oro. 
Es utópico pensar que un sistema de fijación del valor de la moneda en oro sea suficiente para eludir las crisis.
Sólo en el caso de una racionalidad absoluta e intertemporal de las expectativas los agentes haría factible el patrón oro, pero en ese caso, ¿para que habría necesidad de tal sistema, si el racionalismo total de los agentes sería la mejor garantía de estabilidad?
Ahora bien, esa racionalidad intertemporal de las expectativas se antoja imposible, como admitió Hayek. La infabilidad de un sistema tal exigiría que todos los agentes conocieran hoy la cadena de precios futuros, y eso parece difícil, más si contamos con las innovaciones tecnológicas que por definición sorprenden y cambian las expectativas, lo que hace errar las expectativas por necesidad. 
Un cambio de expectativas no necesariamente se produce en concordancia de todos los agentes, que al verse sorprendidos se ven invadidos por la incertidumbre, revisan sus previsiones, o simplemente retraen sus inversiones o no las renuevan, lo que trae necesariamente un ciclo negativo. 
Es difícil pensar que el sistema patrón oro vaya a solucionar el mundo real de las Expectativas cambiantes y no coordinadas. La utopía se viene abajo. Es muy difícil pensar en una economía sin banco central y tipos de cambio libres. 

miércoles, 19 de febrero de 2020

Despoblación. Errores de planteamiento

Hay una buena montada con las manifestaciones de los agricultores que piden ¿eso, qué piden? Precios más altos para su producción y más bajos para sus insumos. En expresión de un manifestante, “estamos cobrando precios del 2000 y pagando precios del 2020”. 
Seguramente es una exageración.
Esto se ha mezclado con la idea de la España vacía (me niego a decir vaciada) y la despoblación, y claro, todo el mundo ha coincidido en que la culpa es del gobierno que es él quena tiene que actuar. Craso error, pero nos da una idea de la idea que se hace la gente de la economía: todo lo que no funcione, hay que subvencionarlo.
La consideración del bienestar general, que pasa por por disponer de una alimentación acorde a su poder adquisitivo, no ha entrado en la ecuación. Que se jodan los consumidores, parecen pensar los manifestantes. Que suban los precios, si hace falta. Ergo, que la renta disponible disminuya. para empezar, que suban loa precios no parece una buena solución, porque en algunos productos se reducirá la demanda e incluso desaparecerán, porque tengan una demanda muy elástica (muy sensible) al precio. Muchas tiendas de distribución minoristas cerrarán, y las grandes superficies, si no pueden seguir al alza los precios, dejarán de vender ese producto. 
No parece una buena solución para el agro y para la “España vacía’.
Y es que la solución no es agraria, si no hay una reconversión del agro y, sobre todo, una combinación con una industrialización del campo. La industria no tiene por qué ser incompatible con el agro, ni éste e susceptible de no aumentar sus rendimientos. Claro que esto choca de plano con los veganos y ecologistas, cuyas propuestas de liberar gallinas y vacas, y no se reproduzcan, son totalmente anti productivas. Son, bueno, medievales.
Así que tenemos una buena empanada pensada, que no se va a hacer porque los cocineros no es que no se vayan a poner de acuerdo, es que parten de bases totalmente antagónicas y en plan de guerra. Los ingredientes de unos y otros son conjuntamente explosivos. Subvencionar actividades, que para unos delictivas, echar la culpa a la UE, sacar tractores y montar un buen pifostio a costa de gente que no tiene la culpa, o bien buscar una solución razonable que a nadie de los participantes, ni al gobierno, le gusta. 
¿Qué pasaría si se retirarán la asamblea subvenciones al campo? Seguramente los precios bajarían, porque tendríamos que importar lo que no se produce rentablemente. Es decir, a precios internacionales, lo que implicaría que regiones enteras se pararían - piensen en el plátano canario subvencionado. Es decir, una solución eficiente se me antoja imposible, aunque beneficiaría a grandes sectores de la población y perjudicaría a la parte menos numerosa, pero muy belicosa.
De todas manera este problema no es de ahora, que las ciudades de hoy recibieron el grueso de la emigración hace décadas, muchas. 
Mi opinión es que gran parte de esto tiene la culpa la PAC de la Unión Europea, que decidió proteger a los agricultores franceses para  que Francia firmara el acuerdo común. Eso nos forzaba a subvencionar todo tipo de productos, lo que trae consigo el clientelismo político. 
La mayoría del agro español no puede competir con los ultra productivos cultivos y ganados daneses & similares, ni con el producto de otros continentes, y a eso no vamos a llegar con subvenciones si no están bien pensadas para que el resultado sea competitivo y compatible con una industria floreciente. Ganas de pedir peras al olmo. 

lunes, 17 de febrero de 2020

Por qué Trump ganará las elecciones

Sí, Trump ganará las elecciones. En EEUU, la economía es un factor condicional de primer orden en las elecciones, y va como un tiro en todos los aspectos, lo que explica el nivel de satisfacción de la gente que analicé en el post que publiqué hace poco
Los americanos tienen razones de peso para estar satisfechos, pues hay indicadores económicos que muestran que el paro ha bajado a niveles de hace 70 años, incluso para los negros y latinos. Las mujeres están en una tasa de paro prácticamente igual que la de hombres, 3,6%. 
No sólo eso, sino que la distribución a favor de los salarios ha mejorado notablemente desde los tiempos de Obama, y la seguridad en el trabajo, ídem. 
En el gráfico adjunto, vemos que la renta media salarial de los que tienen trabajo seguro ha repuntado con Trump, lo que quiere decir que ha aumentado el empleo a tiempo completo y su retribución. 



Más renta disponible, más empleo, más seguro, mejor retribuido. No hay cosa que de más satisfacción... y más votos. Y en EEUU más. 



Además, se han creado mucho más empresas que en la presidencia anterior, tantas casi como empleos netos. No es extraño, por lo tanto el optimismo. 
Esto desbarata el argumentario de los demócratas, basado en la distribución, que, como vemos, se están desenvolviendo muy bien ella solita. 
Otros datos: en Diego Sánchez podemos leer

si en el gobierno de Obama hubo diez millones de personas que pasaron a recibir "cheques de comida" (food stamps), en el de Trump hay siete millones de ciudadanos que han salido de dicho programa asistencial.


Esto pone en cuestión el programa del gobierno español, basado en la redistribución vía impositiva. Pero eso no quieren decir que no se pueda apoyar desde el estado iniciativas positivas: en un artículo del autor citado podemos leer que la bajada de impuestos instrumentadas por Trump llevaba un paquete de ayudas, vía  rebajas impositivas, a las inversiones (¡ojo! Inversiones) en capital en las zonas deprimidas, lo que ha hecho mejorar el nivel de vida en estas notablemente. 
Compárese esta medida con las medidas de ayuda a los okupas, PER, etc, y otras del mismo jaez a la que no se tienen acostumbrados en España.
Esta medida ha sido aplaudida por think tanks de la izquierda. 
En otras palabras, sí se puede crear riqueza bajando impuestos, bajada que ha aumentado en 2000 $ la renta de las familias. 
Mientras, aquí tenemos que aguantar subidas de impuestos y de salarios mínimos que reducirán el empleo, y amenazas nada veladas a las grandes empresas, y un tono sombrío para la iniciativa económica. . 
Sí, Trump ganará las elecciones porque se ha ganado el bolsillo de los ciudadanos, de la mayoría además, no de los más ricos. 

domingo, 16 de febrero de 2020

Alí Babá y las cuarenta maletas

Cuarenta maletas son muchas maletas para venir custodiadas nada menos que por la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. Supongo que por valija diplomática, por lo cual no entiendo por qué tenían que estar a cargo de tan alto personaje, que además no puede pisar espacio Schengen por razones de peso. Esas maletas no necesitaban llegar protegidas, ni tiene mucho sentido que vinieran juntas (¡a menos que detrás vengan otras cuarenta!)... en fin que no se entiende.
El papelón del gobierno es de órdago, porque nos introduce una variable nueva: no, no es Pablo Iglesias el amigo de Maduro, es el PSOE. Escalofrío por todo el espinazo de lo que esto supone. Delcy dice que quiere hablar con alguien del Partido, no del gobierno o de Podemos, los habituales venezuelistas que conocemos. Aquí Zapatero, que lleva ya 39 o 40 viajes a Venezuela, en apoyo y que sé yo que más del Maduro, cobra una relevancia que no le prestábamos. 
Bueno, pues el partido del gobierno parece ‘empoderado’ por un régimen que yo rezaba para no llegar a sus lindes, tal era mi simpleza. Ya estamos dentro, y no se sabe dónde puede acabar esto. 
¡Y yo, idiota, que creía que España estaba muy por encímame de Venezuela!
De momento, oposición cero, gobierno turbio, turbísimo, en el poder, y a punto de ceder ante los independentistas, además de Maduro, que se ha comprado un juguete llamado Jordi Évole... ¿Que nos traerá esta relación de sumisión a Venezuela, que Trump empieza a mirar con mirada aviesa? 
No estamos para tirar cohetes, sobre todo cuando oyes a Pablo Iglesias cuando dice que necesita más de una década para sembrar la miseria que lleva petando su mochila. Brrrrrr....

sábado, 15 de febrero de 2020

El anti capitalismo

El capitalismo siempre ha sido sospechoso en casi todos los países. Yo lo achaco a la victoria de la propaganda de izquierdas. Esta propaganda se basa básicamente en que la mayoría de la gente cree firmemente que el problema económico es la distribución, y no la acumulación. Esta característica se da, además, con una miopía que hace que miremos con envidia al vecino, y sin embargo aceptamos que las grandes estrellas del espectáculo, sea de cine, musical, o deportivo, tengan un nivel de renta y de consumo exorbitante, porque son ídolos populares. 
Les recomiendo que lean, por sus magníficos gráficos, el artículo de Manuel Llamas en el que se ve con claridad que desde que empezó a cambiar el mundo, gracias a la Revolución Industrial, el capitalismo ha sido el vehículo de crecimiento y distribución de la riqueza en el mundo, hasta hoy, en que hemos casi acabado con el hambre en el mundo gracias a una acumulación de riqueza sin parangón.
La acumulación se puede ver en el siguiente gráfico del artículo citado, de renta per capita desde 1870 hasta hoy.




Partiendo de una posición muy similar, los países capitalistas han crecido acumulativamente, es decir, el ‘pastel’ a repartir ha sido cada vez más grande. 
Que el capitalismo estaba relacionado directamente con esos resultados se puede ver en el siguiente gráfico, que clasifica la renta per capita por países según la Libertad de que disfrutan.



La distribución se ve en el siguiente gráfico, donde se ve como la pobreza ha ido reduciéndose a cada vez menos zonas. 



Sin embargo, seguimos concediendo el poder a partidos de izquierdas, o de derechas acomplejados, que siguen una línea de política de distribución, aunque es verdad que han dejado más margen a los mercados. 
Un país tiene el futuro asegurado si acepta que lo fundamental es la acumulación de riqueza física y ¡humana, que también se acumula! Es más, es la parte más importante de las acumulación. El porqué está mal visto llamar a esto capitalismo, se me escapa. No se olvide que Franco no fue precisamente favorable al capitalismo. Durante sus primeros veinte años intentó una especie de economía dirigida bastante chusca, que fracasó. Cuando en 1959 cedió los mandos a los procapitalistas, se asistió a un gran renacer y pujanza de la economía. Pero todo ello sin nombrarlo, incluso no faltaban loas a la economía de la URSS, ese fracaso histórico.
Mi pronóstico no es optimista, porque este debate ya ha sido vencido por las nuevas religiones, como la del Calentamiento Climático. No voy a entrar ahora a discutir esto, pero les recomiendo el artículo de Nicolás Del Moral Garnier,
Sin capitalismo no subsistiremos. Es tarde para cambiar a la naturaleza humana, que lleva mostrando milenios manifestándose igual. El capitalismo ha emergido de una religión, la Cristiana protestante, y desde luego otras religiones que se quieren imponer hoy no van a generar nada parecido. 
Además, la gente tiende a creer que no tiene nada que ver con la democracia. Es la base de ésta.

miércoles, 12 de febrero de 2020

España y los americanos. Bienvenido mister Marshall

Supongo que está claro que ayer, cuando comentaba el estado de satisfacción de los americanos con su economía, estaba claro que no quería hacer comparaciones con España ni Europa. Lo que estaba era hurgando en la retorcida visión que tenemos en España de EEUU, y de paso de Occidente, al que mentalmente me temo que no acabamos de digerir. 
Porque es imposible, o un oximoron, declarase pro occidental y odiar a EEUU. Por ahí iban mis argumentos. 
EEUU es bastante odiado en Europa, por cierto, si excluimos a Gran Bretaña. Pero si Europa existe como existe hoy en día, con la EU y toda la parafernalia, es gracias en buena parte a EEUU, que ayudó a la Europa liberal a ganar la I y II Guerras Mundiales a Alemania, la del Káiser y la de Hitler, y a la reconstrucción posterior con el plan Marshall. 
Sin EEUU, ambas guerras se hubieran decantado por el otro bando, me temo. Así que es posible, no sé si probable, que ahora estaríamos todos levantando el brazo a la manera hitler-musoliniana-franquista. ¿Y la guerra fría? No hay más que pensar cómo se vio esa guerra en España: contra los americanos, pese al casi nulo comunismo en España.
La participación de EEUU en la II Gran Guerra se debió, además de los crasos errores de Hitler, al encabezonamiento de un personaje de esos que salen una vez cada mil años en la Historia: Churchill, que primero decidió resistir con gran heroísmo a la invasión frustrada de la Isla - heroísmo que supo contagiar como nadie a sus ciudadanos, con una capacidad de liderazgo sublime - y segundo esperó pacientemente que EEUU, difícil de convencer, entrará en la guerra gracias al bombardeo de Pearl Harbour, que le permitió a Roosevelt declarar la guerra a Japón y por ende a Alemania, su aliada. Fue entonces cuando Churchill se convenció que podían ganar y que ganarían.
Los errores de Hitler fueron decisivos. Cuando tenia a Europa y Oriente Medio bajo su bota, se le ocurrió atacar a Rusia, lo cual ya estaba escrito, por cierto, en su Mein Kampf, por lo que Stalin no tuvo excusa para desdeñar los avisos de Churchill de lo siguiente significativos movimientos de tropas hacia la frontera rusa. Movimientos, por cierto, que sufrieron un retraso de tres meses decisivos en la derrota alemana en Rusia, pues les retrasó la llegada a Moscú hasta octubre, y llegó el invierno que derrotó a Hitler como a Napoleón un siglo antes. 
Este retraso se debió, en parte, al empecinamiento de Churchill de ayudar a Grecia y a Yugoslavia contra la agresión de los germanos, lo que obligó a éstos a a mandar tropas al sur y retrasar el ataque a Rusia. El invierno ruso dio tiempo a reconstituir el ejército ruso, decapitado por el loco Stalin en 1939 en sus alucinantes purgas. 
La entrada de EEUU fue providencial por la aportación de hombres y material a una guerra en la que eran remisos a meterse por el amplio anticomunismo de su población, que había impedido y frenado la voluntad de Roosevelt de ayudar antes a la casi derrotada Inglaterra. Entrar de aliado con Rusia comunista era peliagudo de vender políticamente, y si Roosevelt no hubiera ganado sus terceras elecciones - por primera vez en la historia -, es muy posible que la historia de la guerra hubiera transcurrido por otras sendas. Los avatares son tan decisivos o más que la voluntad de los actores.
Roosevelt se entendió bien y confió en Churchill y viceversa. Eso fue un factor decisivo, como lo fue la capacidad de liderazgo de ambos, sobre todo de Churchill, que aguantó durante casi dos años la terrible batalla de Inglaterra, de bombardeos casi continuos hasta que Hitler se rindió a la evidencia de que iba a ser difícil invadirla, y la batalla de Atlántico, en la que los submarinos alemanes hicieron mella en la Armada inglesa, pese a su superioridad.
La mala prensa de que ‘goza’ EEUU en España, y no menos en Europa, es del mismo tenor con la que se odiaba al Imperio Español en su máximo esplendor, pese a su influencia en costumbre y cultura, como hoy se puede decir de EEUU. Pero el rencor es el resorte más fácil de disparar para los políticos, y a los americanos se les endilga cualquier culpa que venga bien. Contra ese rencor a nuestro principal aliado, esa distopía que padecemos, es a lo que me refería ayer. 
EEUU es un país democrático, donde vive gente normal, del que podemos además aprender muchas cosas, y, lo siento, sin el que no podemos vivir como estado ni como europeos, como se comprobó en la guerra fría.
Pero lo que más me sorprende es el antiamericanismo de sujetos de la izquierda como Zapatero (se quedó sentado al paso de la bandera americana, una falta de torpeza indescriptible), y Sánchez. Más que nada porque el anti americanismo tiene una raíz inequívocamente franquista, como ha habido repetidas pruebas en la historia. Franco se hizo americano cuando los vencedores de la Segunda Guerra Mundial fueron ellos, no antes, y siempre reservó un rencor, él y los suyos, a EEUU muy patente. Para él eran los masones. Por eso me extraña que esta izquierda anti franquista que va a hacer delictivo la apología del franquismo, sea tan anti Americana. Pues de algún modo tienen razón, porque ese anti americanismo pertenece a la España más profunda. 
Total, que uno no sabe dónde colocarse. 

martes, 11 de febrero de 2020

Los americanos, más satisfechos que nunca con su economía

Según los gráficos que voy a exponer aquí, tomados de Cullen Roche , los que despotrican de EEUU porque ya no es el país de las oportunidades, están seriamente dañados de la vista, porque según los baremos exhibidos, nunca han estado tan contentos sus ciudadanos. 









Es decir, el 60% de los americanos están más satisfechos que hace un año - y años precedentes - de su situación financiera. El % de americanos preocupados por la situación económica es más baja que nunca. El % que piensa que es de los mejores momentos para conseguir un trabajo digno, de calidad, es del 68%, un poquito más bajo que el año pasado ¿no tenemos la imagen que allá todos los empleos son basura? Finalmente, la satisfacción personal con sus vidas tiene más porcentaje de aceptación que nunca desde los años ochenta. 
Por supuesto, esto no quiere decir que los sondeados sean previsores infalibles del estado de la economía, pero sus respuestas dan una imagen que sería difícil de encontrar en otras latitudes. 
Los propios americanos disidentes y la izquierda caviar que estilamos por aquí, no estarán de acuerdo con esta visión tan inesperada, al menos para mí,  dado el Machacaneo continuo de que si Trump, que si la distribución de la renta, que si los ricos son muy ricos... puede debe haber muchos ricos satisfechos, y será que los pobres no han contestado a la encuesta... 
pero es que esto coincide con que el crecimiento económico prosigue, la tasa de paro es del 3%, la renta personal disponible es máxima, etc. Datos indiscutibles, compatibles perfectamente con lo que contestan los encuestados. 
A mí me encantaría que esta visión tan apacible fuera parecida por estas latitudes, pero claro, con la cantidad de aberraciones que pasan... sin embargo, a nivel económico hemos mejorado desde 2012, pero eso nadie lo ha notado. 
¡A ver si cambiamos de gafas! 

jueves, 6 de febrero de 2020

Irracionalidad de las Expectativas racionales

La Economía ha estado dividida, al menos desde Keynes, por la perfección o no de los mercados. El culmen de esta división fue cuando La Academia rechazó el modelo keynesiano gracias a Robert Lucas y su modelo de “Expectativas racionales”, en los años setenta, cuando se empezaba a cocer el cambio de paradigma del (seudo)keynesianismo vigente a “cuanto más mercado-menos gobierno, mejor”.
En 1980 llegaron Reagan y Thatcher al poder en EEUU y RU, respectivamente, y con el apoyo ideológico de los austriacos y los “nuevos clásicos”, con Lucas a la cabeza, se lanzó la mayor operación de liberalización económica y financiera, sin la suficiente prudencia para que años después llegara la mega crisis de 2008, gracias a la acumulación de posiciones acreedoras y deudoras totalmente desacompasadas que crujieron el sistema financiero. 
De todo esto salió bastante mal parado el paradigma de las “Expectativas racionales” (o New Classical Economy), aunque sus defensores se han negado a reconocerlo, agazapados en sus trincheras, y lo sigan defendiendo como si no hubiera pasado nada. Los liberales austriacos, por su parte, no han tenido ni que armar un discurso defensivo, pues están desde hacía siglos en una posición dogmática que, cual religión, les permite aguantar el chaparrón. Al fin y al cabo, mientras alguien les haga caso, repitiendo su mantra como una sura del Coran. Como ellos no han analizado todavía el significado de su dogma, como sí lo han hecho los de las “Rational Expectation”, pues no tienen miedo a que alguien pueda mellar siquiera las murallas. 
Sin embargo, las “Rational Expectation”, que son la consecuencia lógica del liberalismo austriaco, sí que se han expuesto a la crítica. Por lo menos han construido una réplica por la que se puede penetrar, como lo hace David Glasner en su blog. Para que pueda haber expectativas racionales, es imprescindible que éstas sean intertemporales, es decir, que contemplen lo que el agente racional va a pasar en el futuro. Si la situación Expectativas han de ser intertemporales (es decir, previendo el futuro), tal como lo expresa Glasner,

“El único ajuste formal requerido en las condiciones necesarias para que el equilibrio estático se extienda al equilibrio intertemporal fue reconocer que, dado que los precios futuros (típicamente) no son observables y, por lo tanto, desconocidos para los agentes económicos, las relaciones de precios intertemporales no pueden ser relaciones entre la corriente actual precios y precios futuros reales, sino las relaciones entre los precios actuales y los precios futuros esperados. De esto se dedujo que para que los planes óptimos sean mutuamente consistentes, todos los agentes económicos deben tener las mismas expectativas de los precios futuros en términos de los cuales sus planes fueron optimizados.” (Glasner)

Obviamente aquí caben previsiones erróneas y ¿como se compaginan con la perfectibilidad del resultado del mercado?
Una solución es suponer que los errores se compaginan unos a otros, pero que la inmensa mayoría acierta. Pero esta respuesta de la ley de los grandes números no es satisfactoria desde el punto de vista racional. Es como decir: bueno sí, las Expectativas racionales son irracionales, pero un poquito sólo, y el resultado final de un ajuste al equilibrio es satisfactorio como si lo fueran. Oigamos como analiza la cuestión Glasner (aquí y aquí):

“[L]as expectativas pueden ser racionales solo cuando todos tienen expectativas idénticas. Si las personas tienen expectativas divergentes, entonces las expectativas de al menos algunas personas se verán necesariamente decepcionadas (las expectativas de ambas personas con expectativas diferentes no pueden realizarse simultáneamente) y aquellas personas cuyas expectativas han sido decepcionadas tendrán que revisar sus planes. Pero eso significa que las expectativas de esas personas que eran correctas tampoco serán racionales, porque los precios que esperaban no eran precios de equilibrio. Entonces, a menos que todos los agentes tengan las mismas expectativas sobre el futuro, las expectativas de nadie son racionales. Las expectativas racionales son un punto fijo, y ese punto fijo no puede lograrse a menos que todos compartan esas expectativas.”

“Más allá de ese pequeño problema, Mason plantea el problema adicional de que, en un equilibrio de expectativas racionales, no tiene sentido hablar de un choque, porque el único significado posible de "choque" en el contexto de una proyección intertemporal completa (también conocido como expectativas racionales) el equilibrio es un fracaso de las expectativas a realizarse. Pero si las expectativas no se cumplen, las expectativas no eran racionales. Por lo tanto, toda la estrategia de modelo Expectativas Racionales (o New Classic) de identificar choques a un sistema en equilibrio de expectativas racionales y "predecir" las respuestas a estos choques como si hubieran sido anticipados es contradictoria e incoherente.”

“Hayek (es decir, los liberales austriacos) fue uno de los primeros en darse cuenta de que para obtener el equilibrio intertemporal todos los agentes deben tener expectativas correctas de los precios futuros [un imposible]. Antes de comparar cuatro categorías de intertemporales, mi artículo explica la distinción de Hayek entre expectativas correctas y previsión perfecta. Los cuatro conceptos de equilibrio considerados son: (1) equilibrio de previsión perfecto del cual el modelo de equilibrio Arrow-Debreu-McKenzie (ADM) con mercados completos es una versión alternativa, (2) equilibrio secuencial de Radner con mercados incompletos, (3) equilibrio temporal de Hicks, como lo explicó Bliss; (4) el equilibrio de las expectativas racionales de Muth, tal como lo extendió Lucas a la macroeconomía. Si bien la comprensión de Hayek se parece mucho al equilibrio secuencial de Radner, descrito por Radner como un equilibrio de planes, precios y expectativas de precios, el equilibrio temporal de Hicks parece haber sido la extensión natural del enfoque de Hayek.”

Pero centrémonos en las ER de Lucas:

“El ahora dominante equilibrio de expectativas racionales de Lucas confunde erróneamente el equilibrio intertemporal, suprimiendo las ideas de Hayek y, por lo tanto, retirándose a un equilibrio estéril de previsión perfecta...
... Tres años después de que Hayek explicara cuán desafiantes son las sutilezas de la noción de equilibrio intertemporal y la elusividad de cualquier explicación teórica de una tendencia empírica hacia el equilibrio intertemporal, la macroeconomía moderna ha construido un aparato (matemático) teórico formidable basado en un principio metodológico que rechaza todas las preocupaciones que Hayek encontró tan irritantes, y niega que incluso existan todas esas dificultades. Muchos macroeconomistas se sienten orgullosos de lo que ha logrado la macroeconomía moderna, pero hay razones para pensar que el camino recorrido por Hayek, Hicks y Radner podría haber llevado a la macroeconomía en una dirección más fructífera que aquella en la que Lucas y sus asociados la han guiado...”

Hasta aquí Glasner. Menudo embrollo será para algunos lectores tanto intrincado argumento con escasas concesiones a la intuición, pese al esfuerzo de Glasner. Pero creo que es interesante atisbar las condiciones casi imposibles que han de darse para la perfectibilidad del mercado que pregonan estas escuelas, sin tener en cuenta la complejidad y falta de pistas para el agente como para acertar siempre en sus previsiones. Porque decir que el mercado alcanza él sólo el precio de equilibrio, y que todos los mercados juntos llegan al equilibrio general solitos, sólo es válido para una situación de estáticas comparativa en la que los precios se fijan simultáneamente y sin error que obligue a recomenzar. Tendríamos que introducir la figura del Auctioneer, o subastador omnisciente, lo que ya es pasar todos los límites de las trampas.
En cuanto introduces la incertidumbre keynesiana, todos estos tejemanejes pasan a un globo que no es de este mundo, pues la incertidumbre o falta de información perfecta inválida no sólo que el agente no se equivoque, sino también que se atreva a hacer predicciones fiables, lo que ante un futuro neblinoso convierte la perdición en pura especulación. A menos que poseas información certera de que la empresa X tomara mañana tal decisión, lo que hará subir o bajar sus acciones (y las de Y,Z, etc) seguro. Entonces es racional tomar una decisión sobre esas acciones o sus derivados, pero eso no son ER, sino insider trading.  
Esto no invalida los mercados. Invalida la presunción que a nivel macroeconómico todos los mercados son perfectos y compatibles entre sí continuamente, lo que nos lleva a la falacia de la composición: basta fijar la micro para que la macro cumpla (mensaje de los austriacos-lucasianos), sin necesidad de política económica, el equilibrio óptimo paretiano, en el que cambiar algo perjudica a alguien más que lo que se ha beneficiado el actor de la injerencia. 
Sólo quería incentivar intuitivamente una reflexión sobre lo complicado que es el mundo. Hay que simplificarlo para poder entenderlo, pero algunas simplificaciones han expulsado fuera de su modelo consideraciones básicas determinantes.